El poder olvidado de la sátira
La Compañía nos presenta Los votos de nadie, obra inédita escrita y dirigida por Orlando Chiroque, con la que culmina su proceso en el segundo Taller de Dirección y Producción Teatral de La Ira Producciones. La Sala Quilla es el lugar escogido para lo que no puede describirse como otra cosa que una fiesta electoral. Pero... ¿es una fiesta a la que estamos ansiosos por llegar? ¿O una de la que no podemos esperar irnos?
La historia es sencilla: Domingo Díaz, interpretado por Piero Pérez, es el recientemente elegido presidente del Perú. Junto a su esposa y Primera Dama Martina, rol a cargo de Norma Cabrera, el mandatario ocupa su día sentando las bases de lo que será su gobierno. Todo es algarabía y cantos de victoria en el palacio hasta que se filtra el rumor de que "el último artista que queda" ha sido aprehendido y se encuentra en las instalaciones. A partir de aquí se desatarán situaciones en las que conoceremos hasta qué punto puede llegar a corromper el poder a los que lo poseen, y en qué medida el silencio de los ciudadanos nos hace cómplices de las barbaridades que acontecen en nuestro país.
Desde la primera llamada, es evidente que el código de la obra será farsesco, satírico. Ratas humanoides vestidas con mamelucos rojos similares a los de La Casa de Papel ocupan el escenario en actitud lúdica, festiva. Cantan, bailan, juegan, arengan, pero sobre todo contagian un espíritu jovial que no abandona la obra hasta su final, lo cual es de por sí un gran logro. Cuando empiezan a desfilar uno por uno los personajes que componen este universo político patas arriba (el cual incluye un brujo muy criollo, un militar nada inquebrantable, una hija tiktoker y una enérgica experta en redes sociales) se va reafirmando el tono burlón buscado por el dramaturgo. Tono que, gracias al correcto trabajo de dirección de actores y a un texto que combina eficazmente el humor criollo con mordaz crítica social, no solo funciona y entretiene, sino que logra hacer una potente crítica de los llamados "tibios", los apolíticos, los que callan y por consiguiente otorgan.
Es difícil destacar una sola actuación, ya que coralmente el elenco logra lo que todo elenco de una farsa -y de una obra en general- busca: que su personaje destaque individualmente, pero a la vez que se integre con facilidad dentro del grupo sin desentonar ni romper el código solicitado. Iré incluso más allá y diré que el trabajo de construcción de personaje (tanto física como vocal) es destacable, ya que todos los actores y actrices del elenco logran particularizar sus personajes dándoles una cadencia, una postura, una voz, una risa, y una especificidad única y divertida.
Existen mínimos detalles, más que nada técnicos, que podrían mejorarse, sobre todo a nivel de ritmo entre y durante las escenas, y alguno que otro cambio de utilería que podría ser más oportuno, pero en general, Los votos de nadie logra ser lo que se propone ser: una crítica social inteligentemente empaquetada dentro de una divertida sátira. Todos en el Perú hemos clamado alguna vez por un cambio. Chiroque no postula que el humor sea la respuesta al caos, pero sí pretende utilizarlo como herramienta de movilización. Queda en nosotros escuchar el mensaje y no solo reírnos de nosotros mismos, sino finalmente despertar de nuestra zozobra y tomar acción en miras a aquel cambio que tanto deseamos, y que nos ha sido esquivo por tanto tiempo.
Sergio Lescano
2 de febrero de 2026

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