sábado, 4 de julio de 2026

Crítica: PERÚSICAL: UNA CLASE SOBRE EL PERÚ (O ALGO ASÍ)


Broadway a la peruana

Resulta innegable el creciente interés que viene generando el Teatro Musical dentro de nuestra comunidad teatral. Desde los ya lejanos finales de los noventas con la aparición de Preludio y su valioso esfuerzo por llevar a escena musicales de calidad en vivo, hasta estos tiempos postpandémicos con un considerable número de artistas jóvenes interesados en el mencionado formato, nuestro Teatro Musical sigue ofreciendo atractivos productos escénicos. Y a estas alturas, con el galopante avance tecnológico, el playback debería ser desechado de manera automática.  ¡No más Jesucristos Superstar con la voz de Camilo Sesto!

Por supuesto, existe de todo: puestas en escena con canciones en vivo, con letra y música originales; las clásicas melodías de toda la vida con letras cambiadas en función a tramas contemporáneas; pasando por adaptaciones de populares libros, series y películas; hasta los musicales al estilo jukebox, con fragmentos de conocidos temas insertados en las historias. Uno de los últimos estrenos, que destaca hasta cierto punto por lo novedoso, es Perúsical: Una clase sobre el Perú (o algo así), que contiene las suficientes virtudes para considerarlo como una de las propuestas recientes más conseguidas de Teatro Musical.       

Con el sólido antecedente de El Perú Ja Ja (2004) y sus posteriores reposiciones, la idea de representar nuestra historia en escena, salpicada de humor y canciones de manera ingeniosa y lúdica, resulta por demás atrayente y retadora. No obstante, el dramaturgo y director Rodrigo Falla Brousset no se conformó con lo “fácil”: como ferviente amante de los musicales de Broadway, son estas emblemáticas e icónicas melodías las que sirven de fondo para que los personajes de la obra nos canten y cuenten la historia del Perú. Eso sí, el público debe entrar primero en una insólita convención; pero una vez asumida esta, Perúsical revela sus mejores momentos con un elenco entregado a la puesta.

La ya mencionada premisa deja entrever el tono del espectáculo: el Centro Cultural Ricardo Palma se convierte en el improvisado auditorio de la Institución Educativa “Richard Swing” (!) en el que los padres de familia son atendidos por el personal administrativo y de servicio del citado colegio, entre quienes se encuentra la directora, la Sra. Rectilia (!!); el coordinador estudiantil, el Sr. Cordinio (!!!); entre otros nombres para nada sutiles. Se hace necesario, entonces, el abrazar la irreverencia y el desparpajo con los que Falla Brousset ha preparado su musical, para disfrutar de la puesta que se avecina al no llegar nunca ningún docente (todos en huelga, vaya novedad) y debiendo este puñado de trabajadores entretener al respetable con una “clase maestra” sobre Historia del Perú. Y claro, para no ser artistas escénicos, todo el personal lo hace más que bien.

Chicago, Hamilton, Grease, los musicales de Disney y otros espectáculos similares son la fuente de inspiración para narrarnos nuestra historia, desde las culturas prehispánicas hasta nuestros últimos presidentes. Sin duda, una gran virtud de la propuesta es la de no sortear los detalles históricos más escabrosos; por el contrario, son justamente estos (lamentables) hechos los que aportan más al juego. Con las direcciones coreográfica de Mane Acosta y vocal de Diego Neira, los intérpretes Lucía Meza, Lorena Gálvez, Sofía Salázar, Joaquín Sebastián, Estefanía Sánchez, Ángeles Espinoza, Miguel Valdivieso, Adriana Amasifuen, Edith Alanoca, Luisito Fernández y Hanna George se lucen, al igual que el efectivo y simpático ensamble. A destacar el solo del inmenso general San Martín y el Cell Block Tango de los más recientes casos de vergüenza presidencial. Por mejorar, el distractivo telón de fondo del espacio y algunos problemas técnicos con el audio. 

Iniciada como una creación colectiva de La Plaza Talleres, Perúsical: Una clase sobre el Perú (o algo así) nos muestra el buen estado en el que se encuentra el formato de Teatro Musical y es además, un muy recomendable espectáculo que tiene como punto de inflexión la Memoria, aquel valor que todos, como peruanos, deberíamos atesorar, especialmente en estos momentos tan oscuros y tristes de nuestra actual Historia Republicana.

Sergio Velarde

4 de julio de 2026

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