sábado, 24 de junio de 2023

Crítica: CUÍDATE DE MÍ


Adrianzén, el historiador

La historia es apasionante, pero cuando se combina historia con ironía el resultado es genial. Cuídate de mí se compone de cuatro microobras en diferentes momentos históricos del Perú. Lo que más me gusta del estilo de Adrianzén es que aborda episodios históricos dándole a sus personajes características humanas con defectos y virtudes; de esta manera, deja de lado la traducción de ver la historia como inmutable o como una reproducción de Edipo Rey. Además, me gustó la innovación de anunciar la fecha al inicio de cada montaje. Una vez un dramaturgo en un taller me criticó duramente por siquiera proponer esa idea. ¿Quién dice que no se pueden hacer exclusiones rompiendo brevemente la cuarta pared? Lo importante es el mensaje al público.

Lima, el virreinato decadente

Estuvo ambientada en un tribunal del Santo Oficio de Lima en el siglo XVII. A pesar de que hubo detalles de la Inquisición que no eran precisos, no importó, pues el mensaje fue fortísimo. Me gustó que dejaran en el público que es poco conocido que el principal objetivo de la Inquisición no era regular la moral, sino apropiarse de inmuebles. La sorpresa final fue verosímil y creíble: la bruja, supuesta víctima en realidad era una partera dedicada a los abortos clandestinos y el juicio fue una farsa para hacer caer a una muchacha inocente. Refleja lo miserable que era la justicia en ese entonces. Pold Gastelo destacó por sobre todo en el papel de torturador. Me gustó que su técnica vocal la adaptara con voz grave, propia de un juez. Adicionalmente, me pareció importante que no emplearan el español antiguo, pues es evidentemente imposible de entenderlo. Yo no entiendo por qué algunas compañías teatrales en Lima emplean el español antiguo cuando se representan clásicos como La vida es sueño de Calderón de la Barca. Ni siquiera en España actual se hace eso y me consta.   

1882: Lima la miserable

Esta es la mejor pieza que ha escrito Adrianzén en años y creo que es tan potente y revelador que muchas compañías teatrales deberían tomarlo para que represente a Perú en festivales internacionales. Más allá del doloroso episodio que fue la ocupación de Lima por el ejército de Baquedano entre 1882 y 1884, me impresionó que se pueda sacar una comedia tan bien escrita, inteligente y objetiva. Al inicio no era claro cuál era conflicto, pero con el paso de la acción dramática uno se ríe de la cantidad de conjeturas que traería la visita de un oficial invasor. Por otro lado, me gusta el estilo narrativo que tiene Adrianzén para que sea el público el que se dé cuenta, a través de diálogos irónicos, del mensaje. Creo que esto es una muestra de humildad y respeto por el público que se debe resaltar, pues no es muy común en montajes en Lima o de otros dramaturgos. La actuación más brillante y realista fue la de Luis Miguel Yovera, debido a que su acento chileno fue realista y no impostado. También Gastelo hizo muchos gestos faciales simpáticos con su personaje. Históricamente corresponde a la realidad y deja un mensaje brutal. ¿Cómo una familia puede ser capaz de entregar a su hija para complacer al ejército invasor? Lo más fuerte es como la mezquindad lleva a la traición en los personajes de Gastelo y de Ximena Arroyo. 

Noqa kani (Yo soy en quechua)

Tengo que confesar que en este montaje los diálogos fueron demasiado densos y con un conflicto poco claro. Esto último implicaba del espectador un esfuerzo adicional y, de hecho, fue el único momento de la noche que el público estuvo más inquieto. Sin embargo, el personaje de Gastelo salvó la noche, sobre todo, con un breve monólogo en quechua. Personalmente sé un poco, pero logré entender que se refería a que el Perú lo hacen los campesinos que trabajan. Me gustó la construcción del personaje que hizo Arroyo, pues su papel de malvada, racista y frívola fue creíble. Finalmente, no entendí el porqué de situar la historia en 1964. ¿No habría sido más realista que se ambientara el 26 de junio del 1969 cuando se concretó la Reforma Agraria? La escena final fue realmente irónica y única. 

La pandemia del miedo

Este montaje fue más contemporáneo y abordó la crisis peruana por el covid-19. Al inicio y hacia el final, los personajes del Gastelo y Gabriela Billotti se sientan en unas butacas de la primera fila del público, actuando como pacientes en una posta médica. Este detalle puede revisarse, pues el teatro de la AAA tiene forma horizontal y varios espectadores no pudieron ver bien estas breves escenas. La historia fue desgarradora, aunque poco verosímil. Intentar asesinar a alguien, en este caso al personaje de Arroyo, es un acto muy violento como para creer que un asesino potencial (Yovera) se eche para atrás. Fue el único montaje que no fue una comedia, pero igualmente creo que dejó un mensaje sutil. 

Cuídate de mí es una serie de secuencias teatrales de ironía histórica  y que deja en el público una sonrisa. Me gusta el estilo de Adrianzén de dejar las sorpresas hacia el final de sus montajes. Muy recomendable para estos fines de semana.

Enrique Pacheco

24 de junio de 2023

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