El teatro continúa…
Volvimos a Lima Norte. La Casa Cultural Haciendo Pueblo nos sigue acogiendo entre sus telones… que se abra la sala, que jueguen las luces, ¡que viva el teatro!
La faena empezó con Historias Cotidianas de la agrupación teatral Los Punteños, una puesta escénica trabajada con personas especiales. El rótulo del director fue claro: al finalizar el espectáculo dijo que había trabajado con personas con habilidades impresionantes y extraordinarias. Pues fue así: el escenario se convirtió en un espacio donde lo magnífico es posible. Desde la ternura y lo simple se construyeron cosas hermosas a partir de un ritmo constante que marcaba la obra, una tonada parecida a un vals o referente a la música criolla. El gesto fue fundamental, acciones cotidianas fueron reconocidas y estructuradas desde su sistema social, por ejemplo, hubo escenas donde los vendedores fueron los protagonistas y su eterno enfrentamiento con los serenos; también hubo momentos de diversión con acciones precisas que iban repetidas de ritmo y parlamentos pequeños, caídas y recuperaciones, gestos humorísticos que alegraban el transcurso. Al finalizar, cada uno de los participantes realizó un solo de baile, donde la improvisación y el carisma se llevaron los aplausos del público.
Después de haber encendido el espacio con tal capacidad de encanto, pasamos a una puesta de la old school, donde personalidades fueron apareciendo desde las sombras. Lima 4 am del colectivo Cirqueando inició con música, dos intérpretes (uno con guitarra y el otro solo con su voz), que fueron tejiendo una historia que respiraba a madrugada y sonoridad divertida. La narración musicalizada y teatralizada se sostuvo desde la interacción de los artistas y su constante provocación al público. Durante la performatividad, se fue sintiendo la incomodidad de la calle y la invasión del personaje, un ex convicto que busca otra oportunidad. Los pasajes sonoros de la composición estuvieron guiados por un arpegio que era la columna vertebral para cada situación, la música iba de un lado a otro, con matices de distintos géneros, pero conectada por una sonoridad que retornaba a la situación, que funcionaba como pluma que escribe un texto. Los elementos fueron muy bien utilizados y las relaciones que se producen a partir de ello, entre el intérprete y su compañero y también con el público. Se reflexionó sobre el concepto de basura social, y cómo sería posible la reinserción de un exconvicto a la sociedad; un tema bastante cuestionable, muchas son las miradas, pero estamos dispuestos a dar segundas oportunidades, o de qué depende para estar prestos a una aceptación y a una reinserción. Los nervios se quedaron algo temblorosos después de esta puesta, ya que en varias ocasiones, debido a mi ubicación en las butacas, fui embestido por la energía del actor que hacía de exconvicto y por sus acciones.
En la tercera puesta del día, Casting artifi(I.A)L del colectivo Meleles, el ambiente cambió: se bajaron las revoluciones y los payasitos aparecieron. Esta creación tuvo como referente el cuerpo payaso, el ser payaso; cómo se mueve, cómo habla, cómo hace las cosas, las posibilidades del payasito son inmensas y más aún cuando intentamos generar algún tipo de reflexión en los espectadores. Se trabajó con la música, no solo se la presentó, se la intervino desde la edición, haciendo una buena selección de canciones y mezclándolas inteligentemente, para subir la velocidad, bajar la velocidad y mezclar algunos ritmos. La historia nos hace reflexionar sobre el mundo de la Inteligencia Artificial, cómo ha llegado a posicionarse en nuestra rutina y las causas que puede tener si se apodera rotundamente de nuestros espacios. Hay un monitor que todo lo ve, que todo lo sabe, siempre está dando indicaciones y parece manejar el mundo payaso; la realidad a veces supera a la ficción, pero el arte de la risa y la corporalidad del payaso permite reflexionar desde otra mirada, subraya la vida haciéndola más inverosímil para llegar a comprender en lo que nos estamos sumergiendo día a día. Una de las cosas que más me llamó la atención de esta creación es la voz y el cuerpo del payasito, cómo desde una corporalidad aparentemente descuidada e inocente se construye narrativas muy potentes y cómo desde una voz que en algunos casos solo balbucea se puede construir un hilo narrativo que va hacia lo imaginativo y permite la posibilidad de la creación del público. Porque una cosa es escuchar un parlamento, pero otra cosa es observar gestos, escuchar sonidos y paulatinamente ir construyendo una historia o una expresión.
La noche cerró con Candela, diario de una actriz, un unipersonal de Sonia Franco, que duró más de una hora, pero el tiempo no se sintió. Mantuvimos la atención y nos perdimos en los detalles. El color es lo que vive desde el primer momento, un texto resistente y una conexión con la vida, con los recuerdos. El movimiento era rápido constante y la voz no se apagaba, gran manejo de técnica. Una sensación fue lo que me dejó esta puesta, una sensación que se desmenuzaba en distintas expresiones, tristeza, resistencia, arte, amor, fracaso, dolor. La mirada de la actriz por momentos llegaba a un brillo trascendente, ese estado donde el artista se ha fundido con el escenario y su creación para ser el nuevo mundo que se habita. Gran parte de la composición me aludía a la calle, había pedazos de calle en los desplazamientos, en los textos, en los altibajos, cambios constantes ordenaban una sensación potente que se supo colar entre mis ojos. Hubo magia, burbujas nos acompañaron en la noche, fue un cierre excelente, después de tanto talento asentamos con algo sólido, una remembranza a los muertos, a Mario Delgado y su presencia, su enseñanza, que se sintió, estuvo presente.
Así se dio la cuarta fecha de la Muestra, con muchos aplausos, conversaciones intrincadas, comentarios ajenos subjetivos. Hay una gran alegría en todo lo que nos rodea. Haciendo Pueblo cumple su anfitrionaje con mucha ilusión, los artistas acuden con disciplina, con entereza, para mostrar sus trabajos, para ser vistos, para ver también, y seguir haciendo arte, seguir existiendo dentro del teatro y para el teatro.
Moisés Aurazo
22 de mayo de 2026

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