Mujeres que tejen la escena desde el sur del Perú
“El teatro es un lugar donde la comunidad puede reunirse y pensar el mundo de otra manera.”
— Ariane Mnouchkine
En distintos lugares del mundo, los festivales de teatro han sido mucho más que espacios para ver espectáculos. Son momentos donde artistas y comunidades se encuentran, dialogan y comparten sus procesos creativos. Cuando estos festivales están dedicados a la creación escénica de mujeres, el gesto adquiere una dimensión aún más significativa: abrir escenarios para voces, miradas y experiencias que durante mucho tiempo no siempre han tenido la visibilidad que merecen dentro del campo teatral.
En ese horizonte se inscribe el Festival TUPU – Mujeres Creadoras de las Artes Escénicas del Sur del Perú, cuya segunda edición se realizará en Cusco del 25 al 28 de marzo. Durante cuatro días, artistas de distintas regiones del sur se reunirán para compartir obras, saberes y experiencias en un encuentro que busca fortalecer la presencia de las mujeres en la escena regional y seguir tejiendo redes entre creadoras.
La historia de los festivales de teatro de mujeres tiene antecedentes importantes a nivel internacional. Desde la década de 1980 surgieron encuentros dedicados a visibilizar el trabajo de las creadoras escénicas. Uno de los referentes más influyentes es la red The Magdalena Project, impulsada por la directora teatral Jill Greenhalgh, que reunió a artistas de distintos países con el objetivo de compartir procesos de investigación escénica y fortalecer la presencia de las mujeres en el teatro contemporáneo.
Estos encuentros permitieron que muchas creadoras se conocieran, intercambiaran experiencias y construyeran comunidades artísticas más allá de las fronteras. Como señala la investigadora Susan Bassnett, el surgimiento de estas redes ha sido fundamental para comprender cómo las perspectivas feministas han influido en la transformación de las prácticas teatrales contemporáneas (Bassnett, 2009).
Con el paso del tiempo, estos festivales han demostrado que su importancia va mucho más allá de la exhibición de obras. Son espacios donde se comparten metodologías, se construyen alianzas y se generan conversaciones necesarias sobre el arte y la sociedad. Tal como plantea el investigador Richard Schechner, los eventos escénicos funcionan como lugares de encuentro donde las comunidades artísticas intercambian conocimientos y fortalecen sus prácticas creativas (Schechner, 2013).
En América Latina, estos espacios adquieren una relevancia particular. Diversos estudios sobre industrias culturales han señalado que las mujeres artistas aún enfrentan mayores niveles de precariedad laboral y menor visibilidad dentro de los circuitos culturales (UNESCO, 2018). Frente a este panorama, los festivales dedicados a la creación femenina se convierten en plataformas fundamentales para abrir escenarios, generar redes de apoyo y equilibrar el campo cultural.
En el sur del Perú, el Festival TUPU nace precisamente con ese espíritu. El proyecto es impulsado por las gestoras y artistas Adalid Rodríguez, Almendra Vivanco, Dalia Ivanova y Urpi Herrera, quienes han trabajado para crear un espacio donde las creadoras del sur andino puedan encontrarse, compartir sus procesos y presentar su trabajo ante el público.
El nombre del festival encierra una metáfora profundamente vinculada a la cultura andina. El tupu es el prendedor que sostiene el tejido en la vestimenta tradicional. No es solo un objeto ornamental: es una pieza que une, sostiene y protege. De la misma manera, el festival propone sostener y fortalecer el tejido artístico de la región, reuniendo a mujeres creadoras que trabajan desde distintos lenguajes escénicos.
El esfuerzo de las organizadoras ha comenzado a recibir reconocimiento. En esta segunda edición, el festival ha sido uno de los proyectos ganadores de los Ministerio de Cultura del Perú – Estímulos Económicos para la Cultura, un importante respaldo que reconoce el valor de la iniciativa y su aporte al desarrollo cultural del país.
En el contexto cusqueño, además, el festival dialoga con otros procesos culturales que también han abierto caminos para la creación femenina. Un ejemplo importante es el Warmikuna Raymi, festival de mujeres que se ha convertido en un referente dentro de la escena cultural de la región. La existencia de estos espacios muestra una escena artística cada vez más activa, donde las mujeres creadoras encuentran nuevas plataformas para compartir sus obras y fortalecer sus redes de colaboración.
La importancia de un festival como TUPU en Cusco radica también en su dimensión territorial. Aunque el Perú cuenta con una escena teatral vibrante, gran parte de la producción artística suele concentrarse en la capital. Iniciativas como esta ayudan a descentralizar el mapa cultural del país y a fortalecer los circuitos escénicos regionales.
Además, el festival reúne a artistas provenientes de Cusco, Puno, Arequipa, Moquegua y Tacna, generando un espacio donde diferentes miradas del sur peruano pueden dialogar y encontrarse a través del arte. En ese sentido, TUPU no solo visibiliza el trabajo de las mujeres creadoras, sino que también contribuye a construir una red cultural que conecta territorios, experiencias y sensibilidades diversas.
La programación del festival refleja esa riqueza. La inauguración se realizará el 25 de marzo en la Alianza Francesa de Cusco, dando inicio a una serie de funciones que tendrán como sede principal el espacio cultural Casa Darte. Ese mismo día se presentará la obra “Yaku Warmikunaq Kawsasqanchismanta”, del grupo Nuna Inti de Puno, seguida del espectáculo de danza-teatro “Pasajeras”, del colectivo Pasajeras Artes Vivas de Arequipa.
El 26 de marzo continuará la programación con “Ama zonas del cuerpo, amazonas del alma”, una propuesta de danza-teatro ritual del colectivo Transdisciplinar Escénicas de Cusco, así como con “Viajeras”, espectáculo de improvisación teatral del grupo Espacio Impro.
El 27 de marzo, coincidiendo con el Día Mundial del Teatro, el público podrá ver la obra “Mercedes en el manicomio”, de la Asociación Cultural Kala de Moquegua, y “Catalina Cuántica Simultánea”, del grupo De Cierto Picante de Tacna.
El festival también incluye presentaciones de narración oral escénica y funciones de proyección social dirigidas a niñas, niños y adolescentes de centros de acogida de la ciudad, reafirmando su vocación comunitaria. Paralelamente se desarrollará el conversatorio “La creación femenina en el sur del Perú”, un espacio de diálogo donde las artistas participantes compartirán sus experiencias y reflexiones sobre el trabajo escénico en la región.
La dimensión formativa del festival es otro de sus pilares. Durante las mañanas se realizarán clases maestras abiertas al público: “Movimiento sagrado”, dictada por Marisol Zumaeta el 25 de marzo; “Dramaturgia desde la acción, la memoria y el movimiento”, con Tania Castro el 26 de marzo; y “La voz es cuerpo”, dirigida por Nina Chaska Zelada el 27 de marzo. Estas actividades buscan compartir herramientas de creación escénica e inspirar a nuevas generaciones de artistas.
En conjunto, el Festival TUPU se presenta como una celebración del talento, la gestión cultural y la creatividad de las mujeres del sur del Perú. Pero también es algo más profundo: un espacio donde se tejen vínculos, se comparten saberes y se imagina colectivamente el futuro del teatro regional.
El pedagogo y director brasileño Augusto Boal recordaba que el teatro puede convertirse en un lugar donde las comunidades reflexionan colectivamente sobre su realidad y descubren la posibilidad de transformarla (Boal, 2009). En esa capacidad transformadora reside, quizás, el mayor valor de encuentros como TUPU.
Porque, al final, el festival propone algo tan simple como poderoso: reunir a una comunidad alrededor del arte para imaginar futuros distintos. Como el prendedor andino que inspira su nombre, TUPU sostiene los hilos de una escena en crecimiento, tejida por mujeres creadoras que, desde el sur del Perú, continúan contando nuestras historias y abriendo caminos para las que vendrán.
Miguel A. Gutti Brugman
Cusco, 14 de marzo de 2026
Referencias:
Bassnett, S. (2009). Las mujeres experimentan con el teatro: Magdalena 86. New Theatre Quarterly.
Boal, A. (2009). Teatro del oprimido. Pluto Press.
Fischer-Lichte, E. (2008). La fuerza transformadora de la performance: Una nueva estética. Routledge.
Mnouchkine, A. (2005). El arte del presente: Conversaciones con Fabienne Pascaud. Plon.
Schechner, R. (2013). Estudios de la performance: Una introducción (3.ª ed.). Routledge.
UNESCO. (2018). Reconfigurar las políticas culturales: Promover la creatividad para el desarrollo. UNESCO Publishing.










