viernes, 2 de junio de 2023

Crítica: EL SIERVO


¿?

Experiencia escénica creada por Angeldemonio Colectivo Escénico, dirigida por Ricardo Delgado. Presente en la Quinta Edición de Sótano 2 - Festival de creación escénica contemporánea. En esta se encuentra una reflexión alrededor del Hombre y su relación con la naturaleza en el transcurso del tiempo; el poder que ejerce este desde una perspectiva fuerte de sincretismo a raíz de tradiciones andinas y occidentales: destacando así, íconos como la brujería, los santos, la vida humana/animal, incluso sobrehumana. Podría arriesgarme a señalar que, con una atmósfera bastante distópica ambivalente casi mágica que atrapa, PERO...

La narrativa que se maneja escénicamente no es del todo clara. Destacan aspectos de la mitología andina, la imagen femenina es potente, la sensación de ritualidad está presente de inicio a fin, desde el ingreso al recinto nos recibe un aroma fortísimo entre plantas y agua de florida que convive con nosotras durante todo espectáculo. Asimismo, los mecanismos de creación van desde el gran manejo físico de los ejecutantes en relación al espacio y la composición de imágenes, generando admiración por el virtuosismo y la plasticidad que presentan; no obstante, el tránsito de las acciones no queda del todo desarrolladas, puesto que se percibe el paso de “siervo” a “hombre” y viceversa un tanto abrupto, así como el de “brujo” a performer, sobre todo en entradas y salidas, interacciones con los compañeros en escena y el manejo de los elementos plásticos; pasando también por el uso de la danza como medio para dialogar.

Sin embargo, se siente y observa como si cada uno de los personajes, además de abordar tres cosmovisiones distintas a medias -porque no hay encarnación de aquello que representan-, los tres ejecutantes realizaran pequeños unipersonales donde son brutales, pero distantes, no solo con el otro en escena, sino con el público. Tanto que, en relación al manejo de texto... más del 50% de la obra, está perdido. Al aire, a los apus, a las deidades, para quien sea, menos para el público. O no es una experiencia para ese tipo de espacios escénicos o simplemente se tendría que ajustar el manejo de textos en los ejecutantes, porque no solo es el hecho de no comprender lo que se nos quiere comunicar (acción), sino que ni siquiera se logra escuchar lo que nos dicen. Es una observación bastante lamentable, porque se puede trabajar. Empero, en esta ocasión, la desconexión era notoria.  

Por otro lado, la composición visual lumínica y escénica, así como sonora, transita de lo envolvente hacia lo abrumador, causando una sobreexplotación de recursos por lo cual no se recoge ni matices o cambio alguno en la “trama”. Solo sucede y ya.

Conny Betzabé

2 de junio de 2023  

No hay comentarios: