sábado, 26 de julio de 2008

Crítica: EL ENFERMO IMAGINARIO ¡VERSIÓN LIBRE Y CRIOLLA!


Un enfermo imaginario con truco: gato por liebre  

Analicemos juntos el siguiente afiche:

Se trata, sin duda, de un afiche simpático, colorido y que llama la atención en muchos aspectos. A continuación ordenaré sus elementos sin ningún orden en particular:

a) La Municipalidad Metropolitana de Lima, obviamente con el alcalde Castañeda Lossio a la cabeza, auspicia el montaje, por lo que podemos deducir que se trataría de un producto que tiene como objetivo llevar entretenimiento y cultura a los espectadores.

b) También figura como promotor del espectáculo el Proyecto Era Azul, dirigido por Daniel Manchego (creador, entre otras obras, de "El orquestador"), quien también actúa en la obra (el segundo empezando por la derecha) y quien tiene además la responsabilidad de formar jóvenes actores en talleres dictados en el Teatro Segura y auspiciados por la Subgerencia de Cultura de la Municipalidad de Lima. Manchego, de quien pueden apreciar su extensa hoja de vida aquí, también funge de crítico teatral, y aunque no dirige el presente montaje, sí participa activamente como actor y productor del mismo.

c) “El enfermo imaginario”, título de la puesta en escena, es tal vez la máxima y última creación cómica del genial Moliere, y una de las mayores sátiras escritas en contra de los falsos médicos. Por ende, se trata de una pieza teatral altamente recomendable para centros educativos y universidades, con la finalidad de difundir las virtudes de este gran clásico francés entre los más jóvenes.

d) El nombre del autor de la pieza, Moliere, está escrito con letras pequeñas y se ubica en la esquina derecha superior del afiche.

e) El vestuario de los actores sugiere que la obra es de época, o por lo menos, que no está ambientada en nuestro presente.

f) Arriba a la izquierda se indica que estamos frente a una comedia.

g) Dirige el montaje Jesús Donayre y la temporada se realiza en la Sala Alzedo.

h) En un pequeño recuadro con fondo rojo, ubicado en la parte inferior derecha, se nos advierte (con signos de exclamación) que estamos ante una “versión libre y criolla”.

Cuando todos estos detalles que nos anticipa el afiche, no son suficientes para impedir la sorpresa y el asombro del que escribe estas líneas al apreciar la puesta en escena, sólo queda ser completamente objetivos al comentar este espectáculo:

a) Resulta desconcertante (por decir lo menos) que la Municipalidad de Lima pueda apoyar un proyecto de esta envergadura. Es cierto que el público se ríe, aplaude y vitorea, pero ¿acaso no lo hacían también los asistentes al Coliseo Romano al ver masacrados a otros seres humanos por bestias feroces? ¿Cuál es el requisito que debe cumplir entonces, una obra de teatro para tener el tan necesitado apoyo de las autoridades de turno?

b) El proyecto Era Azul tiene la siguiente misión: Formar actores con una clara visión del medio, capacitándolo a través de una metodología actualizada y de alta exigencia. También, generar espectáculos de calidad para el público peruano. Además tiene la siguiente visión: Llegar a consolidarnos como una escuela de investigación teatral a nivel internacional, a través de la formación de actores y la creación de espectáculos de alta calidad, capaz de competir en los mercados más exigentes del mundo. ¿Creerá el director del mencionado proyecto que en ambos casos, los objetivos se cumplen en escena?

c) Esta puesta recién sale a la luz pública en Julio del 2008, pero luego de haber sido presentada para funciones vendidas en el teatro Julieta y difundida ampliamente en centros educativos, institutos y universidades (!) desde el 2007, y cuyos tempranos espectadores de hoy en día se convertirán, nada menos, que en el público del futuro que elegirá qué obras apoyar con su presencia. ¿Vaya responsabilidad, no lo creen?

d) Moliere es considerado un autor clásico, y como tal, cualquier obra de su autoría es requerida en instituciones educativas, por estar dentro de la currícula escolar. Para ello, los directores de teatro que acepten este gran reto, en el que se involucra la percepción de los más pequeños hacia el arte teatral, deben ser conocedores en la materia y cuidar rigurosamente su propuesta y los contenidos que ofrecen a los cientos (o miles) de niños que adquieran el valor de su entrada. Otra cosa: ¿porqué el nombre de Moliere figurará en letras de menor tamaño en el afiche, siendo éste el que más renombre tiene de los implicados en la obra?

e) Si bien los vestuarios son de época, las referencias de los personajes pertenecen a nuestro contexto actual. Por ejemplo, el Sr. Descompuestus (Manchego) le dice a Angélica (Kinder Pouplatevich), que felizmente no sale su fotografía en el Comercio, sino en la contraportada del Trome. ¡Ah! Una aclaración: no todos los personajes actúan con trajes de época, la mencionada actriz Kinder se despoja de su traje durante la función.

f) Se trata de una comedia. Y como toda comedia que se respete, el público debe reír. Y sin duda, lo hace. Escandalosamente. Sobre todo cuando a una actriz se le escapó el seno derecho de su corsé. Y los diálogos no se quedan atrás, para muestra un botón: un personaje dice: “¡Me duele el pezón!”, “¡¿Cómo?!” grita el otro y rápidamente le contesta: “¡Que tienes razón!”. “¡Aaaahhhh!” Típico de Moliere.

g) El nombre del profesor y director Jesús Donayre, quien tiene a su cargo la formación teatral integral de los alumnos que debe tener a su cargo, luce un mayor tamaño de letra que el de Moliere. Sin duda, esto se debe a que estamos, en primer lugar, ante la particular visión que tiene Donayre sobre la obra (¿o sobre el teatro en general?).

h) “Hay que poner el parche antes que reviente el chupo”, dice un conocido refrán. Pues bien, llegamos ante la principal causa de la existencia del presente espectáculo, cuatro sencillas y desprevenidas palabras que rezan: “Versión libre y criolla”. De autoría, no del director de la obra, sino del productor y gestor del Proyecto Era Azul, quien así se libra de dar explicaciones de los “mínimos” excesos de la puesta, como lisuras, imprecaciones, calateos y gestos obscenos, que “adornan” y “criollizan” el más bello texto de Moliere.

Algunas interrogantes sobre la puesta en escena:

¿De qué vale que algunos correctos actores como Paul Darrigo (Argán) y Mayra Lee Valdez (Belina) se esfuercen por sacar adelante sus personajes y en última instancia, por contar una sencilla historia (¿no se trata de eso principalmente el teatro?), cuando el resto de actores sólo persigue hacer reír al auditorio a cualquier precio, mientras la vedette Kinder espera turno para salir y despojarse de alguna de sus prendas?

¿Acaso esta “adaptación libre” consigue que el mensaje de Moliere llegue al espectador en forma clara y comprensible? Sólo una actriz logra salir con dignidad de entre todo el caos, y esa es Laura Brain (Tonina), quien armada únicamente de su gran carisma y personalidad, logra darle siquiera algo de sentido a la puesta en escena y es a través de ella, de sus palabras y acciones, que el espíritu de Moliere logra atisbar por momentos en el escenario y que la convierten en el único atractivo del montaje.

Ahora mi recomendación totalmente subjetiva: a cuidarse de este “Enfermo imaginario” aquellos incautos espectadores que esperen ver en el escenario una comedia de Moliere, o una comedia de arte clásica, o una versión libre o improvisada, o simplemente un sano entretenimiento. Estamos ante una obra grosera en su propuesta y fallida en su ejecución, de cuya existencia no renegamos, pero sí advertimos que el espacio en el que se presenta actualmente y los promotores que ostentan, no están a la altura de un montaje de pobre calidad, nulo contenido teatral y un parecido demasiado evidente al peor de los montajes de Alex Otiniano. Y ojo que Otiniano también hace reír, ¿pero a qué precio?

¿Por qué la Municipalidad de Lima no apoya otro tipo de espectáculos de mejor calidad y que verdaderamente cumplan con la doble función de entretener y culturizar? Hoy en día existen puestas en escena que merecieron esa oportunidad, entre ellos:

a) Un autor peruano clásico en manos de un grupo independiente: como Manuel A. Segura y su “Sargento Canuto” de Eureka Teatro.

b) Un grupo reconocido con un hermoso texto clásico peruano: como Cuatrotablas y “Los ríos profundos” de Arguedas.

c) Nuevas propuestas de teatristas jóvenes con gran proyección: como “N. A. Ninguna de las anteriores” de Mario Ballón y Carolina Barrantes; o como “Interruptor” de Roberto Sánchez Piérola.

Tal vez esta sea una crítica excesivamente extensa, pero ello se debe a que guardo un gran respeto por ciertos actores y actrices del presente montaje, y debo ser muy cuidadoso al redactar y exponer mis puntos de vista, sin que el aspecto personal entre a tallar. Es la inquebrantable promesa que les hace su fiel y seguro servidor...

Sergio Velarde
26 de julio del 2008

P.D. Gracias a la gran acogida del presente blog (y aprovechando las vacaciones de medio año) pronto podrán conocer a los verdaderos protagonistas de mi espacio virtual, a través de entrevistas que pronto publicaré en breve. Nuevamente gracias por su confianza y felices fiestas patrias.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Coincido con su comentario,claro,objetivo y veraz. Soy profesora , fui a ver la puesta
y sentí verguenza ajena,iba con un sobrino adolescente y mi familia...
las escenas groseras me incomodaron,ciertamente reímos en algunos pasajes, de los actores dis
forzados. (no salió la diéresis

Roberto Anibal Bedoya Petrovich dijo...

¡Certero!
Tengo 42 años haciendo y enseñando teatro que me dieron ganas de pararme y salir (previa requintada al director) pero por ética profesional no lo hice. Que lamentable que -como usted dice- se le dé al público gato por liebre.
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http://entretachosybastidores.blogspot.com