jueves, 7 de febrero de 2019

Entrevista: DRACO SANTOS DEL ROSARIO


“Un director debe ser un buen cazador de impulsos”

La Escuela Nacional Superior de Arte Dramático (ENSAD) viene entregando una gran cantidad de creativos y capacitados teatristas a nuestra comunidad, que vienen destacando en los proyectos en los que están involucrados. Uno de ellos es Draco Santos del Rosario, joven actor convertido en director, ganador de la encuesta propuesta por Oficio Crítico 2018 como el mejor trabajo de dirección por la comedia dramática Sinfonía inacabada. “En mi familia no hay artistas profesionales, pero a mis padres, especialmente a mi papá, le gustaban las historias”, recuerda Draco. “Con mis tíos, me hicieron un espectáculo de títeres, yo jugaba con ellos; juntaba a mi familia en casa de mis abuelos y contaba historias y también chistes”.

El apoyo de familia y maestros

Draco afirma haber tenido suerte en tener a sus padres de su lado, cuando mostró interés en las artes escénicas. “Mi padre es de la Fuerza Aérea, yo estudié en el colegio Polo Jiménez en Surco y participé en el taller de teatro de Primero a Quinto de Secundaria; era muy mal estudiante, pero mi interés por ir a clases era poder hacer teatro en mi colegio”. Draco también hacía teatro fuera de las aulas, en las municipalidades de Surco, con Leonardo Torres Descalzi (docente de la ENSAD), y en la de Miraflores. “Participé muchos años en el FESTTA; logramos llegar a la etapa nacional con la obra “La ciudad de los sueños rotos”, que era una creación colectiva; hacíamos teatro de grupo, conseguíamos vestuario, escenografía”. Su director, José Carlos Ríos, egresado de la ENSAD, fue quien le habló de esta escuela de formación teatral, al igual que Torres Descalzi. “No fue fácil dar ese siguiente paso, dudé mucho, estuve un año así”, rememora.

Sin embargo, la propia madre de Draco le enseñó un prospecto de la ENSAD y lo animó a postular. “Di el examen, ingresé y terminé a los cinco años”. Ya en la escuela, Draco tuvo a varios maestros que fueron puliendo su talento. “Los que más me marcaron fueron Leonardo, que me enseñó Actuación y Dirección, y es un apoyo constante desde que tenía catorce años hasta ahora; e Iván Vivanco, que me enseñó Psicología, y me ayudó a ser más centrado, a ampliar las ramas de donde se alimenta el teatro y sobre todo a sentar mis ideas”. Draco terminó la ENSAD con dos montajes: El juego del amor y del azar de Pierre de Marivaux, dirigido por Sofía Palomino; y El preceptor de Bertolt Brecht, a cargo de Rafel Hernández, del cual comenta Draco: “Fue una experiencia intensa y complicada”.

Grandes experiencias en el Guggenheim

Una de las mejores comedias del 2015 fue Más pequeños que e lGuggenheim del mexicano Alejandro Ricaño, dirigida por Miguel Torres. “Miguel es de una promoción anterior a la mía, pero me acompañaron actores de mi promoción: Alejandro Mansilla, Ronie Cuba y Sergio Marroquín; ensayamos durante casi ocho meses y la repusimos muchas veces”. La obra tuvo mucha acogida y lograron además tener funciones fuera de Lima, como cuando fueron seleccionados para la Muestra Nacional de ese año. “Actuamos en el Teatro Municipal de Tacna con más de 1000 personas”, relata Draco. “Fue una comedia que conectaba mucho con la gente; al principio no ves al público, pero al terminar la función, ves el teatro lleno: fue una experiencia de dimensiones grandes”.

Para Draco, un buen actor de teatro debe “tener una habilidad que aprecio mucho: la capacidad de corregir las cosas que haces; además de tener disciplina y jugar, saber con qué jugar”. Por otro lado, un buen director de teatro debe “aceptar a su actor, porque podemos soñar e imaginar cómo será el producto final, y si bien se debe saber hacia dónde llevarás la obra, debes abrazar al actor y aceptar las cosas que te ofrece”. Agrega que aunque uno no lo quiera, el actor es alguien que se juzga mucho. “Cada persona y proceso es diferente; la idea es que no te gane la impaciencia y nerviosismo y esperar al actor. El teatro es de los actores, son ellos los que dan la cara y cuerpo a la obra, los puedes guiar y corregir, pero ellos le dan a luz, le dan vida, el director es como la comadrona”.

Casona y proyectos

A pesar de ser acaso Casona uno de los autores clásicos más subestimados, Draco afirma ser amante de ese estilo de teatro. “Gracias a la ENSAD leo mucho y tengo una biblioteca inmensa”, comenta. “Conocía otras obras de Casona; Sinfonía inacabada me la presentó Edwar Reyes (productor y actor) y me enganché”. La historia tiene como argumento el deseo de un artista por hacer una obra que signifique algo para las demás personas. “Cuando uno es joven, es muy difícil hacerte ese espacio y hacer algo que sea significativo para las demás personas”, reflexiona Draco. La respuesta del público a la obra fue muy buena, con llenos de sala en sus últimas funciones. “La obra hablaba de luchar por tus sueños, también sobre la amistad, que uno no está solo, y en mi caso, he tenido la suerte de siempre tener alguien que me de  la mano para hacer mis cosas”.

La reposición de Sinfonía inacabada se encuentra todavía en suspenso, pero Draco ya tiene intenciones de preparar una nueva obra, pero debe encontrar el espacio y el momento adecuados para hacerlo. “No hay teatros ni público suficientes para la cantidad de gente que está interesada en hacer teatro, y es nuestra misión llegar a esa gente y encontrar un público propio, esa es tu profesión”. Draco es de aquellos que acomoda las sillas antes de la función y le agradece al público por haberlo acompañado durante la función. “Se trata de parar a alguien y decirle que vaya al teatro, que pague una entrada y se quede ahí por un par de horas; porque tengo una historia que contarte; ese es un compromiso para ti, lo que muestres debes hacerlo con mucho profesionalismo y con muchos detalles”. ¿Actuación o dirección? A Draco le resulta imposible escoger alguna de las alternativas. “Soy en esencia un actor y caí en la dirección por mi curiosidad teatrera; además el ser actor me ayuda a comprender a los colegas que dirijo”, concluye.

Sergio Velarde
7 de febrero de 2019

1 comentario:

Unknown dijo...

Draco es un tipazo de gente!.
El poco tiempo que lo conocí en la PRE ENSAD 2020. Fue una experiencia interesante conocer a un director joven.