jueves, 28 de marzo de 2024

Crítica: LA POCIÓN DE LA VERDAD


La poción de los aprietos

El Teatro de Lucía dio lugar recientemente a la obra La poción de la verdad, del dramaturgo Jordi Galcerán, bajo la dirección de Jen A. Woytkowski. El elenco estuvo conformado por Andrea Luna, Bernardo Scerpella, Fabiola Vargas, Jesús Neyra y Pedro Olórtegui. Esta propuesta fue producida por Butaca Film en el Teatro de Lucía. Una aparente poción hace que quien la tome diga las verdades sin filtro, en un contexto que podría ayudar a uno de los personajes a sentirse segura ante una decisión trascendental.

La propuesta es una comedia moderna, en la que dos amigas se ven envueltas en enredos a partir del uso de esta poción para saber los verdaderos sentimientos del novio de una de ellas. Entretanto, surgen verdades inesperadas que pone a los personajes en situaciones irreverentes. Si bien la historia se justificó momento a momento, hubo espacios donde el ritmo se dilató. Una comedia necesita tener picos de rapidez y mucha escucha para que funcione completamente. En este caso, hubo mucha intermitencia en ese aspecto.

La construcción de personajes fue funcional y pareja en todo el elenco, destacando sobremanera el nivel de detalle del personaje de Silvia, interpretado por Andrea Luna. La actriz logró un nivel de apropiación de textos notorio, además de ser quien sostenía muchas veces el ritmo de la obra y el funcionamiento de ciertos gags. También destaco a Pedro Olórtegui, quien interpretó a Jaime, pues su participación redondeaba muy bien las escenas con su nivel de energía y de detalles logrados para el personaje.

Es interesante cómo esta obra expone a un grupo de jóvenes en situaciones particulares, en las que tienen que tomar decisiones trascendentales como la paternidad y un distorsionado proselitismo político. La poción de la verdad hace que los personajes se encuentren con ellos mismos enfrentando la realidad, sin el filtro que muchas veces los protege en el día a día. Destaco que este montaje utiliza la comedia para graficar sutilmente las inseguridades de los personajes, quienes finalmente a partir de ello toman decisiones, algunas veces equivocadas. La poción ayuda a que el espectador pueda toparse con el lado vulnerable de Manuel, Silvia, Berta, Jaime y David, generando empatía con las creencias que realmente ellos aceptan tener. La poción de la verdad, entre otras cosas, dejará al público la sensación de haber sido confidente de este intrépido elenco.

Stefany Olivos

28 de marzo de 2024

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