martes, 14 de agosto de 2018

Crítica: FREAKSHOW


Freaky love

Un extraño maleficio pesa sobre los miembros de una familia: enamorarse les produce la muerte. Esta maldición pasa de generación en generación y será aprovechada por el dueño de un circo, quien con tal de entretener al público, manipulará a un joven de esta familia, mostrándole los caminos del amor de una particular manera. Este es el argumento de Freakshow, escrita por Martín Giner y dirigida por Gustavo Seclén.

El montaje se recreó en una atmósfera tenebrosa y misteriosa; sin embargo, la introducción a la historia, narrada por el personaje del dueño del circo (interpretado hábilmente por Rodrigo Falla Brousset) fue un tanto confusa y extendida; dicho esto, es verdad que el concepto de Freakshow alude a una construcción rara de la realidad, lo cual intentaba explicarse en esta primera parte.

Por su parte, Alejandra Reyes Freitas y Cristian Covarrubias estuvieron correctos en sus roles, aunque la naturaleza de los personajes (bastante elocuentes) denotaba mucha ingenuidad en el caso de la primera. Volviendo a la puesta en sí, es indudablemente una propuesta que parece recomponer sucesos cotidianos, editándolos y utilizando el humor como herramienta principal para sostener la acción. En este caso, el tema del amor, aun expuesto de manera superficial, no deja de reflejar un trasfondo cierto, sobre todo cuando se trata de los desencuentros de una pareja, sobredimensionados por la exposición burlona de este presentador de circo.

Una mención aparte merece el hecho de que todo espectáculo hecho para un público debe contar con la presencia del mismo, especialmente esta obra, que para agilizar su dinámica necesita y merece muchos más espectadores de los que asistimos a esta función. No se debe olvidar que la energía que aporta el receptor es también un factor importante para el trabajo del elenco, quien supo manejar con profesionalismo este detalle.

Freakshow es un absurdo necesario que encierra a la realidad en una historia estructurada con diálogos repetitivos y chistes livianos. No obstante, esa ligereza es llamativa y permite digerir poco a poco el juego escénico.

Maria Cristina Mory Cárdenas
14 de agosto de 2018

domingo, 12 de agosto de 2018

Crítica: ESTEREOTIPOS


Etiquetas que ya no van

A pesar de vivir en pleno siglo XXI, se continúan remarcando los roles que deben cumplir tanto hombres como mujeres, dentro de nuestra sociedad. Colocar etiquetas a las conductas humanas es algo muy común. Estos son los temas principales del Impro Late Night Show Estereotipos, que vuelve a presentarse bajo la dirección de Mariana Palau, en el Club de Teatro de Lima.

Una propuesta que parte de un trabajo de creación colectiva, identificando a través de la improvisación, los distintos modos en los que muchas veces clasificamos al hombre y a la mujer. Bajo un concepto minimalista, Estereotipos se desarrolla en medio de un programa de televisión, en donde un peculiar presentador –interpretado por Mariana Palau- y cinco improvisadores, Manuel Alache, Anel Bueno, Cristina Renteros Darwin Romero y Vicky Zárate, construyen una historia, contado con el público como un agente activo dentro de la presentación. Por ejemplo, esta vez, el cuento de la “Bella Durmiente” fue el hilo conductor en una parte de la ejecución.

El dinamismo y la rapidez son ingredientes esenciales en un show de improvisación, lo cual se logró de forma natural; además, la elocuencia de los actores permitió engancharse rápidamente, manteniendo al espectador atento a cada detalle. Música, preguntas y secuencias hilarantes redondean este espectáculo no apto para el aburrimiento.
Sin duda, los medios de comunicación como conductores masivos de información y entretenimiento tienen una enorme responsabilidad respecto a los mensajes que emiten a través de sus contenidos; justamente, de allí parte la idea de crear esta puesta que, utilizando el humor y la ironía, pretende desestigmatizar los “roles” que nos han sido impuestos. Un show para no perdérselo y comprobar que las etiquetas ya no van (o por lo menos no deberían).

Maria Cristina Mory Cárdenas
12 de agosto de 2018

Entrevista: MARIANA PALAU


Directora del show de impro “Estereotipos”

Oficio Crítico conversó con la directora del show de impro Estereotipos, Mariana Palau (también es parte del elenco) acerca de los pormenores de esta propuesta. Ello, a propósito de su reestreno en el Club de Teatro de Lima, gracias a la acogida del público.

Coméntanos un poco, ¿qué es lo que el público podrá ver en este Impro Late Night Show?
M.P.: “Lo que van a ver es show, que no solo lo van a ver, sino que hay también una pequeña cuota de participación, desde su lugar, no vamos a subir a nadie al escenario, pero van a venir a ver y a jugar con nosotros sobre el tema de los estereotipos de género en el Perú. Es un espectáculo de humor a partir de improvisación y creación colectiva, trabajamos con ironía y con humor sobre los estereotipos de género para poder evidenciarlos, cuestionarlos y ver qué tanto los normalizamos y los repetimos en nuestros cotidianos”.

¿Cómo nace la idea de realizar este show de Impro?
M.P.: “Nace a partir del proyecto de Victoria Zárate, que es una de las actrices, para el proyecto final de su carrera de Artes Escénicas en la Católica. Ella tenía que presentar un proyecto real, me convoca para dirigir, a partir de ahí se arma el elenco y empezamos a trabajar a partir de la creación colectiva, descubrimos que la herramienta de la improvisación y el humor es la que queríamos utilizar y a partir de ahí empezamos esta búsqueda. Hicimos también una investigación sobre género, sobre estereotipos, sobre feminismo, para tener claro de qué hablamos y luego de eso presentamos el espectáculo. Además, el espectáculo es seleccionado para el Festival Saliendo de la Caja a principios de este año 2018, luego participamos de otro festival que se llama Mujer Palabra y ahora estas cuatro funciones en el Club de Teatro de Lima”.

Dentro del show, ¿algunas situaciones irán cambiando cada función (sabiendo que es un show de improvisación) o también existe una línea establecida?
M.P.: “Tiene una combinación de las dos cosas: todos los bloques son improvisados, entonces hay muchas cosas que cambian, las presentaciones de los bloques sí son textos que se han ido fijando, todo lo que son los monólogos testimoniales van cambiando, porque depende de los actores y las actrices, lo que les da la gana contar en cada función. Entonces siempre es una combinación y, por supuesto, la relación del presentador con el público también tiene muchas partes improvisadas, porque es un juego en tiempo real con las repuestas de la gente, o sea que sí, las funciones cambian, no totalmente, pero sí cambian, tenemos público que ha venido más de una vez y sigue viniendo, o sea que sí cambia lo suficiente como para poder verlo de nuevo y sorprenderse”.

Finalmente, la directora invita al público a ver la obra, los restantes viernes de agosto a las 8:30 p.m. en el Club de Teatro de Lima. Las entradas están a la venta en Atrápalo y en la boletería del mismo teatro.

Maria Cristina Mory Cárdenas
12 de agosto de 2018

miércoles, 8 de agosto de 2018

Crítica: ¡LLEGARON LOS PIRATAS!


El Teatro de Muñeco

¡Llegaron los Piratas! se presenta en el Teatro de la AAA con un argumento esperanzador, que revalora y contagia a los más pequeños de la jarana criolla, que es tan nuestra. Escrita por Héctor Ascorra y Giancarlo Mori y dirigida por este último, destaca las costumbres de antaño, en forma ligera y entretenida.  

Con música criolla en vivo (a cargo de los Hermanos Ascorra), empieza el recibimiento de los niños y sus acompañantes; además, de un escenario ambientado con ilustraciones hechas a mano (un barco y un fortín), siendo el atractivo principal el manejo de los títeres de varilla por parte de los cuatro actores: Daniela Mayurí (Doña María Inés), Roxy Ysidro (Ña Susana), Kenneth Isla (Capitán Barbudillo) y Urías Santillán (Don Pulpín), quienes mostraron dominio y destreza en sus intervenciones.

El llamado teatro familiar debe continuar desarrollándose, y con certeza, esta producción de Fue Frida Teatro ha logrado combinar distintos elementos como el juego escénico, la construcción de una narrativa lúdica y educativa, la cual captó rápidamente la atención del honesto público infantil. Fue pertinente también el hacer que los niños fueran partícipes de la puesta, convirtiéndose en cómplices de los artistas.

Otro punto favorable es la temática de la obra, que gira en torno a un vecindario que se reúne a celebrar una tarde de fiesta, con música criolla y los deliciosos postres peruanos, permitiendo al público identificarse con las celebraciones (se trata de las Fiestas Patrias) y tradiciones más populares, acompañadas de un bonito mensaje. Un show con mucha energía, que propone y promueve valores; vale entonces la pena, que toda la familia lo disfrute.       

Maria Cristina Mory Cárdenas
8 de agosto de 2018

sábado, 4 de agosto de 2018

Crítica: EL ÚLTIMO VARIETÉ


La gracia del Palais Concert

Recordar los años treinta es aludir a una época en la que diversos acontecimientos sociales y políticos marcaron a nuestra sociedad, especialmente, la Lima de entonces. Las manifestaciones artísticas comenzaban a florecer y encontrar su lugar. Es así que los artistas, bohemios e intelectuales se reunían en la ex–Confitería-Bar Palais Concert (lo que hoy conocemos como el cruce entre Jirón de la Unión y Av. Emancipación).

Este necesario preámbulo es el origen de la obra El Último Varieté*, escrito y dirigido por Rafael Sánchez Mena, junto a la dirección musical de Pepe Bárcenas Freyre. El montaje, aunque sencillo, fue suficiente para crear la atmósfera de los lugares de aquella época, siendo además el vestuario un elemento importante que redondeó la creación escénica.

La narrativa gira en torno a la organización de un Varieté Musical en el Palais Concert, el cual está a punto de cerrar sus puertas como consecuencia de la crisis económica y política; tejiéndose una serie de conflictos entre los artistas que se presentarán, el administrador del local y el calculador dueño. El elenco está compuesto por renombrados y talentosos actores, a quienes nada hay que reprochar: Clemen Morales, Pepe Bárcenas, Cecilia Capuñay, Keibi Kreimer, Carla Gozzer, César Padrón, José Medina y Rafael Sánchez derrocharon carisma y naturalidad al interpretar cada escena, siendo los puntos cumbre las partes cantadas, que tuvieron el elegante acompañamiento del piano en sus ejecuciones.

La obra es también un homenaje a una generación valiosa, los adultos mayores, quienes con su sabiduría y vivencias revelan a las nuevas canteras que las brechas generacionales no son impedimento para encontrar puntos de coincidencia si de arte se trata. Una celebración a las buenas épocas, una invitación a recordar la galantería y picardía que ofrecía el entretenimiento de aquellos años, en fin, un pasaje de ida a reencontrarse con la mística del espectáculo teatral llamado “Teatro dentro del teatro”.

Me permito mencionar que es mi primer acercamiento a una puesta hecha por artistas con una experiencia innegable y con un argumento tan sólido como generoso. Definitivamente, una obra significativa, la cual merece traspasar todas las brechas generacionales. La invitación está hecha.

*Espectáculo de variedades, en el que se alternan actuaciones musicales humorísticas y de otra índole. Tomado de la web: https://es.thefreedictionary.com/variet%C3%A9s    

Maria Cristina Mory Cárdenas
4 de agosto de 2018

Crítica: PROMETEO ENCADENADO


Prometeo contemporáneo

Danza, poesía, música y un elenco de actores confabularon para llevar a cabo Prometeo Encadenado, una versión libre que tuvo lugar en el teatro de la Asociación de Artistas aficionados. Prometeo fue un semidiós que, al ver lo mal que lo pasaban los mortales en la Tierra, decidió robar el fuego sagrado durante una celebración en el Olimpo, causando que Zeus lo condene a estar encadenado a una roca de por vida. Esta versión teatral tiene la peculiaridad de basarse en códigos que van desde el uso de poemas de distinto autores hasta coreografías que invitaban al espectador a indagar qué es lo que la historia de Prometeo podría decirnos hoy en día.

La representación tuvo como antesala una breve explicación de la directora del montaje, Fabiola Alcázar, quien se encargó de explicar la historia de Prometeo. Esto sirvió para poder darle protagonismo a las herramientas que el montaje utilizó para contarnos la travesía del semidiós. Aquí no importaba si sabías o no la historia de Prometeo. La obra se encarga de construir imágenes que nos hacen prestar atención a lo importante: lo que una historia como esta tiene que decirnos. Estamos hablando del caso del  primer benefactor de la humanidad, del primer condenado por desobedecer un poder absoluto y ayudar a quien lo requería.

Los actores involucrados interpretaron más de un papel y se dieron abasto para poder sintetizar este mito en escenas donde se lograron entretejer las imágenes, creadas desde la interpretación del texto y desde las secuencias físicas que los actores elaboraron. A lo largo de toda la obra, se sintió un trabajo coral, donde los actores estaban sincronizados con la misma calidad de energía en escena, de modo que se percibía la atención y la concentración de todo el elenco. A esto me refiero con trabajo coral, con el hecho de todos estar llevando la obra en la misma dirección, sin desentonar en ningún momento.

Los cambios de escena, al igual que el manejo de herramientas como luces y música, estuvieron controlados e incluidos en el ritmo que la obra tenía, hubo un buen manejo de estos elementos, de modo que ayudó a mantener el hilo conductor de la representación. Los vestuarios estuvieron diseñados de manera cómoda para los personajes, con lo que complementaban la imagen que cada personaje debía dar, sin necesidad de pomposidad que podría haber saboteado la puesta en escena.

Retomar historias como la de Prometeo exige una relectura cuidadosa de información que sea valiosa y, sobre todo, vigente para el aquí y ahora del lugar donde se representa. Es interesante ver cómo estas relecturas tienen lugar gracias a nuevas tendencias y herramientas teatrales contemporáneas que enriquecen la puesta en escena, de modo que no solo hay protagonismo de un mito, sino que hay todo un corpus escénico que atrapa al espectador. Prometeo fue un personaje que fue castigado por intentar hacer el bien a la humanidad, a costa de desobedecer las autoridades del Olimpo, el poder supremo. La pregunta es ¿qué tan común es eso ahora? ¿Se les hace familiar que exista un poder que termine reprimiendo las buenas intenciones de algunos? Se los dejo a su propia reflexión.

Stefany Olivos
4 de agosto de 2018

jueves, 2 de agosto de 2018

Crítica: TUS AMIGOS NUNCA TE HARÍAN DAÑO


La mascarada

Tus amigos nunca te harían daño de Santiago Roncagliolo, en esta ocasión dirigida por Beto Miranda, se presentó en el Centro Cultural CAFAE- SE con una propuesta ágil que expone la relación de un grupo de amigos en medio de una reunión de despedida.

La situación dramática la encabeza un miembro de este grupo, quien se enrumba hacia una vida dogmática basada en la figura de Dios, debido a que ha entendido la fe como una forma excepcional de amor. Este pensamiento contrasta con el modus vivendi de su mejor amigo, quien planifica una serie de experiencias libertinas (drogas, alcohol y sexo), para asegurarse que el futuro sacerdote toma una buena decisión.

Así, en esta noche destinada al exceso, se desatan en cada participante deseos cruentos, sagaces y egoístas, que ponen en riesgo el deseo de su amigo y pueden generar la ruptura total de este círculo.

Bajo este contexto, la dirección se concentra en generar una atmósfera de cotidianeidad donde los actores no confundan la broma con la farsa, ni la caricatura. Asimismo, la distribución espacial minimalista y las transiciones entre escenas generan sobre el escenario un movimiento fluido que permite transitar por la fiesta cómodamente, expectantes de la próxima revelación.

Las actuaciones permiten identificar rápidamente el perfil de cada personaje, sin entenderlos como cliché sino como aquellas personalidades que uno encuentra en su propio grupo afectivo. Además, desarrollan sutilmente su máscara, escondida detrás del vestuario y el carácter, para finalmente lograr ese embuste que aparece intempestivamente y que es eje fundamental del texto.

Cabe resaltar la performance de Joel Soria como Otto, que es un personaje esencial ya que distribuye los hilos de toda la trama y permite al espectador respirar con su espontaneidad y lucidez. El mérito del actor reside en la dificultad para componer un personaje cómico con total naturalidad.

En definitiva, Tus amigos nunca te harían daño es un espectáculo dinámico que desarrolla con verdad sus circunstancias y retrata la sensación de que somos máscaras, capaces de liberar nuestra esencia en tanto nos obligue la necesidad, así sean los nuestros los que estén en frente.

Bryan Urrunaga
2 de agosto de 2018

Crítica: ZOOCOSIS


La incertidumbre que esconde el futuro

Corre el año 2056 y la sobrepoblación en la Tierra se ha convertido en un problema que la Gran Familia enfrentará desde la clandestinidad, iniciando un proceso de selección para crear una sociedad nueva, libre de ideologías y pasiones. Para ello, elegirán a cuatro candidatos de distintas edades y realidades, poniéndolos a prueba y llevándolos a lo más extremo, con tal de renovar a la raza humana. Es la trama que gira en torno a Zoocosis, escrita y dirigida por Emilie Kesch y Paola Terán.

Una propuesta retadora, que en el plano audiovisual abarca distintos elementos: dos cubos gigantes (que aluden a cuartos), las narraciones en off, el vestuario, los efectos de sonido y luces fueron bastante acordes con la visión futurista de la obra. De otro lado, los personajes estaban cargados de ciertas características particulares: en el caso de Fernando Pasco (que interpretaba al Moderador de Humanidades) y de Carolina Niño de Guzmán (la Moderadora de Producción), sus ejecuciones fueron correctas, ya que estaba claro que tenían la misión de cumplir con el proceso de selección; en tanto que Lilian Nieto (como Reclusa Parda) y José Medina (como Araña Calavera), contrariados por sus ideologías, pugnaban por sobrevivir, logrando acoplarse mucho más que sus compañeros Alessa Esparza (Sarda) y Paris Pesantes (Mukota), quienes tenían la difícil tarea de manejar sus debilidades y emociones.

Zoocosis representa un encuentro entre el pasado y futuro, una sucesión de hechos que han desgastado a la humanidad, que necesita ser salvada y dotada de nuevos integrantes, más fuertes, más racionales y quizá, menos emotivos y empáticos.

Una obra que en su narrativa se tornaba difusa y codificada por momentos, sin dejar la verdad en cuanto a los temas de fondo que se tocaron: los acontecimientos históricos que marcaron un antes y después en la sociedad, el poder desmedido, la supervivencia de los más fuertes y la incertidumbre de un futuro que, en su versión más fatalista, sería lo que esta puesta nos ha mostrado.

Maria Cristina Mory Cárdenas
2 de agosto de 2018

Colaboración regional: TRILOGÍA DE UNA DESPEDIDA


Escrita por Diego La Hoz y presentada por Gallito de Papel

Ante la crisis de espacios teatrales, muchos de los colegas de la ciudad han optado por la brillante idea de la transformación de espacios convencionales, es lugares teatrales.

Esta alternativa está siendo bastante usada por los gestores teatrales arequipeños. Una casona, un auditorio, un galpón, un par de luces, sillas de madera o de plástico, todo sirve y todo ayuda para que el teatro impere y crezca.

Muchos de los grupos y colectivos arequipeños van tomando esta iniciativa, esta vez hablaremos de los amigos de la Asociación Cultural Gallito de Papel, a raíz de la puesta en escena de la obra “Trilogía de una despedida” de Diego La Hoz, a cargo de la dirección de Renato Oviedo y con las actuaciones de Grace Lizárraga, Estefani Bengoa y Pedro Herrera.

Nos recibe una puerta de madera, antigua, como antigua es la casa, pero no hay que confundirse, no es cualquier casa, aquí nació Mariano Melgar. Y es que nada pasa por coincidencia.

El teatro se ha adueñado de esta casona, en el segundo patio se venden las entradas y una sala ha sido acondicionada para recibir al público con unas cuantas filas de asientos. Un espacio para los actores, colmado del calor de los tachos y con la escenografía suficiente, tres bancas, un par de percheros y una pecera con un carpín dorado.

La obra fue realmente una vivencia. Conmovedora desde el texto y la puesta en escena, con recursos necesarios en cuanto a lo técnico, dejando el peso del montaje a los tres actores, quienes nos llevan a través de tres historias donde el adiós es el tema central.

Una niña que dialoga con el padre ausente, una pareja que es obligada a despedirse, y una hermana con un recuerdo presente. Estas tres historias componen trilogía de una despedida.
Un trabajo pulcro que el público supo agradecer con el aplauso.

Esta obra participó en la Muestra Regional del año pasado (2017) en Cusco, y logró quedar entre las seis primeras obras seleccionadas; luego, por temas de distancia, no pudieron presentarse en la Muestra Nacional en Huánuco, pero aprovecharon para hacer una breve temporada aquí en Arequipa.

Esta es la segunda vez que se pone “Trilogía de una despedida” en Arequipa. La primera fue en el 2014, bajo la dirección del mismo Diego La Hoz en teatro Umbral.

Estaremos atentos a las nuevas puestas de los chicos de Gallito de Papel y a cuento trabajo se realice en la ciudad.

Es necesario que busquemos nuevos lugares y formas para hacer teatro, gracias a los chicos de Gallito de Papel, gracias Diego, seguimos adelante.  

Mauricio Rodríguez-Camargo
Arequipa, 2 de agosto de 2018

miércoles, 1 de agosto de 2018

Colaboración regional: FAE CUSCO 2018


Teatro en la Ciudad Imperial

Del 12 al 20 de julio se desarrolló en Cusco el 5to Festival de Artes Escénicas Phanchiriyninchis 2018, teniendo como uno de sus principales objetivos el de difundir las creaciones escénicas locales y nacionales. Este festival tuvo una gran orientación hacia el teatro, poniendo en escena diecisiete obras de teatro  de diferentes estilos, estéticas y trayectoria. Las puestas solo fueron de Cusco y Lima, lamentablemente no hubo presencia de otras regiones, lo cual le  hubiera dado una visión más nacional al festival, tal como lo apuntan en sus objetivos.

Hay momentos en el oficio que se vuelven hitos en la memoria y una referencia cuando uno evoca a los  maestros;  uno de estos instantes se dio en el Teatro Municipal de Cusco, cuando se presentó Edgar Guillén con su unipersonal “Ricardo III”: ver al maestro con más 60 años en el oficio (con 80 años de edad) a 3,300 metros sobre el nivel del mar, con una voz limpia, con un cuerpo claro, con acciones definidas, tomando el espacio haciendo una magna representación del último monarca de la Casa de York, fue una clase maestra sobre el oficio, sobre la vida y un verdadero privilegio para los presentes esa noche. Después de la obra se hizo un merecido homenaje al maestro Guillén. Así también se homenajeó a Hugo Bonet, como acto final del festival.

De  Lima llegaron  a presentarnos su arte diversos grupos; entre ellos, Espacio Libre, con “Ratsodia, oda para curar el insomnio”, sobre dos ratas que actualizan su discurso y nos llaman a la reflexión; el grupo Chaski Q´enti, con la obra “Mujeres de Anta”, bella puesta que nos dio el placer de ver a la maestra Débora Correa en escena; al Colectivo Escénico Angel Demonio, con “Curandero”, que nos da su versión de una “limpia” escénica donde vemos códigos de la cultura chicha representada y transformada; Integro Teatro, con “SPIRALA”, obra multidisciplinaria que puede gustar o no, pero muestra una estética desarrollada a través del tiempo por el grupo.

Entre los representantes de Cusco podemos mencionar a la obra “Cuando suenan los jiwayros”, a cargo de la Asociación cultural Q´ente, escenificación que nos llama a la memoria; Ikaro teatro, con “Frida Kahlo viva la vida”, que nos da un encuentro con Frida; Grupo Darte, con “Los Amarus”, donde nos cuentan historias para volar, para soñar; Teatro del vacío, con “Máquina Hamlet”, una furiosa representación que quiere despertar la memoria; Teatro Laboratorio Cusco, con “5 metros de poesía”, basada en la obra poética de Oquendo de Amat; Intruso teatro, con “Noche Oscura del Cuerpo”, un viaje por la obra de Jorge Eduardo Eielson, entre otros artistas.

Un momento que vale la pena mencionar es la llegada de la actriz cusqueña Anahí Araoz –La viajera del sur- al Centro de Rehabilitación de Menores Marcavalle; después de pasar por los controles de ley, escoltada por los guardias que con la mayor amabilidad que pueden tener unos guardias de este centro de rehabilitación, la llevan al comedor, que en esta ocasión servirá de un teatro improvisado; se ponen dos parantes, cuatro tachos led que no alumbran, pues es de mañana y el sol cusqueño inclemente se filtra por todas las ventanas, se coloca un proyector cuya proyección es lavada por el mismo sol que se filtra por las mismas ventanas. Todo esto no importa para Anahí: hay más de cien adolescentes que con ilusión de niños esperan ver, escuchar, quizás para no marchar en el patio como otros compañeros lo hacen en ese momento, o solo para respirar otro aire: un aire con olor a libertad. Ahí está Anahí, una guerrera del oficio que como dicen los maestros, aprieta el centro y va adelante pues como el colibrí, hay que hacer nuestra parte en este mundo.

Es muy bueno que el Ministerio de Cultura promueva manifestaciones culturales como este festival de artes escénicas y que en este Ministerio existan personas que impulsen, desde dentro, el desarrollo cultural; pero también no podemos quedarnos con ese sinsabor de decir que al menos se hizo, cuando es visible que la organización está entrampada en pasos burocráticos que entorpecen y diluyen los objetivos alcanzados con actividades como esta. No es solo hacerlo, es que este hacer llegue a la perfección y poder ser en algún momento un referente y que todos disfrutemos del oficio y del placer de reunirnos, de vernos.

Miguel Gutti Brugman
Cusco, 1° de agosto 2018