jueves, 18 de octubre de 2018

Crítica: LA PEQUEÑA NIÑA


Una niña feliz

La dramaturga y actriz Vanessa Vizcarra, prolífica por sus obras que abordan la complejidad de la personalidad humana (“Una historia original”, “A mi manera”), incursiona en el teatro infantil y familiar adaptando la historia de “La pequeña niña” del joven escritor y músico Luigi Valdizán, quien presentó su cuento en la última edición de la Feria del Libro de Lima, de la mano de Polifonía editores y con la ilustración gráfica de Beatriz Chung. Valdizán, además de actor, cuenta con experiencia en el mundo músical, pues es vocalista de la banda Colectivo Circo Band, grupo especializado en mostrar espectáculos en espacios culturales con la herramienta del circo. El montaje cuenta con las actuaciones de Daniela Baertl como Alma, Camila Vera como Soledad, Macla Yamada como Victoria y el mismo Valdizán como Jerónimo. La producción en general es de la asociación La Bicicleta Amarilla.

El equipo del Centro Cultural de la Universidad del Pacífico orientó al público de manera muy ordenada y la función comenzó con puntualidad. La asistencia fue un éxito total en todos los términos, pues el aforo del auditorio estuvo casi totalmente lleno de familias enteras y sobre todo, de niños. El montaje destacó por su original musicalidad desde un inicio, pues las tres llamadas teatrales fueron anunciadas de una manera lúdica y graciosa para el público infantil. La historia giró sobre los miedos de la infancia y la capacidad para superarlos; en especial, abordó sobre el miedo de Jerónimo ante un reto que le presentaron sus tres nuevas amigas, Alma, Soledad y Victoria. Cabe indicar que en la versión literal de “La Pequeña Niña”, escrita por Valdizán, solo tenía dos personajes: la niña y un ratón; en ese sentido, fue interesante que Vanessa haya reconfigurado la historia para modificar los personajes y que la historia no pierda contenido.

Jerónimo se mantuvo en la mayoría de las escenas, sentado a un lado del escenario tocando un ukelele que maneja con gran destreza, musicaliza una serie de escenas a las que les aporta contenido dramático. Las tres niñas empezaron jugando a la cuerda y retaron a Jerónimo a participar, pero este se negó; sobre este reto es que comienza el giro dramático. Lo primero que destacó en el escenario, además de los elementos de utilería, fue el maniquí de una niña, que resultó siendo un personaje con el que los actores interactuaban: a Victoria, la niña de overol verde, le molesta que esa niña no tenga miedo como Jerónimo; Alma, que desarrolla un personalidad escéptica y racional; y finalmente Soledad, que representa un personaje con una personalidad tierna e ingenua, que teme a los cambios y obstáculos que se avecinan en la vida. Durante la obra, aparte de la gran calidad de la utilería y el vestuario, cabe destacar la habilidad de las actrices en el arte del circo, pues representaron escenas en las que dialogan mientras están practicando danza aérea con telas, un arte que es difícil de manejar. En síntesis, el montaje tuvo como lección la importancia de la tolerancia frente al temor y exhortó a los padres a promover un ambiente de convivencia y respeto entre los niños.

“La Pequeña Niña” de Vanessa Vizcarra y Luigi Valdizán está en temporada hasta el 2 de diciembre en el Teatro del Centro Cultural de la Universidad del Pacífico. Las funciones son los sábados y domingos a las 4 pm.

Enrique Pacheco
18 de octubre de 2018

Crítica: TEBAS LAND


Juego performático de la metáfora

El teatro de la Universidad del Pacífico está dando lugar a Tebas Land, obra del dramaturgo uruguayo Sergio Blanco bajo la dirección de Gisela Cárdenas. Se narra el encuentro entre un dramaturgo exitoso y un parricida. La obra está compuesta con base en sus conversaciones; a partir de la mezcla de lo que se supone real  y los ensayos en el teatro sobre los encuentros de estos personajes, se generan escenas que van jugando entre la realidad y la ficción. Esta puesta en escena toca temas como la paternidad, la violencia, la representación y creación a partir de un diálogo con elementos intermediales. Esto convierte a Tebas Land en una propuesta que, a la vez,  constituye una mirada contemporánea del clásico griego Edipo Rey

Cuando se habla de la relación entre los medios de comunicación y el teatro, dos vertientes aparecen recurrentemente: por un lado, el uso de tecnologías de la información –proyección de video de cámaras que enfocan dentro o fuera de escena, proyección audiovisual de personajes que son parte de la obra-; por otro lado, las posibilidades de generar un vínculo a partir de la obra representada y el espectador a partir de dichos elementos intermediales. Esta dicotomía propone repensar, a partir de las características de dichas tecnologías, qué signos adquieren el cuerpo del actor, el espacio escénico, el espectador y la definición de teatralidad en una puesta en escena como Tebas Land.

Esta obra exigía la convivencia de tres planos de realidad en escena: las entrevistas en la cárcel, los encuentros entre Federico y S – podríamos hablar de un plano dentro de este, donde los actores se referían a estos momentos desde una plena consciencia de estar representándolos-, y la intervención directa de S con el público, mientras contaba el desarrollo del proceso creativo. Se jugó entre estos planos de realidad escénica con efectividad gracias, en primer lugar, al manejo preciso de los elementos tecnológicos presentes: la proyección de lo que las cámaras usadas en escena estaban enfocando, la proyección de imágenes, la proyección de Martín dentro de la cancha de básquet.

A partir del uso de elementos tecnológicos es que se recrean enfoques distintos del desarrollo de la historia que, en conjunto, nos dan una visión más completa del desarrollo de los personajes. En primer lugar, el espectador tenía la perspectiva de la escenografía –un punto de vista teatral-; en segundo lugar, el espectador tenía la posibilidad de ver lo que las cámaras usadas en escena proyectaban –un punto de vista intermedial de la tealidad-, y en tercer lugar, el público tenía la posibilidad de ver las cámaras situadas tanto en la cancha de fútbol como en las afueras del teatro, entendiendo el uso de estas cámaras como la única forma de permitir que Martín vea la obra. Este último punto nos hace hablar de un diálogo entre la teatralidad y un público que puede no estar presente en un hecho escénico. El manejo tecnológico estuvo certeramente manejado, de modo que no hubo en ningún momento una descoordinación en el momento donde debían iniciarse las proyecciones. Es muy importante que se logre este nivel de precisión para consolidar el efecto que lo intermedial causa en una obra como esta.

La división del espacio en escena estaba constituida por una cancha de básquet en medio del escenario, dejando espacios a ambos lados del escenario para recrear los espacios de ensayo de la obra que en escena se estaba preparando. Esta división del espacio aportó al juego entre los planos de realidad escénica mencionados anteriormente. Los elementos escenográficos de cada parte del espacio escénico estuvieron seleccionados atinadamente, de modo que cuando veíamos el espacio del dramaturgo, podíamos obtener información de un personaje privilegiado, con un estatus socioeconómico alto debido a la estética minimalista que englobaba su espacio. En cuanto a la cancha de futbol, el hecho de usar “cámaras de seguridad”, ya era suficiente para crear la convención de ser un espacio dentro de una cárcel. La iluminación en escena, gracias a la precisión que tuvo en su aplicación, aportaba tanto a la división de espacios como a los saltos de planos temporales, de modo que era una herramienta para enfocar la atención del espectador.

Los actores tuvieron retos distintos en cuanto a abordaje de personajes. Por un lado, el actor José Manuel Lázaro tenía el personaje de S, el dramaturgo. A la vez, tenía la necesidad de desarrollar este personaje en todos los planos ya mencionados. Hubo en este actor una destreza suficiente para poder dejar claro cada salto temporal que había, además de un buen manejo de texto que llenaba al personaje de especificidad. Sin embargo, en algunos momentos de la obra, el personaje perdía fuerza, sobre todo cuando se dirigía al público en algunos cambios de escena. Por otro lado, el actor Emanuel Soriano tenía dos personajes: Martín, el convictor; y Federico, el actor que iba a representar al convicto. Soriano logró con destreza diferenciar ambos personajes, tuvo un acercamiento al texto muy bien trabajado, de modo que era interesante de ver la cantidad de detalles de cada uno y cómo es que el actor podía cambiar de uno a otro de manera tan específica.

Tebas Land es una mirada contemporánea desde dos puntos de vista: en primer lugar, desde el parricidio a partir de recurrir a Edipo Rey como historia eje de la representación; el hecho de traer la tragedia griega no significa una añoranza clásica, sino el rescate de lo profundo de su meditación en torno a la esencia humana dentro de una sociedad como la actual. En segundo lugar, la creación y la representación son temas que se pueden repensar a partir de una puesta en escena como esta. Mucho más allá de ser una versión llena de elementos intermediales, en Tebas Land se evidencia lo que comúnmente llamamos una convención escénica, tanto desde el proceso creativo como desde la construcción de personajes en la obra. La mezcla de la reflexión a partir del teatro griego y la reflexión sobre la idea de representación es que vemos un viaje por el cual los personajes se aperturan con y por el otro, de modo que hay una retroalimentación de pasiones de cada uno de ellos gracias al entendimiento humano.

Stefany Olivos
18 de octubre de 2018

Crítica: LA BIENVENIDA


Cosas de la maternidad

Convertirse en madre debe ser una de las experiencias más dulces en la vida de una mujer; sin embargo, muchas veces olvidamos que la realidad supera toda expectativa o ilusión. Precisamente, La Bienvenida nos recuerda que la maternidad no solo es una bendición, sino una gran responsabilidad para la que la vida no nos prepara, hasta que ocurre.

Escrita por Diana Gómez Muñoz, bajo la dirección de Silvia La Torre Matuk y la producción general de Gina Guerrero Pflucker/Cuando la Luna se Caiga, este texto aborda con sencillez el tema de la maternidad desde distintas aristas. Los dilemas de unos padres primerizos, los esfuerzos de una mujer por convertirse en madre y las intromisiones de una abuela preocupada, son los ingredientes principales de esta obra.

El elenco está conformado por Olenka Castro, quien interpreta a una mamá primeriza; la acompaña Walter Ramírez, en el papel de su esposo, un hombre mimado por la madre, a cargo de Nelly Guerrero; además, están la mejor amiga (Katherina Sánchez) y la nana (Lorena Rodríguez). Demostrando aplomo grupal y construcciones muy marcadas, ya que estos personajes bien pueden verse reflejado en el cotidiano. Un detalle interesante fue el hecho de agregar una escena grabada y proyectarla, otorgándole un dinamismo particular a la secuencia de la historia.

Haciendo uso de la comedia, la simplicidad y el lenguaje coloquial, esta puesta pone en la palestra los cambios y el proceso de adaptarse a la maternidad: las incertidumbres, los miedos, la frustración, el cansancio, pero sobre todo, la importancia de contar con un entorno empático y amoroso para afrontar esta etapa. Ello, sumado a las ganas y la fortaleza de la mujer al momento de traer a un ser humano a este mundo, tomándolo como una responsabilidad importante y no solo como un rol, un deber o una bendición.  

Maria Cristina Mory Cárdenas
18 de octubre de 2018

jueves, 11 de octubre de 2018

Estreno: FRÍA MAÑANA DE PRIMAVERA


Seis únicas funciones: martes y miércoles del 23 de octubre al 07 de noviembre, Teatro de Lucía.

A 50 años del inicio del Teatro Calle en el Perú, César Chirinos presenta este montaje de mimo escrito y dirigido por él, una valoración del ciudadano que vive en la calle.

Luego de diez años de proceso creativo, César Chirinos presenta Fría Mañana de Primavera, un montaje que usa el lenguaje del mimo para conocer más sobre el ciudadano que vive en las calles. Otro enfoque para mirar y valorar la vida, que podría ser muy similar a la que estamos acostumbrados a vivir.

“Quería crear una historia propia y  experimenté con diversas ideas en espacios abiertos y en varietés, hasta que en el 2008 presenté por primera vez una versión completa de la obra. Desde entonces, la he presentado en Festivales nacionales y en el extranjero”, comenta César Chirinos, quien además es director del Festival de Mimo de Lima.

Coincidentemente, hace 50 años el mimo Jorge Acuña inició el Teatro Calle Contemporáneo, el 22 de noviembre de 1968 salió a actuar por primera vez en la Plaza San Martín, para ser el punto de atracción gracias a su imaginación poética, su fantasía, así como con el teatro social de gran valor humano que muestra buscando resaltar la solidaridad y la entereza de los seres humanos.

Por eso, Fría Mañana de Primavera es una historia sobre la capacidad que tenemos para reinventar nuestra vida cuando todo al rededor parece frío, oscuro y adverso. “Empecé a jugar las primeras ideas en el 2006, pero alcancé la primera estructura de casi una hora en el 2008 y desde ahí ha evolucionado continuamente hasta llegar a su versión final que está lista para estrenarse este 23 de Octubre”, vuelve a comentar César Chirinos.

INFORMACIÓN IMPORTANTE
Las funciones son los martes y miércoles a las 8:00 p.m.
Del 23 de Octubre al 07 de Noviembre.

Teatro de Lucía, Calle Bellavista 257, Miraflores.

Pre venta de entradas hasta el Viernes 19 de Octubre
ESTUDIANTES   : 20 soles
GENERAL            : 35 soles
Teléfono: 916 413 365 correo: ventasfriamana@gmail.com

PRECIO REGULAR en fechas de función:
ESTUDIANTES   : 35 soles
GENERAL            : 50 soles

Facebook: /friaprimavera
Instagram: #fmprimavera

miércoles, 10 de octubre de 2018

Temporada: IFIGENIA


Jorge Chiarella lleva al teatro tragedia griega de Goethe

"Ifigenia” es la adaptación que hizo el reconocido autor de “Fausto” de la obra escrita por Eurípides.

La violencia, el machismo y el rechazo al inmigrante son temas centrales de la obra, los cuales continúan resonando en la actualidad.

Las obras clásicas se mantienen vivas por la vigencia de las historias que cuentan, y en algunos casos, grandes autores contemporáneos las enriquecen, como sucede con “Ifigenia” de Goethe.

En la obra, Ifigenia reniega de su suerte y añora volver con los suyos. Nadie conoce su origen. Ella fue salvada por la diosa Diana de ser sacrificada por su padre, el rey Agamenón, y en retribución, sirve como sacerdotisa en Tauris. Sin saberlo, su hermano Orestes llega con una misión, pero corre peligro: todos los extranjeros que pisan estas tierras son asesinados por el rey Thoas. El monarca, además, está enamorado de Ifigenia y le acaba de proponer matrimonio. ¿Podrá ella salvar a su hermano y rechazar al rey, aunque ambas acciones puedan costarle la vida?

“Hay muchas versiones de Ifigenia, pero lo que me más me llamó la atención de la adaptación de Goethe es que, a pesar de estar muchos siglos alejado de Eurípides y de nuestra realidad, es el intermedio perfecto. Además, el texto es maravilloso, sumamente poético”, cuenta el director Jorge Chiarella. 

Esta puesta en escena será protagonizada por Daniela Rodríguez León, actriz egresada de Aranwa, quien actuará junto a Stefano Salvini, Mariano Sabato, Joaquín Escobar y José Antonio Buendía en el Teatro Ricardo Blume, el único en Lima que permite una experiencia 360°.  “En un escenario circular, puedo involucrar al espectador. Yo quiero que se sienta parte de la historia”, afirma Chiarella.

“Ifigenia” se estrena el sábado 6 de octubre con la producción de Aranwa Teatro y Pura Vibra Producciones. Las funciones serán a las 7 pm (sábados y domingos) y a las 8 pm (jueves, viernes y lunes). Las entradas están en preventa en Teleticket hasta el 5 de octubre.

Contacto – Prensa
Suzetti Hananel
98500-6084

Temporada: CHAMI Y LA CIUDAD DORADA


Una historia mágica, divertida y, a la vez, reflexiva que toca temas como la discriminación racial, el bullying y el valor de nuestra etnia y de nuestro pasado

“Chami y la Ciudad Dorada” es una obra teatral dirigida a toda la familia que cuenta una historia mágica, divertida y, a la vez, reflexiva. La misma toca temas como la discriminación racial, el bullying, el valor de nuestra etnia y la importancia de conocer y respetar nuestro pasado. 

La puesta en escena se presentará todos los sábados y domingos en el Teatro Esencia, de Barranco, desde el 06 de octubre hasta el 04 de noviembre del 2018, con la dirección y dramaturgia de Gerardo Fernández y las actuaciones de Miluska Eskenazi, Elihu Leyva, Luis Golding y Katherina Sánchez.

Una niña andina, que sufre de discriminación racial en el colegio deberá enfrentarse a las circunstancias que la han convertido en cobarde para transformarse en la heroína que, según una profecía, está destinada a ser. El augurio asegura que su destino será convertirse en la guardiana de la “Ciudad Dorada”.

Se trata de la primera entrega de la trilogía que el autor nos trae, en la que abordará puntos trascendentales y más usando, como en el pasado, los cuentos para enseñar y mostrar de una forma dinámica muchas de las problemáticas que nuestros niños viven día a día en su entorno. 

“Hemos perdido el amor por nuestro pasado, por nuestra etnia, nuestras costumbres, somos una sociedad que olvida fácilmente o quizá nos enseñan a olvidar para poder seguir siendo manipulados, nuestros niños crecen aprendiendo a ser indiferentes frente a una realidad que pide a gritos ser salvada como “la ciudad dorada”, señala.

“Chami y la Ciudad Dorada” va los sábados y domingos a las 5 de la tarde en el Teatro Esencia, de Barranco (Avenida Miguel Grau 071). Venta de entradas en el mismo teatro y vía online en: www.joinnus.com a 27 soles (adultos) y 25 soles (niños). 
Hay preventa hasta el 05 de octubre a 20 soles (general).

martes, 9 de octubre de 2018

Estreno: HOGAR BAR HOGAR


Escrita por Marcelo Goyos y dirigida por Kelly Oshita

Viernes  26 de octubre a las 8.30 P.M. y sábado 27 de octubre a las 7.00 P.M en Espacio La Sala.

Myro Teatro presenta “Hogar bar Hogar” escrita por Marcelo Goyos y dirigida por Kelly Oshita, por una corta temporada.

Un maestro y abogada, jubilados del sector público, cansados de la rutina de su vida y de sentir que nunca han hecho nada bueno, que pueda servir como legado para este mundo, se reúnen dentro de un bar para planear un acto revolucionario  que cambie sus vidas, el plan consiste en hacer explotar  la institución recaudadora de tributos, donde se encuentran la mayor cantidad de deudas en el país y extraer todo el dinero del banco central, en una avioneta, para luego lanzarlo sistemáticamente a la población, con el fin de tenerlos de su lado y los cataloguen como héroes; la excusa para salir impunes después de esta hazaña, será tratar de demostrar demencia senil.

Cuando la MUERTE está cerca…

Estar cerca de la muerte les hace reflexionar a estos jubilados sobre la inutilidad de sus vidas, sienten que viven en un mundo mediocre, lleno de personas las cuales no hacen más que pensar en sí mismos, robando, mintiendo, tratando de sacar provecho del otro y sin ánimos de pasar a la Historia por lograr o al menos intentar forjar un cambio positivo en la sociedad.

Esto nos hace cuestionar, a los aún jóvenes, sí debemos esperar llegar a la senectud, para empezar a cuestionarnos sobre nuestras vidas o debemos empezar a plantearnos un plan que nos revolucione, claro está nunca tan exagerado como la de estos ex funcionarios revelándose de una manera radical contra el gobierno, para el cual sirvieron.

La obra de teatro “Hogar bar Hogar” de Marcelo Goyos, se estará presentando próximamente en Espacio la Sala, ubicado en la Calle Mendiburu 254, dpto. 101, Miraflores,  los días 26 y 27 de octubre de los corrientes, únicas funciones, entradas a la venta en Joinnus: 

La obra cuenta con un gran elenco formado por Amyla Pelayza, Nubert Vilchez, Robert García, Rosa Elvira, Poul Salas.

Estreno: LA CONTADORA DE PELÍCULAS


Llega al Gran Teatro Nacional

Aclamado espectáculo de Teatro Cinema, basado en la novela homónima de Hernán Rivera Letelier, se presentará los días 13 y 14 de octubre.

El Gran Teatro Nacional de Perú y Teatro Cinema de Chile presentarán, por primera en Lima, el espectáculo multidisciplinario “La contadora de películas”, basado en la novela homónima del escritor Hernán Rivera Letelier y dirigido por Juan Carlos Zagal. La puesta en escena, que relata las experiencias de Margarita en un campamento minero, se ha programado para el sábado 13 de octubre, a las 8:00 de la noche; y domingo 14 a las 5:30 de la tarde.

Margarita es una joven elegida por obreros y empleados de la salitrera chilena como la mejor contadora de películas debido a su destreza para actuar, relatar, cantar y dramatizar las aventuras y epopeyas de famosos largometrajes estrenados en los años 60 y 70.

Luego de ver las historias proyectadas en una pantalla gigante instalada en la oficina, Margarita decide interpretar las mejores escenas y romances ante un público cautivo que disfrutaba de pocos entretenimientos en el yacimiento. Pero sus habitantes y la misma explotación del salitre están condenados a la extinción, así que en menos de dos décadas todo desaparece, quedando solamente la artista, sus fantasmas y aquellos personajes de múltiples fantasías.

El montaje producido por la compañía Teatro Cinema ha sido aplaudido en festivales de París, Bruselas, New York, Bogotá, Río de Janeiro y Buenos Aires, radicando su éxito en la fusión del teatro con elementos cinematográficos, musicales y del cómic. La trama nos muestra a una adolescente que se transforma en mujer sin abandonar el desierto de Atacama, paisaje que la propia NASA utiliza para recrear un desolado planeta Marte. Justamente, en ese entorno de soledad, la protagonista despega su mente hacia viajes fantásticos, motivada por cintas taquilleras que narra con carga onírica y un estilo particular. La obra se convierte de esta manera en un homenaje al arte de contar.
El reparto está integrado por Laura Pizarro (Margarita), Sofía Zagal,  Christian Aguilera, Daniel Gallo y Fernando Oviedo. El director de Arte es Vittorio Meschi y la dirección multimedia y edición recae en Montserrat Quezada.

Las entradas para “La contadora de películas” cuestan de 15 a 60 soles y están a la venta en Teleticket y la boletería del Gran Teatro Nacional. Menores de 17 años, universitarios, estudiantes de institutos superiores, jóvenes del Servicio Militar Voluntario, jubilados mayores de 60, docentes de instituciones educativas públicas y miembros del CONADIS tienen 50% de descuento.

Crítica: HOY NO y JEDI


Teatro para la aceptación

Con motivo de la temporada “Por orgullo (Recargado)” en Microteatro, el dramaturgo peruano Daniel Fernández escribe y dirige Hoy no y Jedi, obras que Vive Producciones ha puesto en escena. La primera nos muestra a un joven (Augusto Alza), harto de mostrarse de una manera distinta de la que realmente es, y en medio de una toma de decisiones recibe una visita inesperada (Sebastián Ramos); la segunda nos cuenta la historia de Jedi (Lilian Schiappa-Pietra), un chico que ha nacido en cuerpo de mujer y que desea ser un “hombre normal”, sobre todo a los ojos de su conservador padre (Nicolás Fantinato).

Hoy no

La experiencia en microteatro es intensa: en diez o máximo veinte minutos, se tiene que dejar claro quiénes son los personajes, lo que quieren, el desenlace y, si todo sale bien, un punto de partida para la reflexión. El manejo del espacio estuvo preciso y a pesar del pequeño tamaño de las sala, esto no se notó como un obstáculo para la representación; incluso la interacción con el público por parte de los personajes aportó a potenciar el desarrollo de la pieza.  La presentación de los personajes estuvo clara desde el principio, gracias a un claro trabajo del texto por parte de ambos actores, además del alto grado de especificidad que lograron en conjunto; esto se vio potenciado con la energía en escena que supieron calibrar. El giro inesperado al término de la obra es clave para poder entender su reflexión final: ¿hasta qué punto estamos dispuestos a arriesgar para poder ser nosotros mismos? No debemos esperar  a que sea demasiado tarde para empezar a ser leales a lo que somos.

Jedi

La historia de Lady/Jedi es una realidad que es difícil de ser entendida aún. Lady nació en el cuerpo equivocado y tiene que luchar contra convenciones de género desde la niñez. La obra se encarga de mostrar escenas clave de toda la relación entre el personaje de Jedi y su padre: niñez, adolescencia, cumpleaños, de modo que el espectador podía entender a detalle tanto a los personajes como el conflicto. Esto no habría sido posible sin el manejo eficiente de los saltos de tiempo en escena, un logro tanto desde la dirección como desde la interpretación y el manejo de los actores en cuanto a espacio y objetos. Los personajes estuvieron llenos de detalles, tanto en su composición física como en el abordaje del texto. Esto, en conjunto con los demás elementos mencionados, tuvo como consecuencia que la obra se logre potentemente. Sin embargo, el final resultó muy abrupto; me hubiese gustado ver esa pequeña pausa, entre el apagón final y el agradecimiento, necesaria para que el público digiera lo ya visto.

No es necesario pasar por una historia como la de Jedi para poder generar empatía con lo visto en Hoy no y Jedi. Es reconfortante que sus historias tomen protagonismo en cada vez más espacios, sobre todo artísticos, pues deja a los espectadores con interrogantes necesarias al respecto. ¿Qué  tan reales estamos dispuestos a ser en una sociedad como la nuestra? Y sobre todo, ¿qué tanto nos cuesta simplemente entender a otro ser humano sin tener cuestiones de género como filtro? Las respuestas se las dejo de tarea.

Stefany Olivos
9 de octubre de 2018

Crítica: BLAS, EL ZORRITO AUDAZ

Un zorrito bailarín

La dramaturga Celeste Viale Yerovi (nieta del periodista y escritor Leonidas Yerovi) y el reconocido actor Alberto Isola fundaron, en el 2005, el proyecto escénico Coladecometa, con el fin de presentar espectáculos teatrales para un público infantil y familiar y, además, promover talleres formativos de teatro. Durante la temporada de setiembre presentaron su último montaje original: “Blas, el zorrito audaz”, el cual formó parte de una trilogía de creación propia de Celeste, que con anterioridad presentara “El zorro audaz” y “El zorro audaz y el ave voraz”. Las actuaciones estuvieron a cargo de Laly Guimarey, Alexandra Barandiarán, Daniela Rodríguez, Lorena Rodríguez, Lucía Rua, Luis Serna y Jhair Meléndez.

Disfrutar cualquier puesta en escena en el Teatro Ricardo Blume siempre es una experiencia única para el espectador, debido a la particular forma de distribución de los asientos y del escenario: de manera circular. El espectador mira la obra desde distintos puntos, de tal manera que uno no pierde la concentración del espectáculo y “Blas, el zorrito audaz” no fue la excepción.

La función empezó con puntualidad: asistimos a la historia de Blas, un zorrito andino que quiere escapar de su realidad, pues desea ser astuto y feroz; sin embargo, su mamá, ocupada en otras actividades, no se lo enseña. Es así que viaja a la selva en búsqueda de otros animales salvajes, que le ayuden a convertirse en lo que quiere. Aquí es donde la historia da un giro radical, pues Blas descubre que se está llevando a cabo el 1er Gran Concurso de Baile, que tiene como premio mayor un viaje directamente a la Selva Espesa y Salvaje (SES), que se convertiría en la gran oportunidad del zorrito para atravesar una verdadera peripecia sin amilanarse. La obra manejó acertadamente un cierto paralelismo dramático con la historia de “Juan sin Miedo” de los hermanos Grimm.

Acerca de los recursos escénicos, fue destacable el uso de máscaras como elementos importantes de los actores; por otro lado, la calidad del vestuario fue muy buena en general y dio la impresión de un gran trabajo de producción. Los actores realizaron un uso activo del escenario, entrando y saliendo por todas partes, cautivando la atención de los niños. Por cierto, el diálogo con el público infantil fue escaso, debido a la gran fluidez del montaje. Un elemento que fue muy resaltante, por parte de los realizadores, estuvo en las escenas musicales, que realmente llegaron a emocionar a los niños y alcanzaron gran calidad y creatividad. En general, se trató de un montaje muy bien trabajado, así como la dramaturgia detrás de la historia del zorro Blas, que llegó a emocionar por la ternura de su personaje principal. Al final de la presentación, Coladecometa invitó a los niños a tomarse fotos con los actores.

“Blas, el zorrito audaz” estuvo en cartelera del 21 al 30 de setiembre, los fines de semana a las 4 pm en el auditorio del Teatro Ricardo Blume en Jesús María.

Enrique Pacheco
9 de octubre de 2018