La antigua Grecia nunca había sido tan chistosa
Los Pelópidas, famosa comedia española en verso escrita por Jorge Llopis, llega al Club de Teatro de Lima de la mano de Paco Caparó, quien dirige un elenco de nada menos que trece actores y actrices, todos egresados del programa de formación actoral del club, quienes a lo largo del montaje buscan hacer algo que suena mucho más sencillo de lo que realmente es: hacer reír. Pero, ¿lo logran? ¿O es que sus esfuerzos humorísticos se quedan a media caña?
Manejar una sátira no es sencillo, menos una en verso. En primer lugar, porque el lenguaje rebuscado y la estructura misma del texto hacen que el entendimiento del mismo resulte un tanto difícil y sobre todo trabajoso para el espectador. Más aún, al tratarse de un tipo de lenguaje no empleado en nuestra cotidianeidad, este muchas veces suele resultar chocante. En segundo lugar, porque este género teatral requiere de un minucioso trabajo de dirección, sobre todo para encontrar y plasmar el ritmo cómico adecuado, sin el cual un montaje como este inevitablemente se desploma. Y finalmente, porque el contexto en el que transcurre la obra es uno tan distante y distinto del nuestro que es inevitable sentir una desconexión inmediata al momento de enfrentarnos a personajes que no visten ni hablan como nosotros, y que lidian con asuntos totalmente ajenos a nuestra realidad. Afortunadamente, el equipo detrás de Los Pelópidas está a la altura de la difícil tarea, y nos brinda un claro y divertidísimo ejemplo de cómo traer una sátira a escena de forma correcta.
El eje narrativo de la obra recae en el rey Ántrax, quien regresa a Tebas después de la guerra en Troya solo para encontrar que tanto su trono como su esposa, Elektra, han sido usurpados por Phideos. Su retorno pronto desata mil y un enredos, los cuales culminan de forma climática e hilarante en una serie de revelaciones inesperadas que alteran por completo el destino de todos los personajes.
Además de la acertada dirección de Caparó, que logra adaptar el texto de Llopis sacándole el máximo provecho a su humor, considero que este montaje realmente alcanza su máximo potencial gracias a su elenco. De hecho, ya hablando puramente a nivel actoral, manejar textos en verso es complejo, y es sumamente notorio cuando a un actor se le dificulta maniobrar este tipo de diálogo. Más allá de eso, al tratarse de una comedia, los textos requieren de una inflexión precisa y de un ritmo muy exacto para que aparezca la tan ansiada risa. Y, por último, al ser esta una sátira, la exageración puede y debe estar presente, lo cual muchas veces ocasiona que el actor se quede estancado en una forma que, aunque puede resultar chistosa, se agota rápidamente si es que no está sostenida en una interiorización verdadera de las circunstancias dadas. Es muy grato para mí indicar que el elenco de Los Pelópidas asume todos estos retos, los enfrenta cara a cara y sale triunfante de la batalla. Destacable la labor de cada uno de ellos. Trece actores en escena es bastante, pero la verdad es que ninguno está de más. Ninguno desentona. Más bien todos suman y aportan a la hilaridad, desenfreno y locura que es este montaje. Trabajo coral impecable, pero debo resaltar especialmente a Smith León, Alejandro Figueroa, Gerardo Cárdenas, Cecilia Arias y Radsha Vera, quienes a mi parecer estuvieron brillantes en la función que tuve el regalo de ver precisamente en el Día Mundial del Teatro. Mejor manera de celebrar este día, imposible.
No dejen de verla. Les quedan dos funciones más, hoy sábado 28 y mañana domingo 29 de marzo. ¡Nos vemos en el teatro!
Sergio Lescano
28 de marzo de 2026

No hay comentarios:
Publicar un comentario