viernes, 13 de marzo de 2026

Crítica: KORTAS MARZO - MIÉRCOLES


Disfrutando el formato

Las cuatro obras cortas que se presentan esta vez nos permiten disfrutar este género y dar un respiro entre una y otra.

El proceso plantea el tema desde la primera frase y así discurre ágilmente con humor ácido, pero cada vez más intenso. En una extraña entrevista laboral, cada pregunta de la entrevistadora pone al candidato en una situación crítica de enfrentamiento con su realidad o más precisamente, con su calidad como persona. Por otro lado, la empresa es una representación del control total que nos envuelve socialmente. Así, la metodología de selección no solo es aguda, sino que revela nuestra vulnerabilidad frente a la mirada del sistema. Ingresar a la empresa significa ser parte del sistema de control total. Buen texto y acertada dirección de Daniel Goya. Las buenas actuaciones de Sandra Epequin y Víctor Lucana hacen que el espectáculo se inicie auspiciosamente.

El absurdo es la base común de la comedia. Puede parecer un disparate, pero si te hace reír, entonces ya conectaste con ese mundo fantástico. La inimaginable decisión de una pareja, en Matamadres, de elegir a cual de las insufribles suegras eliminar para evitar sus propios conflictos lleva a resultados extremos con humor. Buen texto. La dirección de Pablo Chamochumbi logra una pieza divertida por momentos, pero algo irregular en interpretación. Alonso Parrales abusa de las referencias impertinentes a la política o busca la complicidad del público por "errores" en escena con gags que pueden provocar la risa, pero desvían innecesariamente la trama. Alison Luna cumple su rol, pero se deja llevar y eso la desconcentra, pero recupera el personaje y así salvan la puesta con aplausos.

Siempre es un gusto ver actuar a Trilce Cavero, que aporta su experiencia, talento y gran esfuerzo para levantar Nosferatu, pero su "pareja", el mismo Nosferatu, no está a su altura. Su máscara rígida y una aguda voz femenina que se oye por los parlantes alejan al personaje que esperamos. Sus descuidados movimientos no concuerdan con el texto y deja toda la carga a la actriz, que resulta sacrificada. La dramaturgia y dirección de Helen Hesse nos muestran una buena composición, pero sin obtener el mejor resultado, especialmente por el casting.

La hija del repollo es la mejor obra de la noche. El texto revela la experiencia de Eduardo Adrianzen en la dramaturgia, pero también la buena dirección de Diego La Hoz. Excelente Manchi Ramírez en el rol del conchudo total, descarado y sinvergüenza que hace lo imposible por no aceptar su paternidad. Eliana Fry García-Pacheco conduce el diálogo con destreza y fina estrategia para llegar a un final inesperado y jocoso. Nos hicieron reír y agradecer la noche.

David Cárdenas (Pepedavid)

14 de marzo de 2026

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