martes, 20 de enero de 2026

Crítica: MICROBUTACA - ENERO


Drama, comedia y performance

Acaso un detalle significativo que se ha ido perdiendo en los recientes espectáculos teatrales de formato breve que coexisten en el mismo espacio sea el de contar con un denominador común: una temática compartida. Esta directiva obligaba a los colectivos a explorar distintas maneras de abordar el mencionado tema central, ya sea en distintos estilos, lenguajes o convenciones en escena; el espectador, por su parte, percibía un trabajo en conjunto más afinado y menos desordenado, enriqueciendo así el visionado global. Vale esta hipótesis como introducción para comentar tres microobras, de temáticas variadas, que vienen presentándose en paralelo en las salas que cuenta Butaca Film, las mismas que llevan por título Microbutaca.

Tres puestas de corta duración, con formatos y estéticas muy distintas entre sí, son las que se ofrecen al público, algunas con mayor fortuna que otras. Rabo de toro de Greymar Hernández mueve sus (demasiadas) fichas en sus escasos quince minutos, a ritmo galopante, sin respiro e inclinándose hacia la comedia. El galán Johan Escalante llega por expresa invitación, luego de un evento social, al departamento de la bella Miriam Paola Contreras; el anticipado juego inicial de seducción se transforma en una situación más oscura que no terminamos de asimilar del todo: el descubrimiento surrealista que le da título a la obra viene acompañado además con capas de ciencia-ficción, empoderamiento femenino, manipulación antiética y denuncia social. La dirección de Igor Olsen y el talento de los intérpretes permiten ordenar, en gran medida, la entretenida propuesta.       

No podía faltar el teatro testimonial en la que tal vez sea la microobra más sólida y conmovedora del grupo, dentro de su aparente sencillez: Velas al mar nos invita a festejar el cumpleaños de su única intérprete Catalina Santillán, quien nos atiende de manera personalizada en su espacio y nos comparte recuerdos y anécdotas de su propia vida, con absoluta soltura y carisma. La directora Karla Reluz se las ingenia además, para crear atmósferas, con ingeniosos trucos de videos, luces y audios, y envolvernos así en esta celebración metafórica de la vida, que culmina con el infaltable “Cumpleaños Feliz”. Santillán y Reluz ofrecen una magnífica y envolvente puesta en escena, que reflexiona sobre el inexorable paso de los años y todo lo que nos resta por hacer, en la que incluso los asistentes comparten sus propios recuerdos, contrastándolos con los de la inspirada actriz.     

La tercera obra breve, sin bien cae en lugares comunes, no deja de tener interés. En Ella y él, conocemos a una novia profundamente enamorada, ultimando detalles para su matrimonio, y también a una de sus mejores amigas, quien actúa de forma sospechosa. Cuando el misterio se destapa previsiblemente, el tono ingenuo del inicio entra de lleno en el melodrama, resolviéndose el conflicto de manera abrupta. No obstante, el buen oficio del director Diego La Hoz rescata los mejores matices de las jóvenes actrices Tahili Sánchez y Jackelyn Ramos Arcos y corrige, en buena parte, los excesos dramáticos que propone el texto, consiguiendo un resultado bastante digno. Bien por la productora Butaca Film por mantener estos espacios de exploración escénica, ya que el teatro de formato breve tiene todavía mucho por aprovechar y ofrecer.

Sergio Velarde

20 de enero de 2026

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