sábado, 10 de agosto de 2019

Crítica: EN MUCHOS LUGARES DEL MUNDO, CON LOS PIES MOJADOS y SUYAPA


Anticipada reconciliación

Primero que nada: no puedo negar mi inicial reticencia hacia el microteatro. Fundado por Miguel Alcantud en el 2009, bautizado como “Microteatro: Por dinero”, ocupando trece habitaciones de un prostíbulo abandonado en la calle Ballesta en Madrid, este formato nació por la necesidad de tantos artistas españoles en contar con un espacio alternativo para presentar sus propuestas independientes, frente a las salas comerciales con programación fija. Sin embargo, el presentar microespectáculos de 10 a 15 minutos en espacios reducidos, tratando de lograr atmósferas, personajes e historias complejas y atractivas estéticamente, y cobrando un precio que bien podría pagar un estudiante o un jubilado por un espectáculo de una hora o más, generó y genera hasta ahora una entendible polémica. Entonces, ¿representará realmente el exitoso Microteatro de Barranco aquella necesidad imperiosa de dramaturgos, productores, actores y directores por sacar adelante sus espectáculos independientes frente a un cerrado e inexpugnable circuito teatral limeño? ¿Lo será acaso cuando en su misma página web se autodenomina literalmente como un “espacio gastronómico” antes que uno “de teatro, arte y música”, todo en un mismo lugar? Acaso la entrevista de sus responsables, concedida a nuestro Decano de la Prensa Nacional en 2015, eche luces sobre el asunto.

Pero siempre llega el tiempo para la redención: “Microteatro: Por los ke tuvieron ke partir” resulta ser toda una sorpresa, cuando la inobjetable calidad artística de los involucrados está al servicio de contundentes historias de formato corto que remueven al espectador, cada una a su particular estilo, en su pertinente propósito de poner en el tapete la absurda xenofobia que sufren aquellos seres humanos que por aquellos azares de la vida y el destino terminan en tierras foráneas. De los diez textos escogidos, Oficio Crítico alcanza a ver En muchos lugares del mundo, con la dramaturgia y dirección de la peruana-venezolana Kathy Serrano; Con los pies mojados del dramaturgo uruguayo Fabián Silva, con la dirección de Koky Málaga; y Suyapa de la mexicana Jessica Canales, bajo la dirección de Tirso Causillas. Durante solo 15 minutos, cada una de estas micropiezas nos hace olvidar no solo todo lo que sucede en el relajado, cómodo y gastronómico ambiente de recepción, sino que nos sumerge en historias de migrantes víctimas de discriminación y violencia física y psicológica.

Las interrogantes se caen de maduras: ¿Qué se lograría al profundizar cada uno de los conmovedores testimonios reales de violencia hacia los migrantes que nos presentan, de manera tan diestra y cautivante, Ángela Mesa y Alaín Salinas en En muchos lugares del mundo? ¿Acaso la historia y la atmósfera sobrenatural que les toca vivir a los dos funcionarios de migraciones frente a un singular joven español en Con los pies mojados, ejecutadas sin tacha por Gonzalo Whitehead, Esteban Philips y Alberto Vidarte, no podrían conseguir 60 minutos de buen teatro inspirado en “La Dimensión Desconocida”? ¿Cómo sería una hora o más de este mano a mano entre los cuerpos, voces, lágrimas y sudores en carne viva de Sylvia Majo y Sammy Zamalloa, envueltos en penumbras con ocasionales destellos de luz, durante este desgarrador interrogatorio psicológico que nos ofrece Suyapa? Si ya sucedió con Zoocosis (2018), escrita originalmente para 20 minutos por Emilie Kesch y Paola Terán, y extendida a una hora y media de eficiente espectáculo; o está por suceder con la Roxy de Cristhian Palomino, reina indiscutible del Microteatro de Barranco, que “amenaza” con volver en un montaje de largo aliento, entonces la esperanza no está perdida. Esta temporada de “Microteatro: Por los ke tuvieron ke partir”, con la inspirada producción de Igor Olsen en colaboración con ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), no solo reconcilia hasta al más necio detractor de este microformato: debe ser el germen para que se gesten sólidos espectáculos macroteatrales a futuro que aborden, con la misma responsabilidad mostrada, este tema tan álgido y que lamentablemente nos desdibuja como habitantes de este mundo (in)civilizado.

Sergio Velarde
10 de agosto de 2019

Crítica: INTERRUPCIONES EN EL SUMINISTRO ELÉCTRICO


Teatro Memoria

La obra de la dramaturga Gracia Morales llegó al Perú en 2017, de la mano de NN12 interpretado por el colectivo Sala de Ensayo. Aquel montaje fue realmente impactante en el sentido visual, pues hacía uso de los juegos del tiempo en escena. Los actores se encontraban en diferentes espacios y tiempos en el mismo escenario y muchas veces coincidían los personajes para encararse o buscar una verdad que se encontraba en sus memorias o recuerdos. Morales abordó la temática de la memoria de las víctimas y sus búsquedas por encontrar la verdad, luego de episodios de violencia generalizadas, como la Guerra Civil Española en su país. NN12 se estrenó en ese año, con las actuaciones protagónicas de Reynaldo Arenas y Patty Madueño y fue una adaptación sobre la base de los episodios de violencia en Perú en los ochenta.

En esta oportunidad, con la dirección de Juan Carlos Reymundo y Neskhen Madueño, se estrenó Interrupciones en el suministro eléctrico (1999), en clara alegoría a la oscuridad de la memoria. En primer lugar, la asistencia del público fue injusta y poco numerosa, tratándose de un montaje con un gran contenido y atractivo desde cualquier punto de vista estético. El primer impacto fue la escenografía: una serie de muros distribuidos en el espacio; un par de asientos; en el piso, recortes de periódicos de la época, reseñando la temática de los desaparecidos; y al lado, una vela con una luz tenue. La acción dramática giró en torno a la búsqueda que inicia Claudia (Angélica Iturbe) tras la pista de su hermano (Gonzalo Núñez) y el conflicto que surgió entre sus memorias y recuerdos sobre la desaparición.

Se puede decir que no solo fue un montaje que abordó la memoria, sino también las complejidades del subconsciente humano. Al lado de esto, una serie de personajes frívolos que se cruzan en su búsqueda: una deportista (Úrsula Kellenberger), un adicto (Jeffrie Fuster), un negociante (Gabriel Cedrón) y un estudioso excéntrico (Joan Girón), que en la práctica estuvieron totalmente desligados del contexto de la violencia, debido a su desconocimiento o desinterés, representaron el conflicto de Claudia por encontrar empatía en otros seres humanos para que comprendan su dolor. Estos personajes la interrumpen en su dolor, pero ella se mantiene firme en su búsqueda. La escena más impactante fue el reencuentro con su hermano, donde tanto Núñez como Iturbe se lucen, pues la actuación dejó una sensación de un total desasosiego y desesperanza en el público; esto fue realmente emocionante.

Por otro lado, hablando sobre la puesta en sí, fue interesante la luz blanca sobre los personajes en ciertos momentos y la constante oscuridad que dejó la sensación de duda en todo momento. Quien destacó por su actuación fue Angélica Iturbe, logró la duda y el dolor en su personaje con mucha naturalidad, siendo estas emociones muy difíciles de alcanzar, fue realmente brillante.

Interrupciones en el suministro eléctrico estuvo en temporada corta en el mes de julio en el Teatro Mocha Graña, Barranco.

Enrique Pacheco
10 de agosto de 2019

Crítica: UNA PEQUEÑA GUERRA DE INDEPENDENCIA


Por una justa revolución

El teatro independiente continúa renovando sus propuestas; precisamente, una de ellas es la obra ganadora del Festival Sala de Parto 2014: Una pequeña guerra de independencia, que está por terminar su breve temporada en el nuevo Teatro Julieta.

Sala de Parto y Colectivo Imaginario se unen para darle vida al texto escrito por Cinthia Delgado, bajo la dirección de Dusan Fung. Ahora bien, respecto a la trama: Justo Ramírez (Pold Gastello) guarda el gran anhelo de tener su propia agua, mejor dicho, un manantial del cual proveerse de ella sin intermediarios (como la Autoridad del Agua). Para ello necesitará la ayuda de su hijo, Bernardo (Carlos Daniel Salazar), quien con cierto reparo, será el cómplice perfecto para crear una máquina abastecedora de agua, y así poder rebelarse ante la opresión de la empresa distribuidora, y claro está, de los recibos a fin de mes. Pero lograr el objetivo no será tarea fácil, pues un representante de la empresa que controla el abastecimiento del agua –personaje interpretado por Armando Machuca-, intentará persuadirlos para no salir del sistema; aunado a ello, los problemas para independizarse y generar su propia fuente de agua serán algunos de los obstáculos que deberán sortear, entonces, llega una nueva ¿aliada? Sol (Anahí de Cárdenas - Anaí Padilla), una joven fanática de la luz, quien podría ayudar a Justo y a su hijo a lograr semejante hazaña para liberarse del status quo.

Un escenario limpio, solo con algunos elementos: un marco de puerta, un teléfono, una estructura circular, los cambios de vestuario al costado del escenario, entre otros objetos que poco a poco irán revelando los personajes (algunos imaginarios como la máquina de agua), mismos que se matizan con el fondo musical noventero (y de otras épocas). Las acciones trascurren mediante el juego y el movimiento constante como ejes principales, además se percibe una energía potente en cada escena que se sostiene a lo largo de toda la puesta. Los gags se utilizan con precisión y pertinencia, complementando los momentos divertidos y aportando a la dinámica ágil del montaje.

Si bien la puesta es una comedia, esta contiene un trasfondo real acerca de la búsqueda incesante de la libertad, así como el tema del manejo de un recurso natural tan importante como es el agua, sobre todo en los tiempos que corren, donde las protestas (internas y externas), por su conservación sumado a la inminente escasez del mismo en algunos lugares del planeta, nos lleva a reflexionar y a cuestionarnos desde una butaca. Los sentidos monólogos que interpreta Gastello son secundados por cada uno de sus compañeros, un elenco compenetrado, sólido y generoso en escena.

Una pequeña guerra de independencia es la historia de un hombre más que soñador, revolucionario en sus ideales, pues como bien decía Justo: “[…] El agua es un derecho, no un producto […]”; así como él, cada uno nosotros batalla con su propia guerra, quizá, para ser un poquito más ‘libres e independientes’.

Maria Cristina Mory Cárdenas
10 de agosto de 2019

domingo, 4 de agosto de 2019

Crítica: CARNAVAL


¿Car…car… carnaval?

Función 3/8/19

Dirigida por Mirella Quispe Ramos y Renzo García Chiok y escrita por Migue Ángel Vallejo S. en la sala de la Alianza Francesa de Miraflores.

Uno de los últimos textos más importantes del teatro de la memoria, donde la poesía y la metáfora del texto nos envuelven en la dramaturgia.

Esta puesta es el encuentro de los vivos que sobreviven y de las ánimas que aún subsisten reclamando justicia, en lo que fue el conflicto armado interno.

Esta propuesta escénica inicia cuando el público ingresa a la sala y se ve a los dos únicos sobrevivientes que juegan cartas, escuchando la radio en AM, que manejan una energía muy baja que se va mantener hasta el final. Los falsos “timberos”, libando licor, no logran crear esa atmosfera tétrica de la pronta visita militar que esperan ni de la deuda pendiente. Por otra parte, las ánimas (familiares muertos) son personajes liminales, porque los directores los plantean como entes dentro de su propuesta “estética”: eso es lo que se decodifica, pero los actantes familiares no logran construir esa “liminalidad”, lo etéreo, lo fantasmal de las ánimas, solo se queda en el intento, no basta con tener un mismo estilo de vestuario y mancharlo para diferenciarme de los que sobreviven (Cesar y Fano).

Todos dicen textos sin vida, a veces sin poder escucharlos en la mitad de las butacas, sus intervenciones son muy cotidianas y esa característica los anula en el escenario; por momentos, Mehida Monzón logra destacarse.

Una escenografía minimalista funcional al inicio, pero muy estática y eso ralentiza mucho más el desarrollo de la obra. No hay un buen uso de los elementos escenográficos para justificar su presencia.

La foto de publicidad, tan hermosa, en donde se ve a los participantes con collares de serpentinas y caras pintadas, fue tan fugaz en escena que perdió todo sentido.

El dramaturgo de esta obra ha logrado un texto exquisito, un lenguaje poético muy bueno y cuando una obra tiene esas cualidades, el montaje ya tiene el cincuenta por ciento de éxito, pero esto no ocurre. Esta pieza, al ser llevada a escena, ha perdido toda la metáfora, todo lo poético del texto, perdiendo una gran oportunidad de crear lenguajes visuales, sonoros (no basta con los efectos de la radio, del viento), movimientos coreográficos para poder dinamizar y sacar del letargo este anticarnaval.

Al final, estos dos mundos se unen muy simplonamente y usan una técnica tan repetitiva en otros montajes de estilo de la memoria, como es el de mostrar las fotos de las víctimas de esta barbarie en el primer plano del escenario.

Dra. Fer Flores
4 de agosto de 2019

lunes, 29 de julio de 2019

Colaboración regional: IMPRO RAYMI


Quinto encuentro Internacional de Improvisación Teatral en Cusco

La quinta edición del IMPRO RAYMI está por iniciar en la ciudad imperial. Este certamen, organizado por JUGLAR ARTES ESCÉNICAS, es un importante encuentro internacional de improvisación teatral que se organiza en Cusco y se realizará del 31 de julio al 3 de agosto.

La improvisación teatral es una técnica creativa que se sustenta en la imaginación, la escucha, la espontaneidad y la complicidad de los artistas improvisadores para crear y representar historias de diferentes estilos narrativos, géneros teatrales, cinematográficos, entre otros.

El IMPRO RAYMI surgió con el propósito de difundir la improvisación teatral, y se realiza cada dos años, reuniendo a improvisadores cusqueños con improvisadores de otras latitudes del mundo, para compartir espectáculos competitivos y de formato largo para el disfrute del público local, nacional e internacional. También considera espacios de formación para los artistas locales en diversas temáticas de la improvisación teatral, a través de talleres dirigidos por los artistas invitados.

Este año, el IMPRO RAYMI cuenta con reconocidos artistas improvisadores de Uruguay, Puerto Rico, Chile y Lima, además de varios artistas cusqueños que representan lo mejor de la escena local.

Los talleres del IMPRO RAYMI se desarrollarán en la Sala Killa del Teatro Municipal y la Alianza Francesa del Cusco y los espectáculos se realizarán en los espacios del Auditorio del Icpna (Av. Tullumayo 125), los días miércoles 31 de julio y jueves 01 de agosto; y en CASA DARTE (Av. Micaela Bastidas 331), los días viernes 2 y sábado 3 de agosto, de 6:00 a 9:00 p.m.

La programación de los espectáculos, precios de entradas, puntos de venta, así como la información de talleres, inscripciones y más, pueden ser consultadas en la página de facebook: Impro Raymi Cusco, y mediante el correo electrónico ejuglarcusco@gmail.com.

PROGRAMACIÓN 5° IMPRO RAYMI

MIÉRCOLES 31/7

- De 9am a 6pm: Taller: TENDIENDO PUENTES (Impronta Uruguay) Alianza Francesa de Cusco.

Espectáculos: Auditorio Icpna Cusco.
- 6PM: Catch CHILE Vs. PUERTO RICO
- 7PM: Formato largo DIARIO AMAR (Christian Ysla y Carol Hernández). Los artistas presentan sus experiencias personales alternándolas con historias creadas en el momento, bajo la perspectiva de amar y ser amado. Por primera vez la improvisación y la vida personal de una pareja se unen en escena.
- 8PM: Catch URUGUAY Vs. CHILE

JUEVES 1/8


- De 9am a 6pm: Taller: IMPRO TESTIMONIAL (Carol Hernández - Perú). Sala Killa, Teatro Municipal del Cusco. 

Espectáculos - Auditorio ICPNA Cusco
- 6PM: Catch PERÚ Vs. CHILE
- 7PM: Formato largo SALA 2/3 (Impronta Uruguay) ¿Te volverás a encontrar con esa mujer que te habló en el ómnibus? ¿Quién se esconde detrás de la mirada que cruzaste con ese tipo en la calle? A tu lado, un desconocido con el que vas a compartir esta obra de teatro. Sala 2/3. Una sala de espera. Un lugar donde vamos a esperar, porque siempre estamos esperando algo... El público brinda objetos a partir de los cuales los tres actores crean los personajes de esa función. Personajes cotidianos que se encuentran en alguna sala de espera.
- 8PM: Catch PERÚ Vs. PUERTO RICO

VIERNES 2/8

- De 9am a 6pm: Taller: LA PIRÁMIDE DEL PLANTEAMIENTO (Lospleimovil - Chile) Alianza Francesa de Cusco.

Espectáculos - CASA DARTE
- 6PM: Catch PUERTO RICO Vs. URUGUAY
- 7PM: Formato largo WARMICHAS (Juglar Perú). A partir de fotografías y anécdotas del público se contará la historia de una mujer en particular y de las mujeres en general, buscando desarrollar un espectáculo de mucha sensibilidad y profundidad dramática.
- 8PM: Formato largo ÍNTIMO (LIPIT Puerto Rico) Se compone de historias y escenas improvisadas basadas en anécdotas totalmente reales de los improvisadores. Las anécdotas son narradas en primera persona. Como detonante para narrar la anécdota, se le pide al público que escriba una sola palabra en un papel que le será entregado una vez entren a sala. A través de los temas que proponga el público, los improvisadores darán a conocer sus intimidades más profundas, lo que a su vez dará paso a ver historias totalmente improvisadas e irrepetibles.

SÁBADO 3/8

- De 9am a 6pm: Taller: EL JUEGO Y LA DRAMATURGIA EN LA IMPRO (LIPIT - Puerto Rico) Alianza Francesa de Cusco.

Espectáculos - CASA DARTE
- 6PM. Catch URUGUAY Vs. PERÚ
- 7PM: Formato largo AMANTES, PAREJAS DISPAREJAS (Lospleimovil Chile). Tres hilarantes historias de parejas creadas en el momento a partir de las preguntas que harán los actores a diferentes personas del público. Relatos que llevarán a los improvisadores a representar problemas muy reconocibles y que suceden dentro de cualquier relación, ya sea hetero u homosexual. El resultado de esto llevará a cada personaje encontrar el amor infiel con alguien de las otras parejas de esa noche. Un formato de impro que viene a revolucionar el género y llevarlo a su plano más sensual y divertido.
- 8PM: FINAL DE CATCH

Miguel Gutti Brugman
Cusco, 29 de julio 2019

Crítica: NO EXISTE SUEÑO QUE NO CHOQUE CON LA VIDA


“En un lugar de la Mancha, cuyo nombre no quiero nombrar, la tragedia se sigue repitiendo”

El elenco de teatro de la Casa de la Literatura Peruana “El Quipu Enredado”, dirigido por el director y dramaturgo Roberto Sánchez Piérola, ha presentado una adaptación basada en cuatro obras del dramaturgo peruano Juan Ríos. “No existe sueño que no choque con la vida” es el nombre del primer montaje del elenco, el cual se mantuvo en temporada todos los viernes desde 26 de abril al 19 de julio. La puesta tuvo lugar en el auditorio de la Casa de la Literatura Peruana. La propuesta estuvo dirigida a escolares, a partir de los últimos grados de primaria y toda secundaria.  El montaje contó con las actuaciones de Maritza Castañeda, Rosario Feijóo, Hilda Macchiavello y Hernán Martell.

El montaje se caracterizó por ser lúdico y no convencional, dándole mayor importancia a la sensorialidad y al juego imaginativo propio del teatro; son dos características que predominan a lo largo del montaje. En medio del juego, se han resaltado temáticas de los  textos que continúan siendo vigentes: el poder, los sueños, la identidad, la corrupción, la idealización, el racismo y el amor, entre los más destacados. Juan Ríos (1914-1991), autor de las obras originales, se había propuesto crear la tragedia peruana tomando temáticas universales y reinventando mitos conocidos para tocar la realidad de un país, desde sus textos poéticos cargados de denuncias políticas y sociales; lo sorprendente es cómo hasta el día de hoy, el Perú repite la misma tragedia.

La adaptación de estos cuatro textos nos muestra un corto recorrido por nuestros escenarios peruanos (Costa, Sierra y Selva; que son parte de la estética del dramaturgo). El montaje mantiene de manera sensible la poética y el reclamo presente en los textos de Ríos; por lo cual, su estética juega mucho con lo sensorial. El actor y el espectador, ante esta estética menos representacional, reconstruye el mito desde su realidad actualizando inmediatamente los temas expuestos. Una obra donde no existen trucos teatrales, en cuya propuesta el actor se presenta a los espectadores narrando la estructura de lo que verá a continuación. Propuesta en la que el principal rol del actor es conducir a los asistentes a ser parte de la creación del espectáculo, dándole una mayor importancia a la función del espectador durante la escena teatral. Esta característica lúdica y sin artificios resulta una convención que está presente también en los últimos trabajos de este director.

La propuesta es un verdadero ritual del juego e imaginación, el público está dispuesto  en “U” alrededor de todo el espacio escénico, el cual, con elementos simples como una pizarra, sillas, plumones, hojas en blanco, sogas y pequeños implementos que el actor se colocaba, logra introducir al espectador a la dinámica del montaje, haciendo aparecer y desaparecer el relato.

La obra inicia con un fragmento de “Ayar Manko”, desde una propuesta coral, donde la danza abre el espacio ficcional y lo ritualiza, contextualizándonos en Perú y en este primer momento en la Sierra. El tema principal de Ayar Manko es el poder y la traición.

El segundo texto, “El Quijote”, es uno de los momentos más lúdicos del montaje, donde se aprovecha la idealización del Quijote para invitar al espectador de manera directa a construir a Dulcinea; con elementos sencillos como hojas en blanco y plumones. El espectador es parte de la construcción del imaginario, en el cual se les invita a dibujar las características de aquella idealización de la “amada”. Este pequeño juego de construcción de ideales lleva por debajo una temática menos dulce, al colocarnos en la posición del Quijote quien “loco e idealista” nos  muestra cómo nos enamoramos de nuestros ideales luchando contra nuestra realidad, hecho que termina haciéndonos ver como soñadores. Esto se puede observar a través de una hermosa imagen (lograda en el montaje) donde una de las actrices es cubierta completamente con todos los dibujos realizados anteriormente por el público, dejándonos ver lo ridículo que se nos puede ver al intentar materializar nuestros ideales y que estos encajen en esta realidad. ¿Y será que todos los peruanos somos soñadores o todos los seres humanos necesitamos creer en esos ideales día a día? ¿Cuántas veces hemos sido nosotros los Quijotes de nuestras vidas? ¿Cuánto choca tu sueño con esta realidad? Son algunos de los cuestionamientos que surgen, tras la propuesta de relatos inconclusos que se nos presentan.

Podría decirse que uno de los logros más importante de este montaje es “el convivio”, el ritual creativo e interacción de parte de los actores con los espectadores y estos últimos entre ellos, generando un espacio para la comunicación con el otro. La continua interacción con el espectador es uno de los focos más trabajados en la propuesta. Si bien la imaginación del espectador es una característica de toda pieza teatral, en esta particular adaptación se introdujo al público gradualmente al juego creativo. En primer lugar de manera sensitiva, sin invadir el espacio personal van siendo conducidos e invitados a completar la ficción: primero, de manera indirecta en su imaginación y posteriormente, desde las palabras y dibujos, etc.

La tercera parte del montaje es “La selva”, el texto es una actualización del mito de Medea. En esta resalta la presencia e influencia de los españoles y el mestizaje que se da a partir de este “amor y tragedia” del choque entre dos culturas. Desde la metáfora del amor se nos narra las luchas por el poder y posesión de este encuentro, a través de las figuras de Medea y Jason. En un segundo momento, el público es incluido al pedirles escribir la procedencia de sus familias; a partir de este sencillo ejercicio identitario, estos se reconocen como mestizos y al mismo tiempo, como hijos de esta tragedia, en donde explícitamente se menciona a los hijos de Medea y Jason como mestizos. La temática central de esta tercera parte es “la identidad” y como en los anteriores momentos, concluye con un final abierto, sin llegar  a contar el desenlace fatal de la tragedia de “Medea”, final que para muchos es conocido. En el mito original, “Medea” mata a sus propios hijos en venganza de la traición de Jason. Al no contarse toda la historia, nos acerca a algunas interrogantes, como ¿qué tragedia nos espera a nosotros, en la posición de hijos, dentro de la metáfora del montaje?, ¿estamos viviendo ya el desenlace de esta tragedia?, ¿seremos victimas de nuestra madre patria?

El último momento es “Los desesperados”, en donde el texto de Ríos abandona el mito para expresar su rebeldía ante la condición social y existencial de los seres humanos. En el montaje se reflexiona sobre la guerra de intereses, la corrupción, el poder y la revolución. Una de las imágenes más bellas de este momento es cuando una de las actrices, quién se presenta como reguladora de un orden, entrega máscaras neutras; mientras tanto, los actores realizan un circuito ordenado pidiendo: “¡La revolución!”, en donde la figura de poder contesta: “Por aquí, por favor”, tras entregarle la máscara, la cual se colocan y siguen el circuito una y otra vez. Este va in crescendo hasta que cada uno decide hacerse cargo de su revolución y unirse para lograrla, alterando el orden y rompiendo con la “normalidad” que les impone el sistema. Esta es una de muchas imágenes que se presentan en la obra. Algunas de las preguntas que moviliza esta última escena son ¿puede una persona sola hacer la revolución sin quedar atrapado en el ritmo del sistema?, ¿desde dónde inicia la revolución?, entre otras.

Como hemos podido revisar hasta el momento, gran parte de la propuesta se caracteriza por ser lúdica, sensorial, compuesta de muchas imágenes, fragmentada y con finales abiertos; dejando en el espectador muchos cuestionamientos. Sobre las actuaciones, debo decir que mantuvieron un buen manejo del ritmo en todo momento, los cambios entre escenas fluyeron de manera dinámica y el manejo de los elementos se dio limpio.  De la dirección debo destacar la decisión de apostar por la creatividad e imaginación de los jóvenes estudiantes (público objetivo de este proyecto) y la astuta dramaturgia de la adaptación de cuatro obras en una estructura sólida y coherente, a pesar de tratarse de diferentes relatos. Por otro lado, resalto el no subestimar la capacidad de los niños y adolescentes para recibir una estética diferente a la que se acostumbra en el teatro para escolares. La apuesta y riesgo que maneja la propuesta al interactuar con jóvenes, conectando principalmente desde una narración sensorial antes que mostrar una mímesis literal, hace del montaje una gran experiencia para cualquier espectador. Este es un teatro que invita al escolar a pensar, imaginar y cuestionarse sobre nuestra realidad.

El asistir a este montaje ha sido una grata experiencia, ya que pude ser testigo de la recepción y percepción de nuestros jóvenes ciudadanos. Hoy en día, dentro del teatro, se ven propuestas que muchas veces no responden a nuestra realidad y cuya estética no termina de tocar al espectador, quien cumple, por lo general, una función más pasiva en los espectáculos. Por último, como bien mencionó el director al finalizar la obra, durante el conversatorio, Juan Ríos es un autor peruano al que no se le ha dado el valor que merece, no solo por obtener en cinco ocasiones el Premio Nacional de Teatro, sino porque hasta el día de hoy sus obras nos siguen hablando sobre las grandes tragedias de nuestro país. Les invito a estar atentos a las novedosas propuestas que seguro traerá el elenco de teatro de la Casa de la Literatura “El Quipu Enredado” en sus próximos montajes.

Finalmente solo me queda felicitar la decisión que tuvo la Casa de la Literatura de apostar por un propio elenco teatral; puesto que es una opción inteligente de promover la lectura en los pequeños, jóvenes y adultos, mediante la representación de textos de autores peruanos poco valorados hasta el momento.

Kiara Castro
29 de julio de 2019

martes, 23 de julio de 2019

Crítica: DESPERTAR DE PRIMAVERA


Clásico siempre en vigencia

Siempre es bienvenida en nuestra cartelera teatral limeña, la pieza Despertar de primavera (1891) del autor alemán Frank Wedekind. Especialmente en estas épocas, en donde se lucen más que nunca el conservadurismo y el tradicionalismo en el peor sentido de sus acepciones. La ya clásica historia de este grupo de adolescentes que descubre y experimenta su sexualidad de la peor manera posible terminando el siglo XIX, bajo una estricta y terrible represión en aras de los valores morales por parte de los padres y profesores, siempre será necesaria de ver, pues es innegable el poder transformador que tiene el teatro. Previamente, se había estrenado ya una adaptación en época contemporánea llamada La edad del exilio (2017). La más reciente puesta en escena, dirigida por el joven artista Fernando Barrs en el espacio de Campo Abierto en Miraflores, si bien es cierto adoleció de algunas irregularidades en su ejecución, sí se convirtió en una valerosa apuesta por mostrar el trágico destino que se le avecina a la juventud, si padres y maestros no se alinean a la razón y al sentido común en cuanto a su necesaria educación.   

El patio posterior de Campo Abierto es un espacio que se puede utilizar de manera muy provechosa, siempre y cuando se tome en cuenta la comodidad y el punto de vista de los espectadores. La pequeña elevación que tiene en uno de sus costados puede acaso servir como escenario, pero si se presentan secuencias con los actores sentados o peor aún, a ras del suelo, el público de la tercera fila para atrás no podrá gozar la puesta como sí el de las primeras, que tendrá una total visibilidad. Ubicar tarimas elevadas y amplias en el escenario o probar con un montaje al estilo circular colocando las sillas en las posiciones requeridas podrían ser buenas opciones. Otro aspecto a mejorar sería el de la estética: debido a que Despertar de primavera ocurre en demasiados lugares concretos, como las casas de los chicos, el campo, el colegio, el cementerio, entre otros, y el patio posterior de Campo Abierto no es uno adaptado para representar obras teatrales, sería conveniente cubrir las paredes con telas negras o mantener estas a oscuras (si se opta por teatro circular); y utilizar convenientemente el juego de luces para delimitar los espacios que requiera la obra. Intentar colocar figuras en las paredes al lado de señalizaciones de Defensa Civil y los cuadros del mismo local no es conveniente.

Las actuaciones constituyeron la principal fortaleza de la puesta y a pesar de ciertos excesos (algunos gritos pudieron haberse cambiado por miradas o gestos), estas lucieron preparadas y esforzadas en sus intenciones. Sin embargo, la obra requería de actores que sean o, al menos, luzcan como adolescentes de 14 años. Costó trabajo entrar en esta convención durante la puesta, ya que el elenco en pleno es algo mayor para pasar por adolescentes y demasiado jóvenes, para los papeles de padres y maestros, así tengan sombreros, cofias, lentes o bastones. Esta convención bien pudo anunciarse al público creativamente, incluso desde el comienzo. De otro lado, la irrupción de elementos netamente alegóricos dentro del estilo realista que se planteó desde las primeras escenas fue muy brusca: las figuras encapuchadas ante el intento de suicidio y aquel ambiguo ser de negro en la recta final aparecieron muy tarde, pudiendo haberse atisbado incluso desde el inicio del montaje. A pesar de estos aspectos perfectibles, Barrs se las arregló para insuflarle pasión y garra a sus actores, quienes lo dejaron todo en el escenario y permitieron que el objetivo principal, tanto de Wedekind como del mismo colectivo, se logre: transmitir al público la sinrazón de estas ideologías que buscan la represión y la censura en seres humanos en plena formación, con terribles consecuencias. Despertar de primavera demuestra una vez más su total vigencia.

Sergio Velarde
23 de julio de 2019

Crítica: MÁS PEQUEÑOS QUE EL GUGGENHEIM


La grandeza de una amistad

El Museo del Guggenheim en Bilbao, España es la inspiración de la obra de Alejandro Ricaño, dramaturgo mexicano y profesor en la Facultad de Teatro de la Universidad Veracruzana, la misma en donde estudió el famoso actor internacional Damián Alcázar. Más pequeños que el Guggenheim aborda la complejidad de la amistad y la lealtad entre un grupo de personas: dos amigos y dos coyunturales personajes que les acompañarán en su sueño: hacer teatro. En Perú, el montaje ya ha sido llevado al escenario en otra ocasión por el grupo de teatro Molinos de Viento (2014). En esta oportunidad, cuenta con la dirección de Ximena Arroyo y Haysen Percovich y las actuaciones de César Ritter (Gorka), Alonso Cano (Sunday), Armando Machuca (Jam) y Juan Carlos Pastor (Al).

Ir al nuevo Teatro Julieta es realmente una experiencia extraordinaria, con una estética muy a lo “Broadway”. Han montado un escenario muy lindo, que promete ser un espacio acogedor para cualquier montaje como este y hay que reconocer el esfuerzo de la organización para ordenar el ingreso del público. El montaje no es una obra original, por lo tanto, solo correspondería comentar aspectos estéticos de la obra. Lo más importante es que se trata de una adaptación muy fiel al libreto original de Ricaño, donde se destaca una escenografía minimalista, en el sentido de que son pocos los elementos que se usan sobre el escenario: un teléfono, un par de sillas, un asiento grande, una mesa, y una pantalla sobre el fondo de la pared, para ambientar tiempos y contextos durante las escenas. Estos pocos elementos son reciclados en diferentes situaciones del montaje de una manera interesante, pues se usan muchas veces, sobre todo el asiento grande en el centro del escenario. La dirección añadió cierta creatividad, como por ejemplo, que los actores aparezcan y desaparezcan desde el público; además de la adaptación a un lenguaje criollo-irónico peruano, que generó muchas risas entre el público.

Las actuaciones son muy claras; los actores, muy profesionales, pero quien destacó por su histrionismo fue Cano, quien representó con mucha empatía a Sunday: su personaje demuestra su experiencia en la técnica del stand up comedy. Actores como Ritter tienen mucha experiencia en la comedia, tanto en la televisión como en el cine; esto le ayudó a que Gorka, quien representa al amigo fiel pero tonto, que le es imposible tener fuerza de voluntad para planificar su futuro. Las luces están bien sincronizadas, dejando una muy buena sensación desde el punto de vista estético.

Es muy interesante el simbolismo detrás del título del montaje: nuestra existencia es como el Guggenheim, el museo que se caracteriza por los espejos y da una sensación de pequeñez en el mundo, lo cual nos lleva a reflexionar sobre la importancia del momento presente y de la amistad. Más pequeños que el Guggenheim es una comedia muy recomendable para todo público, debido a la manera interesante como nos lleva a repensar nuestra vida en la actualidad. Actualmente está en temporada en el nuevo Teatro Julieta en Miraflores.

Enrique Pacheco
23 de julio de 2019

Crítica: DESPERTAR DE PRIMAVERA


Primavera del pudor

¿Qué es la moral? ¿Qué hace ético un acto? Cada generación, cada sociedad construye sus valores sobre lo correcto o incorrecto, cualquier ruptura de estos se traduce en una palabra: transgresión. Uno de los aspectos que más ha marcado debate, censura, crítica o conservadurismo en las sociedades modernas desde el siglo XIX es la temática del sexo, y esto es, precisamente, lo que aborda el dramaturgo Frank Wedekind en su momento. Despertar de primavera (Frühlings Erwachen, 1891) fue escandaloso en la Europa de inicios del siglo pasado. Su estreno marcó un hito en 1905 y selló el estilo que describiría al autor: vanguardista del teatro expresionista (1). La historia gira en torno a los despertares sexuales en jóvenes adolescentes en una sociedad donde la moral es la represión y el pudor, la regla.

La Compañía de Artes Escénicas es un colectivo muy joven que conduce Fernando Barrs desde hace un tiempo y emprendieron con el estreno de este clásico de Wedekind con el joven artista en la dirección y producción. Las actuaciones estuvieron a cargo de Yasmine Incháustegui, Gian Paul Miranda, Javier Deza, Sandra Mendoza, André Portugal, Liz Roggero, Lorenzo Pérez, Alessandra Carrasco, Iris Zevallos y Alonso Pérez-Albela, quienes encarnaron a diversos personajes durante el montaje. El desempeño de los actores en el escenario fue muy destacable, sus actuaciones transmitían el contexto que querían explicar: la represión. Resaltaron, en el papel de Wendla, Incháustegui; y como su sobreprotectora madre, Mendoza. Además, un elemento muy positivo de la presentación fue la vestimenta de los personajes, donde destacaron la textura y el color muy característico de aquellos años. También las luces usadas durante la presentación, así como la música, fueron muy precisas en los momentos de mayor tensión, de revelaciones o cuando se resaltaba un personaje en una escena determinada. En ese sentido, se puede concluir que estéticamente el montaje fue muy bueno.

Por otro lado, a pesar de que las interpretaciones fueron muy claras y todos los actores, en general, transmitieron las emociones de los personajes, la narración de la historia en muchos momentos del montaje se volvió algo densa y por momentos, confusa. Se proponen en escena muchos temas controversiales para esa época, como el suicidio, el sexo precoz, la homosexualidad y esto convirtió a la historia en una realmente potente. Las escenas fueron muy fuertes y profesionalmente trabajadas, pero dio cierta sensación de que luego de estas, no hay una historia después. Hay secuencias que por momentos no parecían tener conexión una con la otra e implica mucho esfuerzo por parte del público el entender la continuidad. Creo que, si se hubiese profundizado o desarrollado la historia en una sola temática, por ejemplo, el sexo precoz como lo sucedido con el repentino embarazo de Wendla, habría hecho más interesante la historia y no tan densa. Esto se refleja en la escena final, en donde Melchor (Miranda) llora y hace un monólogo muy conmovedor frente a la tumba de su amada. Fue realmente potente, casi una obra en sí misma, que marcó un gran final para el montaje. Además, la luz azul oscura y la música generaron una escena en donde el dolor y la muerte fueron muy bien transmitidos.

Despertar de primavera fue un montaje que aborda la transgresión de la moralidad contextualizada en la Europa central de inicios del siglo pasado. La moralidad que plantea ya no es un tabú contemporáneo, pero como indica la información del montaje, se trata de una versión libre. En ese sentido, habría sido interesante una versión de la obra donde se cuestione esta, pero con temas más actuales como el aborto, que sí es un tabú aún en debate en muchos países como Perú. Pero, de todas formas, el montaje es recomendable si es repuesto. Estuvo en corta temporada en la Asociación Cultural “Campo Abierto” de Miraflores.

Enrique Pacheco
23 de julio de 2019

(1) Enciclopedia Británica. Frank Wedekind

domingo, 21 de julio de 2019

Crítica: MAGIA EN UNA LIMA DE NOCHE


Entrañable homenaje capitalino

Caer en el estereotipo resulta muy fácil para un escritor al que le falla la inspiración. Los casos de puestas en escena con escritores que escriben sobre escritores en sequía creativa abundan; es necesario entonces, inyectarle una generosa dosis de ingenio para sacar algo nuevo del sombrero. Un par de casos recientes, como Todos mis miedos (2016) de Nahuel Cano y Esteban Bieda y De aventuras (2018) de Gracia Morales, se las ingeniaron para sacar adelante sus historias. Por su parte, en el Teatro de la AAA, viene presentándose en sus últimas funciones Magia en una Lima de noche, premiada pieza escrita y dirigida por el joven artista Javier Merino, que nuevamente nos presenta a un dramaturgo en crisis, tanto personal como creativa, pero dentro de un limeñísimo contexto que enriquece una puesta en escena disfrutable, a pesar de sus casi dos horas de duración sin intermedio.

Merino consigue resultados favorables en los dos planos en los que organiza su montaje, a pesar de lidiar con varias ideas trilladas: por una parte, el dramaturgo Federico (grata revelación de Christian Suito) tiene problemas en su tirante relación con su novia Andrea (Mafer Mejía), hasta que conoce a su hermana Isabel (Daniela Feijoó), con quien inicia una previsible love story; mientras que por el lado creativo, se le aparecen desde el público los fantasmas de Sebastián Salazar Bondy y Lucha Reyes (entrañables y convincentes José Dammert y Jackeline Felipe, respectivamente), quienes armarán (literalmente) la jarana en escena, mientras que se sorprenden con los cambios que le han ocurrido a su Lima de antaño. Y es acaso en este punto en donde reside la “magia” de la propuesta de Merino: con una apabullante sencillez en su dramaturgia, logra conectar ambos planos con un equilibrado sentido del humor, en el que la “Lima, la Horrible” deja de serlo al menos, por un tiempo.

Ganadora del Concurso Nacional de Dramaturgia organizado por la Municipalidad Metropolitana de Lima 2018, la puesta de Merino nos ofrece una cálida mirada hacia nuestra ciudad, con un particular sentido del humor, tanto en las situaciones como en las actuaciones (notable el encuentro de Isabel con los “padres” de Federico) y un par de agradecidas canciones con música en vivo, a cargo de David Arevalo, Michael  Magan, Giancarlo Tacza. Algunos de los graves problemas que enfrenta nuestra ciudad, como la falta de empleo, son retratados con estilo por el personaje que interpreta sin tacha Santiago Sime. Magia en una Lima de noche escapa felizmente del estereotipo, valiéndose de esta recurrente historia del escritor sin inspiración para presentar un inspirado homenaje a nuestra maltratada ciudad con una “magia” particular que solo el teatro puede conceder.

Sergio Velarde
21 de julio de 2019