Por un arte que también nos cuide
En el mes de la prevención del suicidio, el Club de Teatro de Lima presenta Soñé que estaba dormida, una obra que ofrece una mirada sensible, pero también un llamado fuerte, para voltear a ver a quienes muchas veces sufren en silencio. A pesar de lo complejo que puede resultar hablar de este tipo de temas, reconocemos la importancia de ponerlos en el escenario: la distancia entre este y el público crea un espacio donde, en las dinámicas del teatro, pueden surgir dudas, sentimientos y reflexiones, dentro de un marco de empatía y receptividad. Así, en la línea del respeto y la comprensión, se incluye un conversatorio guiado por un psicólogo; de tal modo, la apertura lograda por el arte nos coloca en un lugar amable, en que se puede conversar con la orientación profesional, y que requiere ser sacado a la luz, más que ocultado.
La historia nos presenta a Paloma, una joven que ha atravesado la reciente pérdida de su abuela y la ruptura de una relación amorosa larga. Ella, que ya había tenido ideas sobre suicidarse, ante una situación que siente que la sobrepasa decide hacerlo: a través de la obra, la seguimos en su camino a recibir atención y la acompañamos en el doloroso limbo. Entre ello, nuestra protagonista, encarnada por la actriz Yaremis Rebaza, se encuentra entre sueños con su abuela Carmen Luz y su bisabuela Matilde, interpretadas por Astrid Villavicencio y Déborah Baquerizo, respectivamente. Ambas, cada una con su carácter y a partir de su experiencia, se mantienen al lado de Paloma y la apoyan amorosamente. La complicidad entre las tres mujeres es expresada por medio de los elementos en escena: el uso de telas y los juegos de luces nos evocan los vínculos y sentimientos que generan mucha nostalgia, y que son los que tanto apreciamos.
Queremos destacar la dirección de Rodrigo Chávez y la dramaturgia de Eduardo Adrianzén, experimentado escritor, quienes de manera muy lograda nos permiten acceder al mundo interior de Paloma, con sus colores y sombras. Es en este espacio íntimo donde vemos la necesidad de hablar de estos temas y hacer siempre más esfuerzos para proteger a quienes requieren apoyo. Nos alegra mucho que desde el Club de Teatro de Lima se presenten propuestas como esta, que articulan el arte y la ciencia, para ayudar a que el público se vaya a casa con nuevas perspectivas. Definitivamente este tipo de proyectos merecen volver a presentarse, por su gran relevancia y el profundo cariño y respeto con que son realizados.
Jimena Muñoz
4 de octubre de 2026






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