El teatro, además de narrar historias, también intenta provocar al espectador. Bajo esa premisa llega Maltrata, propuesta de AKA Producciones y Cientos Volando, escrita y dirigida por Juan José Oviedo, presentada en el Club de Teatro de Lima en Miraflores. La obra nació en Mar del Plata (Argentina) en 2012 como resultado de un taller de montaje y, tras un proceso de revisión y reescritura, se presenta en una versión renovada que busca dialogar con el espectador actual.
Un panel promocional en tonos rojos y oscuros anticipa el universo estético de la obra, pues desde el ingreso al teatro, el público es introducido a una atmósfera de tensión. La escenografía se presenta minimalista: cubos, silencio y un espacio casi vacío que privilegia la acción del actor sobre la espectacularidad escenográfica. Esta elección responde a una lógica conceptual clara: el cuerpo como herramienta principal para construir sentido.
La obra inicia con oscuridad, sonidos y movimiento. Cuando la luz vuelve, una coreografía física precisa activa el espacio. Los desplazamientos, cuidadosamente diseñados, delimitan trayectorias verticales que simbolizan estructuras sociales que restringen la libertad individual. El dispositivo escénico se completa con una iluminación que utiliza el contraste entre rojo y azul para guiar la mirada del espectador y subrayar el ritmo y pulso dramático en cada escena. El vestuario blanco, rasgado y manchado, propone una metáfora visual potente: una aparente pureza de cada personaje que se revela contaminado frente al público.
En el plano actoral, el montaje apuesta por un trabajo físico arduo, bajo un código expresionista. Las acciones cotidianas se transforman en gestos amplificados y transformados bajo una compleja estructura de signos elegidos por el director que son coherentes al mensaje de la obra. El uso de máscaras permite variar identidades y acentuar el distanciamiento entre actor y personaje, reforzando una estética que privilegia el símbolo sobre el realismo. El elenco mantiene un trabajo grupal sólido, con momentos de complicidad y escucha escénica que sostienen la intensidad del montaje. No obstante, se perciben algunas irregularidades: en ciertos pasajes la energía corporal se desborda o pierde precisión, y la técnica vocal presenta breves dificultades de proyección y dicción.
La dramaturgia propone una sucesión de escenas inspiradas en situaciones reconocibles del cotidiano: corrupción, abuso de poder, extorsiones, etc. Sin embargo, algunos pasajes tienden a reiterar la idea central, lo que reduce el impacto inicial de ciertos monólogos y escenas. Aun así, la propuesta mantiene su potencia gracias a la coherencia entre lenguaje corporal, composición visual y texto literario dramático.
Maltrata se presenta, entonces, como una experiencia teatral que combina entretenimiento y reflexión. Un montaje que apuesta por provocar al espectador para invitarlo a tener una postura clara sobre su contexto actual. Y al salir de la sala queda una pregunta inevitable: ¿Hasta qué punto nuestro silencio frente a la injusticia nos convierte también en parte del problema?
Elenco: Alejandra Villavicencio, Camila Guimet, Daniela Ríos Arenas, Diego Zavala-Molina, Gabriel Soto, Katy Chigne, Lucas Mendoza, María Angélica Sotomayor y Yaimir Castro.
Rubén Aquije
14 de marzo de 2026

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