lunes, 7 de septiembre de 2026

Crítica: KORTAS MARTES - JULIO


Para comenzar la semana

Los clásicos martes de Kortas, en el Teatro Barranco, han hecho de este día uno en que podemos disfrutar de obras nuevas y divertirnos entre semana. En julio, asistimos a la presentación de propuestas sobre temas y dinámicas diferentes, lo que nos emocionó gratamente. De las cuatro puestas en escena, dos correspondían al género cómico y las otras podemos asociarlas a lo musical. Las mencionadas al inicio, El triple perfecto y Blancanieves, abordan temas de la vida diaria, la convivencia, amistad y amor. La primera, escrita por Luisito Fernández, conocido ya en Teatro Barranco, fue representada por Russell Vásquez, Rodrigo López y Guillermo Távara como los tres amigos, quienes descubren un extraño vínculo más entre ellos. La segunda, dirigida por Manchi Ramírez, cuenta con las actuaciones de Yeider Oré y Camila Mendoza, insertos en los marcos del cuento, pero al que se le da la vuelta en esta adaptación. 

Las obras que combinaban elementos teatrales con música fueron las que más nos llamaron la atención, por lo que también representaron apuestas muy interesantes. Por un lado, Sácame los prohibidos, nos cuenta la historia de Aldo, bailarín experimentado de caporal, quien se ve envuelto en un romance por el que debe luchar contra su rival, ya no solo de danza sino también, ahora, en el amor. La dramaturgia nos viene de la mano de Daniel Flores, con las actuaciones de Davo Salazar, Shany Huso y José Solís, quienes nos mantienen en el ritmo del relato, paso a paso. 

Quizá uno de los momentos más especiales de la noche fue cuando cantó Trilce Cavero, actriz de En la vieja quinta. Ella interpretó a Blanca, hermana del personaje encarnado por Fernando Pasco, por lo que junto a él, Rogelio, protagonizan discusiones y bromas que inspiran un cariño entrañable.  La obra, escrita por Daniel Tapia y dirigida por Marco Palomino, pone en los ojos del público la cultura criolla y nos devuelve a ella, con su valor y costumbres, a través de la nostalgia. Los hermanos, a pesar de sus diferencias de carácter, logran encontrar puntos comunes, planteándose los ya conocidos dilemas de la vida familiar; así, el humor y la ternura se encuentran en esta obra, y se expresan en distintos lenguajes que logran llegar a nosotros.

Nos complace resaltar que en esta ocasión vimos gran asistencia de público, lo que también nos genera expectativas del lugar que se empieza a hacer el microteatro en los escenarios limeños.  No queremos dejar de recordarles que siempre en este espacio, de Teatro Barranco, encontramos un ambiente relajado, en el que se puede consumir alimentos y bebidas; por ello, es ideal, justamente, para pasar una noche de martes y divertirse, con cultura y arte.

Jimena Muñoz

7 de setiembre de 2026

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