Entretenimiento de fin de año
Con ya varias salas limeñas rindiéndose a la presentación de obras de teatro de formato breve, conviene irse ya despojando de muchos prejuicios y terquedades al momento de evaluar estos productos teatrales de corta duración, que vienen, en su gran mayoría, estrenándose en cortas temporadas mensuales, y aceptar que sí son capaces (al menos, una gran parte) de contar historias trascendentes, de entretener a su público por un cuarto de hora y, cómo no, de fomentar a oportunas reflexiones. Tal es el caso del longevo ciclo de Kortas en el Teatro Barranco.
En plena época navideña se reestrena Papa Noel está secuestrado de Luisito Fernández, con la dirección de Tommy Párraga, a cargo de Bello Bello Producciones. La historia involucra a una caprichosa jovencita (Andrea Llamosas), quien secuestra a un Papa Noel (Jeff Bello) debido a un trauma ocasionado por un regalo no deseado. Una ingeniosa trama bien resuelta por la química que exhiben sus actores. Y en Orgullo Toribiano de Butaca C Producciones, escrito por Ivanna Pedresch y con la dirección de Flavia Puglianini, se explora la reconexión con el pasado escolar entre dos jóvenes egresados, con canciones y coreografías incluidas. A pesar de la virtual ausencia de un conflicto mayor, la puesta sale adelante por el carisma y energía que le imprimen Enrique Nieto y Rodrigo Rodríguez.
El siempre interesante Diego La Hoz, con la producción de Espacio Libre, encuentra en este formato la oportunidad de escribir y dirigir una jocosísima comedia titulada Colágeno que entra de lleno en el doble sentido, pero sin caer jamás en lo vulgar y gratuito. En esta empresa colaboran, en gran medida, el talento de Gherson Flores como el inocente repartidor y la gratísima presencia de una recuperada para la escena Rochy Yépez, como la sensual viuda. Finalmente, las muy divertidas Eliana Fry García-Pacheco y Vero Rova desenmascaran en gran forma los tejes y manejes de los retiros de yoga, en la excelente Vibrar alto de Leticia Arbelo, bajo la dirección de Lía Camilo y la coproducción de La Caracola Produce y Eduardo Ramírez, con los intereses y conveniencias personales por delante de cualquier atisbo de enriquecimiento espiritual. Bien por Teatro Barranco por seguir apostando por un formato teatral que tiene todavía mucho por ofrecer.
Sergio Velarde
9 de enero de 2026

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