domingo, 8 de febrero de 2026

Crítica: GOL


Cuando la cancha se convierte en refugio 

El Teatro Británico inició su temporada con la obra Gol, escrita por Fernando Luque, José Diez Canseco y Roberto Ángeles, quien a su vez la dirige. Un estreno que coincide con la celebración de los cincuenta años de trayectoria de Ángeles y trae a un renovado elenco, después de diez años de la primera versión.   

Con una narrativa profunda y honesta, que nos revela cómo el quiebre de la familia y la repentina pérdida de un padre pueden repercutir en la vida de un niño, que al convertirse en hombre se encuentra sumergido en un abismo emocional que lo obliga a mirar al pasado. ¿Podrá su amor por el fútbol, por el Perú y todo aquello que le enseñó su padre recuperar las riendas de su destino? ¿O decidirá repetir la historia? Estas son algunas de las interrogantes que se plantean.     

Un imponente reparto conformado por Ítalo Maldonado, Mathias Spitzer, Simón Vásquez de Velasco y Luis David Gartner, acompañados por el ensamble integrado por César Vásquez, Duncan Torres y Diego Bronstein, realizan una sólida composición coral, donde el trabajo físico de los actores adquiere un protagonismo notable. El escenario se transforma en un espacio de memoria compartida: cuerpos que corren, caen, celebran y se enfrentan, evocando las faenas futboleras de los hinchas más acérrimos, los cuales se entrelazan con los diálogos cotidianos y densos. Este lenguaje escénico híbrido —entre lo lúdico y lo trágico— refuerza la dimensión emotiva del texto y sostiene el pulso narrativo con gran intensidad. Además, el hecho de que un mismo actor asuma múltiples roles potencia la idea del recuerdo fragmentado y de la identidad en construcción. Las transiciones son fluidas y precisas, permitiendo que la historia avance sin perder coherencia ni entrega.

Gol es un viaje hacia la infancia de Juan Carlos Rey de Castro, un territorio marcado por la pasión desbordada por el fútbol y por los vínculos familiares que, con el tiempo, se revelan tan formativos como dolorosos. El relato, construido desde una perspectiva masculina, reflexiona sobre la niñez, la herencia emocional y el impacto de la ausencia paterna, que deja huellas imborrables en la adultez y se instala como eje silencioso pero determinante de toda la obra.

Maria Cristina Mory Cárdenas

8 de febrero de 2026

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