Denuncia y reflexión
La obra ¿Realmente es ficción?, escrita por Ricardo Robles, se presenta en el Centro Cultural CAFAE de San Isidro como una propuesta que conmueve y confronta al espectador. Producida por Muralla Films, la puesta en escena aborda una problemática sensible del ámbito artístico y la expone con claridad y firmeza, articulando denuncia y reflexión desde el lenguaje teatral.
La historia sigue a Cristina, una actriz que ensaya una obra mientras enfrenta una experiencia personal devastadora. La tensión entre ficción y realidad se convierte en el eje dramático del montaje: las escenas de ensayo se entrelazan con recuerdos que la atormentan, generando un progresivo deterioro emocional. Esta estructura fragmentada permite revelar su mundo interior y construir un relato que oscila entre lo íntimo y lo público, esto nos da una pista de lo que verá el público en escena.
La escenografía es funcional y precisa. Los elementos elegidos para ser utilizados en el espacio delimitan con claridad los distintos planos y momentos de la acción, facilitando la comprensión de los lugares donde transcurre la historia. El planteamiento espacial contribuye a un ritmo ágil y dinámico, estableciendo desde el inicio una convención clara que el montaje respeta. En este sentido, la iluminación cumple un papel determinante: diferencia los momentos en que ingresamos a la mente de la protagonista de aquellos que se sitúan en la realidad. Además, potencia las escenas de mayor violencia y tensión, otorgando fuerza a la acción y subrayando los clímax emocionales.
La propuesta musical acompaña con coherencia cada transición y se integra de manera armónica al diseño sonoro general. El vestuario, por su parte, mantiene una textura y formas coherentes a sus personajes y tiene una paleta cromática acorde con la escenografía. También distingue a los personajes mediante detalles plásticos bien definidos. Un recurso interesante es el ingreso de un personaje en específico desde la parte posterior de la sala, atravesando el espacio del público, demostrando que el público está dentro de la cabeza de la protagonista y ese peligro también es cercano al público. Esta decisión escénica rompe la frontalidad e involucra al espectador con los eventos de la historia, generando impacto y cercanía.
En cuanto a las interpretaciones, el elenco sostiene un ritmo adecuado y una conexión evidente en los momentos de mayor intensidad. Sin embargo, conforme avanza la obra, se perciben pasajes de literalidad en la proyección del texto y cierta pérdida del subtexto, lo que reduce la propuesta dramática. Asimismo, en escenas donde algunos personajes no tienen parlamento, se advierte una leve desconexión corporal que debilita la atención. No obstante, en los puntos de mayor tensión, los actores recuperan cohesión y construyen con sensibilidad los contrastes entre crisis y respiro, avanzando en conjunto para recuperar el ritmo y tempo de la acción dramática.
La dirección revela un concepto claro y una intención coherente con la estructura que presenta el texto. Aunque en ciertos tramos el ritmo pierde armonía, la articulación entre plástica escénica, actuación y discurso logra un impacto efectivo en el público.
En síntesis, ¿Realmente es ficción? ofrece una mirada profunda sobre una problemática vigente en el ámbito artístico. A través de una propuesta cuidadosamente estructurada, la obra invita a reflexionar y deja abierta una pregunta incómoda que trasciende la sala, confirmando la potencia del teatro como espacio de diálogo y conciencia crítica.
Rubén Aquije
22 de febrero de 2026

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