Celulares en acción (verdad o mentira)
Un grupo de amigos se reúne y por decisión o casualidad inician un juego que terminaría delatando todos sus secretos y verdades. La actuación es espontánea, casual, con buenos momentos personales, cargados de drama. La ilación de la historia es divertida, la estructura de los ejes temáticos permite una buena conexión con el público; es refrescante, las situaciones van sucediendo y las acciones van atando los hilos de una trama, que finalmente deja como inocentes a solo dos personajes, que al fin y al cabo fueron los más honestos todo el momento. La honestidad es un concepto que merece ser reflexionado, es una sensación muy antigua, como la humanidad.
El juego consistía en leer cualquier mensaje que llegue al celular en voz alta, un juego no tan ofensivo en apariencia, pero según la acción dramática de la obra, desarrolla a los personajes desde sus mentiras. Los va conectando con sus prejuicios, sus manías, sus estrategias, un modo de operación que sin duda puede generar reflexión en los espectadores, ya sea por reconocimiento o por distanciamiento.
Es necesario mencionar que las personas que están en la reunión son parejas, exactamente tres parejas y un amigo que llegó solo, una pareja que está por casarse y otras dos que tienen un aparente matrimonio consolidado. El libreto está bien desarrollado, permite la aparición de las verdades como un incitador de la acción. La tensión que los actores van generando en escena deja una sensación extraña en el cuerpo, porque es de forma realista que se nos presenta el conflicto, la realidad frente a nuestros ojos.
Dentro del quiebre dramático hay un momento, donde el amigo que no ha llevado pareja resulta ser gay, y pese a que no se le había descubierto nada, fue el más maltratado por ser gay; es en ese momento que la situación se termina de romper, las parejas destruidas por la misma razón, la mentira, algunos más inocentes que otros quizá, al final la verdad es de quien la cuenta.
Después de que los amigos han ido cayendo en el juego del mensaje, su desarrollo como personaje va creciendo, los quiebres son interesantes, cada actor y actriz ha desempeñado un buen rol interpretativo; sin embargo, el hecho de que haya dos personajes sin mentiras, es una sensación de ilusión, de tierna caricia. La obra hace reír, es amena, pero deja un sin sabor. El otro personaje que al final no se le descubrió nada, estuvo todo el tiempo apuntado por su esposa, para descubrir alguna debilidad o mentira, finalmente pese a sus impulsos resultó generando acciones responsables y llenas de gallardía; por ejemplo respetar y guiar la vida sexual de su hija adolescente, decidir tomar terapia para mejorar la relación matrimonial. No obstante, su pareja terminó siendo cruel y desagradable, aparte de que fue descubierta, engañaba a su esposo con su amigo, generó una reflexión, por qué instó al juego, por qué termina la escena con ella desgarrándose en llanto, dicho sea de paso muy buen cambio de acción, siempre tuvo una presencia dramática, una sensación como una bomba de tiempo, algo esperaba ser revelado, algo iba a explotar.
Finalmente tenemos una obra bien trabajada en cuanto al equipo, a la solidez de tantos intérpretes en escena y la fluidez verbal, la claridad de la acción y del momento, los quiebres dramáticos son buenos, los momentos de dolor, de lágrimas, funcionan como momentos de enganche con la obra. Obras sencillas, divertidas, pero que topan fibras profundas dentro del pensamiento.
Moises Aurazo
25 de junio de 2026
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