Fallida historia en imágenes
Para montar con corrección una obra de teatro en imágenes y especialmente dirigida a los más pequeños, se debe tener en cuenta un requisito indispensable: la historia, así sea archiconocida, debe ser entendible con las acciones que suceden en el escenario, para que justifiquen así el silencio de los actores y la ausencia de palabras escritas. Sin embargo, la puesta en escena de Sol, Luna y Talía, a cargo de la Asociación de Artistas Aficionados, parece no tomar en cuenta estas consideraciones, presentando graves deficiencias que afectan seriamente el producto final.
Tres buenos intérpretes, como lo son Ximena Arroyo, Manuel Calderón y Omar Del Águila, no son aprovechados en todo su potencial corporal por la directora Kathleen O’Brien, quien prefiere dedicarse a recargar el escenario con múltiples elementos que tienden en la mayoría de los casos a confundir la acción dramática. La gran cantidad de letreros que son mostrados en escena tampoco son coherentes con el supuesto planteamiento inicial de la obra, que promete sólo imágenes para su desarrollo. Agravando la situación, ciertos mensajes tienen conceptos muy bellos, por ejemplo sobre el amor, pero son sólo entendibles por adultos. Algunas secuencias lucen también poco trabajadas, como el final. Esta conocida historia de La Bella Durmiente de Charles Perrault (que a su vez es una adaptación del original de Giambattista Basile, que le da el título al montaje) se presenta entonces, de manera algo desordenada y todavía por afinar.
Acaso lo más grave del estreno de Sol, Luna y Talía en la Casa Agárrate Catalina, sea el hecho que los niños entre 3 y 5 años (aquellos que abundaron en la función que vio este servidor) no entendían lo que sucedía en el escenario y los padres debían no sólo explicarles, sino también leerles los numerosos carteles a lo largo del montaje. Para que esta obra logre despegar, la directora Kathleen O’Brien debe reorganizar urgentemente toda la puesta en escena, prescindir de tanto cartel y ganar orden, estética y coherencia por medio de las imágenes y las acciones que realicen sus versátiles intérpretes. Los niños serán finalmente, los grandes beneficiados.
Sergio Velarde
30 de agosto de 2012
jueves, 30 de agosto de 2012
Crítica: UN VERSO PASAJERO
Reestreno en gran forma
Un verso pasajero, primera obra escrita por Gonzalo Rodríguez en 1996 y premiada en el Festival Peruano Norteamericano de Teatro ese mismo año, consagró no sólo a su autor, sino también a su director, Carlos Acosta, quien es actualmente uno de los directores más interesantes del medio. Luego del sonoro tropiezo que constituyó Nadar como perro, Acosta toma la sabia decisión de volver a terreno seguro, en este caso, dirigir un texto ya conocido que le permitiría desplegar su innegable creatividad artística y su sobresaliente dirección de actores. Así, Un verso pasajero es re-estrenada 16 años después en el Auditorio del Centro Cultural El Olivar, en una renovada puesta en escena con nuevos bríos y numerosos aciertos que bien valen su revisión.
Estructurado básicamente en monólogos, el texto de Rodríguez Risco retrata un fuerte drama familiar ante el estado comatoso de uno de sus miembros, luego de un aparatoso accidente de tránsito. No sólo cada familiar enfrenta la posibilidad de perder a un ser querido, sino que revelan oscuros secretos que los mantienen en diaria tensión. Es entonces, el drama que viven los padres y hermanos del enfermo, el que mantiene a flote el montaje; así como también, el drama que vive el protagonista, quien escucha cada uno de los secretos sin poder hacer nada. La falta de comunicación no sólo afecta al protagonista, sino que también al resto de la familia, que finalmente tampoco sabe comunicarse. Estilizado este montaje que propone Acosta, que aprovecha muy bien el espacio, las luces y los elementos en el escenario.
El elenco escogido por Acosta es bastante competente: Luis Alberto Urrutia (un favorito del director en sus últimos montajes) desarrolla con mucho brío el personaje de Javier, frustrado y atrapado en una camilla de hospital, y consigue generar suspenso en el último cuadro en el que se revela su destino final. Vera Castaño destaca también como la hermana menor Angélica, convincente en su ingenuidad y en el pequeño drama que vive. Carlos Mesta, Willy Guerra y Lilly Urbina completan el cuadro familiar. Dato curioso: Urbina repite el rol de la madre desde su estreno, y si bien debe elevar el volumen de su voz, llega sin problemas a las emociones requeridas. Un verso pasajero convence y conmueve; en suma, muy recomendable.
Sergio Velarde
30 de agosto de 2012
Un verso pasajero, primera obra escrita por Gonzalo Rodríguez en 1996 y premiada en el Festival Peruano Norteamericano de Teatro ese mismo año, consagró no sólo a su autor, sino también a su director, Carlos Acosta, quien es actualmente uno de los directores más interesantes del medio. Luego del sonoro tropiezo que constituyó Nadar como perro, Acosta toma la sabia decisión de volver a terreno seguro, en este caso, dirigir un texto ya conocido que le permitiría desplegar su innegable creatividad artística y su sobresaliente dirección de actores. Así, Un verso pasajero es re-estrenada 16 años después en el Auditorio del Centro Cultural El Olivar, en una renovada puesta en escena con nuevos bríos y numerosos aciertos que bien valen su revisión.
Estructurado básicamente en monólogos, el texto de Rodríguez Risco retrata un fuerte drama familiar ante el estado comatoso de uno de sus miembros, luego de un aparatoso accidente de tránsito. No sólo cada familiar enfrenta la posibilidad de perder a un ser querido, sino que revelan oscuros secretos que los mantienen en diaria tensión. Es entonces, el drama que viven los padres y hermanos del enfermo, el que mantiene a flote el montaje; así como también, el drama que vive el protagonista, quien escucha cada uno de los secretos sin poder hacer nada. La falta de comunicación no sólo afecta al protagonista, sino que también al resto de la familia, que finalmente tampoco sabe comunicarse. Estilizado este montaje que propone Acosta, que aprovecha muy bien el espacio, las luces y los elementos en el escenario.
El elenco escogido por Acosta es bastante competente: Luis Alberto Urrutia (un favorito del director en sus últimos montajes) desarrolla con mucho brío el personaje de Javier, frustrado y atrapado en una camilla de hospital, y consigue generar suspenso en el último cuadro en el que se revela su destino final. Vera Castaño destaca también como la hermana menor Angélica, convincente en su ingenuidad y en el pequeño drama que vive. Carlos Mesta, Willy Guerra y Lilly Urbina completan el cuadro familiar. Dato curioso: Urbina repite el rol de la madre desde su estreno, y si bien debe elevar el volumen de su voz, llega sin problemas a las emociones requeridas. Un verso pasajero convence y conmueve; en suma, muy recomendable.
Sergio Velarde
30 de agosto de 2012
sábado, 25 de agosto de 2012
Crítica: TEREZA, LA BRUJA, EL SAPO Y EL LAGO
Auspicioso segundo debut
Repuesta luego de 3 años, esta obra de dilatado título, Tereza, la Bruja, el Sapo y el Lago, escrita y dirigida por Martín Abrisqueta, es la más reciente apuesta del grupo teatral Pasión Mystica para este año. Resulta curioso cómo evoluciona un montaje a lo largo del tiempo; quien escribe ignora si se realizaron cambios en la dramaturgia, pero es de agradecer que esta vez el montaje se perciba, ahora en el Centro Cultural CAFAE, mucho más fluido y coherente, con algunos actores repitiendo sus papeles con mayor brillo y los recién llegados, aportando nuevos matices a sus personajes.
Propuesta como dos historias paralelas, una ambientada en la realidad y la otra, en la fantasía, el montaje busca desmitificar los cuentos infantiles para enviarnos un positivo mensaje sobre el valor del perdón y el amor por encima de cualquier obstáculo, a través del personaje del escritor (Reynaldo Arenas) y su mundo ficticio. Con una escena inicial que debe trabajarse aún más, la obra recién toma vuelo con la aparición del Sapo (preciso Santiago Moreno), que se convierte en el narrador de los acontecimientos protagonizados por una caprichosa princesa llamada Tereza (Paola Benites), el aspirante a príncipe (Javier Quevedo) y la malvada Bruja (divertida Jacqui Chuquillanqui), para terminar con una sentida escena con la redención del malo del mundo real (José Medina).
Abrisqueta logra con su texto y dirección, desdibujar a los cuentos infantiles, añadiéndole toques urbanos y contemporáneos para darle ese toque de humor que tanto bien le hizo a su adaptación de Otelo, Octubre Negro. La desmitificación de los personajes clásicos también se logra con la interpretación de Benites, quien evita siempre caer en el fácil estereotipo y nos entrega una Tereza engreída y divertida a la vez. Su absurda maldición (condenada a no poder amar y tomar a todo príncipe que se le acerque como objeto de satisfacción personal) contribuye a generar la disparatada comedia, a la par del drama que se vive en el mundo real. La utilización de sombras chinescas funciona dentro del mundo de fantasía y las actuaciones del elenco, interpretando también a personajes reales, son efectivas, especialmente la de Chuquillanqui. Tereza, la Bruja, el Sapo y el Lago supera a su anterior temporada y continuará con más funciones en el Centro Cultural Ate Vitarte.
Sergio Velarde
25 de agosto de 2012
Repuesta luego de 3 años, esta obra de dilatado título, Tereza, la Bruja, el Sapo y el Lago, escrita y dirigida por Martín Abrisqueta, es la más reciente apuesta del grupo teatral Pasión Mystica para este año. Resulta curioso cómo evoluciona un montaje a lo largo del tiempo; quien escribe ignora si se realizaron cambios en la dramaturgia, pero es de agradecer que esta vez el montaje se perciba, ahora en el Centro Cultural CAFAE, mucho más fluido y coherente, con algunos actores repitiendo sus papeles con mayor brillo y los recién llegados, aportando nuevos matices a sus personajes.
Propuesta como dos historias paralelas, una ambientada en la realidad y la otra, en la fantasía, el montaje busca desmitificar los cuentos infantiles para enviarnos un positivo mensaje sobre el valor del perdón y el amor por encima de cualquier obstáculo, a través del personaje del escritor (Reynaldo Arenas) y su mundo ficticio. Con una escena inicial que debe trabajarse aún más, la obra recién toma vuelo con la aparición del Sapo (preciso Santiago Moreno), que se convierte en el narrador de los acontecimientos protagonizados por una caprichosa princesa llamada Tereza (Paola Benites), el aspirante a príncipe (Javier Quevedo) y la malvada Bruja (divertida Jacqui Chuquillanqui), para terminar con una sentida escena con la redención del malo del mundo real (José Medina).
Abrisqueta logra con su texto y dirección, desdibujar a los cuentos infantiles, añadiéndole toques urbanos y contemporáneos para darle ese toque de humor que tanto bien le hizo a su adaptación de Otelo, Octubre Negro. La desmitificación de los personajes clásicos también se logra con la interpretación de Benites, quien evita siempre caer en el fácil estereotipo y nos entrega una Tereza engreída y divertida a la vez. Su absurda maldición (condenada a no poder amar y tomar a todo príncipe que se le acerque como objeto de satisfacción personal) contribuye a generar la disparatada comedia, a la par del drama que se vive en el mundo real. La utilización de sombras chinescas funciona dentro del mundo de fantasía y las actuaciones del elenco, interpretando también a personajes reales, son efectivas, especialmente la de Chuquillanqui. Tereza, la Bruja, el Sapo y el Lago supera a su anterior temporada y continuará con más funciones en el Centro Cultural Ate Vitarte.
Sergio Velarde
25 de agosto de 2012
Crítica: MITOS GRIEGOS, EL LABERINTO
Para iniciarse en la tradición helénica
El grupo de teatro Los Tuquitos, siempre bajo la dirección de Jerry Galarreta, viene desarrollando una interesante labor desde hace ya 30 años, a través de interesantes montajes, especialmente dedicados para toda la familia. Actualmente el grupo tiene en repertorio un espectáculo unipersonal de narración teatralizada denominado Mitos griegos: El laberinto, en el que busca acercar a los más jóvenes a la gran riqueza que ofrece la tradición oral de la mitología griega, con sus personajes y hechos heroicos y legendarios. La dramaturgia recae en la misma intérprete del montaje, Claudia Makishi, y la dirección la asume esta vez Fernando Fernández, con la asesoría de Galarreta.
El mito de Teseo y El Minotauro es uno de los más conocidos de la tradición oral griega: después de impuesto el castigo a los atenienses, el hijo de Egeo, llamado Teseo, se dispone a matar dentro de su propio laberinto al terrible Minotauro, un enorme monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro, con el fin de conseguir la libertad de su pueblo, condenado por el rey Minos. Para ello cuenta con la ayuda de Ariadna, quien le entrega un ovillo de hilo, para así poder salir del lugar, una vez haya cumplido su misión. La investigación realizada por Makishi resume los principales acontecimientos y toma la sabia decisión de no incluir demasiados hechos y personajes, que podrían haber dificultado el entendimiento para el público objetivo al que va dirigido el espectáculo.
La puesta en escena es sencilla y funcional, con contados elementos como la espada y la soga, que le permiten a Makishi interpretar a los diversos personajes que intervienen en la historia, así como delimitar claramente los espacios. El vestuario de llamativo color rojo y el impecable maquillaje refuerzan el trabajo de la actriz, seguro y firme, que consigue mantener al espectador interesado en los acontecimientos con total concentración. El detalle de los pies pintados puede revisarse. Mitos griegos: El laberinto, presentado por Los Tuquitos, es un espectáculo disfrutable y entretenido, ideal para acercar a los escolares al universo mitológico griego.
Sergio Velarde
25 de agosto de 2012
El grupo de teatro Los Tuquitos, siempre bajo la dirección de Jerry Galarreta, viene desarrollando una interesante labor desde hace ya 30 años, a través de interesantes montajes, especialmente dedicados para toda la familia. Actualmente el grupo tiene en repertorio un espectáculo unipersonal de narración teatralizada denominado Mitos griegos: El laberinto, en el que busca acercar a los más jóvenes a la gran riqueza que ofrece la tradición oral de la mitología griega, con sus personajes y hechos heroicos y legendarios. La dramaturgia recae en la misma intérprete del montaje, Claudia Makishi, y la dirección la asume esta vez Fernando Fernández, con la asesoría de Galarreta.
El mito de Teseo y El Minotauro es uno de los más conocidos de la tradición oral griega: después de impuesto el castigo a los atenienses, el hijo de Egeo, llamado Teseo, se dispone a matar dentro de su propio laberinto al terrible Minotauro, un enorme monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro, con el fin de conseguir la libertad de su pueblo, condenado por el rey Minos. Para ello cuenta con la ayuda de Ariadna, quien le entrega un ovillo de hilo, para así poder salir del lugar, una vez haya cumplido su misión. La investigación realizada por Makishi resume los principales acontecimientos y toma la sabia decisión de no incluir demasiados hechos y personajes, que podrían haber dificultado el entendimiento para el público objetivo al que va dirigido el espectáculo.
La puesta en escena es sencilla y funcional, con contados elementos como la espada y la soga, que le permiten a Makishi interpretar a los diversos personajes que intervienen en la historia, así como delimitar claramente los espacios. El vestuario de llamativo color rojo y el impecable maquillaje refuerzan el trabajo de la actriz, seguro y firme, que consigue mantener al espectador interesado en los acontecimientos con total concentración. El detalle de los pies pintados puede revisarse. Mitos griegos: El laberinto, presentado por Los Tuquitos, es un espectáculo disfrutable y entretenido, ideal para acercar a los escolares al universo mitológico griego.
Sergio Velarde
25 de agosto de 2012
domingo, 12 de agosto de 2012
Crítica: XIII Muestra Regional de Teatro Costa Centro 2012
XIII MUESTRA REGIONAL DE TEATRO COSTA CENTRO 2012
Finalizó con gran acogida de público la XIII Muestra Regional de Teatro Costa Centro 2012, que se llevó a cabo en el distrito de Comas, bajo la organización del grupo Haciendo Pueblo. Con la participación de la mayoría de los grupos inscritos, los espectadores pudieron disfrutar de una gran variedad de espectáculos teatrales, desde el 1° al 5 de agosto en el Auditorio de la Municipalidad del distrito. La Mesa de Crítica, integrada por Luis Paredes, Jerry Galarreta, Percy Encinas, Rafael Peralta, Mary Soto (coordinadora) y quien escribe, se encargó de comentar las puestas en escena al final de cada día. He aquí algunas apreciaciones de los montajes que este servidor alcanzó a ver:
Zapatos Rotos
TODAS LAS SANGRES
Reseñada ya en El Oficio Crítico, esta puesta en escena adaptada por Áureo Sotelo y dirigida por Arturo Fernández, destacó por la energía y entrega de todos sus jóvenes actores, quienes evidenciaron nerviosismo en la ejecución en un escenario distinto, pero que supieron rescatar adecuadamente el mensaje de Arguedas. El uso de música en vivo, los vestuarios y las máscaras contribuyeron a enriquecer el montaje, dejando en claro que la temática indigenista se encuentra más vigente que nunca.
Sensorial Teatro
SENSIBILIDAD FRATERNAL
Criticar de manera estricta este espectáculo sería insensato. Es por ello que debe destacarse la participación de pedagogos en escena (y no actores), quienes con las mejores intenciones, desean transmitir al espectador la idea de lo nefasto que es consumir carne de animales. Pero la endeble dramaturgia y la nula (no mala) dirección de actores, convierte esta obra en una involuntaria comedia, llena de redundancias y escenas imposibles, pero de una pasmosa inocencia. Quedarán para el recuerdo el torito Rojito, la torera Juanita del Campo y el desternillante médico.
Esparta
LOS CUENTOS DEL VAMPIRO
Jorge Flores Johanson dejó por un lado la dirección de su grupo para subir al escenario a narrar historias. Contar cuentos no es tarea fácil, ya que es necesario captar la atención del espectador en todo momento, apoyado solamente por la capacidad de crear atmósferas y personajes creíbles sólo con la voz. Una ingeniosa selección de cuentos, en los que aparece un vampiro, mantuvo al público cautivo, a pesar de los múltiples distractores que se encontraban en la sala.
La Compañía
EL CIRCO DE LOS VALORES
El Consorcio Cultural La Compañía se presentó en la Muestra con este espectáculo para toda la familia, en el que un trío de payasitos exponen al público diversos valores como la honestidad, el respeto y la solidaridad, mientras presentan los números de acrobacias y malabares esperados. Divertidas secuencias, con una duración total algo dilatada (una hora con 20 minutos), pero con efectivas actuaciones, entre las que habría que destacar la de Martín Sepúlveda (actor también en Todas las sangres), quien demuestra una vez más su gran versatilidad.
Butaca Teatro
LA ORGÍA
Presentada anteriormente en los satélites del Centro Cultural Británico, esta puesta en escena dirigida por Martín Medina, logra exponer con mayor precisión los puntos de vista de su autor, Enrique Buenaventura. Cargada de un feroz humor negro, dentro de esta orgía organizada por una vieja esperpéntica con un puñado de mendigos a cambio de una olla de comida, la pieza mantiene el interés. Deben trabajarse, eso sí, algunos aspectos como la voz de Lucero Dávila, la pierna amputada de Ángel Morante, y el darle la importancia debida a la olla como eje de toda la acción dramática.
Yawar
DON DIMAS DE LA TIJERETA
Con casi 50 años de vigencia el grupo Yawar presentó esta adaptación de la clásica tradición de Ricardo Palma. La anarquía escénica (aparentemente sello característico del grupo), en la que estaban permitidos, por ejemplo, vestuarios y canciones sin coherencia espacial y temporal (incluido “Thriller” de Michael Jackson), pobres recursos escénicos y propuestas poco trabajadas (las estampas de baile por todo el Perú), jugó en contra del montaje, rematado con la escena de un juicio desordenado y caótico, en el que el personaje principal logra su cometido.
Mashara Teatro
CENIZAS USHPA
Con la dirección de Ciela Asad y la precisa actuación de Hildy Quintanilla, se presentó en la Muestra esta estilizada y valiente creación peruano-argentina. Utilizando el cuerpo y la voz de la actriz, los papeles que representaban a las olvidadas víctimas de la represión y la injusticia, y las cenizas sobre el escenario, el montaje sirvió como una hábil denuncia contra la impunidad, utilizando con mucho estilo el sarcasmo y la ironía. Virtud de la actriz el imponer respeto al auditorio al colocar, una por una, las hojas que representaban cada víctima sobre el suelo.
Mientras tanto
DOS HISTORIAS DEL PERÚ
Una grata sorpresa fue la participación de uno de nuestros mejores actores teatrales, Fernando Fernández, en la Muestra Regional de Teatro. Y es que los elementos distractores abundaron en la presentación de estos dos monólogos: personas entrando y saliendo de la sala, niños llorando y corriendo entre las butacas, adultos hablando por celular… Sin embargo, la calidad histriónica y el oficio del actor se miden en estas circunstancias. Gran trabajo de Fernández, quien supo salir airoso de la prueba, con dos monólogos a los que todavía falta la unificación coherente.
Proyecto Mariposa
YERMA… MUJER QUE NO SE HABITA
Uno de los espectáculos más interesantes del año pasado fue esta íntima lectura del clásico de Lorca, llevado a escena por Ximena Arroyo y María Laura Vélez. Debemos decir que fue un lujo tener un montaje como éste en competencia, para poder ser apreciado y aplaudido por el público de Comas. Más intenso, más afiatado y más lírico que nunca, esta versión de Yerma logra aproximarnos al mundo femenino y generar su propia visión, a través del personaje principal interpretado por tres maravillosas actrices.
Tablas Maestras
EL SECRETO DE LA PAPA
César Vega Herrera es uno de nuestros dramaturgos más populares y esta obra en cuestión, acaso, la más montada. Con el mismo elenco y director de La Orgía, esta nueva versión dirigida a toda la familia, carece de ritmo y energía, haciéndose lánguida por momentos, con un descuidado manejo de objetos imaginarios, pero con un gran respeto al texto original. Se hacen notorias algunas fallas a nivel dramaturgia (no queda claro cuál es, finalmente, el secreto), pero se nota la versatilidad del elenco, destacando Katya Castro.
Zanquimbalista
MIAU, GUAU Y GÜY
Interpretar animales en teatro infantil debe ser cosa seria: no vale sólo con ponerse máscaras y luego ladrar o maullar para dar a entender qué personaje se interpreta. Un mayor trabajo corporal y menos cháchara inútil son los requisitos indispensables que necesita esta puesta en escena, que sube sus bonos por la inclusión de música en vivo, pero que naufraga por una dramaturgia elemental y pobremente desarrollada para los más pequeños. Una pena que el grupo no se quedara al final para el conversatorio, pues hubiera resultado interesante intercambiar puntos de vista.
Fondo y Forma
LAS LAGARTIJAS
Un par de lagartijas se pelea brutalmente ante la indiferente mirada de los demás animales de la comarca. Pronto llegará la tragedia y aquellos que no hicieron nada por solucionar el entuerto, terminaron en desgracia. Con una moraleja clara, gran energía y entusiasmo por parte de los actores, música en vivo y un ritmo que no decae en ningún momento, este grupo pudo haberse convertido en el gran favorito de la Muestra. Lamentablemente, las palabras del director de la obra sobre el escenario, dentro de su tiempo de intervención teatral, dando a conocer su postura política e ideológica ante un público conformado por familias enteras, terminó por arruinar lo que pudo ser uno de los mejores grupos participantes. “Confusión de tribunas”, como se dijo en la Mesa de Crítica, sería el mayor defecto de Fondo y Forma.
Arlequín y Colombina
DIRECTOR DE CINE
Quien escribe, al momento de reseñar este espectáculo en la Mesa de Crítica, desconocía que al grupo le ocurrió lo impensable horas antes de su presentación en la Muestra: uno de sus actores no estaría presente durante la función. ¿Qué hicieron Fernando Ramos y Alexander Sabino, responsables del mismo? Pues demostraron un gran compromiso con su participación y adaptaron esta sencilla historia de un director de cine y su asistente haciendo un casting, y lograron mantener el interés con una activa participación del público, quien se vio involucrado en la historia.
Juglar Teatro
JACINTO Y FLORIPONDIA
Utilizar los títeres para brindar mensajes ecológicos a los más pequeños resulta muy positivo. Sobre todo cuando la historia, si bien sencilla, resulta interesante en su ejecución. Ante el devastador avance del hombre en su afán desproporcionado por destruir un bosque, llega un personaje del futuro para hacernos ver las catastróficas consecuencias a las que nos veremos expuestos. Los nuevos elementos introducidos en la historia, como la colorida y luminosa nave así como el escáner, le aportan novedad a la historia.
Pucayacu
BULLYING
Cambiando un poco lo radical de su última puesta en escena, presentada en la anterior Muestra Regional del 2010, la nueva propuesta de Pucayacu evidencia un apreciable grado de investigación y preparación, así como una propuesta escénica sencilla y entendible, pero violenta, cruda y por eso, creíble. Identificamos plenamente a los personajes (la víctima, el victimario y el indiferente), quienes transitan en un mundo agresivo, con música urbana en vivo, que no da cuartel al espectador y que pone en el tapete sin concesiones, el terrible problema del bullying, que viene cobrando cada vez más víctimas.
Perú Teatro
FIN DE SEMANA
El director y actor Josse Fernández nos narra los tristes acontecimientos de un hombre que se ve enfrentado a la discriminación en la Lima del siglo pasado: su joven criado muere dentro de los límites de un exclusivo club de esparcimiento, y este incidente puede manchar la reputación del dueño, tío de su superficial esposa. Una sencilla historia, cuya mayor virtud sea la de hacernos ver que este hecho, aparentemente desfasado temporalmente, tenga total vigencia. Algunos detalles para enmendar: los largos cambios de escena hacen perder el ritmo y el innegable talento de la actriz que interpreta a la esposa debe pulirse.
Gestos
INKARRI
Un espectáculo unipersonal que busca la reflexión sobre nuestra propia identidad y cultura: música, canto y narración conforman este colorido y entretenido trabajo, en el que se luce el actor, quien demuestra gran carisma y oficio para mantener la atención del público y volverlo cómplice de su historia. Los elementos andinos colocados en el escenario cumplen cada uno su función, y a pesar de lo avanzada de la hora en la que se presentó este espectáculo, el ritmo y la fluidez del montaje mantuvo la total atención hasta el final.
Quien escribe no pudo ver las siguientes obras: de la Escuela Experimental de Mimo, CHANCHURI Y PAN REMOJADO EN EL PAÍS DE LAS SIETE PLAGAS Y LOS NUEVE MONSTRUOS; de Pucllaypacha, EL CUY Y EL ZORRO; y de Tárbol, JUANCHA Y MARIANCHA.
Luego de la Plenaria, realizada el lunes 6 de agosto (fuera del cronograma pactado inicialmente y por esa razón, sin mi participación), se dieron a conocer los grupos clasificados:
ZAPATOS ROTOS con Todas las sangres
TEATRO EN RUTA (Co-producción Proyecto Mariposa y AAA) con Yerma… mujer que no se habita
MASHARA TEATRO con Cenizas Ushpa
TÁRBOL con Juancha y Mariacha
BUTACA TEATRO con La Orgía
FONDO Y FORMA con Las Lagartijas
Como suplentes quedaron ARLEQUÍN Y COLOMBINA con Director de Cine y ESPARTA con Los cuentos del Vampiro.
Quien escribe, miembro de la Mesa de Crítica ausente el día lunes 6, entregó sus votos el día domingo 5 para ser considerados posteriormente en la Plenaria.
No escribiré quiénes fueron los grupos considerados por mi persona, pero sí debo lamentar que haya quedado un grupo que eclipsó el brillo de su presentación con una inoportuna declaración política e ideológica por parte de su director dentro de su tiempo en escena, completamente fuera de lugar y que probablemente, repita en su futura presentación en la Muestra Nacional.
Salvo este lamentable hecho, felicito a los organizadores y a la Muestra de Teatro, quienes le dedicaron esta edición al Sr. Tomás Temoche y al ya legendario grupo Maguey.
Sergio Velarde
12 de agosto de 2012
Finalizó con gran acogida de público la XIII Muestra Regional de Teatro Costa Centro 2012, que se llevó a cabo en el distrito de Comas, bajo la organización del grupo Haciendo Pueblo. Con la participación de la mayoría de los grupos inscritos, los espectadores pudieron disfrutar de una gran variedad de espectáculos teatrales, desde el 1° al 5 de agosto en el Auditorio de la Municipalidad del distrito. La Mesa de Crítica, integrada por Luis Paredes, Jerry Galarreta, Percy Encinas, Rafael Peralta, Mary Soto (coordinadora) y quien escribe, se encargó de comentar las puestas en escena al final de cada día. He aquí algunas apreciaciones de los montajes que este servidor alcanzó a ver:
Zapatos Rotos
TODAS LAS SANGRES
Reseñada ya en El Oficio Crítico, esta puesta en escena adaptada por Áureo Sotelo y dirigida por Arturo Fernández, destacó por la energía y entrega de todos sus jóvenes actores, quienes evidenciaron nerviosismo en la ejecución en un escenario distinto, pero que supieron rescatar adecuadamente el mensaje de Arguedas. El uso de música en vivo, los vestuarios y las máscaras contribuyeron a enriquecer el montaje, dejando en claro que la temática indigenista se encuentra más vigente que nunca.
Sensorial Teatro
SENSIBILIDAD FRATERNAL
Criticar de manera estricta este espectáculo sería insensato. Es por ello que debe destacarse la participación de pedagogos en escena (y no actores), quienes con las mejores intenciones, desean transmitir al espectador la idea de lo nefasto que es consumir carne de animales. Pero la endeble dramaturgia y la nula (no mala) dirección de actores, convierte esta obra en una involuntaria comedia, llena de redundancias y escenas imposibles, pero de una pasmosa inocencia. Quedarán para el recuerdo el torito Rojito, la torera Juanita del Campo y el desternillante médico.
Esparta
LOS CUENTOS DEL VAMPIRO
Jorge Flores Johanson dejó por un lado la dirección de su grupo para subir al escenario a narrar historias. Contar cuentos no es tarea fácil, ya que es necesario captar la atención del espectador en todo momento, apoyado solamente por la capacidad de crear atmósferas y personajes creíbles sólo con la voz. Una ingeniosa selección de cuentos, en los que aparece un vampiro, mantuvo al público cautivo, a pesar de los múltiples distractores que se encontraban en la sala.
La Compañía
EL CIRCO DE LOS VALORES
El Consorcio Cultural La Compañía se presentó en la Muestra con este espectáculo para toda la familia, en el que un trío de payasitos exponen al público diversos valores como la honestidad, el respeto y la solidaridad, mientras presentan los números de acrobacias y malabares esperados. Divertidas secuencias, con una duración total algo dilatada (una hora con 20 minutos), pero con efectivas actuaciones, entre las que habría que destacar la de Martín Sepúlveda (actor también en Todas las sangres), quien demuestra una vez más su gran versatilidad.
Butaca Teatro
LA ORGÍA
Presentada anteriormente en los satélites del Centro Cultural Británico, esta puesta en escena dirigida por Martín Medina, logra exponer con mayor precisión los puntos de vista de su autor, Enrique Buenaventura. Cargada de un feroz humor negro, dentro de esta orgía organizada por una vieja esperpéntica con un puñado de mendigos a cambio de una olla de comida, la pieza mantiene el interés. Deben trabajarse, eso sí, algunos aspectos como la voz de Lucero Dávila, la pierna amputada de Ángel Morante, y el darle la importancia debida a la olla como eje de toda la acción dramática.
Yawar
DON DIMAS DE LA TIJERETA
Con casi 50 años de vigencia el grupo Yawar presentó esta adaptación de la clásica tradición de Ricardo Palma. La anarquía escénica (aparentemente sello característico del grupo), en la que estaban permitidos, por ejemplo, vestuarios y canciones sin coherencia espacial y temporal (incluido “Thriller” de Michael Jackson), pobres recursos escénicos y propuestas poco trabajadas (las estampas de baile por todo el Perú), jugó en contra del montaje, rematado con la escena de un juicio desordenado y caótico, en el que el personaje principal logra su cometido.
Mashara Teatro
CENIZAS USHPA
Con la dirección de Ciela Asad y la precisa actuación de Hildy Quintanilla, se presentó en la Muestra esta estilizada y valiente creación peruano-argentina. Utilizando el cuerpo y la voz de la actriz, los papeles que representaban a las olvidadas víctimas de la represión y la injusticia, y las cenizas sobre el escenario, el montaje sirvió como una hábil denuncia contra la impunidad, utilizando con mucho estilo el sarcasmo y la ironía. Virtud de la actriz el imponer respeto al auditorio al colocar, una por una, las hojas que representaban cada víctima sobre el suelo.
Mientras tanto
DOS HISTORIAS DEL PERÚ
Una grata sorpresa fue la participación de uno de nuestros mejores actores teatrales, Fernando Fernández, en la Muestra Regional de Teatro. Y es que los elementos distractores abundaron en la presentación de estos dos monólogos: personas entrando y saliendo de la sala, niños llorando y corriendo entre las butacas, adultos hablando por celular… Sin embargo, la calidad histriónica y el oficio del actor se miden en estas circunstancias. Gran trabajo de Fernández, quien supo salir airoso de la prueba, con dos monólogos a los que todavía falta la unificación coherente.
Proyecto Mariposa
YERMA… MUJER QUE NO SE HABITA
Uno de los espectáculos más interesantes del año pasado fue esta íntima lectura del clásico de Lorca, llevado a escena por Ximena Arroyo y María Laura Vélez. Debemos decir que fue un lujo tener un montaje como éste en competencia, para poder ser apreciado y aplaudido por el público de Comas. Más intenso, más afiatado y más lírico que nunca, esta versión de Yerma logra aproximarnos al mundo femenino y generar su propia visión, a través del personaje principal interpretado por tres maravillosas actrices.
Tablas Maestras
EL SECRETO DE LA PAPA
César Vega Herrera es uno de nuestros dramaturgos más populares y esta obra en cuestión, acaso, la más montada. Con el mismo elenco y director de La Orgía, esta nueva versión dirigida a toda la familia, carece de ritmo y energía, haciéndose lánguida por momentos, con un descuidado manejo de objetos imaginarios, pero con un gran respeto al texto original. Se hacen notorias algunas fallas a nivel dramaturgia (no queda claro cuál es, finalmente, el secreto), pero se nota la versatilidad del elenco, destacando Katya Castro.
Zanquimbalista
MIAU, GUAU Y GÜY
Interpretar animales en teatro infantil debe ser cosa seria: no vale sólo con ponerse máscaras y luego ladrar o maullar para dar a entender qué personaje se interpreta. Un mayor trabajo corporal y menos cháchara inútil son los requisitos indispensables que necesita esta puesta en escena, que sube sus bonos por la inclusión de música en vivo, pero que naufraga por una dramaturgia elemental y pobremente desarrollada para los más pequeños. Una pena que el grupo no se quedara al final para el conversatorio, pues hubiera resultado interesante intercambiar puntos de vista.
Fondo y Forma
LAS LAGARTIJAS
Un par de lagartijas se pelea brutalmente ante la indiferente mirada de los demás animales de la comarca. Pronto llegará la tragedia y aquellos que no hicieron nada por solucionar el entuerto, terminaron en desgracia. Con una moraleja clara, gran energía y entusiasmo por parte de los actores, música en vivo y un ritmo que no decae en ningún momento, este grupo pudo haberse convertido en el gran favorito de la Muestra. Lamentablemente, las palabras del director de la obra sobre el escenario, dentro de su tiempo de intervención teatral, dando a conocer su postura política e ideológica ante un público conformado por familias enteras, terminó por arruinar lo que pudo ser uno de los mejores grupos participantes. “Confusión de tribunas”, como se dijo en la Mesa de Crítica, sería el mayor defecto de Fondo y Forma.
DIRECTOR DE CINE
Quien escribe, al momento de reseñar este espectáculo en la Mesa de Crítica, desconocía que al grupo le ocurrió lo impensable horas antes de su presentación en la Muestra: uno de sus actores no estaría presente durante la función. ¿Qué hicieron Fernando Ramos y Alexander Sabino, responsables del mismo? Pues demostraron un gran compromiso con su participación y adaptaron esta sencilla historia de un director de cine y su asistente haciendo un casting, y lograron mantener el interés con una activa participación del público, quien se vio involucrado en la historia.
Juglar Teatro
JACINTO Y FLORIPONDIA
Utilizar los títeres para brindar mensajes ecológicos a los más pequeños resulta muy positivo. Sobre todo cuando la historia, si bien sencilla, resulta interesante en su ejecución. Ante el devastador avance del hombre en su afán desproporcionado por destruir un bosque, llega un personaje del futuro para hacernos ver las catastróficas consecuencias a las que nos veremos expuestos. Los nuevos elementos introducidos en la historia, como la colorida y luminosa nave así como el escáner, le aportan novedad a la historia.
Pucayacu
BULLYING
Cambiando un poco lo radical de su última puesta en escena, presentada en la anterior Muestra Regional del 2010, la nueva propuesta de Pucayacu evidencia un apreciable grado de investigación y preparación, así como una propuesta escénica sencilla y entendible, pero violenta, cruda y por eso, creíble. Identificamos plenamente a los personajes (la víctima, el victimario y el indiferente), quienes transitan en un mundo agresivo, con música urbana en vivo, que no da cuartel al espectador y que pone en el tapete sin concesiones, el terrible problema del bullying, que viene cobrando cada vez más víctimas.
Perú Teatro
FIN DE SEMANA
El director y actor Josse Fernández nos narra los tristes acontecimientos de un hombre que se ve enfrentado a la discriminación en la Lima del siglo pasado: su joven criado muere dentro de los límites de un exclusivo club de esparcimiento, y este incidente puede manchar la reputación del dueño, tío de su superficial esposa. Una sencilla historia, cuya mayor virtud sea la de hacernos ver que este hecho, aparentemente desfasado temporalmente, tenga total vigencia. Algunos detalles para enmendar: los largos cambios de escena hacen perder el ritmo y el innegable talento de la actriz que interpreta a la esposa debe pulirse.
Gestos
INKARRI
Un espectáculo unipersonal que busca la reflexión sobre nuestra propia identidad y cultura: música, canto y narración conforman este colorido y entretenido trabajo, en el que se luce el actor, quien demuestra gran carisma y oficio para mantener la atención del público y volverlo cómplice de su historia. Los elementos andinos colocados en el escenario cumplen cada uno su función, y a pesar de lo avanzada de la hora en la que se presentó este espectáculo, el ritmo y la fluidez del montaje mantuvo la total atención hasta el final.
Quien escribe no pudo ver las siguientes obras: de la Escuela Experimental de Mimo, CHANCHURI Y PAN REMOJADO EN EL PAÍS DE LAS SIETE PLAGAS Y LOS NUEVE MONSTRUOS; de Pucllaypacha, EL CUY Y EL ZORRO; y de Tárbol, JUANCHA Y MARIANCHA.
Luego de la Plenaria, realizada el lunes 6 de agosto (fuera del cronograma pactado inicialmente y por esa razón, sin mi participación), se dieron a conocer los grupos clasificados:
ZAPATOS ROTOS con Todas las sangres
TEATRO EN RUTA (Co-producción Proyecto Mariposa y AAA) con Yerma… mujer que no se habita
MASHARA TEATRO con Cenizas Ushpa
TÁRBOL con Juancha y Mariacha
BUTACA TEATRO con La Orgía
FONDO Y FORMA con Las Lagartijas
Como suplentes quedaron ARLEQUÍN Y COLOMBINA con Director de Cine y ESPARTA con Los cuentos del Vampiro.
Quien escribe, miembro de la Mesa de Crítica ausente el día lunes 6, entregó sus votos el día domingo 5 para ser considerados posteriormente en la Plenaria.
No escribiré quiénes fueron los grupos considerados por mi persona, pero sí debo lamentar que haya quedado un grupo que eclipsó el brillo de su presentación con una inoportuna declaración política e ideológica por parte de su director dentro de su tiempo en escena, completamente fuera de lugar y que probablemente, repita en su futura presentación en la Muestra Nacional.
Salvo este lamentable hecho, felicito a los organizadores y a la Muestra de Teatro, quienes le dedicaron esta edición al Sr. Tomás Temoche y al ya legendario grupo Maguey.
Sergio Velarde
12 de agosto de 2012
lunes, 6 de agosto de 2012
Crítica: EL LENGUAJE DE LAS SIRENAS
Notable estreno nacional
Un tsunami amenaza nuestras playas. Todos han huido despavoridos del lugar, a excepción de una familia acomodada, que haciendo caso omiso a la alerta, decide bajar a “disfrutar” de un cálido momento familiar, con todo y empleada. Así inicia El lenguaje de las sirenas, escrita y dirigida por Mariana De Althaus. Los estereotipos no tardan en aparecer: el padre (Javier Valdés), machista a más no poder, preocupado sólo en conseguir dinero para mantener su status; la madre (Sofía Rocha), frívola e “inclusiva” a su modo de ver; el hijo (Sergio Gjurinovic), frustrado y con un secreto aún por revelar; y la hija (Laura Aramburú), con graves problemas sicológicos. Sin embargo, luego del divertidísimo primer acto, aparece lo impensable: una sirena (Gabriela Merino), con rasgos andinos y quechuahablante, aparece en la orilla ante la mirada atónita de los presentes en el lugar. Y ante este hecho, por demás inaudito, cada uno de los personajes reacciona de una manera coherente y entendible, de acuerdo a sus personalidades. La llegada del socio del padre (Marco Antonio Huanchaca) y el descubrimiento del lenguaje de la sirena (que sólo es entendible por la hija) provocan no sólo la ruptura de la familia, sino también el que afloren los instintos más básicos de sus integrantes.
El espacio del Museo de Arte de Lima es convertido en una verdadera playa, gracias a la iluminación, el sonido y la arena en el suelo. La amenaza del oleaje es actuada por el elenco con plena convicción. La poesía, presente en el montaje a través de la voz en off de los hijos contribuye a generar la atmósfera adecuada para la atmósfera. La presencia de la sirena, muy estilizada visualmente, es utilizada por la autora directora como el desencadenante del drama, para colocar en el tapete la profunda discriminación racial que afecta nuestro país hasta el día de hoy, y que no tiene signos de desaparecer. Resulta revelador, por ejemplo, que un hecho tan ridículo como el de pretender pintarle el pelo de rubio a la sirena para poder vender más entradas para su circo, sea celebrado por el público asistente. La ironía, bien utilizada escénicamente, y la imposible presencia de este personaje mitológico sirvan para crear conciencia en el público sobre las profundas diferencias que todavía permanecen en nuestro inconsciente colectivo.
La directora y dramaturga Mariana De Althaus consigue un lírico y hermoso montaje, rico en imágenes y lecturas por descubrir, así como con excelentes actuaciones del elenco. Destaca por supuesto, la notable Rocha, quien sabe ser tierna y divertida a la vez, como cuando trata de disimular en inglés los comentarios racistas; pero también es dramática y veraz al tomar su última decisión. Mención especial para Andrea Fernández como la empleada Evelyn, totalmente convincente en todo momento y alejada de cualquier facilismo en su interpretación. El lenguaje de las sirenas es un sencillo espectáculo que emociona, divierte, busca la reflexión del espectador sobre un tema tan nuestro como lo es la discriminación y que se convierte, por mérito propio, en uno de los mejores estrenos de teatro independiente en lo que va del año.
Sergio Velarde
06 de agosto de 2012
Un tsunami amenaza nuestras playas. Todos han huido despavoridos del lugar, a excepción de una familia acomodada, que haciendo caso omiso a la alerta, decide bajar a “disfrutar” de un cálido momento familiar, con todo y empleada. Así inicia El lenguaje de las sirenas, escrita y dirigida por Mariana De Althaus. Los estereotipos no tardan en aparecer: el padre (Javier Valdés), machista a más no poder, preocupado sólo en conseguir dinero para mantener su status; la madre (Sofía Rocha), frívola e “inclusiva” a su modo de ver; el hijo (Sergio Gjurinovic), frustrado y con un secreto aún por revelar; y la hija (Laura Aramburú), con graves problemas sicológicos. Sin embargo, luego del divertidísimo primer acto, aparece lo impensable: una sirena (Gabriela Merino), con rasgos andinos y quechuahablante, aparece en la orilla ante la mirada atónita de los presentes en el lugar. Y ante este hecho, por demás inaudito, cada uno de los personajes reacciona de una manera coherente y entendible, de acuerdo a sus personalidades. La llegada del socio del padre (Marco Antonio Huanchaca) y el descubrimiento del lenguaje de la sirena (que sólo es entendible por la hija) provocan no sólo la ruptura de la familia, sino también el que afloren los instintos más básicos de sus integrantes.
El espacio del Museo de Arte de Lima es convertido en una verdadera playa, gracias a la iluminación, el sonido y la arena en el suelo. La amenaza del oleaje es actuada por el elenco con plena convicción. La poesía, presente en el montaje a través de la voz en off de los hijos contribuye a generar la atmósfera adecuada para la atmósfera. La presencia de la sirena, muy estilizada visualmente, es utilizada por la autora directora como el desencadenante del drama, para colocar en el tapete la profunda discriminación racial que afecta nuestro país hasta el día de hoy, y que no tiene signos de desaparecer. Resulta revelador, por ejemplo, que un hecho tan ridículo como el de pretender pintarle el pelo de rubio a la sirena para poder vender más entradas para su circo, sea celebrado por el público asistente. La ironía, bien utilizada escénicamente, y la imposible presencia de este personaje mitológico sirvan para crear conciencia en el público sobre las profundas diferencias que todavía permanecen en nuestro inconsciente colectivo.
La directora y dramaturga Mariana De Althaus consigue un lírico y hermoso montaje, rico en imágenes y lecturas por descubrir, así como con excelentes actuaciones del elenco. Destaca por supuesto, la notable Rocha, quien sabe ser tierna y divertida a la vez, como cuando trata de disimular en inglés los comentarios racistas; pero también es dramática y veraz al tomar su última decisión. Mención especial para Andrea Fernández como la empleada Evelyn, totalmente convincente en todo momento y alejada de cualquier facilismo en su interpretación. El lenguaje de las sirenas es un sencillo espectáculo que emociona, divierte, busca la reflexión del espectador sobre un tema tan nuestro como lo es la discriminación y que se convierte, por mérito propio, en uno de los mejores estrenos de teatro independiente en lo que va del año.
Sergio Velarde
06 de agosto de 2012
martes, 31 de julio de 2012
Crítica: ATEMPERADOS
Colorido espectáculo con carta blanca
Difícil tarea la de reseñar un espectáculo como Atemperados. Y es que este montaje dirigido por Fidel Melquiades (creador escénico con formación en Yuyachkani) es ubicado por su director en la frontera de la pintura, la danza, el teatro y la performance. Sin embargo, creemos que es más lo segundo que otra cosa, ya que el par de actores que aparecen en el escenario utiliza únicamente su corporalidad y algunos elementos en el espacio para contarnos su historia. O tal vez, no; la coartada de la supuesta búsqueda de un lenguaje escénico para capturar la atención del espectador le da carta blanca a Atemperados para ser un espectáculo anárquico, en el que todo vale para generar sensaciones en el público. Y ése es un punto muy discutible, que puede desembocar en una inacabable polémica: ¿acaso todos las obras de teatro deben entenderse o transmitir una historia clara y comprensible? Pues, si Atemperados buscaba sólo llamar la atención del público durante su ejecución, entonces se convierte en un triunfo innegable; pero si acaso buscaba dejar algún mensaje al espectador a lo largo de su historia, pues la densa niebla que le imprime su director (materializada en el constante uso de la máquina de humo), impide cualquier intento de descifrar el porqué de la existencia de este montaje.
La base para la narrativa de la obra (según el programa de mano) recae en las diferentes texturas de los materiales de la pintura, pero este detalle nunca llega a ser explícito del todo. Salvando las distancias, un montaje similar como Hebras del grupo Cuer2, mucho más experimental y radical, con dos mudos actores en máscaras en el escenario vacío, lograban transmitir con absoluta claridad el mensaje de su puesta en escena. En el presente montaje, los actores Roger Sáenz y Anthony Mayo ejecutan su ritual escénico con absoluta convicción, pero sólo consiguen emociones y sensaciones aisladas en el espectador, ya que se hace imposible seguir la historia, si es que existe. Sólo quedan las impecables imágenes, pero carentes de subtexto. Acaso algunos cuadros, como el personaje frente a un gran lienzo en el que aparece el mar y los continuos saltos a través de los supuestos espejos, intentan dejar en claro que nos hallamos frente a un artista (o acaso dos, o padre e hijo, o n opciones) que explora su mundo interior. Las vendas manchadas de sangre que los intérpretes se retiran del cuerpo antes de quedar completamente desnudos, parecieran indican que las heridas sanan cuando el ser humano realiza una propia introspección. Acaso sea eso. Pero el resto del montaje se pierde en inconexas secuencias, cargadas y llamativas eso sí, pero de difícil entendimiento.
Sirva Atemperados para saludar la nueva sala que ofrece la Casa Cultural "Zumbayllu" a cargo de Miguel Cano, un espacio íntimo y muy aprovechable, que se convertirá con el tiempo en un concurrido centro cultural, ubicado en la Av. Universitaria 3450 Coop. El Olivar. Rechazamos, eso sí, la actitud del director Fidel Melquiades, quien demoró una hora entera el inicio de la función para supuestamente, esperar más público. La cita era a las 7:00 pm, pero la función recién inició pasadas las 8:00 pm. Y menciono “supuestamente”, pues nunca se le informó nada a aquellos que llegamos puntuales a la hora pactada. Finalizando, Atemperados es un espectáculo (o montaje escénico) que podría conmover más a los espectadores, si abandona la carta blanca esgrimida por su director, para cambiarla por lienzos coloridos entrelazados en una verdadera historia que contar. Por ahora, sólo queda el trabajo de dos estupendos intérpretes que lucen su destreza corporal en el escenario y nada más.
Sergio Velarde
31 de julio de 2012
viernes, 27 de julio de 2012
Entrevista: CRÍTICA TEATRAL SANMARQUINA
Críticos con sangre nueva
Resulta sumamente esperanzador comprobar que la Crítica Teatral en el país está más vigente que nunca. Y es que un grupo de jóvenes de diversas especialidades y oficios ha decidido ejercer el oficio crítico, en un blog que nace gracias a la fructífera labor de (como siempre) nuestra querida crítica y dramaturga Sara Joffré. Ellos son Bertha Avila, Luisa Rivas, Maura Velasco, Nicolás Martínez y Juan Carlos Carbajal, quienes inspirados por Sara en el Taller de Crítica Teatral que dictó en la Universidad de San Marcos este verano, crearon el blog Crítica Teatral Sanmarquina.
Juan Carlos, estudiante de Literatura (y antes Sociología) en San Marcos, manifiesta que la iniciativa de crear este blog partió de la misma Sara. “La profesora nos indicó que primero publicáramos en Facebook y luego nuestro editor Eder Guarda (administrador a su vez de El escenario imaginado) nos propuso la idea del blog.” Los jóvenes críticos se reparten el trabajo, visitando por turnos las obras de teatro en cartelera, muchas veces aprovechando las invitaciones que reciben de parte de Sara.
Para Maura, estudiante de Literatura en la Universidad Villareal, Sara Joffré se convirtió en la persona que la introdujo al mundo del teatro. “Ella me dio herramientas para distinguir la calidad en obras tan variadas como Nadar como perro y El Dragón de Oro”, comenta. Por su parte, Juan Carlos reconoce en Sara “su ímpetu, esa pasión por el teatro, su método de trabajo y ese sarcasmo que sabe manejar muy bien”. Nicolás, administrador con estudios en IPAE, afirma que antes de asistir al taller de Sara, revisó primero su trayectoria. “Conocerla fue genial”, nos cuenta. “Nos hizo ver la realidad del teatro: existen otros salas aparte de La Plaza o el Británico, en donde también se hace teatro y del bueno”.
Luisa, obstetra, docente e investigadora con una maestría en el extranjero, manifiesta que Sara es “muy ducha en el tema, nos dio la iniciativa y nos metió el bichito de siempre mejorar e investigar”. Por otro lado, Bertha, traductora e intérprete con estudios en la Universidad Ricardo Palma, ve en Sara a una persona “con un carácter especial, es directa en su trato y le gusta mucho el teatro; me agrada el hecho de que comparte sus conocimientos e incentiva nuestra labor”. Actualmente, Sara sigue siendo maestra de este grupo de jóvenes, pero esta vez en su taller de Dramaturgia.
Sobre la importancia que tiene en sí la Crítica Teatral, los integrantes de Crítica Teatral Sanmarquina tienen cada uno su propia apreciación. Para Bertha, la crítica “existe para el desarrollo del teatro en el país e incentiva a la gente que lo hace, pues antes parecía ser una utopía; es una manera para que algunos directores no se aprovechen de nosotros, ya que el público merece respeto”. Luisa afirma que la crítica teatral es el aporte hacia los demás, por parte de los que están fuera del medio teatral. “Sí es importante, ya que damos nuestro punto de vista acerca del mensaje de la obra y además, es un aporte positivo al espectáculo”.
Por su parte, Nicolás sostiene que “la crítica teatral siempre ha existido, pero ahora que existe un apogeo en el teatro, tenemos más posibilidades y soportes virtuales para ejercerla.” Juan Carlos afirma a su vez, que la crítica ayuda a difundir la cultura y masificarla, para que el público esté informado y conozca todas las propuestas que se ofrecen en la cartelera. “Es importante no sólo ver el teatro que existe para la élite”, añade Maura. “Los montajes independientes también son importantes, ya que te muestran mucho.”
¿Qué características debe tener un buen crítico teatral? Para Luisa, un crítico debe “tener muchas ganas, ser constructivo y debe ver todo tipo de teatro, no sólo las obras de élite.” Bertha añade que debe ser imparcial y que debe tener respeto hacia los demás. “Un crítico no debe mentir al espectador, debe dedicarse a investigar y siempre estar informado”, añade Nicolás. Por su parte, Juan Carlos sostiene que un crítico debe tener conciencia social y debe evitar hacer comentarios que degraden a los artistas. “Un crítico debe saber fundamentar sus puntos de vista”, finaliza Maura.
Hasta este momento, los integrantes de Crítica Teatral Sanmarquina han apreciado varios espectáculos teatrales en lo que va del año. Y he aquí sus preferencias: a Bertha le encantó Yerma y la actuación de su protagonista María Laura Vélez; a Luisa le gustaron Criadero, Micaela y Ruido; Nicolás opina que las dos mejores obras que ha visto en el 2012 fueron El Dragón de Oro (destacando la actuación de Carlos Victoria) y La Fiaca (destacando a Lucho Cáceres), y la que menos le motivó fue Extravagancia con la actuación de Cécica Bernasconi; por su parte, para Juan Carlos la mejor obra fue Los Asesinos y la mejor actuación, la de su protagonista Miguel Ángel Malpartida, la peor obra fue Nadar como perro; finalmente, para Maura las mejores fueron El Dragón de Oro (destacando la actuación de Marcello Rivera), Criadero y La orgía.
“Sara siempre está al tanto de nuestro trabajo, le da el visto bueno y varias veces ha llevado impresas las críticas a los propios artífices de los espectáculos reseñados”, comenta Nicolás. El blog Crítica Teatral Sanmarquina sigue adelante y los jóvenes ya se alistan para ser cronistas del conocido Festival de Teatro Aficionado, que viene desarrollando desde hace varios años Luis Kanashiro en el Centro Cultural Peruano Japonés. Un gusto para este servidor el haberlos conocido y desde ya, queda hecha la invitación para que sean parte del recuento de fin de año en El Oficio Crítico. ¡Bienvenida Crítica Teatral Sanmarquina!
Sergio Velarde
27 de julio de 2012
Resulta sumamente esperanzador comprobar que la Crítica Teatral en el país está más vigente que nunca. Y es que un grupo de jóvenes de diversas especialidades y oficios ha decidido ejercer el oficio crítico, en un blog que nace gracias a la fructífera labor de (como siempre) nuestra querida crítica y dramaturga Sara Joffré. Ellos son Bertha Avila, Luisa Rivas, Maura Velasco, Nicolás Martínez y Juan Carlos Carbajal, quienes inspirados por Sara en el Taller de Crítica Teatral que dictó en la Universidad de San Marcos este verano, crearon el blog Crítica Teatral Sanmarquina.
Juan Carlos, estudiante de Literatura (y antes Sociología) en San Marcos, manifiesta que la iniciativa de crear este blog partió de la misma Sara. “La profesora nos indicó que primero publicáramos en Facebook y luego nuestro editor Eder Guarda (administrador a su vez de El escenario imaginado) nos propuso la idea del blog.” Los jóvenes críticos se reparten el trabajo, visitando por turnos las obras de teatro en cartelera, muchas veces aprovechando las invitaciones que reciben de parte de Sara.
Para Maura, estudiante de Literatura en la Universidad Villareal, Sara Joffré se convirtió en la persona que la introdujo al mundo del teatro. “Ella me dio herramientas para distinguir la calidad en obras tan variadas como Nadar como perro y El Dragón de Oro”, comenta. Por su parte, Juan Carlos reconoce en Sara “su ímpetu, esa pasión por el teatro, su método de trabajo y ese sarcasmo que sabe manejar muy bien”. Nicolás, administrador con estudios en IPAE, afirma que antes de asistir al taller de Sara, revisó primero su trayectoria. “Conocerla fue genial”, nos cuenta. “Nos hizo ver la realidad del teatro: existen otros salas aparte de La Plaza o el Británico, en donde también se hace teatro y del bueno”.
Luisa, obstetra, docente e investigadora con una maestría en el extranjero, manifiesta que Sara es “muy ducha en el tema, nos dio la iniciativa y nos metió el bichito de siempre mejorar e investigar”. Por otro lado, Bertha, traductora e intérprete con estudios en la Universidad Ricardo Palma, ve en Sara a una persona “con un carácter especial, es directa en su trato y le gusta mucho el teatro; me agrada el hecho de que comparte sus conocimientos e incentiva nuestra labor”. Actualmente, Sara sigue siendo maestra de este grupo de jóvenes, pero esta vez en su taller de Dramaturgia.
Sobre la importancia que tiene en sí la Crítica Teatral, los integrantes de Crítica Teatral Sanmarquina tienen cada uno su propia apreciación. Para Bertha, la crítica “existe para el desarrollo del teatro en el país e incentiva a la gente que lo hace, pues antes parecía ser una utopía; es una manera para que algunos directores no se aprovechen de nosotros, ya que el público merece respeto”. Luisa afirma que la crítica teatral es el aporte hacia los demás, por parte de los que están fuera del medio teatral. “Sí es importante, ya que damos nuestro punto de vista acerca del mensaje de la obra y además, es un aporte positivo al espectáculo”.
Por su parte, Nicolás sostiene que “la crítica teatral siempre ha existido, pero ahora que existe un apogeo en el teatro, tenemos más posibilidades y soportes virtuales para ejercerla.” Juan Carlos afirma a su vez, que la crítica ayuda a difundir la cultura y masificarla, para que el público esté informado y conozca todas las propuestas que se ofrecen en la cartelera. “Es importante no sólo ver el teatro que existe para la élite”, añade Maura. “Los montajes independientes también son importantes, ya que te muestran mucho.”
¿Qué características debe tener un buen crítico teatral? Para Luisa, un crítico debe “tener muchas ganas, ser constructivo y debe ver todo tipo de teatro, no sólo las obras de élite.” Bertha añade que debe ser imparcial y que debe tener respeto hacia los demás. “Un crítico no debe mentir al espectador, debe dedicarse a investigar y siempre estar informado”, añade Nicolás. Por su parte, Juan Carlos sostiene que un crítico debe tener conciencia social y debe evitar hacer comentarios que degraden a los artistas. “Un crítico debe saber fundamentar sus puntos de vista”, finaliza Maura.
Hasta este momento, los integrantes de Crítica Teatral Sanmarquina han apreciado varios espectáculos teatrales en lo que va del año. Y he aquí sus preferencias: a Bertha le encantó Yerma y la actuación de su protagonista María Laura Vélez; a Luisa le gustaron Criadero, Micaela y Ruido; Nicolás opina que las dos mejores obras que ha visto en el 2012 fueron El Dragón de Oro (destacando la actuación de Carlos Victoria) y La Fiaca (destacando a Lucho Cáceres), y la que menos le motivó fue Extravagancia con la actuación de Cécica Bernasconi; por su parte, para Juan Carlos la mejor obra fue Los Asesinos y la mejor actuación, la de su protagonista Miguel Ángel Malpartida, la peor obra fue Nadar como perro; finalmente, para Maura las mejores fueron El Dragón de Oro (destacando la actuación de Marcello Rivera), Criadero y La orgía.
“Sara siempre está al tanto de nuestro trabajo, le da el visto bueno y varias veces ha llevado impresas las críticas a los propios artífices de los espectáculos reseñados”, comenta Nicolás. El blog Crítica Teatral Sanmarquina sigue adelante y los jóvenes ya se alistan para ser cronistas del conocido Festival de Teatro Aficionado, que viene desarrollando desde hace varios años Luis Kanashiro en el Centro Cultural Peruano Japonés. Un gusto para este servidor el haberlos conocido y desde ya, queda hecha la invitación para que sean parte del recuento de fin de año en El Oficio Crítico. ¡Bienvenida Crítica Teatral Sanmarquina!
Sergio Velarde
27 de julio de 2012
domingo, 15 de julio de 2012
Crítica: HAIRSPRAY, EL MUSICAL
Sí se puede
De un tiempo a esta parte, en este blog se estila comentar solo obras de teatro independiente.
Pero quién puede resistir la tentación de reseñar uno de los musicales contemporáneos más populares, aprovechando su paso por los escenarios limeños.
Especialmente con inspiradas letras como ésta:
“You can’t stop an avalanche
As it races down the hill
You can try to stop the seasons…
But ya know you never will…
'Cause you can’t stop
The motion of the ocean
Or the sun in the sky…
You can't stop a river
As it rushes to the sea…
You can try and stop the hands of time
But ya know it just can't be…”
La traducción más adelante.
Para muchos, la cinta Hairspray (1988) es considerada como una de las más “visibles” del director de culto John Waters, tomando en cuenta sus anteriores trabajos, especialmente las revulsivas e icónicas Pink Flamingos (1972), Female Trouble (1974) o Desesperate Living (1977). Hairspray se aleja de los excesos acostumbrados de Waters, para contarnos un ingenuo cuento de hadas, en el que la regordeta protagonista Tracy Turnblad cumple el sueño de ser elegida como bailarina en un programa de televisión de moda en Baltimore, se gana el corazón del galán de dicho programa y por si fuera poco, acaba con la segregación racial contra los afroamericanos en plena década de 1960. Semejante argumento no podía pasar desapercibido para los desesperados productores de Broadway de aquel entonces (¿?), que ante la escasez de ideas nuevas y originales, deciden reciclar en el 2002 dicha historia y adaptarla para teatro. Como resultado, el musical Hairspray, con guión de Mark O'Donnell y Thomas Meehan, música de Marc Shaiman y letras de éste y Scott Wittman, arrasó con los premios Tony de ese año y sirvió a su vez, para llevar la historia de Tracy nuevamente al cine en el 2007, dirigida esta vez por el coreógrafo Adam Shankman y protagonizado por un versátil John Travolta, en el papel de la descomunal madre de Tracy.
Pues bien, siguiendo con la buena racha que atraviesa nuestro teatro peruano (¿?), Hairspray, el musical llegó a nuestra cartelera local, de la mano de Los Productores (marca hermana del Teatro la Plaza) y con la dirección general del multinominado y premiado (por el diario El Comercio) Juan Carlos Fisher. Los resultados no pudieron ser más espectaculares. Toda la parafernalia posible acompaña a este enérgico y contundente musical, cuyo ritmo no decae en ningún momento, con una escenografía, iluminación, vestuario y orquesta en vivo excelentes, que no tienen nada que envidiar a producciones extranjeras. A mencionar algunas actuaciones sobresalientes, como la de la debutante Oriana Cicconi como Tracy, acompañada por la notabilísima Gisela Ponce De León, en el papel de su ingenua amiga Penny. El resto del elenco se divierte a sus anchas, con Sergio Galliani como la voluminosa madre de Tracy a la cabeza. Un engranaje milimétrico para un estreno pluscuamperfecto. Pero un director de la talla de Fisher no puede sólo limitarse a seguir el patrón escénico y musical que le imponen sus creadores norteamericanos. ¿Es que acaso estamos hablando de un director o de un puestista? Pero he aquí la contribución de Fisher al Hairspray limeño: salvo Bettina Oneto, su hija Shantall y un par más, Fisher convoca a actores blancos para “actuar” de negros, en una obra que habla precisamente sobre lo despreciable y ridículo que es la discriminación racial.
No entiendo (y creo que nunca podré entender) cómo algunos distinguidos actores y directores peruanos pueden entusiasmarse con este musical. Nadie niega el virtuosismo de todos los involucrados en escena para darle vida a la historia, pero Hairspray es un musical que busca reivindicar a los discriminados por su color de piel. ¡Ésa es la razón de ser del concepto de Hairspray! ¿Pueden afirmar los responsables de este musical que no existen en el Perú actores de color que puedan actuar, cantar y bailar como el formidable Luis Baca en el papel de Seaweed? Resulta inconcebible aprobar un espectáculo que se traiciona a sí mismo desde su concepto básico, con actores blancos pintados de negros clamando por la igualdad racial. Y los casos abundan y abundarán en nuestra cartelera, mientras existan teatristas que busquen estrenar obras sólo por estrenar lo que supuestamente está de “moda”, sin entender el mensaje original del autor. Quedarán para el recuerdo la vedette que interpretó en lencería a la virginal heroína de El enfermo imaginario o a las actrices más guapas del medio recreando a las hijas de Bernarda Alba. Hairspray, el musical, estrenado en el Teatro Peruano Japonés, no hace más que confirmar que el teatro comercial peruano está atravesando una crítica etapa creativa. El afán de estrenar obra tras obra a toda prisa para no perder a su público ya cobra factura. Sin embargo, así como lo afirma Gustavo von Bischoffshausen en su blog Bizarrías de Talía, Teatro y Sociedad en Lima, este detalle de actores blancos caracterizando a negros en una obra sobre el racismo “aparentemente no importa a la población limeña, la que sí queda gratificada por un argumento ágil y una dionisiaca propuesta de buen baile y coreografía”. Es preocupante pues, el no poder generar una visión crítica en el espectador común. Responsabilidad que en este blog, amable cibernauta, encontrará sin miramientos.
Mientras tanto, Fisher puede sentirse orgulloso de ser acaso el único director de teatro en el mundo, que teniendo bajo su responsabilidad el estreno oficial de Hairspray, le dio el papel del galán de color a un excelente actor blanco, quien ahora comparte su personaje con los otros “Seaweeds” negros Corey Reynolds, Chester Gregory II, Tevin Campbell, Adrian Hansel, Corbin Bleu y el argentino Felipe Herrera.
¿Acaso los responsables de este musical no entendieron el simbólico mensaje al traducir las notables canciones?
Aquí está la traducción:
"No puedes detener una avalancha
cuando se desliza por la colina,
puedes tratar de detener las estaciones,
pero sabes que no podrás…
No puedes detener
el movimiento del mar
o el sol en el cielo…
No puedes detener un río
al acercarse al mar…
Puedes tratar de detener las manos del tiempo,
pero sabes que no se puede.”
Sin embargo, para los responsables de Hairspray, sí se puede.
Sergio Velarde
15 de julio de 2012
P.D. Incluyo este afiche aparecido en Taberna Crítica de Zejo Cortez, en donde vemos a la pareja protagónica de Matalaché en el año 1988, con el actor Rafael Cabrera completamente maquillado de negro. En pleno 2012 podemos preguntar: ¿acaso los tiempos han cambiado?
De un tiempo a esta parte, en este blog se estila comentar solo obras de teatro independiente.
Pero quién puede resistir la tentación de reseñar uno de los musicales contemporáneos más populares, aprovechando su paso por los escenarios limeños.
Especialmente con inspiradas letras como ésta:
“You can’t stop an avalanche
As it races down the hill
You can try to stop the seasons…
But ya know you never will…
'Cause you can’t stop
The motion of the ocean
Or the sun in the sky…
You can't stop a river
As it rushes to the sea…
You can try and stop the hands of time
But ya know it just can't be…”
La traducción más adelante.
Para muchos, la cinta Hairspray (1988) es considerada como una de las más “visibles” del director de culto John Waters, tomando en cuenta sus anteriores trabajos, especialmente las revulsivas e icónicas Pink Flamingos (1972), Female Trouble (1974) o Desesperate Living (1977). Hairspray se aleja de los excesos acostumbrados de Waters, para contarnos un ingenuo cuento de hadas, en el que la regordeta protagonista Tracy Turnblad cumple el sueño de ser elegida como bailarina en un programa de televisión de moda en Baltimore, se gana el corazón del galán de dicho programa y por si fuera poco, acaba con la segregación racial contra los afroamericanos en plena década de 1960. Semejante argumento no podía pasar desapercibido para los desesperados productores de Broadway de aquel entonces (¿?), que ante la escasez de ideas nuevas y originales, deciden reciclar en el 2002 dicha historia y adaptarla para teatro. Como resultado, el musical Hairspray, con guión de Mark O'Donnell y Thomas Meehan, música de Marc Shaiman y letras de éste y Scott Wittman, arrasó con los premios Tony de ese año y sirvió a su vez, para llevar la historia de Tracy nuevamente al cine en el 2007, dirigida esta vez por el coreógrafo Adam Shankman y protagonizado por un versátil John Travolta, en el papel de la descomunal madre de Tracy.
Pues bien, siguiendo con la buena racha que atraviesa nuestro teatro peruano (¿?), Hairspray, el musical llegó a nuestra cartelera local, de la mano de Los Productores (marca hermana del Teatro la Plaza) y con la dirección general del multinominado y premiado (por el diario El Comercio) Juan Carlos Fisher. Los resultados no pudieron ser más espectaculares. Toda la parafernalia posible acompaña a este enérgico y contundente musical, cuyo ritmo no decae en ningún momento, con una escenografía, iluminación, vestuario y orquesta en vivo excelentes, que no tienen nada que envidiar a producciones extranjeras. A mencionar algunas actuaciones sobresalientes, como la de la debutante Oriana Cicconi como Tracy, acompañada por la notabilísima Gisela Ponce De León, en el papel de su ingenua amiga Penny. El resto del elenco se divierte a sus anchas, con Sergio Galliani como la voluminosa madre de Tracy a la cabeza. Un engranaje milimétrico para un estreno pluscuamperfecto. Pero un director de la talla de Fisher no puede sólo limitarse a seguir el patrón escénico y musical que le imponen sus creadores norteamericanos. ¿Es que acaso estamos hablando de un director o de un puestista? Pero he aquí la contribución de Fisher al Hairspray limeño: salvo Bettina Oneto, su hija Shantall y un par más, Fisher convoca a actores blancos para “actuar” de negros, en una obra que habla precisamente sobre lo despreciable y ridículo que es la discriminación racial.
No entiendo (y creo que nunca podré entender) cómo algunos distinguidos actores y directores peruanos pueden entusiasmarse con este musical. Nadie niega el virtuosismo de todos los involucrados en escena para darle vida a la historia, pero Hairspray es un musical que busca reivindicar a los discriminados por su color de piel. ¡Ésa es la razón de ser del concepto de Hairspray! ¿Pueden afirmar los responsables de este musical que no existen en el Perú actores de color que puedan actuar, cantar y bailar como el formidable Luis Baca en el papel de Seaweed? Resulta inconcebible aprobar un espectáculo que se traiciona a sí mismo desde su concepto básico, con actores blancos pintados de negros clamando por la igualdad racial. Y los casos abundan y abundarán en nuestra cartelera, mientras existan teatristas que busquen estrenar obras sólo por estrenar lo que supuestamente está de “moda”, sin entender el mensaje original del autor. Quedarán para el recuerdo la vedette que interpretó en lencería a la virginal heroína de El enfermo imaginario o a las actrices más guapas del medio recreando a las hijas de Bernarda Alba. Hairspray, el musical, estrenado en el Teatro Peruano Japonés, no hace más que confirmar que el teatro comercial peruano está atravesando una crítica etapa creativa. El afán de estrenar obra tras obra a toda prisa para no perder a su público ya cobra factura. Sin embargo, así como lo afirma Gustavo von Bischoffshausen en su blog Bizarrías de Talía, Teatro y Sociedad en Lima, este detalle de actores blancos caracterizando a negros en una obra sobre el racismo “aparentemente no importa a la población limeña, la que sí queda gratificada por un argumento ágil y una dionisiaca propuesta de buen baile y coreografía”. Es preocupante pues, el no poder generar una visión crítica en el espectador común. Responsabilidad que en este blog, amable cibernauta, encontrará sin miramientos.
Mientras tanto, Fisher puede sentirse orgulloso de ser acaso el único director de teatro en el mundo, que teniendo bajo su responsabilidad el estreno oficial de Hairspray, le dio el papel del galán de color a un excelente actor blanco, quien ahora comparte su personaje con los otros “Seaweeds” negros Corey Reynolds, Chester Gregory II, Tevin Campbell, Adrian Hansel, Corbin Bleu y el argentino Felipe Herrera.
¿Acaso los responsables de este musical no entendieron el simbólico mensaje al traducir las notables canciones?
Aquí está la traducción:
"No puedes detener una avalancha
cuando se desliza por la colina,
puedes tratar de detener las estaciones,
pero sabes que no podrás…
No puedes detener
el movimiento del mar
o el sol en el cielo…
No puedes detener un río
al acercarse al mar…
Puedes tratar de detener las manos del tiempo,
pero sabes que no se puede.”
Sin embargo, para los responsables de Hairspray, sí se puede.
Sergio Velarde
15 de julio de 2012
P.D. Incluyo este afiche aparecido en Taberna Crítica de Zejo Cortez, en donde vemos a la pareja protagónica de Matalaché en el año 1988, con el actor Rafael Cabrera completamente maquillado de negro. En pleno 2012 podemos preguntar: ¿acaso los tiempos han cambiado?
Crítica: JARDÍN DE COLORES
Discreto estreno de dramaturga peruana
Siempre es grato apreciar una obra de autor nacional, especialmente si es del sexo femenino: la actriz María del Carmen Sirvas (a quien vimos en Madrugada) escribe y actúa en Jardín de colores, puesta en escena estrenada en el Teatro Auditorio Miraflores, bajo la dirección de Francisco Echeandía (de quien vimos su particular visión de Electra el año pasado). El tema elegido por Sirvas es la difícil relación entre una madre castrante y una hija sumisa, presa de una frustración que adivinamos no traerá consecuencias agradables. La llegada de un joven inquilino a la casa brindará una luz de esperanza a la hija para escapar de este asfixiante mundo y encontrar la libertad.
La primera escena nos deja ver claramente el conflicto inicial: la madre no deja levantarse de la mesa a la hija que no ha terminado de comer y tampoco le permite cambiarse de ropa ante la inminente llegada del inquilino. Cuando éste llega, la hija se refugia debajo de la mesa para terminar de comer, llena de vergüenza. A partir de ese momento y debido a algunos vacíos en la dramaturgia, sólo quedan algunas inspiradas secuencias como el primer encuentro entre los jóvenes, el enfrentamiento final entre madre e hija y las escenas surrealistas en ese jardín de colores, que le sirve de refugio a la hija cuando duerme. Muchas interrogantes quedan en el aire y algunas motivaciones de los personajes no son exploradas debidamente: las razones de la sumisión de la hija, la atracción que siente la madre hacia el inquilino, el olvido del boleto de la hija, entre otras.
Por otro lado, las actuaciones del elenco son eficientes: Cynthia Urrunaga compone una madre asfixiante y creíble, en el límite de la sobreactuación. Ernesto Ballardo también cumple como el “Salvador” de la joven. María del Carmen Sirvas está impecable como la muchacha llena de culpa y miedo y logra una buena química con Ballardo. La dirección de Francisco Echeandía es pulcra, austera y funcional; y tal como lo hizo en Electra, prefiere enfatizar la caracterización de los personajes, quienes finalmente hacen de este Jardín de colores, un discreto montaje de que se deja ver.
Sergio Velarde
15 de julio de 2012
Siempre es grato apreciar una obra de autor nacional, especialmente si es del sexo femenino: la actriz María del Carmen Sirvas (a quien vimos en Madrugada) escribe y actúa en Jardín de colores, puesta en escena estrenada en el Teatro Auditorio Miraflores, bajo la dirección de Francisco Echeandía (de quien vimos su particular visión de Electra el año pasado). El tema elegido por Sirvas es la difícil relación entre una madre castrante y una hija sumisa, presa de una frustración que adivinamos no traerá consecuencias agradables. La llegada de un joven inquilino a la casa brindará una luz de esperanza a la hija para escapar de este asfixiante mundo y encontrar la libertad.
La primera escena nos deja ver claramente el conflicto inicial: la madre no deja levantarse de la mesa a la hija que no ha terminado de comer y tampoco le permite cambiarse de ropa ante la inminente llegada del inquilino. Cuando éste llega, la hija se refugia debajo de la mesa para terminar de comer, llena de vergüenza. A partir de ese momento y debido a algunos vacíos en la dramaturgia, sólo quedan algunas inspiradas secuencias como el primer encuentro entre los jóvenes, el enfrentamiento final entre madre e hija y las escenas surrealistas en ese jardín de colores, que le sirve de refugio a la hija cuando duerme. Muchas interrogantes quedan en el aire y algunas motivaciones de los personajes no son exploradas debidamente: las razones de la sumisión de la hija, la atracción que siente la madre hacia el inquilino, el olvido del boleto de la hija, entre otras.
Por otro lado, las actuaciones del elenco son eficientes: Cynthia Urrunaga compone una madre asfixiante y creíble, en el límite de la sobreactuación. Ernesto Ballardo también cumple como el “Salvador” de la joven. María del Carmen Sirvas está impecable como la muchacha llena de culpa y miedo y logra una buena química con Ballardo. La dirección de Francisco Echeandía es pulcra, austera y funcional; y tal como lo hizo en Electra, prefiere enfatizar la caracterización de los personajes, quienes finalmente hacen de este Jardín de colores, un discreto montaje de que se deja ver.
Sergio Velarde
15 de julio de 2012
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