sábado, 3 de junio de 2023

Crítica: NACÍ PARA QUERERTE


El grito del pueblo es el grito de Dios

Luego de un par de sólidos espectáculos musicales con sabor peruano, como lo fueron Déjame que te cuente (2017) y Todos vuelven (2019), la asociación cultural Preludio apuesta por el que podría ser su montaje más político hasta la fecha, titulado Nací para quererte. Y es que la coyuntura nacional, con el país polarizado y ahogado en un mar de corrupción, no deja de ser propicia para estrenar un musical con un fuerte contenido social y además, diestramente ejecutado. La dramaturgia de Mateo Chiarella acierta al cubrir tres décadas de violencia, injusticia y decadencia, compuestas por historias ficticias pero muy factibles de haber sucedido (y de seguro, de velada permanencia actual), matizadas con excelentes números musicales e interconectadas por la omnipresencia de un siniestro y surrealista personaje (Paul Martin), que representa todos y cada uno de nuestros vicios, excesos e imperfecciones que impiden que podamos salir adelante como nación.

Como toda antología, pues es en el primer acto cuando se nos presentan las tres historias principales (pueblos de nuestra Costa, Sierra y Selva en las décadas de los 60, 80 y 2000, respectivamente), cada una de las secuencias tiene sus particulares aciertos y fortalezas: destaca el enérgico trabajo coral de actores y bailarines en la trama del pueblo costero, con personajes y situaciones bien definidas y resueltas en conjunto; en la comunidad andina aparece acaso la problemática más interesante y mejor desarrollada, con la presencia de la ilusa candidata a congresista y su insensible asistente (unas notables Sandra Muente y Bertha Bohórquez), así como el emisario enviado a Lima para advertir del peligro subversivo (un conmovedor Sebastián Ramos); y las inmejorables performances de Miguel Álvarez y Miluska Eskenazi en el último tramo, servidos por las alegres y contagiantes melodías selváticas. Es en el segundo acto, en donde el trío de historias confluye al mismo tiempo en la capital, en el que el personaje antagónico de Martin (acaso demasiado ausente en el primer acto) protagoniza las escenas más memorables del espectáculo, ya que nadie, como peruano, puede permanecer indiferente al ver cómo este ser enmascarado apodado el Mil Caras, al lado de los malos elementos de siempre en nuestro sociedad, entonan con desparpajo nuestras canciones más patrióticas o manipulan cínicamente nuestra bandera nacional.

Con la impecable producción de Denisse Dibós y la efectiva codirección de Tommy Párraga y Juan Pablo Lostannau, Nací para quererte fluye sin tropiezos, acusando muy pocos problemas técnicos de sonido. La propuesta escenográfica, con paneles móviles y proyecciones de video, es muy funcional para crear los ambientes; y la selección de nuestros conocidos temas musicales, con arreglos de César Vega, se encuentra hábilmente engranada para potenciar las historias. Significativo también el uso del color rojo en los vestuarios de los personajes (incluido para los subversivos de la segunda historia), que visibiliza la complejidad de nuestros problemas. Con un sólido elenco (en el que habría que agregar la destacada labor de Alfredo Valente y Ricardo Bromley, así como el inspirado trabajo de los bailarines), esta nueva propuesta musical de Preludio, en el Teatro Municipal, es un entretenido y muy recomendable espectáculo que nos deja una pertinente reflexión acerca del mal uso del poder, ejercido por décadas en nuestro país y que depende exclusivamente de nosotros, como sociedad, ponerle freno y demostrar así que realmente nacimos para querer a nuestro a Perú.

Sergio Velarde

3 de junio de 2023

1 comentario:

Alfredo Valente Morales dijo...

Muchas gracias por la crítica y la asistencia. Su palabra y voz autorizada nos da más línea de acción, y nos obliga a siempre mantener buenas performances. Abrazo.