martes, 2 de abril de 2024

Crítica: NAUFRAGIOS


Entre coros y migrantes: la historia de Shauba y Mohamed

Existe una isla italiana, cercana a Sicilia, llamada Lampedusa, y desde el año 1992 resulta ser el puente de entrada a Europa de miles de migrantes africanos. Es precisamente en este contexto representado Naufragios, montaje de los alumnos de 8vo ciclo de la Especialidad de Teatro de la Facultad de Artes Escénicas de la PUCP. Los estudiantes interpretan la historia de Shauba y Mohamed, dos jóvenes africanos que nos comparten sus propósitos al querer dejar sus hogares para buscar mejores oportunidades.

Esta propuesta alberga dos obras de Lina Prosa: Lampedusa Beach y Lampedusa Snow, bajo la dirección de Alberto Ísola. La temporada tuvo lugar en el Centro Cultural de la misma casa de estudios. El elenco estuvo conformado por Mitsue Barrón, Valeria Castillo, Claudia De la Torre, Héctor Flores, Gonzalo García, Vanessa G. Alonso, Valeria Mondoñedo, Héctor Montoya, Fabrizio Morales, German Ojeda, Gustavo P. Billinghurst, Susan Pinedo, Rosa Quispe, Valeria Rios, Francesca Urro y Luis Yarasca.

El elenco de actores fue dividido en dos coros: uno de mujeres interpretando a Shauba, y otro de hombres interpretando a Mohamed. La historia de cada personaje fue contada de manera tal que todos los actores tuvieron la oportunidad de interpretar un momento específico del personaje a lo largo de la representación. Además, el trabajo coral permitió extender la presencia del personaje, de modo que aportaban a la contextualización de la historia. Tanto la representación de la historia de Mohamed como la de Shauba fueron intercaladas, de modo que conocíamos las dos historias de a pocos, permitiendo al espectador comparar y reconocer los elementos en común de la situación de ambos personajes.

Los dos coros lograron apropiarse sensiblemente de la historia y esencia de aquellos jóvenes migrantes, destacando por una técnica actoral a la altura de un montaje profesional como este. Es impresionante cómo el elenco alcanzó transmitir las condiciones infrahumanas en las que los dos jóvenes cruzan el mar, buscando mejores oportunidades. Representa un reto actoral que, en definitiva, el elenco superó.

El elemento “Lampedusa” dentro de la representación se convierte en el fin, en un elemento concreto que se persigue a toda costa. Mohamed y Shauba ejemplifican cómo un mismo objetivo puede terminar teniendo cursos distintos, finales opuestos, o finales no esperados. El espectador, al conocer las dos historias completas, podrá entender que, finalmente, existen muchas Lampedusas en el cotidiano, y que quizá nosotros mismos somos náufragos a nuestro modo. En definitiva, Naufragios es una dosis de sensibilidad movilizadora, que lleva al espectador a empatizar con aquellos jóvenes africanos y sus realidades, las cuales quizá no son tan lejanas como parece.

Stefany Olivos

2 de abril de 2024

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