miércoles, 29 de julio de 2026

Crítica: LAS AVES


Una ciudad en el cielo o castillos de humo

Contar con una obra griega presentándose en los escenarios nacionales constituye un evento especial, y lo es aún más si esta no pertenece al género dramático; por ello, la apuesta por Las aves, comedia de Aristófanes (autor de obras como Lisístrata y Las nubes), destaca entre las opciones performativas de la capital por estos días. En esta ocasión, desde el teatro Ricardo Blume y la asociación Aranwa, nos ofrecen la adaptación de este clásico, que aborda temas que desde tiempos antiguos nos hacen reflexionar: la amenaza de la corrupción, las dificultades de la convivencia y el caos constante se desataron tanto en la Atenas de la Guerra del Peloponeso como en los estados de nuestra época. Así, nuestros protagonistas, Pistetero y Evélpides, interpretados por Alberto Ísola y Ricardo Velásquez, respectivamente, huirán de la cuna de la democracia, que para ese momento se encuentra en decadencia, con el fin de buscar un lugar más elevado en el cual poder refugiarse. El espacio que escogen será entonces el cielo, donde convivirán con las aves y fundarán la ciudad de Nubicuculandia, con sus leyes y dinámicas.

Bajo la dirección de Mateo Chiarella, los protagonistas humanos y sus conciudadanos alados, interpretados por Germán Ojeda, Brunella Odar y Renzo Quintanilla, nos transportan a un mundo ideal en principio, pero que poco a poco va perdiendo su aire de fantasía: el castillo de humo se va deshaciendo a medida que se confrontan los intereses de los dioses, los regentes, las propias aves e incluso los visitantes de la ciudad. Para representar este espacio, la producción hizo uso creativo de elementos como telas colgantes, cajones de madera, máscaras y túnicas. Coincidentemente, los juegos de luces y la propia estructura del teatro, donde el público se encuentra alrededor del escenario, nos hacen pensar en la forma del ágora griega.

Definitivamente es una obra que merece ser recomendada, desde por el nivel de sus artistas, pasando por los detalles de producción y, por supuesto, la relevancia de los temas sociales y políticos que movilizan a sus personajes. En estos tiempos, tan polarizados y convulsos, nos hacen falta muestras artísticas que, desde sus orígenes, nos lleven a pensar en el mundo en que vivimos: en Las aves encontramos ideas que nos llevan a reflexionar, y reconocer aquello que nos une, así como lo que nos separa. Esperamos que el público se anime a ir a las próximas funciones de este clásico, que en cada contexto parece renovarse; seguramente generará en ellos, igual que en nosotros, nuevas percepciones de la vida común, tan necesarias actualmente.

Jimena Muñoz

29 de julio de 2026

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