lunes, 21 de septiembre de 2020

Crítica: OSHTA Y EL DUENDE


Una obra para enseñar

¿Recuerdas la primera vez que te quedaste solo o sola en casa? Tal vez tenías ocho o nueve años. Tu mami, papi o ambos tenían que salir de casa, pero tú no podías ir con ellos. Antes de que salgan, te decían la frase que todos los padres nos dicen: “Ya venimos, avanza con tu tarea y no te entretengas con otras cosas”. Pero, ¿cuántos, en verdad, hacíamos caso a esa frasecita imperativa? Estoy seguro de que a ti también te llegaron esos pensamientos que te dicen “Enciende tu playstation, mira tv o toma algún juguete”. Pues estábamos sujetos a entretenernos con cualquier cosa que nos agradaba. Claro, luego regresar a nuestras tareas, aunque hayamos perdido tanto tiempo ahí. Eso que nos ocurrió a nosotros de niño o niña, es similar a Oshta y el duende, historia escrita por Carlota Carvallo de Nuñez. Esta vez, el Grupo de Teatro Llaqta vuelve a presentar la obra, pero en formato de radioteatro.

Oshta y el duende es trasmitido todos los domingos a través de la página de Facebook del mencionado colectivo. Además, la obra se divide en cuatro capítulos con una duración media de nueve minutos. Sobre esto, cada uno es cortado en un momento clave de la historia. Por ejemplo, el capítulo dos termina cuando el duende observa a Oshta. Eso siembra en el espectador cierto enganche con la obra, pues lo deja expectante al finalizar cada capítulo.

En el formato radioteatral, el espectador completa la historia en su imaginación. En este caso, en cada suceso de la historia se presentaban imágenes que acompañaban a lo que pasaba en la historia. Si Oshta estaba con sus ovejas en el campo, colocaban una imagen de Oshta y sus ovejas. Esto situaba al espectador en la historia y lo guiaba. Sin embargo, dejaban pocos espacios para la imaginación del espectador, aunque el proyecto haya sido dirigido a un público infantil.  

Finalmente, en formatos así, todo lo que se escucha cuenta algo al espectador. La musicalización y la intención de cada palabra son claves para el desarrollo de la historia. Por un lado, la música introductoria dibujaba el ambiente de lo que querían contar, ya que pintaba un lugar alejado de los sonidos chirriantes de la costa. Asimismo, la musicalización que acompañaba al duende evocaba la aparición de algo mágico. Así, esta advertía la llegada de un ser con misticismo. Por otro lado, en términos generales, los intérpretes vocalizaban bien cada palabra del texto. Sin embargo, no se apreciaba alguna urgencia en los personajes. Esto generó que los parlamentos se vuelvan monótonos en la mayoría de las interacciones entre ellos.

En resumen, Oshta y el duende es una obra dirigida al público infantil. Esta presenta algunos percances, aun así es entendible y didáctica para su espectador.

Elio Rodríguez

21 de septiembre de 2020

Crítica: 4TO FESTIVAL DE ESCENAS CORTAS – NUEVOS ESCENARIOS TRANSMEDIA


A grandes cambios, pertinentes adaptaciones

La Escuela Nacional Superior de Arte Dramático (ENSAD) ha estrenado el 4to Festival de Escenas Cortas, esta vez, desde la virtualidad y con el uso de los recursos audiovisuales. Se presentan esta suerte de performances o micro-obras en línea, cuya temática –en esta ocasión- expone a sus protagonistas a situaciones límite. Y aunque cada una se distingue tanto en su composición como en su narrativa, guardan una estrecha relación en cuanto a los conflictos que reflejan. A continuación, se detallarán tres, de las cinco propuestas del Festival.    

Hambre

Creación colectiva, dirigida por Mehida Monzón Aguilar y ejecutada por la actriz/performer Naomi Moreno Chipana, nos revela una problemática vigente en nuestros días: el estereotipo del cuerpo perfecto, el culto a la belleza física. Un inicio contundente y provisto de energía, presenta a una emocionada jovencita, dispuesta a compartir en sus redes sociales, los tips para bajar de peso; en esta primera parte, el manejo de humor ofrece imágenes poderosas, reales y crudas al espectador. El uso de las cámaras, los ambientes y elementos extra, permiten al público ser testigo del ‘festín insaciable’ de comida que hace a esta mujer, volverse presa de la ansiedad y la culpa. Así, poco a poco va desarmándose hasta mostrar su lado más frágil. Sin duda, Hambre llega a calar y conmover por su absoluta franqueza al tocar el tema de los estereotipos físicos y las repercusiones en la autoestima una mujer; además, la notable interpretación de Moreno, termina de convencernos de la importancia de no dejarnos apabullar por la opinión de los demás acerca de nuestro aspecto. Finalmente, otro detalle que terminó de redondear la propuesta fueron los testimonios en audio de valientes mujeres que se animaron a contar su experiencia respecto al tema.

Dös

Dirigida por Christopher Gaona y correctamente ejecutada por Muriel García, esta performance nos adelanta, en la sumilla del programa de mano, el no pretender encontrar una historia; sin embargo, nos da algunas pistas de lo que podríamos encontrar: la soledad. Lo cierto es que cada quien puede encontrar su propia idea o interpretación acerca de esta interesante exploración artística; particularmente, encontré en el silencio constante de esta mujer, un grito interno que no puede liberar. ¿Es hartazgo? ¿Es encierro? Pues mediante la repetición de ciertas acciones y los movimientos físicos, podríamos decir que sí, pero las infinitas posibilidades para descifrar que está sucediendo con ella son respuestas que llegarán a cada espectador. El uso del espacio y los recursos de utilería, así como los efectos visuales bien aprovechados, le otorgan versatilidad a la propuesta, evitando que la conexión con el público se pierda. Se juega con el suspenso casi en todo momento y la intriga por reconocer algún indicio concreto de lo que busca el personaje está latente, es quizá, en estos sutiles detalles, donde radica la clave del acertijo que envuelve a esta performance.

Gloria Patri

Un reality show es el pretexto para contar la historia de un muchacho que lucha por salvar la vida de su madre, a un precio insospechado. Escrita y dirigida por Daniel Zárate Muñoz e interpretada por Brian Cano Urbano, Gloria Patri es el show de juegos sádicos con mayor audiencia de país; DOS, el personaje, que presionado por encontrar ayuda para la salud de su madre, se someterá a pruebas dolorosas y humillantes para obtener el premio, que es la cura al paciente que agoniza. Por otro lado, llama la atención el escenario propuesto: un cuarto lleno de tierra convertida en barro y en él, este hombre desesperado por la exigencia del concurso, pide que lo saquen de ahí sin éxito, la voz que dirige el juego lo reta y domina recordándole que la razón por la que debe resistir, que es su madre. Acompañan este cuadro, imágenes proyectadas en la pared y la musicalización que revela el objetivo: torturar al participante. La intensa interpretación de Cano hace  imposible no comparar nuestra realidad actual con esta historia llevada al extremo, entonces surgen las interrogantes: ¿qué estás dispuesto a soportar para conseguir algo vital?, ¿quiénes se aprovechan de las necesidades de otros?, ¿valdrá la pena arriesgarlo todo? Adaptada a los tiempos que corren, Gloria Patri logra remecernos por su crudeza.   

De esta manera, ENSAD impulsa el trabajo de nuevos directores, dramaturgos y actores; adaptándose a los cambios con esfuerzo y compromiso. Esta semana, continúan las presentaciones a través de Facebook Live, previa inscripción.

Maria Cristina Mory Cárdenas

21 de setiembre de 2020 

Crítica: AUTOPSIA


La petite mort

“Felices los amados y los amantes y los que pueden prescindir del amor.”

De Elogio de la sombra, Jorge Luis Borges (1969)

Teatra – Globos al Viento ha llevado a la virtualidad una singular temporada de seis relatos eróticos denominada Erotiqué, relatos al oído. Decimos singular por dos razones: por su parentesco con el antiguo radioteatro en tanto la experiencia es únicamente auditiva, y por el escaso tratamiento que suele tener el erotismo como tema en nuestro medio teatral. Esta plataforma ya se ha referido a los dos primeros relatos de esta temporada aquí y aquí. En estas líneas nos ocuparemos de Autopsia, obra escrita y dirigida por Herbert Corimanya e interpretada por Oscar Carrillo y Desly Angulo.

El título de la obra es, por decir lo menos, sui generis si se sabe de antemano que se trata de un relato de corte erótico. La sinopsis de la obra, si bien echa más luces sobre la naturaleza de la historia, nos adelanta que estamos ante una propuesta algo diferente: 

“Ella quiere sentir el amor en un lugar donde todo está muerto. Él quiere matar el amor enfermizo que sigue sintiendo por ella. Autopsia, el horrendo destino de morir y amar.”

Es importante entender que la dramaturgia de Corimanya no suele ser de fácil o directa interpretación. Por el contrario, apela a un lenguaje muy poético y hasta críptico, cargado de imágenes multisensoriales y metáforas profundísimas. El espectador debe prestar importantes dosis de atención para no perder detalle y lograr escudriñar las posibles interpretaciones que subyacen en el texto. En este sentido, podemos decir que Autopsia es un authentic Corimanya, en tanto comparte estos rasgos. Y, sin embargo, la obra no se estanca en el regodeo poético de su texto. De la mano del director (el mismo dramaturgo) y de los actores, esta historia nos ofrece la poesía de su lenguaje desarrollada a través de la intensa experiencia sexual que relata. Así, ambos elementos, el poético y el erótico, maridan bien y se acompañan hasta el final.

El trabajo actoral presenta un balance más que interesante. Nos queda claro que Oscar Carrillo ha sido convocado a este montaje para imprimir el sello inconfundible de su interpretación vocal. Carrillo actúa con la voz de la misma manera en la que, salvando las distancias, Clint Eastwood actúa con los dientes. Podría pensarse que una voz tan característica y conocida como la suya distraería la atención del oyente. Sin embargo, y para nuestra sorpresa, no fue así: lejos de distraer, su registro vocal logró dotar del tormento y la oscuridad necesarios a su personaje. Otra grata sorpresa fue el trabajo vocal de Desly Angulo. El nivel de verosimilitud que consigue en la interpretación de su personaje es tan notable como inquietante. Contrasta de manera favorable con la angustia y la perturbación que padece el personaje de Carrillo. El de Angulo padece y genera otro tanto de angustia y perturbación, claro está, pero también encarna la liberación. Su voz invita a dejarse llevar por la tentación y la promesa del ansiado alivio.

Autopsia podría ser la metáfora de esa avidez quemante que embarga cuando se desea llegar al éxtasis y alcanzar por fin esos segundos de posterior sosiego. Esa pequeña muerte en la que ya no se sufre más y se es brevemente feliz. Como también podría ser una alegoría de la naturaleza incompleta y fallida del amor humano. De la dinámica entre una Eros que desea sentirse amada, pero que no es capaz de amar sino de fingir, y de un Tánatos que busca amar desesperadamente a cambio de la quietud de su propia muerte. En este comercio retorcido, ambos añoran la promesa vacía de la alegría ausente. Alegría vana que promete falsamente el amor a cambio de sucumbir al impulso termocéfalo de su propio vacío. En contraste, la promesa de la muerte es bálsamo auténtico de paz y sosiego. Quizás, y hasta se parezca a la felicidad borgiana de los (verdaderamente) amados, de los (verdaderamente) amantes y de los que han sabido librarse del agridulce yugo del amor.

David Huamán

21 de septiembre de 2020

viernes, 18 de septiembre de 2020

Crítica: MONÓLOGOS DE MUJERES


Más vale un final horroroso que un horror sin final

Los temas de maltrato ya sea físico o psicológico hacia la mujer se escuchan a menudo, no solo en nuestro país, sino a nivel mundial y más aún, en esta época de pandemia, donde muchas se ven obligadas a convivir junto a sus agresores. Este tipo de violencia no conoce edad y más aún condición económica, ya que se da en cualquier extracto social. Precisamente las historia de la cuales hablaremos en los párrafos siguientes trata de mostrarnos este tema. Las Luchas Producciones, haciendo su incursión en el teatro virtual presenta Monólogo de mujeres, una propuesta que incluye dos obras con duras historias de dos mujeres de distintas clases sociales.

Monologo de mujeres está escrita por Gina Guerrero Pflücker y como ya se dijo, conformada por dos micro obras: Esperanza dirigida por Ximena Aguilar Florindo; y La mujer de rojo dirigida por Norma Berrade.  

La primera historia estuvo interpretada por la actriz Cindy Díaz. Lamentablemente, no la pudimos disfrutar como hubiéramos querido, puesto que la señal, producto de la virtualidad en la que estamos sumergidos por estos días, nos lo impidió. Sin embargo, las partes de las que logramos deleitarnos nos permitió ver a la actriz desenvolverse de manera clara y precisa, utilizando las distintas tonalidades de voz que requería el personaje. Pues al ser una historia tan cruda, con los matices que usó, logró en el público esa sensación que tenemos al conocer casos de mujeres que llegan a la capital, con la ilusión de un futuro mejor, pero que se ven engañadas hasta quedar embarazadas a temprana edad, para finalmente terminar encerradas y ser prostituidas por personas sin escrúpulos, como el caso de Esperanza en la obra del mismo nombre.

Un pequeño cuarto con una cama en el piso fue el escenario perfecto para dar mayor veracidad a esta obra, pues el espacio es idéntico al lugar en el que generalmente escuchamos que suelen terminar estas mujeres engañadas, maltratadas y obligadas a vender su cuerpo para satisfacer intereses ajenos.

La mujer de rojo fue la segunda historia y la encargada de darle vida fue Mónica Domínguez. Esta historia a diferencia de la primera nos cuenta la vida de una señora de clase alta, Lucía De Las Casas, a quien vimos vestida de rojo, aparentemente feliz, solicitando un pedido de 33 flores, también rojas, para enviárselas a su esposo en honor a sus 33 años de casada. Sin embargo, toda esa felicidad era apariencia, pues guardaba lo que realmente sentía y vivía, tal vez por vergüenza, soportando así una violencia sutil y que muchas veces, solo nos damos el valor de expresarlo a la muerte del agresor, tal como le paso al personaje. La interpretación de Domínguez fue correcta, notándose el trabajo de texto detalle a detalle, con las pausas y los cambios de tonalidades en la voz también correctos. Por otro lado, pudimos apreciar el talento que tiene para cantar, si bien es cierto fue algo corto, sumó a su personaje dando la impresión de que realmente era feliz en su matrimonio. Además, los gestos y movimientos del personaje fueron los apropiados.

En las dos microobras se utilizó una cámara fija, proyectando así un plano general. Sin embargo, esto no fue impedimento para disfrutar de otros planos, pues ambas actrices se acercaban y alejaban de la cámara en distintos momentos, logrando que el público disfrute los movimientos precisos de acuerdo con el desarrollo de las historias.

Finalmente, cabe resaltar la dirección en ambas historias, pues como se dijo en párrafos anteriores, las dos estuvieron llenas de detalles, lo cual sumó positivamente al desarrollo de estas, logrando diferentes emociones en el público. Me quedo con lo que dijo el personaje de Domínguez. “Más vale un final horroroso que un horror sin final”. Monólogos de mujeres fue transmitida a través de la plataforma Tevi.live y ambas tuvieron una duración de 15 minutos aproximadamente.

Milagros Guevara

18 de setiembre de 2020

Crítica: PEQUEÑOS HÉROES


Lo último que muere

“El que se siente patriota, el que cree que pertenece a un país es un tarado mental. La patria es un invento. (…) Lo único que yo te digo es que cuando uno tiene la chance de irse de Argentina la tiene que aprovechar. Es un país donde no se puede ni se debe vivir, te hace mierda. Si te lo tomás en serio, si pensás que podés hacer algo para cambiarlo, te hacés mierda. Es un país sin futuro, es un país saqueado, depredado y no va a cambiar. Los que se quedan con el botín no van a permitir que cambie.”

Martín (Hache), de Adolfo Aristarain (Argentina, 1997).

Radio Teatro “Artistas Peruanos Independientes” es una joven agrupación artística nacida durante la presente crisis sanitaria, y quizás a consecuencia de ella. Ellos mismos se definen como “un espacio virtual que reúne a un colectivo de artistas escénicos, directores y dramaturgos de diversas regiones del Perú con el fin de difundir el teatro en las plataformas digitales”. Con los bríos de su juventud, ellos se lanzaron al ruedo con un reto inmenso: llevar a la escena virtual Pequeños héroes, colosal texto del dramaturgo nacional Alfonso Santistevan.

Sobre la obra en sí no hay mucho más que decir fuera de lo que la propia agrupación menciona en su nota de prensa, que incluso recoge una sinopsis escrita por el maestro Ernesto Ráez. Es un texto dramatúrgico tan maravilloso como complejo, escrito en el fragor del sálvese quien pueda que fueron los años ochenta en el Perú. Si su lectura ya demanda una considerable dosis de concentración para no perdernos de la filigrana en sus imágenes y descripciones, su escenificación requiere de esfuerzo mayor, ya no solo del público, sino (y sobre todo) de los ejecutantes responsables. No es fácil mantener la atención del respetable durante un poco más de la hora y media con un texto como el de Santistevan. Y si esto ya es reto suficiente en un montaje escénico presencial, el riesgo que involucra su montaje en la virtualidad, que nos ha acostumbrado a formatos de 30 minutos o menos, es intimidante. En ese sentido, la valentía que exhibe Radio Teatro al asumir un reto de estas proporciones como opera prima es, por decir lo menos, admirable.

La propuesta escénica de la directora Ysabel Saldarriaga es, en general, acertada. A través de la  plataforma de Joinnus, la imagen de los actores se muestra en un formato de cuatro cuadrículas contiguas. La iluminación de cada cuadrícula guarda correspondencia con el estado de los personajes: Emilia y sus recuerdos se mueven en un espacio iluminado, mientras que los fantasmas son apenas rostros en medio de la penumbra. Esta convención es sumamente útil para el espectador, que debe enfocar su atención principalmente en el intrincado texto. En cuanto a los recuerdos de Emilia, la obra sugiere que este personaje, una maestra nonagenaria, evoca y dialoga con sus recuerdos. La propuesta de Saldarriaga fue más allá y plantea estos recuerdos a modo de flashbacks que exigen a la actriz cambiar rápidamente de apariencia para rejuvenecer y envejecer ante la cámara. En nuestra opinión, sin embargo, estos cambios resultan innecesarios, ya que en el mismo diálogo y gracias a la convención de la iluminación antes explicada, el espectador entiende que lo que está viendo es un recuerdo de Emilia. Más bien, estas transformaciones raudas terminan siendo distractoras y merman la experiencia teatral.

El trabajo actoral en esta propuesta demanda distintos niveles de esfuerzo. Quizás sea por esta razón que el trabajo de Juan Carlos Díaz destaca. El personaje del Padre es un regalo: la componente casi humorística que este personaje le confiere a la obra es aprovechada al máximo por Díaz, que dosifica con solvencia la severidad con el humor. Esto, sin contar con la inmensa ventaja que le confiere tener el peso actoral que se requiere para esta interpretación. El trabajo de Miguel Soriano es, en general, correcto y tiene una gran dosis de verdad. Encarna de forma realista al hombre que se sabe traidor de sus propios ideales, sin apelar al dramón o a la exageración. Nelson Morales también parece haber trabajado sobre una base realista para construir a Rubén, el último alumno de Emilia, que se vuelve senderista. Sin embargo, en este caso, la mera realidad del hacer en escena no es suficiente. En nuestra opinión, la construcción de su personaje adolece de aquello que se veía tan claramente en esa juventud tristemente captada por Sendero Luminoso en la década del ochenta: la cruda fuerza del fanatismo enceguecido. El Rubén de Morales tiene el conflicto del muchacho bueno que se duele por dejar a Emilia y descartar sus esperanzas en la educación, pero no percibimos esa transformación que deriva en la mirada de vidrio del fanático irracional. Natalie Tomapasca tiene, qué duda cabe, el reto más grande: interpretar a la nonagenaria Emilia. La anciana que, en el ocaso de su vida, se siente vencida en su lucha como educadora, pero que, dentro de sí, encierra una vitalidad vibrante. Como el mismo personaje describe, un amor empecinado. Emilia es una fuerza de la naturaleza apenas contenida en una frágil cáscara. Ella es, pues, la esperanza. Tomapasca, que a lo sumo cuenta con treinta y poquísimos años, hace un esfuerzo notable por aumentarse la edad a través de su interpretación, y logra hacerlo en cierta medida, pero sin alcanzar la valla altísima que el texto demanda. Esto, lamentablemente, le resta realidad a su trabajo. Pese a ello, hemos visto en la suya una interpretación interesante, capaz de mantener viva nuestra atención.

En su conjunto, consideramos que este montaje de Pequeños héroes constituye un esfuerzo muy importante y ambicioso por llevar a la virtualidad un texto del calibre del de Santistevan, pero que no llega a estar a la altura del mismo por razones que tienen mucho que ver precisamente con el medio que se ha usado. Sin embargo, se agradece, y mucho, que Radio Teatro se haya aventurado a presentar una obra tan vigente como esta. En un país como el Perú de hoy, sumergido en una crisis sanitaria, económica y política sin precedentes, ad portas del bicentenario del ideal republicano, provoca plegarse al devastador monólogo citado líneas arriba, interpretado por el inolvidable Federico Luppi en Martín (Hache). La Patria es un invento, un verso y una trampa. O quizás aún no lo es, gracias al trabajo invisible y al amor empecinado de los pequeños héroes (los de verdad) que caminan sobre esta tierra. Al final de cuentas, lo último que muere es la esperanza. Quizás haya alguna para nosotros.

David Huamán

18 de setiembre de 2020

jueves, 17 de septiembre de 2020

Crítica: LOS COPS: RADIO PATRULLA


Locura y descontrol en pantalla

¡Nada mejor que una delirante juerga radial por plataforma virtual para animar los sábados por la noche, en medio de la cuarentena! En Los Cops: Radio Patrulla, adaptada ahora a la virtualidad, luego de una breve temporada en el Teatro La Plaza, el cuarteto formado por Jely Reátegui, Jose Roberto Terry, Francisco Haya y Pablo Saldarriaga, dirigidos por este último, se las ingenia para conseguir una hora de genuino entretenimiento psicodélico y estrambótico, apelando sí a fórmulas cómicas mil veces vistas, pero apoyadas por una selección musical de antología (disponible en Spotify) y por la energía y desfachatez de cada uno de los intérpretes, entregados a la sana locura de hacer divertir al espectador virtual a como dé lugar. ¡Y vaya que lo logran con creces, con los espectadores que se animan a bailar desde sus respectivas ventanas hacia el final del espectáculo!

Los Cops: Radio Patrulla no podría clasificarse formalmente como una “obra virtual”, ya que escapa de los parámetros clásicos de una puesta en escena. De arranque, los espectadores somos introducidos en la fiesta, de la mano de los cuatro discjockeys, descritos como “héroes polisexuales”, cada uno más enajenado que el otro. En medio de luces, parlantes, playbacks, teclados, sombreros, abanicos, falos, plumas y lentejuelas, los Cops Reátegui, Terry, Haya y Saldarriaga sostienen las divertidas secuencias, todas en doble sentido sin excepción, en las que van sacando por turnos diversos personajes y musicales, cada uno desde sus respectivas ventanas muy bien ambientadas. A destacar a Reátegui, quien con su ambiguo personaje resulta imbatible en cada una de sus intervenciones. Locura y descontrol total en medio de entrañables canciones de antaño, todas de placer culposo, a cargo de El General, Skándalo y Torbellino.

Acaso los únicos reparos que se le pueden hacerle a esta creación colectiva virtual (y a todas las puestas que se atrevan a presentarse en vivo) sean las inevitables fallas técnicas de audio y video, como micrófonos que no se activan en su momento o aplicaciones que se niegan a funcionar, las que provocan breves baches en la fluidez del espectáculo, pero que el cuarteto sabe sortear en gran forma. Además, imposible hacer Los Cops: Radio Patrulla en formato pregrabado con la propuesta que opta Saldarriaga, que cuenta con la participación activa del público y con un simpático sorteo incluido. Esta extravagante e insólita juerga virtual, salida de las canteras de Sala de Parto, con el auspicio de La Plaza, es la mejor manera para desestresarse sanamente en casa y escapar de la angustiante rutina a la que nos tiene confinada esta crisis sanitaria.

Sergio Velarde

17 de setiembre de 2020

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Crítica: COTARD y A LA MIERDX TODXS


Lazos afectivos en cuarentena

La productora La Sangre Live viene ofreciendo incansablemente obras virtuales de corta duración y con temáticas diversas. En este blog, ya fueron reseñadas las interesantes Hotline, en la que un solitario coronel encuentra refugio en el mundo virtual; y Cuelga tú, con la tóxica relación entre un presionado joven y su celosa novia; así como el reciente estreno de Papito, en la que se pone en el tapete las disfuncionales relaciones familiares. Ahora, se le suman Cotard y A la mierdx todxs, dos efectivas historias que abordan las relaciones humanas y sus lazos afectivos, cada una en su particular contexto y estilo, y ambas correctamente adaptadas a la dura crisis sanitaria que nos ha tocado experimentar.

David Ames escribe y dirige una dramática pieza llamada Cotard con agradecidas pinceladas de humor, gracias al gran trabajo interpretativo de Javier Valdés y la actriz argentina Débora Astrosky. Un severo trastorno mental afecta la psique de un veterano ex jugador de fútbol, quien se cree además de fallecido, atrapado en el limbo como un alma en pena. Asistimos entonces a los esfuerzos de una mujer, quien a través de una videollamada intentará hacerle recapacitar, ya que se encuentra solo en su hogar y su vida puede correr peligro. Un sencillo y sentido diálogo, que es aprovechado hábilmente por los experimentados actores para crear suspenso, emoción y un par de sonrisas. Con un conmovedor final, Cotard cumple con las expectativas de retratar verazmente el amor incondicional, a pesar de las dificultades.     

Por otro lado, el mismo Ames es el autor y director de A la mierdx todxs, puesta virtual en la que nos trasladamos un futuro distópico y cercano, en el que el virus ha llegado a cambiar radicalmente las normas de convivencia en la humanidad. Una propuesta en la que el riesgo asumido es tratado con mucho acierto: el diseño artístico en general, con una lograda combinación de luces, vestuario y maquillaje, realmente hace creíble la inquietante conversación en línea de dos jovencitos (Merly Morello y Juanpa Velásquez), ambos atrapados en un inhóspito mundo tecnificado, pero con demasiadas ansias de escapar de él a como dé lugar. A la mierdx todx ofrece dos muy correctas actuaciones a cargo de la joven pareja protagonista y se convierte en un interesante (y escalofriante) intento de aproximarnos a un posible futuro que acaso le tocará vivir a las próximas generaciones. La Sangre Live viene manteniendo con cada uno de sus estrenos, una oferta de entretenidos y pertinentes proyectos para disfrutar en esta crisis.

Sergio Velarde

16 de septiembre de 2020

viernes, 11 de septiembre de 2020

Crítica: 12 EN PUGNA


El tiempo y las adaptaciones

Convertida en película de culto, Doce hombres en pugna (Twelve Angry Men, 1957) fue un proyecto escrito originalmente para la televisión por Reginald Rose, pero que encontró en la pantalla grande (con un actor de la talla de Henry Fonda) un justo sitial, difícil siquiera de igualar. Las posteriores adaptaciones televisivas y teatrales de la pieza debieron y deberán conformarse inevitablemente con permanecer bajo la inmensa sombra de la cinta de Sidney Lumet. La historia es ya conocida: doce caballeros, la mayoría blancos, cuarentones y de clase media, forman parte de un jurado que debe decidir la suerte de un muchacho latino acusado de parricidio, dentro de una calurosa y claustrofóbica sala de deliberaciones; además, el veredicto debe ser unánime, sin embargo, el jurado 8 es el único que no está del todo convencido de la culpabilidad del joven, que podría ser condenado a muerte. Un texto extraordinario (que sirve incluso hasta ahora de modelo para estudiantes de Derecho), pero que ha perdido mucho de su fuerza inicial en las últimas adaptaciones a nuestra actualidad, principalmente por el inexorable paso del tiempo.

La Asociación Cultural Sinraztro, con la dirección general de Jhonatan Céspedes Roncalla había ya presentado una adaptación de la pieza original en 2012 y 2017, titulada sencillamente 12 en pugna, con el vocablo “hombres” dejado de lado, debido a la incorporación de actrices al elenco. Una decisión que, en su momento, fue alabada por nuestra colega Maria Cristina Mory, quien consideró que “se retratan características (valores, creencias, rasgos de la personalidad, etc.) que bien podría tener cualquier ser humano independientemente del género; sin embargo, la presencia femenina refresca el argumento y narrativa de la obra.” Este año, debido al cierre de salas, Céspedes se animó a llevar su versión a una plataforma virtual y además de ser mixto, con un elenco internacional. Una decisión que esta vez sí jugó en contra de la verosimilitud general de toda la puesta, de la que habría que rescatar únicamente el esfuerzo y entusiasmo en conjunto de los doce intérpretes.

Resulta inverosímil, desde el inicio, que un jurado de personas de diferentes nacionalidades y desde sus respectivos países deba decidir a través una reunión virtual sobre un caso de pena de muerte ¡en plena crisis sanitaria de este año! Pero además, el mayor problema que enfrenta esta nueva versión de Doce hombres en pugna sea acaso el de, paradójicamente, haber respetado en gran medida el texto original: si bien las formas se han modernizado demasiado, el fondo del texto original de Rose no lo ha hecho de la misma forma y luce hoy incluso hasta desfasado. Es muy improbable escuchar a varones, y ahora también a damas de nuestra época, despacharse a sus anchas sobre la real posibilidad de enviar tan cómodamente a la muerte a otro ser humano, no solo a pesar de todo el reciente avance de los Derechos Humanos a nivel mundial, sino considerando las lógicas deducciones de la (ahora señorita) jurado 8. Por otro lado, la creciente claustrofobia que se generaba conforme avanzaba la discusión, tan necesaria en el original, se encuentra aquí completamente ausente con los jurados en sus respectivos hogares. Y algunas caracterizaciones, seguro con el propósito de aumentar la edad de los actores, los convierten en peligrosas caricaturas.

El poderoso contenido político y social del original de Rose, con toda las diferencias culturales de la Norteamérica de los años cincuenta, se diluye en una versión contemporánea. El talento combinado de los actores Yamil Sacín, Eka Konysheva, Jesús Sasai, Jorge Luis Pérez, Luis Emilio Cerna Mazier, Diana Martínez, Nadia Teso, Mariano Vouillat Vindigni, Cony Fernández, Camila del Río, Mario Clavin y Manuela Menéndez merece una nueva oportunidad para aparecer juntos en escena, pero en una propuesta que se ajuste a la innegable realidad virtual en la que nos encontramos. Esta nueva actualización del clásico Doce hombres en pugna nos alerta sobre si es posible realmente adaptar cualquier tipo de texto a las ventanas en línea y sobre todo, con el tiempo avanzando a pasos agigantados.

Sergio Velarde

11 de setiembre de 2020

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Entrevista: ROMINA ORTEGA PEREZ VILLAREAL


“En Culturalia, somos personas con muchas ganas de crear y difundir el arte.”

En junio de este año, Culturalia inició sus actividades como Centro Cultural virtual mediante su página web, en la cual se puede acceder a distintos trabajos que abarcan disciplinas como las artes escénicas, las artes plásticas y el concepto audiovisual. Para conocer un poco más acerca del proyecto, Oficio Crítico conversó con Romina Ortega, gestora y productora del mismo.

Un comienzo entusiasta y los cambios necesarios frente a la pandemia

Serendipia, productora que hace tres años viene realizando propuestas teatrales y audiovisuales, fue el primer emprendimiento en sociedad entre Romina y Jesús Álvarez Betancourt, a quien conoció en el campo cinematográfico. “Lo conocí en una película que se llama El candidato donde él hacía de productor y yo hacía producción de arte, hicimos ‘clic’ laboral, intentamos un proyecto previo que no funcionó y finalmente decidimos abrir nuestra propia productora que se llama Serendipia. Como cualquier productora en este medio, detectamos que había una necesidad de crear espacios físicos donde pudieran haber experiencias, contenidos, a la vanguardia, en los que realmente uno pudiera colocar obras, performances o en general cualquier expresión artística, pero sin tanto tiempo previo, porque las convocatorias a los teatros, a veces, se dan con un año de anticipación”.

Bajo esa premisa, en octubre del año pasado, surgió la idea de crear un espacio propio, la cual se concretó a inicios del 2020. “(Jesús Álvarez y yo) Nos empezamos a juntar con otros amigos que forman parte de este proyecto: Eduardo Noguchi, Erika Álvarez y Patricia Pérez Villareal, porque queríamos realmente que exista un espacio así, donde la gente se sintiera libre, donde importara lo que quieres contar y no de donde vengas (…). Culturalia nace de la iniciativa de crear un espacio de convergencia, un lugar donde artistas, gestores y el público pudieran reunirse a crear, intercambiar y difundir manifestaciones de todas las ramas del arte: escénicas, audiovisuales, cinematográficas, plásticas, etc. Incluso desde la creación del nombre, buscábamos que se sintiera como si formáramos una nación nueva, sin fronteras”, aseveró.

La complicada situación que viene afectando al rubro cultural debido a la pandemia, no ha sido ajena al proyecto, pues hace unos días tuvieron que dejar el local que albergaría a sus eventos presenciales, situación que llevó al equipo a replantear sus prioridades. “(…) Teníamos que acercarnos al público, y el público está en internet; además el público necesita experiencias culturales, así que Culturalia seguirá siendo un proyecto presencial espero que a futuro, pero tenemos que actuar ahora, por eso nos lanzamos como Centro Cultural virtual (…) Nunca dejamos de trabajar y desde junio que lanzamos la propuesta, de manera formal, seguimos esforzándonos por programar contenidos que persigan la esencia que intentamos proyectar desde un inicio. Para nosotros, Culturalia significa “compartir, crear y conocer”. Esas tres palabras son el motor y motivo de todo lo que hacemos, pues incentivamos la creación, generar intercambio y difundir las distintas expresiones artísticas a la comunidad”.

Los retos de la virtualidad y la diversidad de contenidos en Culturalia

Mudarse rápidamente al terreno virtual, ha servido como un valioso aprendizaje para los miembros de Culturalia, y como en todo proceso, los desafíos y las fortalezas están presentes. “(Uno de los retos) La adaptación al nuevo medio. Si bien el internet es una herramienta que hemos utilizado siempre los gestores para convocar a nuestro público, esta vez hemos tenido que aprender (y muy rápido) a verlo más allá de un canal de difusión. Se ha vuelto nuestro “escenario”. Y nosotros nos hemos convertido en programadores web, community managers, UX, y seguimos explorando… Antes el aforo de una sala te marcaba el límite de una función. Hoy, ¡tus redes son el límite! Por otro lado, considero que la principal fortaleza es nuestra capacidad de lograr esa adaptación. Sabemos que hasta que podamos recibir al público de forma presencial van a pasar meses. Sin embargo, teníamos muy claro que no podíamos quedarnos con los brazos cruzados: si el público no iba a acudir donde nosotros, nosotros debíamos ir a buscarlos. ¿Dónde? A la comodidad de sus casas, en sus redes, en internet. Por ese motivo, sentimos que tomamos una gran decisión al cambiar todo el modelo y adaptar nuestro centro cultural a esta llamada “nueva normalidad”. Y a pesar de la incertidumbre, estamos orgullosos de haberla emprendido”.


Como ya se mencionó en la introducción, Culturalia tiene una oferta variada en su programación, la cual, busca integrar en un solo lugar distintas ramas artísticas. “Como Centro Cultural nos dimos cuenta que teníamos que tener diferentes áreas que abarcaran las expresiones artísticas. Tenemos la unidad de Artes Escénicas, la unidad de Artes Plásticas, de Cine, la unidad de Formación, y la Comunidad… todas han estado funcionando a través de nuestra web; en Artes Plásticas, el 12 de agosto lanzamos la galería virtual, que es un espacio donde hemos convocado dos secciones: Una artista del mes, que en este caso es Silvia Westphalen, escultora peruana reconocida en el mundo y en el país, que además admiro mucho. Aparte también convocamos artistas de muchos lados del mundo para una Sección de mujeres que compartieran su arte, la que hemos llamado ‘La exposición permanente’; entonces, la galería está en la web y es libre para quien quiera verla, incluso conocer un poco más de las artistas, de sus procesos. Por otro lado, en cine, probamos una experiencia lanzando Sobredosis de amor, que es una película de Jesús (Álvarez) en la que también hice dirección de arte, así que es un proyecto de ambos, el cual recibió el apoyo del público. Sin embargo, nos hemos enfocado en las Artes escénicas, y nos daba un poco de miedo hacer teatro virtual por el tema de la conexión; he sido público de muchas funciones que lamentablemente han sido canceladas por el problema de la conexión, entonces, reaccionando a eso, dijimos mejor trabajemos lecturas dramatizadas siempre con la esencia de Culturalia que es una nación sin fronteras, donde invitamos artistas de distintas partes del mundo para que interpreten estas lecturas; y demos a conocer también textos de otros países junto con Perú, y generar este intercambio cultural. Así nace Teatro sin fronteras, ya hemos trabajado tres obras con cuatro países: Perú, Argentina, México y España y hasta ahora nos ha ido muy bien; la idea es tener el acceso para ver la lectura en el momento que tú quieras, donde quieras, no es en vivo, pero igual la experiencia va más allá de ver la lectura, sino también conocer qué hay detrás del texto, conocer a los actores y un poco de su experiencia; entonces, por ahí va siempre Culturalia, no solo exponiendo algo sino también contándote cómo ha sido llegar a eso”.

Teatro sin fronteras y los planes a futuro

Respecto a los comienzos y convocatoria de Teatro sin Fronteras Romina comenta: “A pesar de lo denso de esta etapa (pandemia), nos dimos cuenta que había una necesidad de querer hacer, de contar, que no solo partía de aquí (Perú) sino que también lo veíamos en otros países. Nosotros tenemos amigos peruanos que han salido a otros países y yo he tenido la oportunidad de estudiar fuera, entonces, conocimos personas que estaban dispuestas a formar parte de este intercambio cultural… Teatro sin fronteras ha sido una apuesta por parte de todos, y los resultados han sido hermosos. Por ejemplo, en la primera obra estuvo Marisa Minetti, que es muy amiga de nosotros y hemos trabajado con ella en varios proyectos, entonces, ella trajo a los amigos con los que trabajaba, gente de su escuela. Convocamos también a Wil León, Janncarlo Torrese y así, poco a poco, en realidad todo ha sido por pasada de voz y también el querer formar parte (…) la intención es generar esta experiencia para los actores, directores y dramaturgos y escuchar qué es lo que puede sentir alguien de México sobre Laberinto de Monstruos, que es una obra tan local y de una época en concreto. O cómo los actores peruanos pueden interpretar Lobos por Corderos, una obra mexicana que habla de un hecho real… ese intercambio de perspectivas ha nutrido tanto a Teatro sin fronteras como a todos los que hemos formado parte de este proyecto”.


A propósito, las obras que forman parte de Teatro son fronteras son: El acto gratuito de Gonzalo Demaría (Argentina), Laberinto de monstruos de César de María (Perú) y Lobos por corderos de Reynolds Robledo (México), las cuales ya se encuentran disponibles para el público hasta el 12 de septiembre.

En cuanto a los planes a corto plazo, Culturalia presentará su nueva programación y una segunda entrega de Teatro sin fronteras, con la obra Demonios en la piel de Eduardo Adrianzén (Perú) y A riesgo de parada cardíaca de Verónica Jiménez (España). “Son textos maravillosos, y está integrado por gente de esos países…  Además, muy aparte de que volvamos a lo presencial (que es lo que todos queremos), la tecnología no solamente, es el canal por el que pasan las cosas, sino que se ha vuelto nuestro escenario, es una herramienta que tenemos que aprender a usar, que seguimos explorándola y que se ha vuelto una oportunidad para todos nosotros… Como galería, a partir de la quincena de septiembre, tendremos a un nuevo artista, peruano, el nombre aún no lo revelaré, ya lo estaremos comentando. Por otro lado tenemos en la programación nuestro 1er Seminario de Distribución de Cine, organizado entre Bf Distribution y Culturalia, donde los participantes tendrán la oportunidad de conocer de cerca cómo funciona el mercado cinematográfico, analizar estrategias de marketing y así descubrir la mejor manera de sacar a la luz una película. Entonces, estos serían nuestros contenidos de manera inmediata, con nuestra premisa de seguir abriendo fronteras”.

Para concluir, Romina nos deja el siguiente mensaje: “Que la gente sepa que es bienvenida, que las personas se sientan con la entera confianza de acerca a preguntar; las redes las llevamos nosotros, o sea estamos ahí, somos personas de carne y hueso con muchas ganas de crear, con muchas ganas de difundir arte y estamos esperando a todos, para que formen parte de esta comunidad”.    

-Página web de Culturalia:  https://www.culturalia.pe/

-Instagram: culturalia.pe

-Facebook: Culturalia - Centro Cultural  

Maria Cristina Mory Cárdenas

9 de setiembre de 2020

martes, 8 de septiembre de 2020

Crítica: KUSHI: EL CUMPLEAÑOS Y LAS RESPONSABILIDADES EN ACCIÓN


Pedagogía en tiempo de pandemia

Butaca C nos trae el montaje virtualizado Kushi: el cumpleaños y las responsabilidades en acción, basado en el libro de la escritora Norma Zegarra, Kushi y el cazador. La musicalización está a cargo de Luis Álvaro Félix, quien presenta su canción original Tiempos de cambio. El maquillaje es responsabilidad de Lis Lai Torres. El elenco lo conforma Ivana Vernal como Kushi, André Vernal como Nino, Roni Ramírez como el señor Conejo, Alejandra Saba como la mamá Osa y Jorge Moretti como el Cazador. La dirección es obra de Gianfranco Medina.

En esta crítica, abordaré los aspectos positivos y los que podrían mejorar para la temporada. En primer lugar, es muy interesante que el montaje empiece de una manera innovadora, con las impresiones y comentarios de los actores y algunos espectadores durante los primeros minutos. Es algo inesperado y de verdad que es una muy buena idea para los tiempos de virtualización: cambiar o jugar con los códigos. Medina, hacia el final de la presentación durante el conversatorio, mencionó el gran reto que ha significado el paso de los montajes en formato clásico a la virtualización y que la creatividad tiene que estar siempre un paso adelante y en este montaje, ciertamente lo está. Adicionalmente, la ilustración de presentación de Kushi es muy atractiva, me hizo recordar las de Liniers. También la canción de Félix resulta muy armónica auditivamente para el espectáculo.

Por otro lado, los temas que el montaje puede mejorar pertenecen al apartado estético. Personalmente, considero que los vestuarios podrían replantearse en cuanto a su color y material, para que estos resulten más vistosos. Además, puede afinarse la iluminación en general y detalles muy puntuales, como maquillar el hecho de estar los actores transmitiendo desde escenarios poco convencionales (una cuerda de cortina sobre el telón marrón de fondo que era visible desde la cámara de Kushi, por ejemplo). En cuanto a la dramaturgia, es destacable el hecho de invitar a los niños a lavarse las manos en estos tiempos de pandemia, pero podría afinarse el rol como antagonista del Cazador dentro del montaje.

Medina menciona además que este es su primer montaje virtualizado y que se viene otro con el mismo protagonista Kushi. Para ser su debut, los resultados son muy positivos y los detalles estéticos, perfectibles. Le deseamos muchos éxitos para sus próximos proyectos.

Enrique Pacheco

8 de setiembre de 2020