Cuerpos, memoria y preguntas sobre la condición de la mujer
El teatro no solo narra historias; también abre espacios para cuestionar aquello que muchas veces las sociedades naturalizan. Bajo esa premisa se presenta Nosotras que los queremos tanto, obra del dramaturgo Hugo Salcedo, dirigida por Omar del Águila y Noraya Ccoyure, con producción del Teatro Llaqta. El montaje se presentó en el Teatro Ricardo Roca Rey, en una temporada cercana al Día Internacional de la Mujer, contexto que potencia el sentido reflexivo de la propuesta.
Desde los primeros minutos, la puesta propone una atmósfera sugerente. Una iluminación ámbar cálida, música envolvente y cuerpos en movimiento introducen al espectador en un espacio escénico donde la acción física tiene un rol protagónico. La escenografía, compuesta por lianas suspendidas al fondo y líneas paralelas que estructuran el espacio, crea una imagen visual atractiva y abre múltiples interpretaciones: recuerdos, memorias o estructuras invisibles que atraviesan las historias representadas.
El dispositivo escénico se apoya con fuerza en el trabajo corporal del elenco, integrado por Virginia Mayo, Cathy O'Connor, Alina Sánchez, Grecia Rojas, Jesús Paniagua y Joseph Mendoza. A lo largo de la obra, los intérpretes construyen imágenes escénicas que funcionan casi como fotografías vivas. Las telas, presentes como vestuario, utilería y símbolo, se transforman constantemente: pueden representar cuerpos, espacios, recuerdos o emociones, ampliando el lenguaje visual del montaje.
La dramaturgia se desarrolla a través de varias escenas situadas en distintos contextos culturales, cada una abordando una problemática distinta en torno a la condición de la mujer. Desde el inicio, la historia de un padre que vende a su hija instala un tono duro. Luego aparecen situaciones como la presión por la belleza femenina, la violencia intrafamiliar resuelta con una potente imagen simbólica mediante el uso de telas y un diálogo entre la Virgen María e Isabel que cuestiona la falta de elección en la historia bíblica, un punto de vista delicado que invita a reflexionar sobre los roles impuestos a las mujeres.
El recorrido continúa con historias en contextos contemporáneos y culturales diversos, hasta culminar con un coro de mujeres que cosen telas mientras se aborda el tema de las esterilizaciones forzadas, cerrando la obra con una imagen clara y reflexiva.
En el plano técnico, la propuesta presenta algunos aspectos perfectibles: la repetición del recurso de música y humo en las transiciones se vuelve predecible y, por momentos, se perciben problemas de sonido, dicción o escucha entre algunos intérpretes.
Sin embargo, estos detalles no opacan la fuerza del montaje. Nosotras que los queremos tanto construye un recorrido que invita a reflexionar sobre la violencia y desigualdad hacia las mujeres en distintas culturas, demostrando además cómo el teatro puede generar imágenes potentes con recursos simples como la luz, las telas y el trabajo corporal. Propuestas como esta recuerdan la importancia de seguir asistiendo a las salas, donde el teatro continúa siendo un espacio vivo para pensar colectivamente.
Tammy Alfaro
15 de marzo de 2026

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