jueves, 8 de julio de 2021

Crítica: EQUILIBRIO


Dos hermanos y un muñeco

La comedia puede ser acaso la especie del género dramático más delicada de ejecutar, pues en ella se tiene que manejar todos sus elementos con mucho cuidado para cumplir con los objetivos deseados. La comedia tiene que hacerse en serio. Felizmente existen artistas y colectivos que apuestan por ellas y en muchos casos, consiguen felices resultados. Pues bien, una gratísima sorpresa significó la puesta en escena virtual de Equilibrio, escrita y dirigida por Randy Pérez Espinoza, quien nos presentó una sencilla historia y además, muy vista, pero que en esta oportunidad está realizada con total frescura y simpatía por sus actores y con un añadido muy especial (puede verse en el afiche), que sumó varios puntos a la historia.

Dos hermanos con personalidades distintas, por azares de la vida, se reencuentran en la calle luego de algún tiempo de estar separados. David (Brian Dipaz) ha llevado aparentemente una vida relajada y quiere ayudar a Jonathan (Gary Sánchez), quien vive en la vía pública en compañía de un divertido muñeco de ventrílocuo con el que tiene continuas conversaciones. Poco a poco, mientras los hermanos conversan y discuten vamos enterándonos de algunos conflictos pasados, pero que nunca llegan a volverse demasiado densos gracias a la activa participación del muñeco en el diálogo, que a su vez tiene las mejores líneas de la puesta.

Mérito de Pérez Espinoza por crear una entrañable historia y además, por lograr la ilusión que ambos personajes comparten el mismo espacio, estando los actores en videollamada. Muy buenas interpretaciones de Dipaz y Sánchez, especialmente este último, quien le prestó la voz “de verdad” al muñeco, revelando sus enormes dotes de ventrílocuo. Equilibrio, que es el que deberían alcanzar estos hermanos si se pusieran de acuerdo en arreglar sus diferencias, fue una sólida puesta en escena producida por D3 Artes visuales, que refrescó nuestra cartelera virtual y por supuesto, nos devolvió la esperanza de ver nuevas apuestas en la creación de comedias contemporáneas.

Sergio Velarde

8 de julio de 2021

martes, 6 de julio de 2021

Crítica: PROVOCAR IDENTIDAD


Interesante exploración audiovisual

Si bien es cierto el teatro presencial va reactivándose lentamente, la necesidad de seguir generando historias a través de las plataformas en línea viene trayendo como consecuencia una enorme cantidad de proyectos escénicos en nuestra cartelera virtual. Ahora se le suma Provocar Identidad, espectáculo de investigación gestionado por el director y profesor David Carrillo, quien convocó a un nutrido grupo de egresados de sus propios talleres de actuación para experimentar, tanto en dramaturgia, dirección y actuación, en ficciones virtuales que no se extendieran más de diez minutos y que tuvieron tres disparadores específicos: una cocina, una pieza de rompecabezas y la frase “Qué le pasó a tu cara”. Los resultados de los ocho cortometrajes presentados, en general, son auspiciosos y como toda antología, cada espectador encontrará algunas piezas mejores que otras, si bien todas mantienen un nivel óptimo.

Dentro de los unipersonales, encontramos Cuál es mi nombre de Airam Galliani, un inquietante texto que retrata de manera descarnada el progresivo descenso hacia la locura de un joven artista con una grave crisis de identidad, muy bien dirigido por Carla Valdivia e impecablemente interpretado por Óscar Meza. En ¿Quién soy? de Estefanía Cortés y dirigido por Carolina Silvestre, somos testigos de los tenaces esfuerzos de una madre (una conmovedora Luzma De La Torre Ugarte) por mantener el ánimo ante la grave enfermedad que viene aquejando a su hija. Con una fuerte carga teatral se resuelve el planteamiento de Centavos de Gian Paul Miranda, con la dirección de Rodrigo Reyes Pavia, en el que un muchacho (un versátil André Portugal) nos cuenta diversas anécdotas de su vida, que giran alrededor de su relación con su padrino y las monedas que va acumulando en un pequeño tarro. Finalmente, en Yummy de Jóse Spigno, la inocente transmisión en vivo de una clase de repostería va tornándose en una cruda tragedia ante nuestros ojos, en un poderoso ejercicio escénico que va in crescendo, con la diestra dirección de Carrillo y una fresca interpretación de la actriz transgénero Byanka Rodríguez.

Formaron también parte del experimento colectivo de Carrillo la íntima pieza escrita por Valdivia, Hay cosas a las que no sobreviví y no me había dado cuenta, con un sólido ensamble formado por Vanessa Demichelli, Vero del Topo y Carolina Silvestre, quienes con la dirección de Federico Abrill le aportaron una valiosa cuota de lirismo al resultado final; La cocina de Demichelli, dirigido por Mirella Ibáñez, que exploró la comedia con los divertidos Maryfé Asparria y Eduardo Pinillos, y una cocina demasiado grande para su espacio reservado; la misteriosa El espejo de Samanta Alva y dirigida por Rodrigo Falla Brousset, con una trama repleta de mentiras y falsas apariencias protagonizada por los convincentes Galliani y Reyes Pavia; y la divertida e ingeniosa Antonia de Leonardo Véliz, bajo la dirección de Giovanni Oviedo, en la que el juego en línea en el que participan Pedro Pablo Corpancho y Valquiria Huerta se sale literalmente de control. Provocar Identidad es el primer espectáculo de ficciones breves de Yestoquelotro Estudio, que les deja al propio Carrillo y sus egresados la valla bastante alta para sus próximos proyectos virtuales. Enhorabuena por ellos.

Sergio Velarde

6 de julio de 2021

Crítica: LO NORMAL y LE PERSONE DE VITRUBIE


Soy lo que quiero ser

Explorando el lenguaje cinematográfico, pudimos disfrutar de novedosas propuestas virtuales creadas por varios artistas escénicos, que han encontrado en la experimentación de las herramientas audiovisuales nuevos canales de comunicación, dentro de la programación del quinto Festival Internacional de Artes Escénicas por la Diversidad (FIAED), valioso evento dirigido y producido por Carolina Silva Santisteban. Dos de estos espectáculos en línea, producidos en nuestro país, llamaron la atención no solo por su peculiar estilo, sino además por la contundencia de sus mensajes, en favor del respeto a la diversidad y al derecho inalienable a elegir nuestra propia identidad.   

Ganadora del I Concurso Nacional de Dramaturgia LGBTIQ del año pasado, Lo Normal de la arequipeña Giuliana Lalich se centra en la relación que nace entre una mujer trans llamada Leonora (Catalina Guevara) y una doctora afroperuana de nombre Jessica (Anaí Padilla), quien la ayuda tras un accidente. La historia explora la amistad entre estas dos mujeres, ambas pertenecientes a comunidades que sufrieron y todavía sufren la exclusión de gran parte de nuestra sociedad, pero que encuentran en cierta forma consuelo al cruzar sus vidas. El director Dusan Fung consigue muchas imágenes de gran lirismo (por ejemplo, cada una suspendida en medio del solitario océano) y un buen aprovechamiento de la dramaturgia, que luce más efectiva cuando las actrices callan y se escuchan las voces de sus conciencias. Muy buen trabajo de ambas actrices, especialmente la siempre convincente Padilla.

Por otro lado, Le Persone de Vitrubie, una creación colectiva dirigida por Mariana Palau, en codirección con Ximena Sifuentes, encuentra su mayor fortaleza en los valientes y desgarradores testimonios de sus intérpretes. Ítala Alcántara, Tin Saavedra, Sebastián Sánchez y la misma Sifuentes, todos miembros de la comunidad LGBTIQ+, nos comparten sus difíciles experiencias personales, pero también nos contagian de esperanza, pues tarde o temprano nuestra sociedad tiene, debe, necesita desechar el odio, la burla y la discriminación hacia todo aquello que escape de los cánones de “normalidad” prestablecidos desde hace años. El montaje trepidante, la música, los colores y especialmente, las palabras cargadas de verdad convierten a este espectáculo en uno de visionado obligatorio. Hoy en día, ya sabemos que las proporciones ideales del cuerpo humano son más complejas y diversas que las que dibujó Da Vinci hace más de quinientos años. Felicitaciones a Silva Santisteban por las gestiones realizadas para esta nueva edición del FIAED, en el que se visibilizan problemáticas que rayan en el absurdo e incluso ya superadas medianamente en otras latitudes. Nuestro país no puede quedarse atrás e iniciativas como esta deben multiplicarse para seguir todas y todos en la lucha. Resistiendo, porque todas y todos “somos lo que queremos ser”.

Sergio Velarde

6 de julio de 2021

lunes, 5 de julio de 2021

Crítica: DIFERENTE


Ser diferente no está mal

La lucha por la inclusión y el respeto de todos los seres humanos, sin importar cómo interpreten el amor, es y seguirá siendo una prioridad para todos los que amamos la vida. Es por ello que Kapchiy Asociación Cultural se hizo presente, a la par que varios colectivos escénicos, en las celebraciones por el mes del orgullo LGBTIQ+, con el díptico virtual Diferente, conformado por dos monólogos dirigidos por Renato Piaggio y que abordaron por separado, las trágicas historias de dos jóvenes incapaces de adaptarse a la “normalidad” impuesta por la sociedad. Justamente, el espectáculo dio inicio con imágenes, noticias y testimonios reales de personas pertenecientes a la mencionada comunidad que han sido víctimas del abuso y la prepotencia.

La primera historia que se presentó fue Censura, una creación colectiva con la actuación de una convincente Rosa Victoria Chauca, en la que una profesora de nido decide realizar una videollamada con sus amigos, para así contarles de una difícil decisión asumida. Ejecutada en tono coloquial, Chauca lució inspirada y desgarradora en los momentos precisos. En contraparte, en El salto de Jorge Alberto G. Fernández abundaron los simbolismos en la pantalla, con un sólido Jose Miguel Argüelles interpretando a un joven que coquetea con la idea del suicidio, debido al rechazo que recibe de parte de su familia por su opción sexual. Armado de máscaras, títeres, vestuario y utilería, Argüelles nos cuenta de manera solvente su historia desde su habitación, la que ha convertido en un escenario, prestando además, su voz y su cuerpo a sus victimarios.

Diferente nos lleva a una oportuna reflexión sobre el dolor y la miseria que pueden infringir algunas personas sobre otras, solo por ser distintas estas a las convenciones sociales “normales”. Y lo terrible es comprobar que, muchas veces, estas agresiones son normalizadas y hasta justificables. Excelente iniciativa la de Kapchiy, por aportar con su proyecto la cuota de educación y sensibilización en los espectadores, para entender que todos los seres humanos, sin excepción, tenemos derecho a la felicidad, sin importar la identidad que llevemos por dentro. Y por supuesto que ser diferente no está mal.

Sergio Velarde

5 de julio de 2021

Colaboración regional: DRAMATIS PERUANAE


Radiografía de nuestro contexto

¿A quién no se le quedó una obra sin estrenar por culpa del bicho maldito? ¿A quién el coronavirus no le ha aplazado indefinidamente un proyecto? La pandemia nos arruinó el análisis FODA 2019, nos aplazó los estrenos y reposiciones, nos destruyó el ritmo y crecimiento de la movida teatral… en fin, una crisis interminable que nos ha hecho patear en el calendario proyectos que siguen esperando a realizarse o quizás migraron al mundo virtual; sin embargo, algo no se detuvo.

Un gran amigo mío lanzó una frase espectacular que ahora me permito compartirles: “Detener la educación es regresar al pasado”. Contundente.

La educación no se ha detenido, ha proseguido su rumbo a pesar de la hecatombe sanitaria. Los docentes teatrales se innovaron y fieles, al pie del cañón, aguantaron lo que vino, mudaron sus aulas al Zoom o al Meet, crearon grupos de WhatsApp para enviar material de apoyo en PDF y buscaron nuevas formas para enseñar materias que parecían imposibles de ser enseñadas por la frialdad de una videollamada. ¡Vaya usted a saber los periplos realizados de los pobres docentes de expresión corporal! Cosa que ya era una materia complicada en aula.

Felizmente, la formación no ha cesado en el tiempo y las universidades, talleres y programas han seguido nutriendo a sus deseosos alumnos que tuvieron que utilizar el “sí mágico” para creer que la sala de su casa (en el mejor de los casos) era el aula donde, descalzos, podían realizar las mil y un marchas que el docente requería para investigar el movimiento de sus carnes; estos alumnos que a pesar de la adversidad, el cambio de rutina, de espacio, al ladrido inoportuno de los perros del vecino y la peor red de internet de Latinoamérica han sabido capear con dignidad las pruebas de la virtualidad y completar con mucho esmero y bastante paciencia su formación, que ni una pandemia mundial ha podido frenar. ¡Bravo!

Dramatis peruanae

El conservatorio de Artes escénicas de la Universidad La Salle de Arequipa no es la excepción.  Este programa de formación actoral no cesó sus actividades de enseñanza y está ad portas de regalarle a la comunidad una promoción más de actores y actrices formados a distancia, artistas que culminan su periodo académico con la presentación de Dramatis Peruanae, su montaje final, dirigido por el maestro Diego La Hoz y que lleva a las salas (virtuales) una miscelánea de textos peruanos: El de la valija de Salazar Bondy, Se administra justicia de Sara Joffré, La alegría de Mariana de Althaus, Quijote de Daniel Dillon y La tinta coronel de vuestro humilde servidor.

Esta promoción privilegiada ha realizado el íntegro de su formación de manera virtual, lo que es un trago agridulce. Agrio, pues a todos nos gustaría poder vernos las caras en un mismo lugar y fundirnos en un abrazo al final de cada clase… pero a la vez dulce, ya que es una muestra tangible que al teatro no lo para nada ni nadie y que en la adversidad, se hace más fuerte. Es de destacar que esta promoción está integrada por personas residentes de distintas ciudades de nuestro territorio. Lima, Piura, Cuzco y Arequipa prestan sus habitantes a tan feliz encuentro, cosa que no hubiese podido ser posible sin la virtualidad (porque no todo es malo).

Las obras nos permiten gozar de un panorama nacional y su pertinente mirada sobre lo que somos como país, los artistas nos invitan a participar de ese diálogo perpetuo sobre quiénes somos, lo que hacemos y aquello que nos aflige.

El director de esta hazaña me ha confesado (perdón por la infidencia, querido Diego) que ha sido todo un reto. ¡¿Y cómo no?! Si ya llevar las sesiones virtuales lo ha sido. Es por eso que, desde su experticia, La Hoz adapta la narrativa y la estética a este nuevo lenguaje audiovisual, el cual todos usamos con naturalidad ahora, pero que, siendo francos, muy poco entendemos. Es por eso que este viaje se embarca también en la búsqueda de nuevos territorios y nuevas estéticas que la nueva (a)normalidad ha puesto sobre la mesa para estudiar, dialogar y analizar. Seguramente las veremos reflejadas en esta obra. En este viaje el director se encuentra asistido y acompañado por Renato Ramírez, excelente actor arequipeño y egresado de la primera promoción del Conservatorio.

La cuarta promoción del Conservatorio nos espera para ver sus frutos este 7, 8 y 9 de julio a las 20:15 horas. El ingreso es completamente libre por la plataforma de Facebook Live.

Mauricio Rodríguez-Camargo

Arequipa, 5 de julio de 2021

domingo, 4 de julio de 2021

Crítica: CON ORGULLO


En favor de la diversidad

Prácticamente en paralelo con las lecturas dramatizadas organizadas por Butaca C, el colectivo Camerino Virtual presentó su propio ciclo, Con orgullo, durante dos días seguidos y con entrada liberada, y que incluso repitió un par de textos e intérpretes que el primero evento en mención. Todo esto, en el marco de las celebraciones por el mes del orgullo, para visibilizar la realidad y problemática de la comunidad LGBTIQ+. Luego de las lecturas, el público pudo acceder a conversatorios con el equipo artístico, con el propósito de reflexionar acerca de la importancia de la justicia, la equidad y la empatía que se les debe brindar a las minorías, injustamente relegadas a lo largo de la historia. Se trata pues, de una lucha que nos incumbe a todas y todos.

El dramaturgo Daniel Fernández estuvo presente por partida doble: un fragmento de su ya clásica obra El arcoíris en las manos, con la dirección de Micaela Távara, en la que Marita (Marina Kapoor), una muchacha transgénero, debe salir adelante en una sociedad extremadamente conservadora como la nuestra, al lado de su amiga Vandrea (Ximena Sifuentes), mientras que es hostigada por su malvada madre (Sylvia Majo); y en la microobra Jedi, dirigida por Ray Alvarez, en la que un muchacho (Sebastian Sanchez) debe enfrentarse a su tradicional padre (Carlos Victoria), para hacer así prevalecer su verdadera identidad, pues él se llama Lady y nació mujer. Ambos textos fueron muy bien resueltos por los intérpretes.

Nuevamente disfrutamos de la pieza breve Una familia feliz de Christian Ávalos, bajo la dirección de Ximena Aguilar, en la que el dibujo de una niña (que lleva el mismo título de la obra), en el que aparecen dos mujeres tomadas de la mano alrededor de conejos, expone las grandes diferencias ideológicas entre el padre de la niña y la psicóloga escolar, convincentemente interpretados por Manu Rodriguez y Viviana Andrade, respectivamente. Para finalizar, la talentosa Lia Camilo repuso el intenso unipersonal Cómo ser lesbiana y no morir en el intento de Gina Guerrero, con la dirección de Norma Berrade. Felicitaciones a la producción general del evento Con orgullo, que recayó en Rodriguez y Daniel Flores Bustamante, por brindarnos dos días de buen teatro y una oportuna reflexión acerca de la inclusión y el respeto, tan necesarios en estos tiempos.

Sergio Velarde

4 de julio de 2021

sábado, 3 de julio de 2021

Crítica: AMOR INCONCLUSO


Líos de pareja… de actores

Escrita y dirigida por Nico Fantinato, Amor inconcluso nos convierte en mudos testigos de la íntima videollamada de una pareja de actores, en la que sus egos y además, la diferencia de edades, hacen estragos en su relación en tiempo real. La vida privada de los actores ya había sido explorada, al menos superficialmente, en otros espectáculos virtuales como en En esta obra nadie llora de Mariana de Althaus o en Cautivos, creación colectiva dirigida por Carlos Posadas. Sin embargo, la pieza de Fantinato pareciera darle más importancia al hecho que Luis tenga cincuenta y muchos años de experiencia y Amanda, apenas treinta y pocos; al punto que la profesión que comparte la pareja pudo haber sido cualquiera en realidad.

Luis (Fernando Pasco) tiene una carrera interpretativa estable en nuestro país, a pesar de no gozar de mucha fama; mientras que Amanda (Liz Roggero) es una modelo española que vive en su patria, pero busca infructuosamente la chance para destacar como actriz. La desigualdad de oportunidades, el sacrificio por la pareja amada y las ganas de destacar en el ámbito profesional entran a tallar en este diálogo, que de tierno y romántico al inicio, va tornándose chocante e hiriente para ambos. Fantinato interrumpe la acción cuando uno de los personajes debe tomar una difícil decisión sobre la “oportunidad soñada”. Le siguen a esta historia de amor inconcluso, dos finales alternativos en los que la historia se resuelve de distintas maneras.

Muy bien la actuación de Pasco, quien evidencia mucho oficio y convicción en su rol, así como la de Roggero, quien sigue demostrando su enorme versatilidad, en este caso, con un creíble dejo español. Fantinato también hace hincapié en varios aspectos por mejorar dentro del mundo actoral, como las argollas, los favores y las viles traiciones, aunque estos se presenten ciertamente en la mayoría de campos profesionales. Amor inconcluso mantiene el interés por las buenas interpretaciones y tendrá una próxima reposición que vale la pena agendar.

Sergio Velarde

3 de julio de 2021

viernes, 2 de julio de 2021

Crítica: LO QUE NUNCA TE DIJE


Lo que el tiempo no pudo borrar

Después de tantas noches de hablar solo con una fotografía y a casi un año de no comunicarse, dos hermanas se reúnen a través de una videollamada, cada una con sus propios motivos del porqué se perdió la comunicación entre ellas. Quizá un abandono en un momento crítico, resentimientos no curados, son muchas las preguntas por responder entre ellas. La distancia las separó, pero el cariño, aunque con varias heridas por sanar, siempre estuvo ahí, entre Victoria y Ariana, protagonistas de Lo que nunca te dije, obra escrita y dirigida por Ivana Pedreschi, y transmitida a través de Facebook live, en un grupo cerrado.

Una historia con un argumento fuerte e interesante, con el que cualquier espectador se podría haber identificado en distintos momentos de la trama, tomando en cuenta que tal vez todos en algún periodo de nuestras vidas hemos pasado por algo similar y tratamos de comunicar con ansias lo que no pudimos decir en su momento, quizá con el único objetivo de restablecer ese vínculo físico y/o emocional que se creía perdido. Cabe resaltar que la manera cómo lo contaron definitivamente hizo que se nos erice la piel en muchos instantes de la transmisión.

Interpretadas con gran credibilidad por Quini Gomez (Victoria) y Leonela Alarcón (Ariana), respectivamente, notándose en todo momento las habilidades actorales de ambas actrices, las cuales estuvieron cargadas de mucha verdad y organicidad, contándonos la historia con el alma, que se reflejaba en cada palabra y en cuanta acción realizaban, logrando cambiar de emociones sin ninguna dificultad y menos aún imposición, usando registros distintos y certeros, notando claramente la diferencia cuando actuaban a ser adultas, jóvenes o cuando eran unas niñas.

Todo esto acompañado de una gran dirección, transportándonos a varios momentos de la vida de estas dos hermanas, para así poder entender perfectamente la trama de esta historia, logrando conjugar todos los elementos requeridos para conseguir una transmisión limpia y de gran belleza visual. El trabajo escenográfico fue cuidado a detalle, para lograr esos diversos momentos que nos trasladaron de manera orgánica a ver a dos niñas queriendo y no queriendo jugar juntas, dos jovencitas jaloneándose un bolso o a dos personas adultas dándose un abrazo; sumando a ello, los vestuarios, la iluminación y los distintos planos ayudó a darle mayor realce a todo lo mencionado anteriormente. Sin embargo, los audios de las actrices no estaban configurados de la misma manera, logrando escuchar a Gomez en un registro más alto y claro que a Alarcón, y no precisamente porque hablara más fuerte, sino porque que el volumen se escucha en menor proporción en la pantalla de la segunda actriz en mención.

Pero sin duda, el resultado final fue una producción completa, una obra intensa, matizando correctamente los momentos, mostrando no solo nostalgia, sino también combinados con situaciones divertidas, con actuaciones que lograron estar a la altura de lo que sus personajes demandaban vocalmente y físicamente, ganando verosimilitud en toda la transmisión, para finalizar con una imagen que terminó por sellar todo lo descrito líneas anteriores.

Milagros Guevara

2 de julio de 2021

jueves, 1 de julio de 2021

Crítica: LECTURAS CON ORGULLO


Respetando la diversidad

La lucha por la libertad, los derechos humanos y la dignidad para la comunidad LGBTIQ+ es un cometido en el que todos los ciudadanos deberían involucrarse y así conseguir una sociedad más justa y empática. Pues bien, el mes pasado se organizaron muchos eventos para celebrar la diversidad, entre ellos, el ciclo de lecturas dramatizadas a cargo de Butaca C Producciones, titulado Lecturas con orgullo, que consistió en una selección de doce piezas repartidas en tres días consecutivos, presentadas de manera virtual. Una encomiable labor en la que participaron destacados artistas de nuestra escena local, leyendo e interpretando variados textos de diverso calibre, algunos de ellos estrenados anteriormente en microteatro presencial.

El evento inició el viernes 25, con la lectura interpretada de Una familia feliz de Christian Ávalos, con la psicóloga escolar Sylvia Majo y el padre de familia Renato Piaggio, quienes discuten acerca de un curioso dibujo realizado por la hija de este último, en el que aparecen dos mujeres de la mano rodeadas de conejos, como la “familia feliz”. Luego se presentó Ada y Evo de Jesús Oro y dirigida por Germán Díaz, que se ubica en el tiempo después del Apocalipsis, cuando Dios decide repoblar el mundo utilizando a la pareja en cuestión; el problema es que los hilarantes personajes que interpretan Gretha Bazán y el mismo Oro no tienen la orientación sexual esperada. También se hizo presente (faltaba más) la notable El arcoíris en las manos de Daniel Fernández, sin duda, ya un clásico peruano contemporáneo, con el monólogo de la entrañable Vandrea a cargo de Marina Kapoor. Finalmente, un intenso Gonzalo Whitehead nos demuestra por qué prefiere a la Shakira noventera en Shakira es más inteligente que nosotres de Sebastián Eddowes.

El sábado 26 se presentó un par de estrenos y otro, de reestrenos. Cámara de gas de Daniel Zárate y Fetiches de Samir Sayac fueron textos nuevos muy interesantes: en el primero, nos ubicamos en una nación en la que está penado el no ser heterosexual, y el veterano Carlos Victoria se enfrenta al guardia Sergio Armasgo, quien es el encargado de decidir si se aplicará la pena capital; y en el segundo, Claudio Calmet y el mismo Sayac dan rienda suelta a sus bajas pasiones para salvar su rutinaria relación, hasta que aparece Urías Santillán para complicar las cosas. Por otro lado, pudimos disfrutar nuevamente de Zoom Date de Male del Águila y Alejandra Chávez, con Almendra Calle, Franco Ocaña y Christian Mora en un divertidísimo y tierno triángulo amoroso; y la también clásica Asunto de tres, con Chávez, José Miguel Chuman y Vasco Rodríguez interpretando distintos personajes que nos hablan del amor y la identidad, escrita por Gonzalo Rodríguez Risco y dirigida por Samoa Alvarez.

El ciclo concluyó el domingo 27 con interesantes propuestas, como La mejor parte de la vida es lo que ocurre cuando se apagan las luces, un inspirado y emotivo texto de Federico Abrill, leído con las voces de Denis Curay, Paolo Teevin, Dusan Fung y Arturo Nicolás; otro reestreno de Fernández, Hoy no, sobre los sacrificios que deben hacerse con tal de encajar dentro de la “normalidad” impuesta, con convincentes actuaciones de Diego Pérez y Miguel Dávalos; El amor duele y me encanta, un nuevo y delirante texto del talentoso Sayac, con Jorge Moretti enamorándose de una ambigua Venus, interpretada por Jonathan Oliveros; y Ponte en mis tacones de Raúl Sánchez McMillan, en la que dos hermanos, Enrique Nieto y de nuevo Oliveros, tendrán que asumir la transición de cambio de sexo del segundo.

Lecturas con orgullo, ciclo organizado por Guillermo Corrales y Butaca C Producciones, a pesar de algunos inconvenientes que tienen todas las transmisiones virtuales en vivo, fue un apreciable proyecto que busca visibilizar una comunidad que se merece todo nuestro respeto, a través de entretenidas historias con mensaje. Felicitaciones para los gestores, autores, directores y actores, quienes nos regalaron tres días de buen teatro y mucho orgullo.

Sergio Velarde

1º de julio de 2021

Crítica: LECTURAS DRAMATIZADAS IN MEMORIAM COCO CHIARELLA


Excelente legado aranwino

Uno de los grandes vacíos que nos ha dejado este 2021 en lo que va del año lo constituye la irreparable partida del maestro Coco Chiarella, actor, director e incansable promotor de las artes escénicas. Uno de sus últimos logros, el Centro de Formación Teatral Aranwa, se ha convertido en una sólida cantera de artistas del teatro. Justamente, en su honor, un grupo de egresados aranwinos presentó un ciclo de lecturas dramatizadas de clásicos de la literatura universal, con entrada libre durante seis miércoles consecutivos. El resultado general ha sido muy positivo, notándose sobre todo la complicidad de todos sus artífices, quienes asumieron indistintamente los roles de actores, productores y directores en las transmisiones. Los gestores del proyecto fueron Esmeralda Fern, Francis Alcocer, Bruno Bernal y María Carolina de la Cuba.

Un excelente inicio fue la primera lectura, La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca, con la dirección de Claudia Rua Bustamante; la dramática historia de la castrante madre y sus hijas encerradas por el luto fue interpretada limpiamente por el elenco, con Fern como Bernarda y Verónica Miranda Dammert como la criada Poncia, así como por una preciso trabajo de Flavia Puglianini Pflucker como la hija Adela. Luego se eligió una de las más famosas comedias del maestro Molière, Las preciosas ridículas, dirigida por Puglianini Pflucker; muy buen trabajo de Karen Guiselle Patiño y Milagros Guevara como Madelón y Cathos, las dos mujeres burguesas presas de las apariencias y los enredos que se generan a su alrededor, acompañados por un buen elenco, en el destaca el Gorgibus de Paul Zevallos. En tercer lugar, disfrutamos de la fundamental pieza de Lope de Vega, Fuenteovejuna, a cargo de Renato Medina-Vassallo; la rebelión contra el abuso de las autoridades, un tema que lamentablemente conocemos demasiado bien, estuvo impecablemente ejecutado por los intérpretes, destacando la Laurencia de Cynthia Bravo Rodríguez, el Frondoso de Brayan Vílchez, el Comendador de Israel Coello y el Esteban de Zevallos.

La trágica e inmortal historia de amor de William Shakespeare, Romeo y Julieta, con la dirección de Fern, cautivó con las actuaciones de los protagonistas, Aldo Bonatto Gamio y De La Cuba; bien secundados por sus compañeros de lectura, especialmente Zevallos como el señor Capuleto y Bravo Rodríguez como la Ama. Los clásicos griegos se hicieron presentes también con la lectura de Edipo Rey de Sófocles, a cargo de Vílchez; el destino les tiene preparado un terrible final al rey de Tebas, bien encarnado por Enrique Nieto, y a su esposa Yocasta, enérgicamente interpretada por Paola Vera; los actores Francisco Holguín y Kike Torres acompañaron también con acierto. Finalmente, la obra más famosa de Henrik Ibsen, Casa de muñecas, bajo la dirección de Fern, cerró el presente ciclo de lecturas; a destacar los trabajos de Alcocer como la heroína Nora y de Hans Mørk Coloma como el malvado prestamista Krogstad.

Tal como lo mencionó Celeste Viale en el conversatorio luego de la última lectura, Coco Chiarella estaría orgulloso del trabajo realizado por sus alumnos y exalumnos. Este ciclo de lecturas son muestras del legado del maestro y del enorme talento artístico de la familia aranwina, quienes sacaron adelante, con un esmerado trabajo en equipo, un proyecto serio, disciplinado y profesional. Felicitaciones a los gestores y a todos los involucrados en estas Lecturas dramatizadas In Memoriam Coco Chiarella, por seguir creando y homenajeando a los maestros que nunca olvidaremos.

Sergio Velarde

1º de julio de 2021