domingo, 5 de abril de 2026

Crítica: HAMLET


Ser o ser 

En las primeras semanas del mes de marzo, pudimos disfrutar de diferentes obras que formaron parte del Festival de Artes Escénicas de Lima; y aquella con la que iniciaron su edición del presente año, fue nada menos que una reinterpretación de Hamlet. Esto es particularmente especial, debido a que nos ofrece un clásico atravesado por las problemáticas de nuestros días, sin olvidar las que la misma dramaturgia plantea hace siglos. Junto a ello, lo que tenemos en escena es a un talentoso grupo de actores con síndrome de Down, quienes ejecutan la obra de Shakespeare: partiendo de famosa tragedia, manifiestan sus propias dudas, intenciones y sueños; así, tanto el público como los actores nos vemos envueltos en profundas reflexiones sobre la existencia, que en el caso de nuestros artistas es además marcada por su neuro divergencia. 

Escrita y dirigida por Chela de Ferrari, la obra ya se había presentado en el Teatro La Plaza, además de en varios países. En esta ocasión los actores Octavio Bernaza, Lucas Demarchi, Cristina León Barandiarán, Jaime Cruz, Manuel García, Diana Gutierrez, Ximena Rodríguez y Álvaro Toledo tuvieron un público de cerca de 600 personas. La apuesta incorpora diálogos, monólogos, discusiones, música y bailes, los que mantienen al espectador conectado con sus intérpretes a lo largo de 95 minutos. Nuestros artistas demuestran su versatilidad, intercambiando roles, entre el Rey Claudio, la Reina Gertrudis, el Príncipe Hamlet, su amada Ofelia y demás personajes. El texto dramático se enriquece por el humor y la personalidad que añaden a los protagonistas, de modo que el espectáculo es más llevadero, a pesar de su duración y el lenguaje ceremonioso del clásico. Ello nos permite pensar en los paralelos que se elaboran, entre nuestros personajes shakespearianos, pertenecientes a la corte de Dinamarca, y las vidas de quienes los encarnan: personas que quieren ejercer su arte, siendo este un medio para demostrar su independencia, capacidad y la expresión de sus anhelos, recuerdos y sentimientos. 

Recomendamos ampliamente la adaptación y esperamos que en todos sus espectadores haya generado tanta emoción como para nosotros. Puede parecer que obras teatrales como Hamlet, en nuestro tiempo, quizá no tengan tanto impacto, pero definitivamente esta es una prueba de que siempre podemos dar nuevas voces y miradas a lo ya conocido. Ojalá también podamos seguir viendo a los actores en otros proyectos y que aquellos presentados en el marco del FAE igual se puedan volver a poner en escena.

Jimena Muñoz

5 de abril de 2026

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