Sobre-vivir en un mundo digital
¿Qué tan conscientes somos de cuánto la tecnología y las redes sociales nos consumen? Abrumadora y Sobre-estimulante nos sumerge en la vida de este “influencer” interpretado por Sebastián Ramos. Bajo la dirección de Vian L. King, observamos cómo la cotidianidad del personaje de Ramos se ve marcada fuertemente por su conexión con el universo de su celular. Desde que despierta, hasta que duerme (y aún dormido, podría decirse que continúa viviendo en un metaverso).
La dirección de arte complementa el discurso detrás de la obra. Nos vemos rodeados de proyecciones alucinantes que bañan todas las paredes, techo y suelo del local; y de sonidos propios de Instagram y TikTok. Todo ello nos termina por sumergir en el fenómeno del doomscrolling por completo, y la obra le hace honor a su nombre, volviéndose abrumadora y sobreestimulante para los espectadores y haciéndonos parte de aquello mismo que busca denunciar.
Ramos realiza una interpretación marcada por los constantes estímulos externos, y logra verse afectado por la fatiga audio-visual que su personaje sufre. Su corporalidad se modifica para encarnar las subidas y bajadas de dopamina, y muestra una ansiedad inherente, que pareciera ya natural de sí mismo.
Finalmente, Abrumadora y Sobre-estimulante no solo expone el colapso del sujeto contemporáneo; nos sitúa frente a un espejo hiperconectado del cual resulta difícil apartar la mirada. En ese cruce entre la fatiga y la sobrecarga digital, la obra deja de ser solamente una representación para convertirse en el retrato inmediato de nuestra propia adicción cotidiana.
Daniela Ortega
21 de octubre de 2026

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