miércoles, 2 de abril de 2025

Crítica: SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO


Ximena Arroyo y su visión shakespeariana

Una de las principales temáticas que William Shakespeare explora a través de Sueño de una noche de verano es el amor a través de la inocencia y el juego. Este enredo y lío romántico llega a la Asociación de Artistas Aficionados mediante la dirección de Ximena Arroyo. La adaptación del texto fue realizada por Marco Paulo Meléndez. El elenco está conformado por Christian Aldea, Milagros Campos, Miguel Oliva, Yesenia Medina, Judith Suárez y Angélica Torres García.

En primera instancia, el propio texto invita a los actores a que, particularmente, conlleven una sobreactuación. Por un momento lo sentí innecesario; pero conforme avanzaba la obra, creo que fue un punto a favor, tanto para darle forma a los diálogos como a las ocurrencias románticas que Shakespeare nos presenta.

Además, considero que es acertado que Arroyo nos presente una dirección muy viva y, sobre todo, energética. En las tablas se puede observar a los personajes con una aproximación que está muy ligada a la comedia y la tragedia, tanto así que los propios actores lo interiorizan mediante su fuerza y presencia escénica. Es así que, al ver la pieza, sentía que era teatro para niños, pero después le encontré el ritmo, y es que la historia está siendo contada y sostenida por actores que aman actuar, sobre todo por una directora que conoce lo lúdico que es Shakespeare.

Por otro lado, me parece muy retador el alineamiento estético que la obra ha tenido como tal. Es decir, no solamente un actor nos muestra un código interpretativo que es totalmente exacerbado, sino que todo el elenco se acompaña de una manera limpia y fresca durante toda la obra. Un elenco que sostiene el texto de una forma muy imaginaria, fantasiosa y juguetona. Un montaje fácil de comprender y digerir. Una dirección muy lúdica.

Juan Pablo Rueda

2 de abril de 2025

lunes, 31 de marzo de 2025

Crítica: PLUMA Y LA TEMPESTAD


Lazarillo de la urbe

¿Conocen aquellas obras en las que, antes de la tercera llamada, los actores ya están presentes habitando el espacio como sus personajes? Estas antesalas que nos entregan a tratar de entender un mundo en loop, absurdo, esperando existir de verdad. Pluma y la tempestad, dirigida por Florencia Guzmán, toma una de estas antesalas como su inicio, y me deja la interrogante si quizás, igual que nosotros, el personaje principal de la obra se encuentra esperando su existencia, sin ser consciente del absurdo pero pintoresco universo humano que le toca explorar. 

El gran peso de la progresión temática y emocional de la obra recae sobre los hombros de su intérprete principal, Ernesto Ayala, y su capacidad para verse afectado por las costumbres oscuras que su personaje presencia sin perder nunca del todo su energía original. Pluma, un joven cuya androginia expresa su infinito potencial humano entra al mundo (en una secuencia de parto por demás fascinante) para, cual Principito o Lazarillo de Tormes, pasar de mano en mano entre los habitantes de un mundo usualmente sucio y hostil, pero también lleno de dogmas sobre los cuales reflexionar o cuestionar. Se encuentran algunas bondades y amores entre la podredumbre, fugaces pero igual representativos, de que la humanidad en los lugares más tristes aún se encuentran. El conflicto es si Pluma la llega a escuchar, o si se pierde entre tanta bulla y contradicción humana. 

Ayala, como protagonista, funciona bien. Es fácil encantarse por su picardía inocente, su progresiva frustración con el mundo se capta con empatía. Sus encuentros con rufianes, prostitutas, peregrinos u obreras son interesantes, aunque al montaje a veces le cuesta mantener el ritmo entre uno y otro. La estructura de la obra se sostiene en su mejor peso a la mitad de la obra, mientras que el inicio del viaje aún flaquea al momento de engancharnos. La energía está en su pico cuando los actores que acompañan a Ayala se entregan de lleno a la escena sin temores ni impostar, cuando vemos a sus personajes no solo en palabra sino en cuerpo: todo el elenco tiene por lo menos un muy buen personaje en este aspecto, pero Rocío Antero y Lorena Aquino Sánchez se llevan las palmas, abarcan sus diferentes personajes desde voz, cuerpo y corazón.

La escenografía es de un trabajo impecable. Desde el cuchitril del que discuten los padres de Pluma a la basura y los bidones de las calles, el Club de Teatro de Lima se transforma con esta obra a un pequeño y amplio antro en el que aun se percibe un poco de luz. El espacio apoya al sentimiento de acompañar a Pluma en un desfile de personajes que abrazan o desprecian la suciedad de la urbe. El texto de Arístides es como siempre, un deleite, muchas veces con tantos detalles que es difícil profundizar en todos. El aspecto de habitar el cuerpo, aun así, quizás el más importante en esta obra, es el que se ha cuidado con mayor consciencia, y lo que completa el sentimiento de viaje humano que lleva Pluma en medio de una tempestad que bien podría ser Lima a un resultado satisfactorio.

José Miguel Herrera

31 de marzo de 2025

domingo, 30 de marzo de 2025

Crónica: DÍA MUNDIAL DEL TEATRO


Organizado por la compañía AVKS ("A Ver Ke Sale") en el Teatro Auditorio Miraflores

Fue una fiesta. En realidad, un espectáculo en formato de varieté, ese estilo de entretenimiento en vivo, surgido del music hall en el Reino Unido y vodevil en los Estados Unidos, hace casi un siglo.

El desbordante entusiasmo iba del escenario al público y viceversa. Era tan intenso que la primera canción, desde el fondo del pasillo se perdió lamentablemente por el ruido del público que aún no terminaba de acomodarse. Posiblemente algunos creyeron que era un fondo musical grabado, pero no, una voz dulce y potente que - evidenciando su buena formación en el canto - abría el espectáculo.

Luego, durante casi tres horas los números se fueron sucediendo, con la participación de 30 jóvenes regalando su alegría y su talento. El proyecto era ambicioso y tuvo algunas fallas en el sonido, pero nada significativas (salvo el baile de la marinera, que tuvo que reiniciar, con el apoyo del público).

Bajo la conducción de Valeria Ortega (@valeriaortega.actriz) y Samuel Valdivia (@samuel_valdivia_97), excelente clown, pasamos una noche fantástica, como merecía la fecha. 

No tengo datos de todos (no había un programa), pero destacaron voces como la de Silvana Artorne (@silvanaastorne), cantando Un Mundo Ideal, hermoso tema de Aladdin, para elevarnos a la fantasía. En contraste, casi al final, Celeste (@anqascha) hizo del silencio el espacio propicio para emocionarnos con los versos cargados de reflexión social de Los Nadies, de Eduardo Galeano, que remató con una desgarradora interpretación de Yo Vengo a Ofrecer Mi Corazón, de Fito Páez y algunas sentidas notas de su violín (aún le falta dominio del instrumento, pero qué importa, cuando el mensaje ha llegado tan hondo).

Entre ellas, los números de clown, malabares, magia, mimo, stand up, bailes peruanos, instrumentistas y más voces maravillosas, como la de Lula (@its.just.lula), con su experiencia en el teatro musical.

Los invitados realzaron el espectáculo y aunque muchos eran aficionados que salían de los talleres que organiza AVKS, el trabajo en equipo fue muy profesional y por eso los resultados fueron exitosos.

Gracias, AVKS, por esta celebración del Día Mundial del Teatro.

David Cárdenas (Pepedavid)

30 de marzo de 2025

Crítica: NI DE AQUÍ NI DE ALLÁ


Recordatorio para volver a habitar el presente

Saberse habitar es una de las cosas más difíciles que hay en la vida, y si tus raíces están en dos lugares distintos, pues más difícil aún. Encontrarse a uno mismo entre la inmensidad de personas, lugares y experiencias que nos rodean es una de las premisas que nos trae esta puesta en escena que conforma el 24° Festival Saliendo de la Caja.

Esta propuesta autoficcional nace como un proyecto final de una estudiante de la especialidad de Creación y Producción Escénica de la PUCP; de hecho, es la tesis que está elaborando un elemento fundamental en la historia que nos quiere contar, pues es el detonante de todas las emociones y acciones a las que se somete la protagonista que, junto con dos actores más que ayudan a ejemplificar ciertos momentos importantes de su vida, nos lleva por todo el viaje de migración que tuvo que realizar para poder estudiar, así como las consecuencias a lo que ello conllevó, como es la temida crisis de identidad.

Algo bastante curioso de la obra es que se vale solo de cajas la mayor parte del tiempo como escenografía principal, lo cual pone a prueba el buen manejo de estos elementos que tienen los actores para poder darles forma y hacer que el público comprenda de qué se trata, como cascos de astronautas, lo cual recuerda al público ese lado juguetón que tanto caracteriza al teatro.

El guion que manejan es sencillo, pero cuenta con saltos temporales para poder comprender el presente del personaje, teniendo en cuenta su pasado, lo cual le suma a la historia al no quedarse solo en una narrativa lineal. Además, se rescata la forma tan humana con la que aborda el tema, no cae en la excesiva autocompasión ni pretende dar pena, es un buen balance entre alivios cómicos y no tan cómicos; de alguna manera reflejan bien cómo se siente ser migrante en este país, los estereotipos, la incertidumbre que toca enfrentar y, sobre todo, refuerza el hecho de no olvidar quién eres, de dónde vienes y a dónde vas, preguntas que en todo momento de la obra van de la mano. En sí no se trata de una historia con un cierre definitivo, es más una especie de mostrar lo que es el ahora del personaje y cómo se llegó hasta ese punto, además de una reflexión hacia dónde serán sus siguientes pasos. Es como un recordatorio para volver a habitar el presente y volver a la pregunta de quiénes somos y qué hacemos acá.

Barbara Rios

30 de marzo de 2025

sábado, 29 de marzo de 2025

Crítica: TÉ DE TÍAS


Amigas Canciones

Un escenario ligero con pocos objetos es usado con inteligencia; las luces ayudan a generar un espacio íntimo, pero externo; una noche de fiesta, un karaoke. Un grupo de amigas se reúne para conversar sobre sus vidas. Los recuerdos suenan por el espacio, la conversación es graciosa, el uso de gags es frecuente y los chistes son habituales, pero funcionan en la gran mayoría del público. Es interesante observar cómo las personas conectan automáticamente con la propuesta, las carcajadas son desbordantes y el recorrido de la historia es llevadero. Las circunstancias no son complicadas, solo es un conjunto de personas que se van relacionando desde juegos cómicos y canciones; tal vez este punto sea el más llamativo desde mi consideración, todo el setlist de canciones fue muy bien interpretado y aportaba en el trascurso del acto dramático.

Las canciones fueron los mejores momentos, acompañadas de las luces y de las presencias escénicas de las actrices que consiguen una atmósfera íntima, de amicalidad, de proximidad. El texto parece estar escrito desde una exploración simbólica del mundo de la creadora, es como un recuento de voces, de sucesos, de experiencias personales que se pueden combinar con la ficción y desencadenar los recuerdos. Los personajes están creados equivalentemente, encajan dentro de sus personalidades y peculiaridades, parecen un conjunto de subjetividades que han ido formando una personalidad, se siente muy íntima la narrativa, muy personal.

Sin embargo, dentro de cada personaje hay un conflicto mayor, cada una se desarrolla a su manera. Los temas van desde el amor propio, la libertad, la sexualidad, el talento, las oportunidades que cada uno decide darse a sí mismo. De esta manera, Té de tías es un sublime enfrentamiento hacia un pensamiento que se reta constantemente a sí mismo o que se observa frente al espejo y se cuestiona, sobre el lugar que ocupa en el mundo, la posibilidad de romperlo, de cambiarlo, de tirarlo y construir uno nuevo. La reinvención y la ruptura de ataduras mentales o físicas están presentes en la narrativa de la historia; es como si las cuatro mujeres que están en escena representaran a muchas mujeres, sus dudas, sus salidas, sus aislamientos. 

Al final, la obra completa se vuelve una descarga anímica, las canciones son muy buenos momentos dentro de la espectacularidad de la puesta; los diálogos mantienen un buen ritmo y utilizan artilugios que consiguen conectar con los espectadores, el desarrollo dramático de los personajes también se torna atractivo por la forma en que se enfrentan a sí mismas, se reinventan y toman decisiones que son fundamentales para el desarrollo de sus vidas. La dramaturgia está bien articulada, la sonoridad complementa muy bien el trabajo de luces e interpretación; juntas nos presentan un espectáculo de una hora y media, que explora distintas emociones y permite el desahogo de la risa y la mirada del interior desde un escenario.

Moisés Aurazo

29 de marzo de 2025

jueves, 27 de marzo de 2025

Crítica: PROYECTO SECRETO


Un viaje impredecible hacia la dramaturgia peruana

En su cuarta edición, Proyecto Secreto vuelve a sorprender con un formato único que reinventa la experiencia teatral a través de lecturas dramatizadas en vivo. Creada y dirigida por Federico Abrill, esta propuesta invita a los espectadores a vivir un espectáculo irrepetible, donde el azar y la improvisación juegan un papel fundamental. Con la participación de obras de dramaturgos peruanos como Almendra Vivanco y Juan Velazco, y la interpretación de actores invitados en cada función, este evento se convierte en un laboratorio creativo que explora lo imprevisible y lo auténtico. Aunque efímera, esta vivencia deja una huella en el público y, sin duda, merece una pronta nueva edición.

Al ingresar a la sala, los anfitriones de la función, Renato Medina-Vasallo y Yaremis Rebaza, nos reciben y explican las reglas del juego. A su vez, también nos recuerdan que para ninguna obra hubo ensayos previos, lo cual aumenta la expectativa del público. En esta oportunidad, las actrices invitadas son Julia Thays y Andrea Chuiman. La primera lectura corresponde a Llamado de emergencia, una obra escrita por Abrill, que será leída e interpretada por las actrices Rebaza y Thays por primera vez. Esta comedia, que trata sobre un amor platónico no correspondido, nos introduce en un contexto que pondrá tanto al espectador como a las actrices al límite.

Durante la primera lectura, la interpretación de ambas actrices crea una dinámica audaz y bien estructurada de principio a fin. Thays, en particular, realiza un despliegue impecable en cuanto a la inmediatez del análisis del texto y la interpretación, manteniendo una naturalidad admirable a través de la escucha constante con su compañera. Su capacidad para dar vida a las emociones del personaje, sin perder la autenticidad, se destacó. Rebaza, por su parte, se muestra expectante y receptiva ante los diversos estímulos que le ofrece su compañera, recibiendo cada línea con naturalidad y convicción. Esta lectura logró alcanzar un vuelo inesperado, llevando al espectador por un abanico de emociones como la intriga, la desesperación y las risas nerviosas. El público, visiblemente cautivado, recibió la obra con gran entusiasmo, generando un ambiente de complicidad que hizo que la función fuera aún más especial.

Tras un breve receso, el proyecto continúa con la siguiente lectura, esta vez con una nueva actriz invitada: Andrea Chuiman. En esta nueva obra, Glow de Almendra Vivanco, los actores son ahora tres: Chuiman, Rebaza y el anfitrión Renato Medina-Vasallo, quien finalmente se une a la lectura. Glow presenta la historia de una nieta y su abuelo, quienes intentan ocultar un secreto inesperado. El conflicto se plantea a través del personaje del abuelo, interpretado por Medina-Vasallo, quien logra transmitir con naturalidad la tensión y picardía del personaje de forma efectiva. Por su parte, Chuiman ofrece una amplia gama de matices, desde la comicidad hasta la intriga, permitiendo mantener un registro consistente y rítmico a lo largo de la lectura. Mientras tanto, Rebaza, siempre precisa, complementa perfectamente a sus compañeros con su naturalidad y convicción. 

En definitiva, las piezas teatrales Llamado de emergencia y Glow fueron gratamente recibidas por el público, quienes reaccionaron con una mezcla de intriga y emoción ante los interesantes giros de ambas tramas. La interacción entre los actores, la naturalidad con la que se desarrollaron los personajes y la capacidad de los intérpretes para capturar las diversas emociones de la obra fueron elementos clave que mantuvieron al público involucrado y satisfecho durante toda la función.

Este proyecto tuvo lugar en Casa Bulbo (función del 5 de marzo), bajo la producción del grupo Las Tejedoras y el artista escénico Medina-Vasallo. Proyecto Secreto es una excelente oportunidad creada por Abril, para conocer la nueva dramaturgia peruana, mientras se disfruta de lecturas impecables a cargo de diversos artistas escénicos. La recepción de ambas lecturas deja en claro que esta propuesta es una plataforma valiosa para seguir explorando las voces de nuestro teatro contemporáneo. Esperamos con ansias la quinta edición, con el fin de seguir disfrutando de esta intrépida experiencia artística.

Abigail Salvador Jaime

27 de marzo de 2025

miércoles, 26 de marzo de 2025

martes, 25 de marzo de 2025

Crítica: OFICINA DE DESEOS y NOCHE FAKE


Del Santo al Gato Chino 

En nuestro recorrido iniciamos con Oficina de Deseos, de la dramaturga argentina Leticia Arbelo, dirigida por Arturo Huapaya e interpretada por Diana Zurita y Rosabel Rojas. Una obra corta que explora con ingenio y humor la cultura contemporánea del emprendimiento y la espiritualidad comercializada. Ambientada en la improvisada Oficina de Deseos en una cochera.

La trama se desarrolla alrededor de Mariana y Laura, quienes buscan capitalizar los deseos de otros ofreciendo soluciones mágicas que mezclan santos, gatitos chinos y vibras energéticas con la jerga empresarial de moda, autodenominándose una "startup".

El texto destaca por su aguda sátira a la superficialidad moderna, donde términos como vibrar alto, energy y sellado de fe se usan para disfrazar la ambición económica y moralmente dudosa de las protagonistas. La dinámica entre los personajes refleja conflictos sobre compromiso y ética profesional, evidenciando una crítica divertida pero contundente sobre el oportunismo y la banalización de la espiritualidad.

Las interpretaciones se apoyan en diálogos rápidos y sarcásticos, destacando la relación problemática y cómica entre las amigas, especialmente con el conflicto ético al atender clientes con solicitudes personales y emocionalmente comprometedoras. El humor es efectivo, generando risas frecuentes con situaciones absurdas pero reconocibles.

Sin embargo, aunque las actuaciones no fueron malas, tampoco resultaron espectaculares. Se percibió por momentos incomodidad en una de las actrices, mientras que la otra parecía estar en un código distinto, llegando a un nivel cercano a la sobreactuación. A ambas les faltó jugar más con la situación y creer en ella para dar mayor autenticidad a sus interpretaciones.

Además, la obra podría beneficiarse de una mayor claridad en la transición entre escenas y personajes, pues algunos diálogos pueden resultar confusos sin una identificación más precisa. Pese a ello, la propuesta teatral resulta fresca, entretenida y logra un comentario social acertado sobre la superficialidad y la comercialización excesiva de lo espiritual en la era digital.


Superando el Desamor con Humor

Noche Fake, al igual que la primera, está escrita también por la dramaturga argentina Leticia Arbelo, pero esta fue dirigida por Rosabel Rojas Rivas y representada por Camila Medina y Daniela Sosa Del Rio.

Es una comedia contemporánea que explora con frescura y humor las dinámicas emocionales entre amigas en plena crisis amorosa. La puesta en escena presenta un diálogo ágil y cotidiano, capturando eficazmente la complicidad femenina y la vulnerabilidad frente al desamor.

La trama sigue la noche caótica de Carla y Dai, dos amigas que intentan superar un desengaño amoroso de una de ellas mediante estrategias tan cómicas como desesperadas, desde falsos compromisos hasta rituales caseros improvisados. 

La pieza aborda con sátira el efecto de las redes sociales en las relaciones modernas, exponiendo cómo se vive y se muestra públicamente el duelo romántico en la actualidad.

La energía de las intérpretes sostiene la atención del público con un ritmo entretenido y dinámico. Destacan especialmente los momentos absurdos y divertidos, que funcionan gracias a la química evidente entre las actrices. 

A diferencia de la primera puesta en escena, en esta ocasión a las actrices se les notó más conectadas, cómodas con sus personajes y disfrutando plenamente sus roles, además de mostrar una conexión más fuerte entre ellas.

Milagros Guevara

25 de marzo de 2025

Crítica: TRAGAFORTUNA


La ludopatía en escena

En el marco de los últimos meses he tenido la oportunidad de conocer que en nuestro país existen buenos dramaturgos y directores de teatro, sobre todo que realzan la reducida industria teatral peruana que tenemos en el Perú. Este año, el teatro Británico apuesta por lo lúdico y nos presenta Tragafortuna, su más reciente producción bajo la dirección de Ernesto Barraza y la inteligente dramaturgia de Angelo Condemarin. Es que, sin duda alguna, en Tragafortuna hay mucho que aplaudir, desde la elección del texto que fue ganador del 9° Concurso de Dramaturgia Peruana 2024 “Ponemos tu Obra en Escena”, la selección del vestuario que muestra la interioridad de cada personaje, diseñado por Dania Granda, y la impecable escenografía a cargo de Raúl Arrospide. Asimismo, mencionar que cuando el texto es potente, este debe ser sostenido por un cuerpo actoral que dé la talla, y en este caso fue así, conformado este por Liliana Trujillo, Anaí Padilla, Brian Cano, Claudia Berninzon y Augusto Mazarelli.

En primer lugar, la historia nos habla un poco de la buena moral y la suerte a través de Carolina, una mujer de 48 años dedicada al amor por las tragamonedas. Para conseguir su objetivo de ganar el premio mayor, intenta convencer a Leonor, una mujer funcionaria pública que rescata ludópatas. Por un momento puede sonar un poco forzada esta introducción; sin embargo, me parece que la dirección de Barraza le da vuelta al texto, es coherente y acompaña de forma caricaturesca el timing del libreto.

Me parece interesante el diálogo que propone en escena la obra, puesto que es un montaje reflexivo que, a través del juego y personajes ocurrentes, habla de los vicios y las adicciones ludópatas. Lo hace, pero con mucho cuidado y sin caer en acciones forzadas o repetitivas. Por este motivo, es muy acertado que el símbolo de los “tragamonedas” se haya trasladado a la interpretación del personaje de Camilo mediante el cuerpo. Permite ver el lenguaje abstracto que el propio objeto quiere comunicar y la relación obsesiva que Carolina y Leonor llegan a tener con las máquinas. A partir de lo mencionado, destaco la buena expresión corporal de Cano, que por un momento llega a aparecer como un stripper, a través de los movimientos corpóreos que realiza. Pero sin duda alguna, es una de las máquinas que está en escena.

En las tablas existen personajes femeninos que son muy potentes. Desde Trujillo, interpretando a Carolina con una correcta exploración y construcción de personaje, actuando totalmente como una mujer amante del mundo de las tragamonedas, dispuesta a utilizar cualquier estrategia para convencer a quien sea con tal de su propio beneficio. También, Berninzon, que por un momento nos muestra esa inocencia que la caracteriza como persona y los personajes que ha interpretado, pero en otro momento nos muestra la otra cara del personaje, que es ocurrente y adictivo. Por otro lado, cuando aparece Padilla en escena interpretando al personaje de Martha, se puede observar que su trabajo es muy atinado para la selección de este personaje, puesto que logra mostrar al espectador ese coraje del propio personaje que es hambriento por el dinero. Sin embargo, también se observa a la misma Padilla en escena, como siempre con la buena presencia escénica que destaca en todas sus interpretaciones.

Los vicios y las adicciones son algo que nos pueden llevar a tomar muy malas decisiones, pero es interesante cómo Condemarin, a través de su escritura, nos cuenta un poco más de eso, es decir, la profundidad que tuvo el personaje de Carolina para caer en la ludopatía. Barraza aprovecha esta pintoresca historia para hacer una dirección que le dé forma al texto, mediante lo contemporáneo y lo realista. En general, un montaje fresco e innovador, lleno de personajes pantagruélicos que están listos para arrasar a todos los espectadores.

Juan Pablo Rueda

25 de marzo de 2025

lunes, 24 de marzo de 2025

Crítica: NI DE AQUÍ NI DE ALLÁ


La ambigüedad como estandarte

Tal y como la autoficción de la que se vale, Ni de aquí ni de allá ataca la incógnita sobre el origen de su autora con una exacerbada sensación de confusión, pero paradójicamente también con una muy presente claridad sobre el universo alrededor suyo y sus pertenencias.

La obra nos presenta a Claudia/Laura, una joven de familia amazónica que por cosas del destino y del centralismo nació en Lima y hoy también estudia ahí, queriendo ser actriz/astronauta. Su conflicto respecto a su verdadero origen es lo que mueve su viaje a través de diferentes cuadros que se intercalan entre la comedia autoconsciente, la costumbre amazónica (en especial la huayacha y la chachapoyana) y la construcción sincera y nostálgica de su protagonista y creadora. Este intercalado funciona en cuanto la comedia nunca llega a desconectarse del conflicto principal, y cada cuadro se vuelve una pieza para entender el viaje de la protagonista.La alternancia entre la persona real (Claudia) y la persona autoficcionada (Laura) nunca se vuelve demasiado confusa, la ruptura y el metateatro están bien explicados, aunque el insumo real de la vida de Tuesta hace que la alegoría de buscar ser astronauta se pierda un poco durante el desarrollo.

Claudia Tuesta, autora de la obra y quien en su estreno inicial en El Galpón Espacio fue la actriz principal, no pudo estar en estas nuevas funciones del Festival Saliendo de la Caja por motivos de salud. En su reemplazo, Nely Sáenz toma el papel manteniendo la autoconsciencia característica de la obra. Tuesta se mantiene a través de diversos archivos de video, y en un efecto curioso esto vuelve estas apariciones multimedia más potentes que al tener a Claudia en escena: Sáenz logra volverse su avatar a través de la voz y la energía de manera satisfactoria. Por su parte, Dan Fernández y Yahir Manosalva brillan en todas las partes cómicas con una buena dosis de carisma y química genuina entre ellos y con Sáenz, destacable en particular su escena sobre los juanes y las intervenciones con acento pituco, el sello de la obra para identificar el cambio entre Lima y Amazonas.

La obra le da una fuerte significancia a las cajas, símbolo de las encomiendas de una madre en provincia a una hija en la capital. Las cajas hacen igual aparición durante toda la obra, transformándose de elemento a elemento y construyendo una estética alrededor de las mismas, al mismo tiempo que la vestimenta y la escenografía blanca y pulcra. Otros elementos como los lentes para representar la pérdida de la identidad, las luces, las notas y las fotos, o los recursos de video ayudan a mostrar la claridad de la autora sobre la significancia de cada momento para su viaje interno. El único recurso que falla es la combinación entre la escenografía, con tres telas separadas de fondo, y los frecuentes videos que se proyectan y se fragmentan con las telas. La sensación de división, fragmentación y confusión se comprende bien, pero no deja de ser un distractor para entender los muy bien trabajados recursos de video.

Ni de aquí ni de allá enlaza su trama de querer ser astronauta viniendo desde la ceja de selva con una muy bella alegoría que ata la verdad de muchas de nuestras pertenencias: ninguna, todas, y unas cuantas muy cercanas a nuestro corazón peruano y desplazado. Con significancias bien pensadas y con fuerte potencial de desarrollo, Ni de aquí ni de allá es un fuerte abrazo a la historia migrante de nuestro país y nuestros jóvenes de las nubes.

José Miguel Herrera

24 de marzo de 2025