sábado, 17 de octubre de 2026

Crítica: ENTRE LÍNEAS Y SILENCIOS


Lo que no se dice no desaparece

La obra Entre líneas y silencios, presentada como parte del ciclo Teatro en el Centro, trata uno de los más comunes dramas de los ciudadanos de a pie: el amor y sus dificultades. La historia sigue a una pareja, Ponciano y Hermelinda, quienes atraviesan problemas y desconfianzas tras la sospecha de una infidelidad por parte de él. Ambos, que han tratado de progresar juntos y buscaban formar una familia, verán su mundo trastocado por las consecuencias de sus propias acciones, así como de su silencio. A raíz de la extraña desaparición de ella, entrará a escena el personaje del policía, quien llegará para complejizar la trama y sumergirnos aún más en el misterio. 

Escrita y dirigida por Godo Lozano, la obra destaca por una sensibilidad que dota de profundidad a sus personajes, tan contrariados como apasionados. Hermelinda, encarnada por Darill Hanna, es una mujer fuerte y cuidadosa, aunque se siente poco apreciada en su matrimonio, con justa razón. Ponciano, interpretado por Emmanuel Caffo, agobiado por la cotidianidad y el trabajo debe también demostrar su amor frente a la acusación de infidelidad. Ambos, tanto un poco culpables como algo inocentes, nos hacen reflexionar, con su dinámica, sobre que no todos somos completamente buenos o malos. Asimismo, el personaje de Onasis Toro, el policía, va a encarnar todas las características que asociamos a tal institución, y también funcionará como un alivio cómico ante los problemas de la pareja. 

Nos vemos en la necesidad de resaltar también el trabajo de producción, con una escenografía impecable y un vestuario muy pensado. La construcción de una atmósfera doméstica, que en ocasiones podía volverse hostil, pasaba por un juego de luces y música, muy cuidados, que encerraban a los personajes y la utilería en su tensión. Así, la cama y mesa, sobre todo, son estos muebles en los que nuestros personajes descansaban, pero también donde descargaban sus problemas. Los elementos en escena nos demostraban la existencia de un hogar que por un lado se mantenía, y por otro, proyectaba una sombra sobre quienes lo consideraban su casa.

La puesta en escena de Entre líneas y silencios nos genera mucha emoción, por constituir un proyecto que explora el drama íntimo de una pareja, y nos demuestra que hay en ello un universo que merece ser visto. Asimismo, la idea de ciclos de teatro en la sede ICPNA Centro genera espacios nuevos para la cultura, en distintos puntos de la ciudad, lo cual valoramos muchísimo: el telón se abre así, enormemente.

Jimena Muñoz

17 de octubre de 2026

No hay comentarios: