viernes, 4 de abril de 2025

Crítica: ESTOS PANTALONES NO SON MIS PANTALONES


Un viaje emocional entre el humor y la vulnerabilidad

El viernes 29 de marzo se presentó Estos pantalones no son mis pantalones, un unipersonal clown dirigido por Sue Morrison e interpretado por Tomás Carreño. Desde el primer instante, la obra establece una conexión directa con el público: la velada inicia con una irrupción desde la platea, marcando desde el principio la naturaleza interactiva que predominará a lo largo de la función.

Con un tono humorístico, Carreño se presenta ante cada espectador como un músico, dándoles la bienvenida a su concierto. Sin embargo, pronto descubrimos que algo no está del todo bien: el músico está usando pantalones que no le pertenecen. Esta premisa, aparentemente simple, se convierte en el punto de partida de una aventura emocional que explora el autosabotaje, la duda y la soledad.

A través de un juego escénico que combina el humor con situaciones absurdas y poéticas, Carreño despliega una destreza corporal y expresiva que impresiona gratamente. Su capacidad para transitar de la risa al silencio, de la torpeza cómica a la vulnerabilidad más profunda, genera una respuesta inmediata y visceral en el público. La audiencia, más que espectadora, se convierte en cómplice de este viaje emocional, compartiendo la conmoción, la risa y el asombro ante cada giro de la historia.

La obra es un testimonio del poder del clown como lenguaje escénico, recordándonos que el humor y la ternura pueden ser herramientas poderosas para exponer las contradicciones humanas. Estos pantalones no son mis pantalones es una experiencia teatral conmovedora y profundamente gratificante, que deja en el espectador la sensación de haber sido parte de algo único e irrepetible.

Daniela Ortega

4 de abril de 2025

miércoles, 2 de abril de 2025

Crítica: SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO


Ximena Arroyo y su visión shakespeariana

Una de las principales temáticas que William Shakespeare explora a través de Sueño de una noche de verano es el amor a través de la inocencia y el juego. Este enredo y lío romántico llega a la Asociación de Artistas Aficionados mediante la dirección de Ximena Arroyo. La adaptación del texto fue realizada por Marco Paulo Meléndez. El elenco está conformado por Christian Aldea, Milagros Campos, Miguel Oliva, Yesenia Medina, Judith Suárez y Angélica Torres García.

En primera instancia, el propio texto invita a los actores a que, particularmente, conlleven una sobreactuación. Por un momento lo sentí innecesario; pero conforme avanzaba la obra, creo que fue un punto a favor, tanto para darle forma a los diálogos como a las ocurrencias románticas que Shakespeare nos presenta.

Además, considero que es acertado que Arroyo nos presente una dirección muy viva y, sobre todo, energética. En las tablas se puede observar a los personajes con una aproximación que está muy ligada a la comedia y la tragedia, tanto así que los propios actores lo interiorizan mediante su fuerza y presencia escénica. Es así que, al ver la pieza, sentía que era teatro para niños, pero después le encontré el ritmo, y es que la historia está siendo contada y sostenida por actores que aman actuar, sobre todo por una directora que conoce lo lúdico que es Shakespeare.

Por otro lado, me parece muy retador el alineamiento estético que la obra ha tenido como tal. Es decir, no solamente un actor nos muestra un código interpretativo que es totalmente exacerbado, sino que todo el elenco se acompaña de una manera limpia y fresca durante toda la obra. Un elenco que sostiene el texto de una forma muy imaginaria, fantasiosa y juguetona. Un montaje fácil de comprender y digerir. Una dirección muy lúdica.

Juan Pablo Rueda

2 de abril de 2025