domingo, 22 de febrero de 2026

Crítica: SI ME AMAS, ¿POR QUÉ NO TE MATAS?


Comedia con dimensión fantasmagórica

El equipo de Oficio Crítico asistió al Teatro Julieta para presenciar Si me amas, ¿por qué no te matas?, escrita por Fitho Cantú y dirigida por Germán Díaz. La obra se presenta como una tragicomedia íntima que explora el duelo, el deseo y una dimensión fantasmagórica que irrumpe en la cotidianidad de sus personajes. Desde su concepción, la propuesta apuesta por un diálogo entre el humor, romance y reflexión. 

La pieza gráfica promocional ya anticipa ese tono: sugiere una comedia romántica que, sin embargo, promete profundizar en los temas relacionados a la pérdida, el amor y las relaciones humanas. Al ingresar a la sala, el espectador se encuentra con un espacio escénico poco delimitado, donde distintos ambientes conviven en un mismo plano. Esta decisión, de carácter disruptivo, aporta dinamismo y acompaña el ritmo ágil de la obra. La iluminación cumple un rol clave al diferenciar los espacios y dirigir la mirada del público, especialmente en una puesta que superpone acciones en diferentes espacios, pero dentro de un mismo plano. Uno de los recursos más efectivos es la ruptura de la cuarta pared. Los actores interactúan con el público, generando cercanía y complicidad. Las risas y reacciones en la sala confirman la eficacia de este vínculo directo. Además, las referencias explícitas a lugares del Perú anclan la ficción en un contexto reconocible, fortaleciendo la identificación del espectador. 

En el plano actoral, el elenco demuestra soltura y una clara comprensión del código tragicómico. Se percibe libertad en el juego escénico y una conexión fluida entre intérpretes, lo que sostiene el ritmo incluso cuando el texto pierde densidad y el subtexto se diluye. No obstante, en algunos momentos de la obra emerge cierta rigidez corporal y vocal en los actores, lo que evidencia tensión y resta naturalidad. También aparecen momentos de literalidad y clichés que debilitan la construcción de personajes; sin embargo, esto no es en todo momento de la obra. Por otro lado, se percibe que hay recursos que dialogan con referentes audiovisuales cercanos a la sitcom, perceptible en el ritmo y la ejecución.

La obra construye un progresivo aumento de tensión que mantiene la atención del público. El momento de anagnórisis (reencuentro de personajes a los que el tiempo y las circunstancias han separado), tanto para el mismo personaje como para los espectadores, genera murmullos de sorpresa y confirma la efectividad del giro dramático. Este plot twist se convierte en uno de los puntos más sólidos del montaje. Sin embargo, la delimitación espacial presenta inconsistencias. La coexistencia de personajes vivos y una figura fantasmagórica que transita entre planos no siempre queda clara en la ejecución física, lo que genera confusión en algunos desplazamientos. Asimismo, la intervención de un momento de canto para la transición de tiempo y espacio no termina de integrarse orgánicamente al conjunto. En la parte final, la escena marcada por la tensión previa al disparo, es un momento donde la obra sintetiza el viaje emocional del protagonista y logra un cierre impactante.

En conjunto, Si me amas, ¿por qué no te matas? ofrece una propuesta entretenida y reflexiva sobre el amor, la pérdida y la transformación de los personajes a lo largo de la historia, apoyada en la comedia y la interacción directa con el público, que responde con entusiasmo a la experiencia escénica.

Rubén Aquije

22 de febrero de 2026

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