sábado, 14 de febrero de 2026

Crítica: KORTAS - MARTES DE FEBRERO


Comedia, thriller y fantasía

El Teatro Barranco arrancó el 2026 con sus KORTAS de los martes y miércoles. El martes vimos cuatro obras de microteatro, que paso a comentar con igual brevedad:

En Adopción, Sandro, tras su divorcio, llega a un albergue de mascotas donde la excéntrica directora del lugar le propone algo impensado: adoptar a un ser humano. La buena dirección y el carisma de los actores permiten que un texto que parece simple y que abunda en lugares comunes resulte muy entretenido. El viejo recurso de hacer que el público sea el tercer personaje se usa acertadamente y logra el resultado: los espectadores nos enganchamos con la historia porque somos nosotros los que estamos en exhibición, para que Sandro (Alberto Vidarte Márquez) escoja su nueva "mascota humana" que le permita superar su crisis existencial, gracias a la detallada y delirante información que le proporciona la directora del albergue de mascotas (Nataly Rojas), quien nos ha introducido a ese espacio fantástico con el mínimo apoyo de elementos, como el mandil con diseño de mascotas. La buena dirección de Paco Chuquiure hace que esta obra, con la que se inicia la noche de teatro, sea propicia para animarnos para lo que viene.

En En la oscuridad, encontramos en escena a Alma que acaba de mudarse a su nuevo departamento. Ella se comunica con su pareja y empiezan algunas fallas de luz y conexión de la línea que la asustan. Su pareja aparece inesperadamente y le explica que solo quería sorprenderla. De pronto, más temores surgen de la oscuridad por las referencias fantasmales que les ha hecho la vendedora y así los factores de suspenso se van sumando. A pesar de la gracia de Andrea d’Auriol y los esfuerzos de Marcelo Vargas, esta obra es la más baja de las cuatro. Proponer un thriller en microteatro es un reto difícil, por el poco tiempo disponible para crear la atmósfera propicia y estar en medio de comedias. En este caso, los giros predecibles de la historia, la débil emoción de ambos y especialmente, la monotonía de las secuencias hacen fallido el intento de crear suspenso y misterio, que son las claves de un thriller. En consecuencia, la puesta no logra ser lo que pretende. 

Un grupo de deportistas (varios trail runners de verdad) se enfrentan al supuesto accidente de un novato corredor, lo que provoca situaciones absurdas que desatan la hilaridad desde el primer instante. La dramaturgia y genial dirección de Alejandro Alva han logrado tejer con una habilidad extraordinaria, en Un novio a cuestas, varios cuadros (siete), muchos de ellos jugando con los tiempos, para dedicar el espacio suficiente a cada relación, en ese "todos contra todos" que mantiene un ritmo vertiginoso, que nos hace sentir como que todos estuviéramos corriendo con ellos y compartimos las sorpresas que brinda cada declaración o confesión de sus personajes, que sacan a relucir celos, frustraciones, ambiciones, perversidades y venganzas en un juego de incesantes descubrimientos. El excelente ritmo de la obra permite que sean menores las diferencias en nivel actoral, donde destacan la chispeante Alexa Montoya, en el papel de Ana y Luigi Monteghirfo, como el novato creído, machista y sinvergüenza, que provoca la disputa entre las chicas.  Nos hizo sudar de la risa.

La última obra, Un gran día para enamorarse, cierra la noche con fantasía total. En medio de la ansiedad y los recuerdos de su ex, Fran (Claudia Trucíos) recibe la visita inesperada de Cupido (Daniel Menacho), quien trata inútilmente de cumplir su romántica misión, pero ella no cede. Ni siquiera el apoyo del Fauno (Luca Reátegui) la convence. Menacho hace gala de toda su genialidad para construir un cupido disparatado (con alitas y pañales desechables, además) que aprovecha bien el escenario para jugar con sus propias frustraciones de dios romano al que su mamá no entiende. Trucíos está en lo suyo y de yapa nos ofrece una canción (no es un musical, pero su voz se luce con un tema muy propicio). Aplausos a la dramaturgia y dirección de Reátegui por el texto puntual, ritmo ligerísimo y apropiado uso de recursos escenográficos. Esta última obra cierra la noche con fantasía total y salimos satisfechos.

David Cárdenas (Pepedavid)

14 de febrero de 2026

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