El poder de estar presentes
Con el corazón en la mano y la añoranza de convertir el 2026 en un espacio lleno de diálogo, inclusión y escucha, y de abrazar el silencio desde las narrativas teatrales, el pasado 10 de diciembre de 2025 el Teatro La Plaza se complació en presentar la programación del período 2026. Esta se propone bajo una mirada reflexiva que cuestiona el teatro desde adentro como una fuente de poder, entendiendo que dicho poder habita en cada espectador, artista, memoria y vínculo.
La Plaza apuesta por el concepto El poder de estar presentes como una suerte de volver a mirar la cotidianidad, procesarla y reobservarla desde la otredad. De este modo, el teatro se plantea como una especie de hogar dispuesto a recibir, procesar y acompañar el encuentro íntimo de distintos cuerpos que se reúnen alrededor del espectador frente a un espectáculo escénico. Ya sea en un mismo mes, día u hora, los recuerdos y el poder estarán presentes en nosotros y en cada unx que tome alguna butaca.
La temporada da inicio con el ciclo Presencias que transforman, conformado por tres obras que reúnen un diálogo íntimo y honesto: Mi madre se comió mi corazón de K’intu Galiano (Premio de Dramaturgia Sara Joffré 2026), interpretada por Vania Accinelli; Volver a mirar, creada y dirigida por Mirella Carbone; y Una obra para quienes viven en tiempos de extinción, dirigida por Norma Martínez e interpretada por Fiorella Pennano. Cada pieza trasciende y se expande desde su lenguaje escénico, transitando la danza contemporánea y el teatro testimonial y político, con el cuerpo como protagonista desde la memoria.
Próximamente, Las cosas que sé que son verdad, escrita por Andrew Bovell y dirigida por K’intu Galiano: una obra que abraza los hilos familiares y el afecto que los sostiene. Seguidamente, Eureka Day! irrumpe en las tablas de La Plaza como una comedia voraz y excéntrica, escrita por Jonathan Spector y dirigida por Vanesa Vizcarra. Cada momento resulta expuesto y revelador, cuestionando lo ético y, sobre todo, aquellas buenas intenciones que atraviesan los lazos personales, diciendo en escena aquello que muchos piensan, pero pocos se atreven a decir.
Continuando con la programación, llega Prima Facie, escrita por Suzie Miller y dirigida por Juan Carlos Fisher, una obra que propone observar e interpelar el sistema judicial a través de volver a mirar una realidad que duele ser vista. Para culminar el año de forma mágica y fresca, La Plaza presenta una versión peruana y contemporánea de Sueño de una noche de verano, clásico de Shakespeare, adaptada y dirigida por Josué Castañeda y Daniela Zea. Una puesta que celebra el trabajo colectivo y concibe el teatro como un juego lleno de posibilidades.
Cada temporada promete una reunión colectiva con el público. La Plaza se consolida como un espacio seguro para comenzar a sentir desde un acto único y revelador: el poder de estar presentes en el aquí y el ahora.
La Plaza Joven
En paralelo, La Plaza Joven presenta un catálogo de obras que conectan con el público desde una sensibilidad particular, reflejando historias con un compromiso escénico constante hacia los más pequeños y los lazos familiares.
La temporada inicia con dos obras que marcaron y conectaron de forma eufórica y exitosa con el público: Cyrano de Bergerac, adaptación de Fito Valles que reúne a cinco actores para contar la historia de un héroe cuyo accionar está atravesado por el amor y donde la apariencia no siempre triunfa. Desde la poesía y las narrativas líricas, La Plaza propone un Cyrano moderno y vigente. Payapaluza: Somos el mundo, dirigida por Cristian Ysla, regresa con un espectáculo lleno de magia que invita a convivir con niños y niñas desde la celebración y el poder de reunir presencias en el teatro.
La programación continúa con Luminos, creada y dirigida por Nuria Araníbar y Els Vandell, que narra la historia de una estrella que cae del cielo y descubre, por primera vez, la belleza del mundo. Un espectáculo que propone reactivar la inocencia y despertar la esperanza en los más pequeños desde un enfoque lúdico. Finalmente, La Plaza Joven cierra su temporada con un clásico metateatral reconocido a nivel internacional: El fantasma de la ópera, adaptación familiar del texto de Gaston Leroux, dirigida por Els Vandell. Una obra que se convierte en una aventura colmada de verdades y secretos.
De esta forma, La Plaza propone un catálogo de obras para un público joven que dialogan desde el poder de estar presentes. Cada una mantiene un propósito claro y un compromiso sensible con el espectador joven, estimulando su imaginación y creatividad.
El Teatro La Plaza presenta así un conjunto anual de obras que consolidan su identidad escénica como productora. La Plaza no es solo un lugar donde se hace teatro: es un espacio que reúne a cientos de personas para encontrarse con el poder de la presencia, el acto de mirar y observar diversas narrativas y lenguajes escénicos, transformar lo que no se nombra y abrazar el encuentro.
Juan Pablo Rueda

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