viernes, 2 de enero de 2026

Crítica: DOS PARA EL CAMINO


Soledad para dos

Así como A ver, un aplauso y Laberinto de monstruos, no podemos dejar de mencionar (y celebrar) otro de los clásicos que nos ha regalado nuestro dramaturgo César De María y que gozara de una breve temporada el año pasado, específicamente en la Asociación Cultural Arenas y Esteras de Villa El Salvador: se trató de Dos para el camino (2002), una ingeniosa pieza escrita para dos actores, organizada en cuatro monólogos iniciales y una escena dialogada final, en la que interviene un puñado de personajes heridos y desesperados, inmersos en soledad y en busca de redención. Acaso el hecho más destacable del mencionado montaje fue el respeto mostrado hacia el material original, acompañado por una propuesta escénica con personalidad propia.

El espacio de Arena y Esteras es bastante amplio; sin embargo, la directora Carolina Barrantes delimita convenientemente los espacios con el apoyo de las luces en cada segmento. La historia avanza sin tropiezos, manejando bien el suspenso y mostrando claramente los dilemas de cada personaje. Quizás algunos cambios de escena puedan acelerarse y la música clásica escogida para acompañar el montaje pareciera no encajar del todo en ciertas escenas. Se nota la inteligente propuesta de que cada monólogo sea ejecutado por uno de los actores con el apoyo físico del otro; no obstante, la cuarta escena no siguió el mismo formato. 

La juventud de Ariana Dileo y Marco Dasilva los hace destacar por su entrega y energía en cada uno de sus roles, si bien todavía pueden explorarlos en mayor profundidad. Bien el último acto, en el que se resuelve la inclusión de todos los personajes de la puesta, consiguiendo ambos intérpretes una interacción conmovedora y trágica a la vez. Felicitaciones a  La Fija Producciones por animarse a presentar uno de los excelentes textos de De María: Dos para el camino es un ingenioso mosaico de emociones que reflexiona oportunamente acerca de la necesaria compañía con la que deberíamos contar siempre, para no caer en la traicionera soledad que para nada es la mejor consejera.

Sergio Velarde

2 de enero de 2026

No hay comentarios: