lunes, 30 de marzo de 2026

Crítica: TODOS SOMOS


TRES MIRADAS DIVERTIDAS SOBRE UN ASUNTO SERIO

Tres buenas obras breves se presentan los martes de marzo en Escena Dragón, en Barranco. Ellas forman parte de un nuevo proyecto de reflexión sobre la vida de los migrantes venezolanos en el Perú. La dirección general es de Igor Olsen, que viene trabajando este tema hace varios años, desde que la primera ola migratoria nos sorprendió y recibimos a profesionales y empresarios frustrados por la crisis y los acogimos con hospitalidad, hasta que llegaron los menos favorecidos, con menos cultura y malas costumbres. Entonces, las etiquetas cayeron sobre todos, se exacerbó la xenofobia y el aprovechamiento de políticos oportunistas en campaña.

Pero estas obras no hablan de eso. La realidad es el marco, pero no escuchamos denuncias ni lamentos. Por el contrario, nos invitan a sonreír empáticamente cuando nos ponemos del mismo lado para señalar el absurdo. El absurdo es la clave de la comedia y TODOS SOMOS nos regala tres momentos para reflexionar y sonreír (incluso reír, y mucho). Ese humor diferencia este proyecto de Igor Olsen de sus anteriores: "Por Venezuela" (5 microobras) y "Por los que tuvieron que partir" (10 microobras). Además, esta vez la estructura del proyecto es distinta: Las tres obras representan tres momentos del hecho migratorio forzoso y están ordenadas para entenderlo así:

ALICIA IN WONDER AIRLINES, escrita por Ana Melo, con la actuación de los experimentados Mayra Couto y Claret Quea, se desarrolla en la sala de espera de un aeropuerto. El destino del vuelo puede ser Lima o Santiago, pero es igualmente desconocido. La escena contrapone dos actitudes: El relajo total de un tipo que acepta lo que viene como una nueva etapa de la vida y Alicia, cuya desesperación se hace más visible conforme transcurre la espera del vuelo que deberán compartir los dos personajes. El miedo a la incertidumbre hace que Alicia quiera regresar, pero ya no puede. Una vez que pasas migraciones ya saliste, aunque no hayas subido aún al avión. Es casi un formalismo legal, pero definitorio para el destino y ella lo sabe y le aterroriza. Él, en cambio, asume ese destino con una frescura nihilista, digamos "alpinchista". Como sea, ambos han sido obligados a emigrar por las circunstancias y no como su proyecto de vida. Excelente actuación de ambos.

AQUICITO NOMÁS, de Greymar Hernández, con la actuación de Johan Escalante y Esteban Phillips, es una "comedia gastronómica" que nos cuenta el encuentro de dos jóvenes con proyectos similares, pero de origen distinto, que confrontan sus intereses a través de un diálogo ágil y muy divertido. Uno es peruano, pero de algún modo, ambos son migrantes y comparten esas cosas comunes que nos distinguen a los latinoamericanos, por las que podemos hacer cosas juntos. El dejo, la jerga, el extraño nombre que adopta un ingrediente o una fruta no alejan a las personas, sino que enriquecen la relación que se crea entre ellas y eso es precisamente lo que ellos descubren: Pueden unirse en lugar de competir, pueden crear algo juntos que no sea de acá o de allá, sino algo nuevo. El recurso de la bendición del espíritu materno hermana a dos extraños, como iluminando el camino que nos toca a naciones hermanas, corona la historia con un mensaje positivo, con la delicadeza con la que un cuidadoso cheff coloca el adorno final de su plato.

EL JUICIO, del propio Igor Olsen, con la actuación de Tabata Fernández Concha, promotora de este evento y de Luis Melgar, a quien le toca llevar la comedia a altos niveles, gracias a su genial gestualidad. Sabemos que el nacionalismo ha sido fuente de guerras y otros conflictos inútiles, pero cuando éste se lleva al extremo de super chauvinismo que confunde a los héroes con santos y el amor a la patria con un fanatismo irracional, surge un personaje farsesco, de formación militar, a quien se acusa de cometer actos de vandalismo y discriminación contra extranjeros y no es capaz de entender lo negativo de su conducta. "Lucho" es ese personaje exagerado que se ubica en situaciones inverosímiles para enfrentar una serie de obstáculos delirantes. El juicio es una divertida farsa, en la que nuestro extraño personaje no enfrenta las acusaciones de la fiscal sino sus propios demonios al sentir que la empatía es un acto de alta traición.

Mañana, martes 31, es la última función en Escena Dragón, en Barranco (Nicolás de Piérola 168, a tres cuadras del Óvalo Balta).

David Cárdenas (Pepedavid)

30 de marzo de 2026

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