Una mirada al barrio
Flow del barrio propone un retrato crudo de un grupo de jóvenes del Callao que sobreviven a partir de lo que la calle les ofrece, mientras intentan sostener sueños que parecen constantemente amenazados por un entorno hostil. La dramaturgia se articula alrededor de la lealtad, la pertenencia y la violencia estructural, elementos que se tensan con el retorno de un grupo de narcotraficantes al vecindario, hecho que funciona como detonante del conflicto principal y precipita el desenlace trágico de la obra.
Podemos ver que la puesta en escena tiene un conflicto claramente planteado, lo que permite una lectura social directa sobre la realidad urbana de sectores marginados de Lima. La progresión dramática se sostiene gracias al compromiso actoral, evidenciándose una entrega física y emocional constante por parte del elenco. No obstante, esta intensidad, en algunos pasajes, se convierte en un desborde energético que afecta la precisión de las acciones escénicas. Se perciben momentos donde el gesto, la intención y la acción no logran una articulación clara, generando cierta dispersión en la lectura del signo teatral.
Desde la actuación, el trabajo corporal es predominante y responde a una búsqueda de verosimilitud callejera. Sin embargo, la falta de contención rítmica en determinadas escenas provoca acciones imprecisas que debilitan la organicidad del conjunto. Una mayor depuración en la partitura física permitiría que la potencia expresiva no se diluya y se sostenga con mayor coherencia dramatúrgica.
En el plano técnico, la iluminación y el diseño sonoro, elementos fundamentales para la construcción atmosférica del relato, no logran cumplir plenamente su función dramatúrgica. Se evidencian fallas técnicas, como entradas de sonido en momentos inadecuados y cambios de luces desfasados, que interrumpen el flujo escénico y afectan la continuidad narrativa. Estos desajustes rompen la convención teatral y distraen al espectador, restándole fuerza a escenas que requieren tensión y concentración.
En conclusión, Flow del barrio es una propuesta con una base narrativa potente y un claro compromiso actoral, capaz de visibilizar una realidad social urgente. No obstante, una mayor precisión en las acciones escénicas y un ajuste técnico más riguroso permitirían que la obra alcance un nivel más sólido y contundente en su puesta en escena.
Javier Gutiérrez
26 de enero de 2026

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