viernes, 8 de julio de 2022

Crítica: HISTORIAS DE TINDER


Buscando amor en línea

Una de las aplicaciones de citas y encuentros más populares en el mundo es, sin duda, Tinder. Y de acuerdo a recientes estadísticas*, en mayo de este año se registraron más de 1,46 millones de descargas de esta aplicación en Latinoamérica. Y en el Perú, la cifra llegó a más de 77 mil. No es de extrañar entonces, la conveniencia de este servicio digital, ya que el acelerado ritmo de vida de un grueso de la población sexualmente activa prefiere las relaciones rápidas, prácticas y selectivas. Los riesgos (y muy serios) en su uso ciertamente existen; sin embargo, la productora de teatro independiente “Fátima Producciones” apuesta por explorar el lado más simpático e irónico de la mencionada aplicación en la comedia Historias de Tinder, presentada en el Teatro Mocha Graña.

Con contados y funcionales elementos escenográficos (como cuatro bastidores huecos simulando las pantallas de móviles), la trama sigue las idas y vueltas, en el mundo real y en el virtual, de cuatro jóvenes adultos en su infructuosa búsqueda de compañía, amor y/o sexo. Estos personajes, que entrarían en la categoría de “millennials”, presentan los típicos comportamientos en esta era digital hiperconectada, como el “frikismo”, la falta de compromiso, el culto al cuerpo, la frivolidad y la necesidad de guardar las apariencias. El Tinder hará que sus caminos se crucen con hilarantes consecuencias, ejecutadas con mucha fluidez y humor por los intérpretes. Bien manejado además, el espinoso tema de las falsas identidades en esta aplicación durante los encuentros en persona que se llegan a concretar.

El elenco conformado por Mario Soldevilla, Tabata Fernandez-Concha (encargada además de la producción, los diálogos y la dirección de actores), Chiara Bardales y Juan José Oviedo define muy bien a sus respectivos personajes. Muy divertidos además, los monólogos de Soldevilla y Fernández-Concha, quienes con mucho aplomo y carisma le confiesan al público sus propios miedos e inseguridades dentro de la ficción. Historias de Tinder cumple sobradamente las expectativas, convirtiéndose en una muy recomendable comedia que explora hábilmente los encuentros y desencuentros sentimentales de toda una generación, enfrentada a un mundo que avanza de manera acelerada en la era digital.

Sergio Velarde

8 de julio de 2022 

(*) https://es.statista.com/estadisticas/1191421/tinder-descargas-app-america-latina-pais

martes, 5 de julio de 2022

Crítica: EL COLLAR


Ataduras invisibles

LA IRA Producciones está presentando por una breve temporada El Collar, con la dramaturgia de Airam Galliani –quien forma parte del elenco- y bajo la sensible dirección de Carla Valdivia.

Así, el íntimo escenario de la Sala Auditorio del Teatro Británico nos presenta un llamativo diseño en tonos cálidos, que refleja el interior de una casa en la cual dos mujeres exteriorizan lo más profundo de sus pensamientos y emociones, en torno a una relación/convivencia de la que no pueden escapar. Completa la dupla Fiorella Luna, quien junto a Galliani se envuelven en una armoniosa y sentida interpretación, acompañada de los movimientos físicos muy cuidados que ejecutan las actrices, invitándonos como espectadores a entrar en la mente y corazón de una mujer, o de dos mujeres que se ven reflejadas una en la otra en las mañanas soleadas que tanto añoran al despertar.

El impecable trabajo de dirección de Valdivia se refleja en la congruencia entre el montaje y la lírica de la narrativa, que nos confronta con el collar como símbolo de esas ataduras invisibles, de las que muchas veces es difícil desprenderse. Un viaje hacia el interior representado también en los elementos más sencillos de la utilería, que son aprovechados para darle sentido a cada frase y silencio de la pieza teatral que muestra un estilo mayormente surrealista, lo cual se amalgama perfectamente con el certero texto de Galliani.

El Collar es una íntima puesta en escena que nos permite ver parte del universo interior femenino, relatado desde la honestidad, permitiéndonos cuestionar temas como el rol de las mujeres; la sensibilidad y fortaleza, dos fuerzas que se oponen pero que también pueden encontrarse; y la dependencia emocional, contraria a la libertad y autonomía que tanto nos cuesta conquistar como seres humanos.

Maria Cristina Mory Cárdenas

5 de julio de 2022

domingo, 3 de julio de 2022

Crítica: AGUA, EL MUSICAL


La vigencia del espíritu arguediano

La importancia del escritor y antropólogo andahuaylino José María Arguedas Altamirano (1911-1969) en nuestra cultura es capital e innegable. El abuso social que lamentablemente le tocó presenciar fue plasmado de manera brillante en su producción literaria, visibilizando así las complejidades de dos mundos (hasta ahora) antagónicos, el andino y el occidental, en medio de enormes brechas de desigualdad y discriminación social. Es por ello que llevar parte de su legado el teatro es una tarea plausible y encomiable. Es así que se presentó Agua, el musical, basado en el relato arguediano del mismo nombre escrito en 1935, pero que mantuvo una total vigencia en su temporada en el Teatro Mario Vargas Llosa de la Biblioteca Nacional.

Acaso lo más llamativo de la dramaturgia de Carlos Orbegozo sea el de haber cambiado el género de los héroes del texto original, convertidos ahora en Ernestina (Viviana Pereyra) y Panchita (Alejandra Egoavil); una arriesgada decisión que por cierto, no luce para nada forzada en estos tiempos de necesario empoderamiento femenino. Ambas mujeres se ven envueltas en una violenta lucha por tener acceso al agua potable en el poblado de San Juan, pues el preciado líquido elemento se les es restringido y negado por el inescrupuloso hacendado don Braulio (Paco Varela). La historia planteada se sigue con interés, los personajes se encuentran todos bien delineados y los escasos fallos en el apartado técnico no afectan en general al elenco en su desenvolvimiento coreográfico a cargo de Karlo Luyo, ni al disfrute de las excelentes letra y música de Luis Álvaro Félix.

Muy bueno el trabajo del ensamble en general, enérgico y carismático, con una mención especial para un conmovedor Diego Urcia, como don Inocencio. Por su parte, Varela se luce en su papel antagónico, así como también lo hacen Pereyra y Egoavil, ambas en inspiradas y entrañables interpretaciones. Agua, el musical, con la producción ejecutiva de Ricardo Cruz, la general de Félix y la dirección general de Luyo, se convierte en un sólido y recomendable musical, que lleva a la reflexión a los espectadores y a pesar de la libre adaptación realizada, mantiene vivo y de manera respetuosa el espíritu arguediano.

Sergio Velarde

3 de julio de 2022

Crítica: FÉMINAS


¿Cómo se sintió el proceso de la liberación femenina en el siglo XX?

Esta pregunta nos plantea la dramaturga cubana Julie de Grandy, a través de su pieza teatral Féminas, dirigida por Ramón García. Durante tres momentos específicos de la historia (principios de siglo, luego de la Segunda Guerra Mundial y la actualidad) nos van escenificando las diferentes perspectivas y pensamientos de una esposa y una amante, en cada una de estas tres épocas.

En un escenario minimalista apoyado por un proyector, que iba reflejando un fondo de acuerdo a cada escena que te hacía entrar dentro del tiempo y espacio adecuados para cada historia, somos testigos presenciales de cómo se relacionan a nivel de pensamientos, de costumbres y creencias dos mujeres en pugna de un hombre o quizá de la idea que tenían de acuerdo a la época de sus relaciones. No obstante, detrás de esto hay una lucha de poderes, de egos, de apariencias y de no perder posición ante una de ellas que se considera superior o se considera poseedora de la verdad por el título de esposa; no solo eso, sino que en un sentido más profundo, encontramos en cada época cómo la mujer, al salir de oscurantismo de ser propiedad del padre y marido, adquirir el derecho al voto y lograr respeto profesional dentro del mundo laboral, va también cambiando la forma en que se relacionan con otras mujeres y cómo se van vinculando cuando sienten que otra interviene en su espacio.

Las actrices logran con mucha convicción y energía transmitir en cada historia ese vínculo que van entretejiendo desde la honestidad y desde su propia relación como mujeres de acuerdo a su momento; siempre es bueno pensar que dentro de cada uno de nosotros hay diferentes versiones de nuestro propio ser, que la vida nos hace explorar según nuestras experiencias y vamos día a día conviviendo con nuestras propias inconsistencias y cuestionando creencias impuestas generación a generación. Siento que al aceptar estas versiones, podemos abrazarlas para empezar a soltar aquellas creencias que alguna vez nos ataron; estas mujeres van de alguna manera identificándose en la otra y nos puede dejar un mensaje de cuál es la verdadera solidaridad y empatía que precisa el otro, para mejorar en cada época la manera de cómo nos relacionamos.

Manuel Trujillo

3 de julio de 2022

sábado, 2 de julio de 2022

Crítica: ASÍ NOS VEMOS


Resistiré

Derecho, tac, tac, izquierdo, tac, tac, derecho, tac, tac, izquierdo, tac, tac… “Todo Universitaria, San Marcos, La Católica, habla, ¿vas?... sube, sube”. Derecho, tac, tac, izquierdo, tac, tac, derecho, tac, tac, izquierdo, tac, tac… “’pera, ‘pera… sube”. Despacio, despacio, no soy un objeto. “Listo… un asiento pal’ invidente, por favor, flaca, asiento reservado. Todo Universitaria…” Casos como estos ocurren a menudo en nuestra sociedad. Así surgió Así nos vemos, obra dirigida por Lucho Cáceres y producida por Teatro SinVERgüenza. Además, la acción se presenta de jueves a domingo en el Nuevo Teatro Julieta.

Así nos vemos es la historia de un grupo de actores invidentes y baja visión, que esperan a su director en su reciente espacio Nuevo Teatro Julieta. A raíz de ese “tiempo perdido”, surgen varias cuestiones para el grupo, como son las siguientes: ¿Ahora que presentamos?, ¿somos actores?, ¿deberíamos actuar?, ¿quiénes somos?, ¿cómo llegamos aquí? Los parlamentos contaban la historia de cada uno. Eso fue un gran acierto, porque el espectador pudo conocer qué experiencias, motivos o sentido de vida existe detrás de cada integrante del elenco. Por otro lado, la obra contenía humor negro relacionado con la ceguedad. Dicho factor aumentó el ritmo de la ficción en cada escena.

La obra de Teatro SinVERgüenza presenta un estilo naturalista. Además, se encuentra formado por relatos testimoniales; en otras palabras, las historias presentadas tienen un origen real. En ese sentido, permitió conocer más sobre el entorno de una persona invidente: su rutina, experiencia y problemas cotidianos fueron reflejados hacia el espectador con el objetivo de concientizar y decir “Mírame, soy una persona igual que tú. La única diferencia es que yo no puedo ver. No me mires con indiferencia, pero tampoco con lástima. Mírame como te gustaría que te vean”.

Así nos vemos presenta una llamada a la acción de concientización o visibilización de una problemática. Sin embargo, termina con un cántico ritual acertado entre actores y espectadores. Así, transforma el call to action de concientizar a celebrar, que refuerza el mensaje de la obra. En otras palabras, la obra de Cáceres refleja los problemas de una persona invidente, pero también invita a superar cada dificultad y celebrar la vida.

En conclusión, Así nos vemos es una obra de carácter testimonial representado por personas invidentes y baja visión. La obra emociona, porque es fructífera en historias reales; además, termina con un cántico colectivo invitando al espectador para celebrar la vida y superar sus dificultades.

Elio Rodríguez

2 de julio de 2022

Crítica: EL CIERVO


Rituales sensoriales

Partiendo de elementos extraídos de nuestra riquísima cultura peruana, el colectivo escénico Angeldemonio lleva más de veinte años ofreciendo espectáculos multisensoriales propios y atípicos, aquellos que buscan sacudir al espectador con experiencias únicas y originales, valiéndose de la música, la danza y toda manifestación popular y festiva de nuestro país. “Me interesa el surrealismo, creo en la inteligencia emocional”, mencionaba su director Ricardo Delgado en entrevista con Oficio Crítico 2018. “Creo en la dramaturgia de la imagen y creo en un teatro o en un arte escénico originario nuestro, que ya existía antes de la conquista y posterior colonización”. Es así que llegó su último estreno en la Alianza Francesa, El Ciervo, proyecto creado a partir de la cultura tradicional y popular del norte del país, con el apoyo de UPC Cultural.

Esta creación colectiva, con la dirección escénica de Delgado, se centra en la recreación de rituales alrededor de la figura del ciervo, acaso uno de los animales más hermosos y misteriosos, uno que se encuentra vinculado estrechamente a muchas culturas ancestrales y además, con muy distintas interpretaciones, como símbolo de poder, de renovación (por sus cuernos), pero también de la infertilidad, del conocimiento y la prosperidad. El escenario se convierte entonces en un espacio para mostrar los resultados de una meticulosa exploración e investigación, por parte del colectivo, sobre varias manifestaciones culturales del departamento de Lambayeque, en una estilizada puesta en escena, magníficamente construida y sonorizada, rica en detalles y con un par de inquietantes secuencias, especialmente en las que participa la figura del ciervo, muy lograda estéticamente.

Siguiendo la tradición del colectivo Angeldemonio acerca del “estado del actor danzante”, los intérpretes Miriam Sernaqué, Guillermo Sandoval e Igor Moreno ejecutan impecablemente sus roles, especialmente en el aspecto corporal. Tal como lo mencionara Delgado, este investiga “las manifestaciones que existen, que es el teatro nuestro, el teatro que conocemos, el teatro originario”. El Ciervo, proyecto escénico ganador de los Estímulos Económicos para la Cultura 2021 del Ministerio de Cultura del Perú, fusiona con brillo la actuación, el lenguaje corporal, la danza, la música y la plástica, en medio de un hipnótico ritual performático que aprovecha de manera inmejorable nuestra riquísima cultura regional peruana.

Sergio Velarde

2 de julio de 2022

viernes, 1 de julio de 2022

Entrevista: CARLA VALDIVIA


“Es importante que como personas podamos encarar algo que nos sucede.”

A propósito del estreno de la obra El Collar, escrita por Airam Galliani, Oficio Crítico conversó con la directora del montaje, Carla Valdivia, quien dio algunos detalles acerca del proceso creativo del nuevo proyecto de LA IRA Producciones.

“Yo conocía a Airam de algunos talleres y trabajos que hemos hecho juntas, y ella me convocó para trabajar en esta obra, que en realidad empezó siendo un monólogo puramente hecho para una actriz. Pero fuimos conformando el grupo de trabajo y decidimos que una buena opción sería hacerlo con dos actrices, porque sentíamos que había cosas que podían retratarse en una historia que les podría suceder a dos mujeres distintas. Pero también pensábamos en que podía ser la representación de la mente de una sola mujer, es decir, el conflicto que hay en esta idea de tratar de salir de un lugar en el que no estás cómoda y no es posible. El proceso de ensayos duró cerca de tres a cuatro meses, donde estuvieron involucradas varias personas para formar el proyecto”.

Sobre la construcción del montaje, Carla nos refiere que “se trabajó sobre la idea de la superficialidad, de lo externo, y de cómo muchas veces las mujeres tenemos que vernos perfectas para ‘encajar en la sociedad’, en nuestras casas, o donde sea, y como esto se puede ir destruyendo para finalmente encontrar la verdad, que es simplemente la esencia de una misma, o cuando encontramos ese espacio para decir: ‘oye no quiero estar acá’. Jugamos con el espacio y los dos colores complementarios, que reflejan el encuentro entre estas dos mujeres, que pueden ser la misma, o pueden ser dos mujeres distintas que están atravesando un mismo proceso”.


Concluimos la entrevista con una invitación a ver esta breve temporada, que ya se estrenó esta semana en la Sala Auditorio del Teatro Británico. “Es una obra que toca un tema pertinente y actual, entonces es importante que como personas podamos encarar algo que nos sucede, que es cotidiano, y que es esta idea de que a veces, estamos en un lugar donde no nos sentimos cómodos y no somos capaces de salir de ahí. Quizás viendo la obra podamos motivarnos, conmovernos, emocionarnos, y de alguna manera intentar abordarlo desde un lugar en que podamos salir de ese espacio donde no estamos seguros o cómodos”.

Maria Cristina Mory Cárdenas

1º de julio de 2022

miércoles, 29 de junio de 2022

Crítica: LA POETA


Entre libros y traiciones

Una incisiva periodista busca escribir un libro que se convierta en un bestseller; entonces le propone a una convicta por homicidio y aficionada a la escritura enseñarle el oficio, a cambio de que esta le cuente su vida y así construir la exitosa novela que podría cambiar el destino de ambas. Bajo este argumento, La Poeta, escrita y dirigida por el galardonado dramaturgo, guionista y director español David Planell, lleva a escena por primera vez a Norma Martínez y Fiorella Pennano, quienes se enfrentan en una suerte de duelo que pone a prueba valores como la amistad, la lealtad y la ética profesional.

Esta propuesta escénica supone el regreso a la presencialidad de ANIMALIEN, productora fundada por Martínez y Pennano, la cual nos tiene acostumbrados a interesantes y enriquecedores proyectos artísticos. Con una dinámica ágil desde el inicio, el encuentro entre los personajes se sostiene en medio de una escenografía minimalista y práctica, en donde los libros se convierten en símbolos de poder y fragilidad. Las actrices, conocedoras de su oficio, defienden sus roles con aplomo, manejando las pulsiones y tensiones con suma precisión; así, el espectador es testigo del viaje y transformación de estas mujeres, cuyos secretos y estrategias para lograr sus objetivos se confrontan en una lucha sin vencedores, ni vencidos. Cabe resaltar el excelente trabajo de iluminación y los efectos logrados en la puesta, lo cual se agradece a nivel visual.

La Poeta es una obra íntima y contemporánea desde la narrativa hasta el propio montaje, pues nos plantea temas que comprenden el universo más complejo de los seres humanos: las traiciones, el engaño, la admiración, el deseo de superación y el perdón como prueba máxima de que los cambios son posibles por más difícil que parezca. La temporada está presentándose en el Teatro de Lucía de jueves a domingo, hasta el 9 de agosto.

Maria Cristina Mory Cárdenas

29 de junio de 2022

lunes, 27 de junio de 2022

Crítica: UN MUNDO DE COLORES


Pesadilla multicolor

Mencionábamos en una reseña anterior cómo muchos de los últimos estrenos teatrales presenciales abordaban las complejas problemáticas sociales en la actualidad, cada uno de acuerdo a su particular estilo. La omnipresente corrupción en El candidato, la sistemática violencia contra la mujer en La sangre es mujer o las tirantes relaciones entre padres e hijos en Oh, father!, por citar algunos ejemplos. Es por ello que llama poderosamente la atención cuando todos estos álgidos temas (y algunos más) se amalgaman (y por poco se desbordan) en un solo montaje. Christopher Cruzado escribe y Gerardo Fernández dirige Un mundo de colores, curiosa pieza entregada en su 100% al surrealismo, que viene presentándose en el Espacio Teatro Esencia.

Acaso el calificativo más honesto que se le puede asignar a esta propuesta sea la de ser excesiva. Pero todos estos excesos quedan plenamente justificados, pues tanto la dramaturgia como la dirección han apostado por bombardear al espectador con sórdidas escenas salidas de una auténtica pesadilla, con muy poca sutileza y un sobrecargado efectismo. De entrada se nos presenta a un hombre atormentado llamado Leónides (Alberto Vidarte), un profesor que viene siendo acosado salvajemente por tres personajes, que resultan ser su esposa (la productora del montaje, Cynthia Bravo), su hijo (Samir Sayac) y su amigo (Álvaro Pajares). El trío, extrañamente maquillado y cada uno con un comportamiento completamente grotesco e inapropiado, se dedica a maltratar física y psicológicamente a Leónides, llevándolo prácticamente al borde de la locura.

La puesta en escena llevada al límite se aprecia desde la escenografía, con las paredes repletas de coloridas palabras que invitan a la violencia, todas ellas limpiamente escritas pero sin tildes. Las actuaciones, frenéticas y exacerbadas, se encuentran alineadas debidamente al concepto de la propuesta, que acaso no sean del agrado de ciertos espectadores; sin embargo, este estilo teatral alejado por completo de la realidad se encuentra plenamente justificado en el tramo final, con una ingeniosa vuelta de tuerca que devela las intenciones de sus creadores. Con un título completamente paradójico con respecto a lo visto en escena, Un mundo de colores se las ingenia para incluir múltiples problemáticas y cumple además, con mostrarnos una oscura y tangible realidad, a través de un espectáculo intenso, incómodo y desbordado.

Sergio Velarde

27 de junio de 2022

viernes, 24 de junio de 2022

Crítica: HAY TEMAS POR TOCAR


A ritmo del flow

Los escenarios limeños continúan reanimando sus actividades culturales, mediante las propuestas escénicas gestadas en esta suerte de etapa ‘post pandémica’, tal es el caso del Centro Cultural de la Universidad de Lima, que en coproducción con Búho Teatro Hip Hop, están presentando Hay temas por tocar, una singular puesta que combina con acierto música en vivo, cultura hip hop e improvisación teatral.

Se encuentra bajo la dramaturgia y dirección de Giovanni Oviedo, quien a su vez forma parte del elenco junto a Vanessa Zeuner y Pedro Pablo Corpancho, haciendo gala de buena complicidad y entendimiento en escena. La temática se construye en torno a la coyuntura social, política y ambiental; además de hablar sobre la violencia de género, la muerte, los estereotipos, el clasismo y las relaciones humanas en esta era digital. Tomando como base el humor, la propuesta afortunadamente no lo fuerza, pues surge naturalmente, conviviendo de manera precisa con las partes más sensibles o dramáticas que se exponen en la narrativa, la cual fluye a punta de rimas. En este punto, vale resaltar el duelo de improvisación entre Oviedo y Corpancho, quienes dominan el terreno y nos regalan excelentes performances.      

Mención aparte para el resultado audiovisual, que engranado a la perfección con el impecable juego de luces y manejo de proyectores y el uso de imágenes, logran un gran impacto en el espectador, ya que la sensación de estar en un concierto es innegable. Los músicos a cargo,  Edinho Bazzman, Adrián Briceño, Jerónimo Morán y Ciro Wharton, redondean el espectáculo con sus contagiantes melodías. Sin embargo, un detalle que podría tomarse en cuenta es que el sonido alto en ciertos momentos competía con las voces del elenco, y no permitía que se escucharan con claridad algunas palabras, lo cual para nada desluce el trabajo antes mencionado.

Búho Teatro Hip Hop apuesta por un estilo escénico interesante y novedoso, formando un lenguaje propio que se refleja en Hay temas por tocar, una pieza que desde el humor, nos permite reflexionar acerca de la verdad y lo que significa para cada uno de nosotros, pasando por diversos temas que forman parte de nuestra realidad como sociedad.                              

Maria Cristina Mory Cárdenas

24 de junio de 2022