lunes, 25 de mayo de 2026

Crítica: KORTAS MAYO - MIÉRCOLES


A disfrutar la noche en Barranco

Un formato breve, irreverente y dinámico que permite encontrarse con distintas miradas del teatro contemporáneo peruano desde el humor, el absurdo y las tensiones humanas.

Inicia la noche 10 minutos, escrita por Mateo Durán Londero y dirigida por Gerardo Fernández. Esta comedia de enredos permite vislumbrar la versatilidad artística que poseen los actores que se encuentran en las tablas: Arom Cortez y Gessy Cochachi. Ambos crean una complicidad escénica interesante que permite disfrutar los conflictos y secretos que esconden Máximo y su madre. La propuesta encuentra en lo grotesco y en las acciones desdibujadas un mecanismo oportuno para sostener el humor y el ritmo de la pieza, construyendo una experiencia entretenida y ágil para el espectador.

La siguiente pieza es Agachaditos y Bistró, escrita por Juan José Oviedo y dirigida por Diego La Hoz. En esta historia de formato breve conocemos a John y Carla, una pareja marcada por las diferencias de clases sociales. Lo que debía ser una noche clave para iniciar un compromiso sentimental termina volviéndose una velada cargada de tensiones inesperadas. La dirección resulta interesante al incluir el rap como una suerte de mecanismo lúdico y didáctico que conecta rápidamente con el público. A ello se suma el trabajo escénico de Ilda Polo y Fabián Calle, quienes logran envolver al espectador de inicio a fin con los conflictos amorosos y sociales que atraviesan sus personajes.

Como tercera pieza tenemos Hamlet en 15 minutos, versión libre de Tom Stoppard, dirigida y adaptada por Christian Paredes. Resulta interesante que Kortas se permite incluir una propuesta basada en un texto clásico dentro de su programación, sobre todo desde una adaptación que es afrontada a través del recurso de la improvisación en escena. Daniela Paskavan y Gonzalo Candela construyen una complicidad oportuna al momento de asumir el gran reto de hacer Hamlet en quince minutos. La dirección le hace honor al texto desde una propuesta contemporánea, ágil y atrevida, donde el humor y la velocidad escénica permiten acercarse al clásico desde un lugar fresco y accesible para el público.

Y para cerrar la noche con karaoke tenemos Canta y Sana, escrita por Nancy Aguinaga y dirigida por Giancarlo Ian Mori, una propuesta que utiliza el karaoke como un espacio para sanar heridas y decir aquello que, muchas veces, ni la terapia logra resolver. El inicio resulta interesante porque vemos a los personajes habitar el espacio de una forma orgánica y lúdica, generando rápidamente cercanía con el espectador. Sin embargo, la propuesta no termina de quedar del todo clara en cuanto al formato dramatúrgico, especialmente a nivel de conflicto y acción. Aun así, vale mencionar que el uso del karaoke permite que la pieza mantenga una energía ágil y entretenida que conecta fácilmente con el público.

Kortas se consolida así como un espacio para disfrutar de lo nuevo, lo breve y lo irreverente dentro del teatro peruano contemporáneo. No se trata necesariamente de un formato para intelectualizar las propuestas, sino de una plataforma donde lo dinámico y lo inmediato encuentran un lugar frente al espectador. Un encuentro teatral que reúne historias breves para entretener, experimentar y acercar nuevas voces a la audiencia desde distintos lenguajes escénicos.

Juan Pablo Rueda

25 de mayo de 2026

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