sábado, 29 de marzo de 2025

Crítica: TÉ DE TÍAS


Amigas Canciones

Un escenario ligero con pocos objetos es usado con inteligencia; las luces ayudan a generar un espacio íntimo, pero externo; una noche de fiesta, un karaoke. Un grupo de amigas se reúne para conversar sobre sus vidas. Los recuerdos suenan por el espacio, la conversación es graciosa, el uso de gags es frecuente y los chistes son habituales, pero funcionan en la gran mayoría del público. Es interesante observar cómo las personas conectan automáticamente con la propuesta, las carcajadas son desbordantes y el recorrido de la historia es llevadero. Las circunstancias no son complicadas, solo es un conjunto de personas que se van relacionando desde juegos cómicos y canciones; tal vez este punto sea el más llamativo desde mi consideración, todo el setlist de canciones fue muy bien interpretado y aportaba en el trascurso del acto dramático.

Las canciones fueron los mejores momentos, acompañadas de las luces y de las presencias escénicas de las actrices que consiguen una atmósfera íntima, de amicalidad, de proximidad. El texto parece estar escrito desde una exploración simbólica del mundo de la creadora, es como un recuento de voces, de sucesos, de experiencias personales que se pueden combinar con la ficción y desencadenar los recuerdos. Los personajes están creados equivalentemente, encajan dentro de sus personalidades y peculiaridades, parecen un conjunto de subjetividades que han ido formando una personalidad, se siente muy íntima la narrativa, muy personal.

Sin embargo, dentro de cada personaje hay un conflicto mayor, cada una se desarrolla a su manera. Los temas van desde el amor propio, la libertad, la sexualidad, el talento, las oportunidades que cada uno decide darse a sí mismo. De esta manera, Té de tías es un sublime enfrentamiento hacia un pensamiento que se reta constantemente a sí mismo o que se observa frente al espejo y se cuestiona, sobre el lugar que ocupa en el mundo, la posibilidad de romperlo, de cambiarlo, de tirarlo y construir uno nuevo. La reinvención y la ruptura de ataduras mentales o físicas están presentes en la narrativa de la historia; es como si las cuatro mujeres que están en escena representaran a muchas mujeres, sus dudas, sus salidas, sus aislamientos. 

Al final, la obra completa se vuelve una descarga anímica, las canciones son muy buenos momentos dentro de la espectacularidad de la puesta; los diálogos mantienen un buen ritmo y utilizan artilugios que consiguen conectar con los espectadores, el desarrollo dramático de los personajes también se torna atractivo por la forma en que se enfrentan a sí mismas, se reinventan y toman decisiones que son fundamentales para el desarrollo de sus vidas. La dramaturgia está bien articulada, la sonoridad complementa muy bien el trabajo de luces e interpretación; juntas nos presentan un espectáculo de una hora y media, que explora distintas emociones y permite el desahogo de la risa y la mirada del interior desde un escenario.

Moisés Aurazo

29 de marzo de 2025

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