La negación en reproche
Cuando una madre muere, todo el universo que ella creó cabe en una habitación. Allí, cada objeto inútil es un recuerdo. Ante su ausencia, cada palabra puede contener pena, pero también rabia. La negación puede convertirse en reproche. El amor en odio. Estos sentimientos embargan a tres hermanas que se reúnen en el entierro de su madre. Cada una tiene sus propios conflictos, con las demás o consigo mismas.
Esta historia podría contarse en la mitad del tiempo, pero el teatro es arte y busca tocar nuestros sentidos y está obra lo logra, desmenuzando con paciencia detalles que permanecían ocultos. La música juega como un cuarto personaje, especialmente al comienzo. Una obra corta tiene muy poco tiempo para crear el ambiente. En este caso, una canción acompaña al dolor del entierro, la oímos completa mientras y al finalizar estamos imbuidos y hasta comprometidos con las tres hermanas.
La obra se desarrolla con un esquema rígido. Luego del monólogo de la hermana mayor es predecible que las otras harán lo propio. Lo que parecería un defecto se convierte en virtud: todos esperamos la versión de cada una para tener una imagen completa de la situación. Ellas no solo se describen a sí mismas, sino que a través de ellas conocemos a su madre, que en los últimos años estuvo enferma, dependiente de sus cuidados, provocando distintas reacciones que originan reproches mutuos.
Las actrices en formación dependen mucho de la dirección (mucho más que las profesionales). La obra nos conmueve por la situación y las cosas que se dicen, pero más por lo que las actrices transmiten. La dureza y hasta frialdad de Ana (hermana mayor, interpretada por Sofía Ramírez) duele. Aunque por instantes el movimiento corporal no acompaña a su intención, su gesto y su voz completan la tarea. La hermana intermedia (Gianella Vásquez, en el papel de Clara) se esfuerza en manifestar su desprecio, pero la suavidad de su voz nos hace perder texto y a veces se ve superada por la música ambiental. Aún así, mantiene el equilibrio entre la fuga que permite el alcohol y el compromiso con sus hermanas y su madre. Valeria Moreno destaca por su actuación como Ana, la hermana menor. Ella carga con momentos de mucha intensidad y su personaje resulta el más perjudicado por el abandono, debiendo afrontar casi sola la obligación de atender a su madre enferma hasta su último momento.
Buen texto y buena dirección de Carlos Mayo para conseguir conmovernos con una historia que nos lleva a un momento inevitable: El dolor de la verdad luego de la muerte.
David Cárdenas (Pepedavid)
27 de marzo de 2026

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