sábado, 30 de marzo de 2024

Crítica: EL FABULOSO VIAJE DE CHRISTIAN ANDERSEN


Una mañana con historias para toda la familia

Desde que tenemos conciencia siempre nos han acompañado las historias; lo que ocurre a nuestro alrededor siempre nos ha encantado, porque luego nos sirve para compararlo con lo que nos ocurre a nosotros mismos. En muchas ocasiones, inclusive conocemos la historia de las que nos hablan, pero lo que nos apasiona al final es la forma cómo nos la cuentan, aquellos pequeños detalles que hacen que luego lo recordemos como algo único o fantástico. Por eso, el punto que más valoramos está en cómo se narra, más que en la historia misma, en cómo esas palabras tocan nuestros sentidos y nuestra mente.

Apelando a esa premisa, Kapchiy nos trae El fabuloso viaje de Christian Andersen, que a través de una serie de cuentos nos muestra el viaje de autoconocimiento de un niño solitario; en ellos se va afirmando su entereza y su fuerza.

La historia inicia cuando el niño Christian Andersen ingresa a la tienda de maletas de Jonás, buscando un escondite al cual escapar de la soledad en que se encuentra por no encajar con sus compañeros. Jonás, intrigado por su accionar, lo invita a viajar usando como metáfora sus maletas y haciendo que encuentre dentro de ellas una historia que le motive. Aceptado el desafío, comienzan las aventuras del Christian Andersen, donde se encuentra a diversos personajes, caracterizados por el actor que da vida a Jonás, y con la ayuda de sombras, humo, pompas de jabón y títeres, nos narra historia de Pulgarcita, en la que aprende que no debe valorar a las personas por su apariencia, de El Traje del Emperador, donde se muestra el valor de la verdad y el engaño de las apariencias; y La Sirenita, en la que aprende el valor de luchar por una causa justa. Este viaje logra despertar en Christian Andersen esa hambre de contar historias y sobre todo, hacer felices a los que lo escuchan.

La puesta nos muestra a dos actores muy versátiles como Braulio Pérez y Renato Piaggio, con la dirección de este último, y una escenografía con paneles, bancos y maletas, muchas maletas, en donde todas cumplen una función durante el desarrollo de la obra. 

Una muestra sobria que la pueden apreciar los niños más pequeños por las historias sueltas y los niños más grandes en todo el viaje que está detrás de las historias mismas. En todo caso, una muy buena alternativa familiar.

Ulises Cabanillas

30 de marzo de 2024

viernes, 29 de marzo de 2024

Crítica: ¡Y SE HIZO JUSTICIA!


Crónica coral de asesina serial

Adaptar para la escena historias de distintos formatos no es tarea fácil. Sin embargo, el talentoso director Mateo Chiarella se las ingenia para traducirlas con brillo, encontrarles pertinentes paralelismos con nuestra turbia realidad y además, respetando el espíritu del material original. Así lo hizo el año pasado con El hombre que corrompió una ciudad y El diablo, excelentes versiones teatrales de relatos de autores tan distintos como Mark Twain y León Tolstoi, respectivamente. En esta oportunidad, Chiarella adapta el documental La Dama del silencio: El caso de la Mataviejitas (2023), estrenado en la plataforma de Netlix, sobre la asesina serial Juana Barraza, que valiéndose de sus conocimientos de enfermería, asesinó a más de quince ancianas en México. Como resultado, el taller montaje titulado ¡Y se hizo justicia! es un valioso espectáculo con muchos aciertos.

Los actores Mariana del Carpio, Isaac Vélez, Alejandra Egoavil, Camila Temoche, Junior Béjar, Sergio Caycho, Cynthia Bravo, Milagros Guevara y Ginno Paul Melgar, todos egresados del Centro de Formación Teatral Aranwa, se encargan de darle vida de manera coral a todos los personajes que aparecen en la historia. Como propuesta de teatro circular, los elementos son mínimos, recayendo todo el peso del espectáculo en el elenco, todos descalzos y en jeans, con polos de colores claros y uno específico, de color rojo, para la criminal. En ese sentido, los intérpretes ejecutan sus acciones con bastante precisión y convicción, de manera bastante pareja; incluso se permiten pinceladas de humor negro a una historia de por sí retorcida.

Acertada también la intención de Chiarella de elegir este documental para evidenciar la pobreza y corrupción de las autoridades, el aparato estatal y la sociedad mexicana en general, que resulta evidente compartimos con nuestro país, así la Mataviejitas haya asolado el país del norte entre los años 1998 y 2005. Con el dejo por afinar en algunos actores y una que otra canción que puede resultar algo distractiva con la historia principal, ¡Y se hizo justicia! es un más que sólido montaje que evidencia las virtudes del elenco en general y que confirma a Chiarella como un competente adaptador de valiosas historias para la escena.

Sergio Velarde

29 de marzo de 2024

jueves, 28 de marzo de 2024

Crítica: LA POCIÓN DE LA VERDAD


La poción de los aprietos

El Teatro de Lucía dio lugar recientemente a la obra La poción de la verdad, del dramaturgo Jordi Galcerán, bajo la dirección de Jen A. Woytkowski. El elenco estuvo conformado por Andrea Luna, Bernardo Scerpella, Fabiola Vargas, Jesús Neyra y Pedro Olórtegui. Esta propuesta fue producida por Butaca Film en el Teatro de Lucía. Una aparente poción hace que quien la tome diga las verdades sin filtro, en un contexto que podría ayudar a uno de los personajes a sentirse segura ante una decisión trascendental.

La propuesta es una comedia moderna, en la que dos amigas se ven envueltas en enredos a partir del uso de esta poción para saber los verdaderos sentimientos del novio de una de ellas. Entretanto, surgen verdades inesperadas que pone a los personajes en situaciones irreverentes. Si bien la historia se justificó momento a momento, hubo espacios donde el ritmo se dilató. Una comedia necesita tener picos de rapidez y mucha escucha para que funcione completamente. En este caso, hubo mucha intermitencia en ese aspecto.

La construcción de personajes fue funcional y pareja en todo el elenco, destacando sobremanera el nivel de detalle del personaje de Silvia, interpretado por Andrea Luna. La actriz logró un nivel de apropiación de textos notorio, además de ser quien sostenía muchas veces el ritmo de la obra y el funcionamiento de ciertos gags. También destaco a Pedro Olórtegui, quien interpretó a Jaime, pues su participación redondeaba muy bien las escenas con su nivel de energía y de detalles logrados para el personaje.

Es interesante cómo esta obra expone a un grupo de jóvenes en situaciones particulares, en las que tienen que tomar decisiones trascendentales como la paternidad y un distorsionado proselitismo político. La poción de la verdad hace que los personajes se encuentren con ellos mismos enfrentando la realidad, sin el filtro que muchas veces los protege en el día a día. Destaco que este montaje utiliza la comedia para graficar sutilmente las inseguridades de los personajes, quienes finalmente a partir de ello toman decisiones, algunas veces equivocadas. La poción ayuda a que el espectador pueda toparse con el lado vulnerable de Manuel, Silvia, Berta, Jaime y David, generando empatía con las creencias que realmente ellos aceptan tener. La poción de la verdad, entre otras cosas, dejará al público la sensación de haber sido confidente de este intrépido elenco.

Stefany Olivos

28 de marzo de 2024

Crítica: THIS IS NOT (AN ACT OF LOVE & RESISTANCE)


Joya artística de Temporada Alta

Entre el mes de febrero y marzo de este año se desarrolló la IX edición de Temporada Alta, Festival Internacional de Teatro y Danza que reúne representaciones escénicas de Francia, Italia, Japón, Chile y Perú. El anfitrión principal encargado de este evento es la Alianza Francesa de Lima, con la colaboración de distintas instituciones relacionadas al mundo cultural. Oficio Crítico tuvo la oportunidad de asistir a la función de This is not (an act of love & resistance), una pieza musical y coreográfica francesa representada por cuatro intérpretes de instrumentos de viento y cinco bailarinas. La creación y dirección artística estuco a cargo de Aina Alegre. El elenco estuvo conformado por Matía Astallé, María Cofan, Cosima Grand, Hanna Hedman, Aina Alegre, Maria Puertas, Gwendal Raymond, Julia Soler y Asha Thomas.

La representación invoca distintas sensaciones e imaginarios en torno al aire, el cual se manifiesta en la danza, la música y el ritmo de las palabras. La representación propone el aire como vínculo en entornos visuales, lumínicos y sonoros. Los cuerpos de los actantes logran representar esta idea del aire como excusa, como hilo conductor de pequeños momentos vivos en escena. Se lograron texturas en escena gracias a la caracterización de los intérpretes, quienes usaron vestuarios de distintos colores, formas y telas. Cada persona presentó roles versátiles vivos, con movimiento y sinergias con significado. En definitiva, la técnica del elenco en su totalidad estuvo a la altura de las exigencias de la representación.

El aspecto sonoro se compuso de música híbrida, frases dichas, acústicos relacionados a bandas de música, atmósferas electrónicas y efectos rítmicos variados. A ello se le sumó una iluminación que terminaba de conformar la narrativa momento a momento. El producto final contenía referentes plásticos, con elementos vivos que mostraban estímulos al espectador, quien era guiado momento a momento de forma sensorial a lo largo de la representación.

This is not (an act of love & resistance) resulta un producto escénico único, 70 minutos de estímulos e historia sensorial que funciona como una exposición de imágenes que transportan. Es importante invitar al espectador a que se deje llevar por los distintos elementos representativos, apreciarlos en el presente sin necesidad de buscarles una lógica racional. Es interesante y única la experiencia que se puede llegar a tener cuando, como público, nos disponemos completamente a la vulnerabilidad de una pieza artística como esta.

Stefany Olivos

28 de marzo de 2024

martes, 26 de marzo de 2024

Crítica: AMARTE FUERTE


Encuentros y desencuentros en el amor

Aún recuerdo mi reticencia inicial cuando el fenómeno del microteatro apareció en nuestros lares hace poco más de una década. ¿Podría una historia de 15 a 20 minutos llegar a captar la atención, entretener o incluso conmover a los espectadores, habituados a espectáculos de una hora aproximada o más de duración? ¿Serían capaces los dramaturgos de este formato de poder urdir tramas complejas y arriesgadas en poco más de un cuarto de hora? ¿Tendrían la suficiente aptitud histriónica los respectivos actores para darles profundidad y credibilidad a personajes que solo existirán en el escenario por escasos minutos? Si bien algunos microespectáculos podrían haberme dado la razón en aquel entonces, pues no es el caso de la reciente puesta en escena de Amarte fuerte, estrenada en Selina de Miraflores, en el marco de la temporada denominada 15 minutos.

Albergados en los altos del céntrico y concurrido espacio miraflorino, la pieza de María Paula Del Olmo explora los encuentros y desencuentros de dos guapas señoritas, en medio de saltos en el tiempo y espacio, quienes buscan un equilibrio en su relación a pesar de tener personalidades muy distintas. Imposible no sentirse identificado con todos los impasses, idas y venidas de este par de jóvenes que vemos al inicio divertirse en una discoteca, hasta que los celos y los malos entendidos comienzan a crear zozobra en ellas. Si bien el espacio con el que se cuenta no es convencional (un amplio salón con una columna al centro y sillas para el público en los cuatro lados), la directora Jennifer Aguirre Woytkowski se las ingenia para mostrarnos esta creíble historia de amor de final ambiguo.

Muy buen trabajo de las actrices Andrea Brissolese y Verónica Garrido Lecca (especialmente la primera), quienes no solo lucen muy comprometidas en sus respectivos papeles, sino que vuelven convincente su conmovedora love story. Con la producción de Cary Rodriguez Vera, Amarte fuerte confirma que el teatro de formato breve sí que es capaz de contar historias con calidad, pertinencia y densidad. Quince minutos sí que son suficientes, cuando dramaturgia, dirección y actuación van de la mano en feliz comunión, para involucrarnos en sentidos viajes escénicos.

Sergio Velarde

26 de marzo de 2024

lunes, 25 de marzo de 2024

Entrevista: MAGO GEORGE


“Si quieres ser mago debe realmente apasionarte la magia.”

Vuelve al Teatro del Centro Cultural Ulima, en una breve temporada de doce funciones, el reconocido Mago George con su nueva temporada, titulada ILUSIÓN: magia más allá de la realidad. Promete ser una experiencia en la que la realidad y la ilusión se entrelazan en un torbellino de asombro y misterio, en un espectáculo de magia, ilusiones ópticas, teatro y mucho más. George se embarca en una travesía para explorar los secretos más profundos de la magia y la mente humana. Desde el momento en que las luces se atenúan, los espectadores son transportados a un universo en el que las leyes de la física y la lógica son desafiadas con cada truco impactante.

ILUSIÓN: magia más allá de la realidad se presentará por una corta temporada de solo 12 funciones en el Teatro del Centro Cultural Ulima (Puerta 9 de Jirón Cruz del Sur, Santiago de Surco). Las funciones son del 04 al 20 de abril, los jueves y viernes a las 8:30 p.m. y los sábados a las 5.00 p.m. y 8:30 p.m.  

Las entradas se encuentran a la venta en la plataforma Joinnus.

Sergio Velarde

25 de marzo de 2024


Critica: LA SEÑORITA JULIA


Sin miedo a arriesgar

La Señorita Julia, adaptación del clásico de August Strindberg, dirigida por Ivi Cordero y producida por Huilota, es una propuesta intensa, conmovedora y llena de riesgo, juego y una pasión desbordante que se impregna con detalles y elementos rituales.

La propuesta entrega algo especial, se apropia de un espacio colocando elementos de carácter ritual que exaltan y otorgan brillo a un texto de por sí lleno de fuerza. Con una primera parte donde parecen mezclarse los roles protagónicos. Ale Carrasco destaca de manera indudable; sabe capturar el personaje de una manera admirable, sosteniéndolo y llevándolo a sus extremos en todo momento. Enfocada y con las tensiones correctas para poder desarrollar el personaje de Cristina con solvencia. De igual forma Diego Salinas, con un desarrollo particular, si bien por momentos cae en tensiones erróneas, logra recomponerse y entregarse a la escena. Por otro lado, Samanta Robles sorprende con su habilidad para apropiarse de un personaje lleno de picos emocionales, transitaba constantemente entre ellos, y si bien en ciertos momentos cae en ligeros excesos de tensión que hacen difícil la comprensión del texto, no pierde su calidad actoral.

Tal vez el momento más débil de la obra recaiga en una segunda parte, después de un quiebre importante de la obra. La ausencia prolongada de Cristina en la escena, por la manera en que fue desarrollada en una primera instancia, hace que se le extrañe muchísimo. Este espacio, que también es el momento de los grandes monólogos de los personajes de Juan y Julia, pierde el drama, se suelta y cae por momentos en una monotonía, donde la coreografía pierde solidez frente al texto. Pero la obra toma riesgos importantes, y parece ir por un camino creativo autónomo y auténtico, que toma bastantes licencias a nivel escénico y narrativo, dándole un carácter resaltante.

Al final, se acierta al tomar esos riesgos, imprimirle un carácter propio, intenso, avasallante. Los actores están a la altura de la propuesta y el desarrollo de los tres en escena es increíble de ver. Una lucha constante, en donde lo ritual se vuelve un vehículo para despertar el sentido del texto, pero también una la lectura propia del mismo.

Omar Peralta

25 de marzo de 2024

sábado, 23 de marzo de 2024

Día Mundial del Teatro: MENSAJE INTERNACIONAL 2024


A cargo del escritor y dramaturgo noruego Jon Fosse

El Día Mundial del Teatro se celebra el 27 de marzo de cada año y fue creado por Instituto Internacional del Teatro (ITI) en el año 1961. Su principal objetivo es el de dar a conocer lo que representa el teatro para la cultura a nivel mundial.

Durante este día se celebran en todo el mundo actos y eventos relacionados con la escena. Uno de los más importantes es el mensaje internacional por parte de una figura de talla mundial por invitación del ITI. En este mensaje, una persona de relevancia comparte sus reflexiones acerca de la cultura y el teatro.

El encargado del Mensaje por el Día Mundial del Teatro 2024 es el destacado escritor y dramaturgo noruego Jon Fosse.

La lectura está a cargo de los miembros de Oficio Crítico.

Sergio Velarde

23 de marzo de 2024

miércoles, 20 de marzo de 2024

Crítica: OBRAS KORTAS – SEGUNDA TEMPORADA


Humor en formato breve

No hay duda de que el formato de espectáculos de corta duración viene siendo uno de los más utilizados por artistas y colectivos escénicos para mantenerse en actividad. Lo positivo es que la (enorme) cantidad de propuestas de este tipo ofrecidas al público viene teniendo como resultado, en general, un mayor esfuerzo y cuidado por parte de sus creadores, en la búsqueda de darle calidad a los proyectos en cuestión. Tal es el caso de la nueva temporada de Obras Kortas, estrenada en el Teatro Barranco, en donde el público, además de disfrutar de cuatro entretenidos y divertidos miniespectáculos, puede acceder al bar y disfrutar de un fin de fiesta al terminar las funciones en el mismo local.

En Un reggaetón para la tercera edad de Gonzalo Rodríguez Risco, la celebración por el compromiso matrimonial de sus respectivos nietos en una discoteca pone en aprietos a los veteranos y carismáticos Cecilia Tosso y Antonio Aguinaga, quienes se confiesan sus altas y bajas en sus vidas, dejando el necesario espacio para un final feliz; buen trabajo de Aguinaga como director al aprovechar la coartada dramatúrgica del autor y aun mejor, el ver a dos consumados intérpretes divertirse en escena. Por su parte, tomada de la pieza Tres amores postmodernos de Eduardo Adrianzén, el director Diego La Hoz logra en La hija del repollo la feliz conjunción de dos talentos tan disímiles, como la capacidad de improvisación de Manchi Ramírez y la intensidad metódica de Eliana Fry García-Pacheco, en un hilarante diálogo con tintes dramáticos en la que una pareja de exenamorados deberán enfrentar, juntos o no, un imprevisto embarazo.     

En cuanto a Yo no soy Coppélia, con la dirección, dramaturgia y actuación de Gaizka Pasalodos, en la que la ciencia-ficción, el amor imperecedero y los límites de la ética se amalgaman con acierto, su mayor virtud recae en la sublime performance dancística de María José Hernández, como la insólita creación tecnológica de un dolido esposo (Pasalodos) y que deriva en una pertinente discusión con un amigo (Sebastian Stimman) acerca de los reales alcances de la Inteligencia Artificial, que se encuentran más cerca de lo que parecen. Finalmente, en la divertida ¿Qué pasó anoche?, escrita y dirigida por Romina Viñas, basada libremente en las películas de ¿Qué pasó ayer?, se exploran las nuevas masculinidades en vísperas de la boda de Nicolás Osorio, en compañía de sus amigos Luis Baca y André Moyo. Esta segunda temporada de Obras Kortas en el Teatro Barranco tiene cuatro espectáculos de calidad pareja, muy recomendables para pasar una noche de miércoles con mucho humor.

Sergio Velarde

20 de marzo de 2024

lunes, 18 de marzo de 2024

Entrevista: ARMANDO SALAZAR


“Las oportunidades pueden llegar por suerte, pero la forma de mantenerse es con disciplina.”

¿Quieres estar conmigo?, ya un clásico de la dramaturgia peruana, con autoría de Roberto Ángeles y Augusto Cabada, llega nuevamente a escena con la dirección de Johan Robles y presentada por Primer impulso y La escena producciones. Oficio Crítico conversó con uno de sus jóvenes actores, Armando Salazar, acerca de la muy breve temporada de dos funciones, el 3 y 10 de abril en el Teatro Auditorio Miraflores.

En esta comedia agria, ambientada durante los años 70 y 80 en Lima, el público se hace presente frente a una década de la vida de nueve jóvenes de clase media, que luchan por concretar sus sueños en medio de un contexto de inestabilidad económica y violencia política. Acompañan a Armando los jóvenes intérpretes Alisson Alonso, Carlos Córdova, Almudena Yeren, Franco Solis, Gerardo Coveñas, Andrea García, Alberto Almeyda y Cristina Marichi.

Las funciones serán el 3 y 10 de abril a las 8 p. m, en el Teatro Auditorio Miraflores (Av. José Larco 1150 Miraflores). Las entradas están a la venta escribiendo a @1er_inpulso, @djjazzoficial o @la_escena_producciones.

Sergio Velarde

18 de marzo de 2024


miércoles, 13 de marzo de 2024

Crítica: EL DÍA QUE QUEMÉ A MI PADRE


Reescribiendo una historia

Diversos proyectos teatrales han abordado los grandes conflictos que giran en torno a la familia; esta vez, Proyecto 88 y La Eme Colectivo estrenaron la obra El día que quemé a mi padre, escrita por Henry Sotomayor y Mónica Talavera, quien también la dirige. La temporada tiene lugar en el Club de Teatro de Lima.

El elenco está conformado por Luisa Caldas, Luis Acuña y Henry Sotomayor, este último interpreta a Enrique, un escritor conflictuado por su infancia y la ausente figura paterna, situación que lo lleva a repetir los mismos errores con su propio hijo. Su intención de borrar el pasado lo lleva a transitar por sus recuerdos, en compañía de un irreverente conejo y la figura de la muerte. Ahora bien, la narrativa plantea un drama con varios momentos cómicos, los cuales sirven para refrescar al público y aportan dinamismo a la puesta; sin embargo, se corre el riesgo de perder el sentido del relato, el cual se recupera cuando el drama aparece, y el protagonista toma decisiones. Respecto a las actuaciones, tenemos construcciones de personajes bien delimitadas, con características específicas desde el manejo corporal, los elementos de vestuario y el universo emocional de los mismos.

Una escenografía funcional, diseñada en base a cajas de cartón, haciendo uso de elementos sencillos, el juego de luces y la música en vivo, que bien podría considerarse un personaje más, debido a las precisas intervenciones dentro de la historia.

El día que quemé a mi padre es una sobrecogedora pieza de teatro, que a través del humor oscuro e incómodo nos revela la oportunidad para reescribir una historia, en este caso la de Enrique, que lucha contra su pasado atravesando diversas emociones, que permiten identificarnos de alguna u otra forma con este personaje. Además, refleja la necesidad atender el tema de la salud mental y la forma en la que influye en todos los ámbitos de nuestra vida. Sin duda, estos temas nos llevan a infinitas reflexiones, no solo como individuos, sino también como sociedad.

Maria Cristina Mory Cárdenas

13 de marzo de 2024

Crítica: HAMLET


Shakespeare medieval

Es la primera vez en mi vida que veo una versión de Hamlet tan pedagógica y empática con la sociedad limeña. Lo que más me gustó de la propuesta es que no se tuvo que recurrir a un humor chabacano para llegar a alegrar al diverso público del Nuevo Teatro Julieta. Con humor sutil y fresco, la productora Mercadillo Medieval de la Asociación Diez Talentos de Bruno Odar ha innovado de manera mayúscula. Acaso varios de los espectadores nunca en su vida habían escuchado del famoso drama escrito por Shakespeare y sin duda, esto despertó muchas curiosidades entre el público, que daba por sentado que el lenguaje empleado sería denso. De hecho, Hamlet es un drama universal que habla acerca del valor de la lealtad en contraposición de la venganza. Es un mérito que hayan logrado adaptarlo a un lenguaje peruano, como comedia para toda la familia. Creo que el montaje debería se consumido por público escolar que necesita conocer esta parte de la historia del teatro.

Por otro lado, las actuaciones estuvieron a la altura de un montaje profesional. Destacó el protagonista Jorge Guerra como Hamlet, quien me impresionó por desarrollar su personaje de una manera equilibrada, parsimoniosa y sin exageraciones, pues era necesario demostrar el odio y el dolor en sus escenas. También fue resaltante el rol de Elena Castillo como la madre de Hamlet, pues me gustó la seriedad de la actriz frente a una serie de situaciones cómicas que ocurrían a su alrededor. Soportar el humor es un talento pocas veces reconocido en un actor. Quien brilló por su presencia escénica, picardía y dominio en el escenario fue Jorge Moretti como Shakespeare.

Adicionalmente, debo felicitar a la productora por realizar una escenografía muy acorde con el mundo medieval “hollywoodense”, que fue lo primero que nos conecta con el público, principalmente porque los peruanos, al igual que otras sociedades, hemos sido muy consumidores de películas de ese mercado. Es entendible pues, como mencionó una colaboradora de la producción: “Gracias por venir a vernos, aun estando en momentos muy difíciles como sociedad”. Es fundamental que el teatro peruano se aleje de sectarismos de teatro clásico y se adapte de una manera inteligente y entretenida a los nuevos tiempos. Muchos éxitos en futuras presentaciones.

Enrique Pacheco

13 de marzo de 2024

Crítica: LA PIEDRA DEL MAL


Dramaturgia del terror

Me acuerdo aún del estreno, en el verano pasado, de la agrupación independiente Bramarte Producciones titulado Pol, en el Teatro Aforo de Pueblo Libre. A pesar de contar con una escenografía sucinta, este tuvo un gran impacto psicológico sobre el público, pues abordaba el tema controversial de la posesión demoniaca. El terror es un género poco explorado, incluso si se tiene una perspectiva histórica, pues casi todo ha girado en torno al drama (lo real, lo que sucede) o la comedia. Incluir el terror en una puesta teatral es un gran reto e implica mucha creatividad.

En primer lugar, mencionar que mi crítica hacia la puesta en escena de La piedra del mal es constructiva, pues considero que nuestro deber como Oficio Crítico es el de ser sinceros y respetuosos en nuestros comentarios. Uno de los mayores teóricos del teatro latinoamericano, el mexicano Edgar Cevallos, mencionó en su libro Principios de Construcción Dramática: “La construcción dramática nos enseña también que todos los hechos se irán a dar sobre una base de relaciones complejas e intrincadas”. Por eso, es peligroso elegir un determinado elemento de la historia y forzarlo de manera exagerada que desequilibre a los demás, como los personajes de la obra de teatro. En ese sentido, la mayor debilidad de la propuesta fue la falta de unidad en la historia dramáticamente hablando, pues sinceramente el conflicto era poco creíble y todo ocurría en un espacio-tiempo muy breve y rápido.

Como aspecto positivo, debo mencionar que la escenografía fue realista y se evidenció el esfuerzo de la productora por un vestuario acorde con la historia presentada. En cuanto a la actuación de José Ticse, como el asistente del sacerdote, debo resaltar que esta fue creíble y transmitía la sensación de desconcierto del ambiente casi religioso. Me gustó mucho su interpretación por su veracidad. Por otro lado, al resto de actores les faltó transmitir la energía necesaria para el ambiente de terror propuesto por el director César Carrión. El mejor ejemplo de que estaba fallando dramáticamente lo propuesto fue que, ante las escenas donde el demonio (Víctor Collantes) u otros personajes entraban en posesión por la Piedra Horadada, el público estallaba en carcajadas.

Sinceramente creo que debió escogerse otra historia para representar. Tal vez una comedia, en donde la Piedra Horadada sea solo parte de la historia, habría funcionado mejor. Como menciono al inicio de esta crítica, el terror es muy retador para el teatro. Sin embargo, felicitaciones a la producción por lo logrado.

Enrique Pacheco

13 de marzo de 2024 

domingo, 10 de marzo de 2024

Crítica: EL PRÓXIMO AÑO, A LA MISMA HORA


Doce años después, a la misma hora

Imposible para mí olvidar, allá por el 2012, aquellas actuaciones de nuestro hoy recordado Diego Bertie y de una increíble Gianella Neyra, en las que, bajo la dirección de Osvaldo Cattone, nos regalaron química, soltura, pasión; hoy, Connie Chaparro y Sergio Galliani hacen lo propio, con mayor dulzura, matices de picardía y un humor muy íntimo que manejan de forma maravillosa y que logran transmitir a los espectadores. Todo ello en el mítico teatro Marsano y con la misma obra de Bernard Slade: El próximo año, a la misma hora.

Una comedia romántica como pocas, muy bien contada, de un texto maravilloso que exige de una química especial entre los protagonistas y que David Carrillo ha sabido encontrar en sus actores. Hay ternura y un contacto desde la fascinación y el deslumbramiento mutuo. Si bien la comedia nos hace reír a partir de un humor pícaro pero tierno, también nos captura con escenas emotivas de añoranza y tristeza, por ciertos acontecimientos que atraviesan sus protagonistas.

La obra tiene un carácter mágico, que te permite llorar, reír, asombrarte. Si bien en un inicio los procesos se muestran un poco lentos, los actores logran sobreponerse a ello y encontrar el ritmo adecuado, según la intimidad vaya dictando. Claramente se entienden, es innegable la presencia que tienen ambos en el escenario, además de ese carisma especial para congeniar con el público. Con Galliani con momentos inmejorables; no bajo el ojo perfecto, inmejorables en lo humano que logra plasmar en el escenario. Por otro lado, Chaparro deslumbra con un personaje que crece, se transforma a partir de sus experiencias; logra desarrollar la madurez y el aprendizaje de toda una vida.

El próximo año, a la misma hora es una obra preciosa. Cuánto más hermoso ha sido para mí verme envuelto en ese romance, pero como un espectador hacia la obra, que vuelve una vez más, al mismo lugar de encuentro, el Marsano, a dejarse deslumbrar, ya con nuevos actores, pero con la misma esencia de amor y cariño. Ojalá no pasen tantos años para volverla a ver. Y si es que ocurre, que siga manteniendo esa magia. Esta es una obra que tiene todos los méritos para perdurar en el tiempo.

Omar Peralta

10 de marzo de 2024

Crítica: CUÉNTAME


Una bella historia con la música a medias

Cuéntame, obra musical para todo público, nos regala una historia emotiva, divertida, pero que cojea de su aspecto musical. A pesar de ello, mantiene una historia clara dentro de un juego fantasioso, aunque no por ello menos verdadero. Partiendo de la propuesta luminotécnica, el montaje se muestra preciso, con unos efectos visuales destacables, que le otorgaban a las escenas este juego infantil necesario. Además, la propuesta de escenografía es versátil, y desde ella, los actores se apoyan para generar coreografías que mantienen el dinamismo de la obra.

A nivel actoral, se puede decir que todos se prestaban para el juego que planteaba la obra, había un entendimiento del texto preciso y la interacción entre los personajes era lo que se podría esperar por las circunstancias dadas. A quien parece haberle costado más entrar en esta dinámica fue a Manchi Ramírez, cuyo personaje, si bien guarda un carácter más opaco frente a los otros, se desconectaba cada vez que terminaba su acción en la escena o su diálogo. Su corporalidad escénica desaparecía en sus traslados por el espacio y volvía cuando tenía que intervenir. Además de presentar dificultades en el aspecto musical, la falta de claridad y afinación perjudicaban el entendimiento de las canciones. Teniendo en cuenta que los momentos musicales de la obra se desarrollan tanto con una pista musical como por los actores cantando, no hacía un buen empalme la pista con la voz de Ramírez.

Mejor dominio musical presentaron Daniel Menacho y Daniela Olaya, aunque no fue suficiente. Brillaron más por su dominio escénico, lo cual sí vale la pena resaltar. Quien sí nos otorgó, de manera notable, un dominio musical, fue Guadalupe Farfán: con una voz potente, afinada, lograba brillar en cada canción.

Ya desde la dirección, no se entiende muy bien por qué la primera canción no tiene una pista al igual que las demás; no presenta una carga dramática importante, no logra entenderse muy bien, porque la calidad vocal tampoco la acompaña, y engaña un poco al espectador, que en consecuencia esperaría que el tratamiento para la demás canciones sea el mismo. De igual forma el preámbulo de la obra choca un poco en su estridencia, y se entendería mejor si no fuera interrumpido por las llamadas a la sala.

Luego de estas consideraciones, la obra se desenvuelve mejor, va afianzándose a medida que avanza la historia, y logra capturar ciertos momentos emotivos, que desembocan en la resolución final de los personajes. Sin duda, todos atraviesan por un viaje de transformación. Esta es una historia que sí logra evocar ciertos aspectos olvidados de las tradiciones orales, de los cuentos, pero lejos de buscar pretensiones, los aterriza a través de las experiencias de vida de cada uno de estos chicos, ya no tan chicos, y la necesidad de recordar lo que significa narrar, contar y soñar.

Omar Peralta

10 de marzo de 2024

Crítica: MI PRIMER BAILE - AMAIA


Cómo los vínculos pueden ayudarnos a trascender

En la librería Café Casa Tomada se presenta una recopilación de dos propuestas artísticas denominadas Microteatro Mestizo III, a cargo del colectivo independiente Telón Mestizo.

La primera de estas propuestas en presentarse es titulada Amaia, escrita por Mauricio Figueroa, y que pone en escena el vínculo afectivo entre Amaia y Lu, quienes se encuentran dentro de un contexto de conflicto armado interno en el Perú. Este vínculo denota un amor tierno, de cuidado a la vez que intenso, con una promesa de no dejarse la una a la otra; que a pesar de una guerra fuera, el amor prima por dentro y eso es más fuerte, un amor con convicción, con compromiso, que trasciende a la muerte, y que aun después de ella ese amor nunca fenece. Esto está bien representado por la propuesta del director Víctor Lucana, en un espacio bastante íntimo en los cambios de ritmos entre la crudeza del conflicto de afuera y el cuidado del amor visto por dentro. Las actrices Helen Domínguez y Milagros Campos tienen una muy buena conexión en escena y en cada acercamiento puedes sentir toma una gama de emociones entre lo que dicen, los silencios, los cantos y las pesadillas.

La segunda pieza teatral se llama Mi primer baile, obra corta escrita por Federico Abrill y que cuenta la historia de Patricio, un adolescente con discapacidad auditiva, que por obvios motivos está impedido de comunicarse con sus compañeros como él quisiera y por lo tanto, se siente apartado en muchas ocasiones. Hasta que conoce una compañera en la escuela que le cambiará la perspectiva acerca de su discapacidad. Los actores en escena, Briana Campos, Rodrigo Delgado y Victor Lucana dirigidos por Jiro de la Vega, logran con muy buena energía y entrega contar una historia divertida, siendo al mismo tiempo muy aleccionadora, ya que muchas veces las discapacidades físicas no son tan profundas como las de pensamiento o del alma de quienes juzgan a quienes se ven “diferentes”. Esto se logra ver muy bien en escena y cómo se logra integrar y hacer sentir bien a Patricio, observando que la mayor discapacidad siempre será la de la limitación de nuestros pensamientos, y que solo la empatía puede hacer que todos nos veamos funcionales. Muy recomendable.

Manuel Trujillo

10 de marzo de 2024

Crítica: RESPIRA


Cuando ¨Respira¨ se queda sin aire

La obra Respira, escrita por Eduardo Adrianzén, aborda temas potentes y universales como la guerra interna, la influencia de la religión en la sociedad, la pedofilia en la iglesia católica y los desafíos en la comunicación familiar, resonando no solo a nivel local sino también global. La dirección de Johan Robles, junto con las actuaciones de Carlos Gabriel, Pamela Alisson, Diego Fernando, Wendy Antonella, Armando Salazar, Adrián Hermoza, Munay Davila, Adrían Gutierrez, prometía una entrega apasionada al material complejo y desafiante.

En términos de actuación, se notó que los chicos en escena realmente se esforzaron por vincularse con el texto, esforzándose para dar vida a un guion tan exigente y vibrante. Sin embargo, a pesar de su compromiso, se percibió una necesidad de mayor profundidad y experiencia actoral, lo cual resultó en momentos de rigidez y monotonía. La intención de representar personajes mayores no se materializó con la autenticidad esperada.

El viaje en el tiempo que intentaban los personajes era una idea genial, pero desafortunadamente no alcanzaron a transmitir su intención claramente, afectados tanto por la inexperiencia actoral como por la excesiva cantidad cambios de escena que más parecían distracciones, disminuyendo su ritmo.

La presencia de músicos en vivo, una oportunidad invaluable para enriquecer la atmósfera, no fue explotada adecuadamente, relegando su potencial impacto al parecerse más a una banda sonora pregrabada por la repetición constante de la misma melodía y su ubicación oculta.

El aspecto de producción, especialmente el vestuario, no logró capturar la esencia de la época representada, y junto con la caracterización inadecuada de los actores, restó credibilidad al conjunto. Los errores técnicos, como el manejo inoportuno de las luces, distraían y deslucían momentos clave de la representación. Lamentablemente, una obra tan bien escrita fue, en su mayoría, escenificada de manera poco adecuada, por donde la hayamos querido ver.

A pesar de la fuerza del texto de Adrianzén, la obra no logró transmitir su potencial impacto, afectada por decisiones de dirección que no favorecieron el desarrollo de la misma y por interpretaciones que requerían de un mayor peso emocional y técnico. Es una pena que una pieza con tanto potencial dramático y temático no haya resonado como se esperaba.

Milagros Guevara

10 de marzo de 2024