sábado, 13 de septiembre de 2025

Crítica: UN DÍA COMO CUALQUIER OTRO


Cuando la realidad supera la ficción

¿Alguna vez has sentido que estás atrapado en la monotonía de la rutina?, ¿quizás has tenido ganas de hacer algo distinto, pero no te atrevías por miedo a renunciar a esa “tranquilidad” que te daba tu zona de confort? Pues si la respuesta es un sí, Un día como cualquier otro es el tipo de obra que necesitas ver.

El colectivo teatral Telón Mestizo pone sobre las tablas del Nuevo Teatro Julieta la citada obra, protagonizada por el gran actor Mario Rengifo y con un talentoso elenco conformado por Sebastián Olivencia, Leny Luna Victoria, Alana La Madrid y Lucía Brozovich. La historia nos lleva a presenciar la vida rutinaria de Mario que, de un momento a otro, empieza a escuchar a una voz en su cabeza que le predice cuál es su próximo movimiento o qué estará por pasar. Vemos a un Mario que cada minuto que pasa se vuelve más paranoico por esta voz y por su incapacidad para convencer a las demás personas de que está pasando algo inusual.

Si bien el concepto remite un poco a la película The Truman Show, la puesta cuenta con sus propios toques personales. Stefani De Ruvo, quien escribió la obra y Gian Marco Valle, quien la dirigió, traen una propuesta bastante innovadora y que no se ha visto mucho en la escena limeña, con un maquillaje bastante creativo y escenografía que también suma bastante a la trama, nos muestran a un personaje bastante humano y con quien fácilmente nos podemos identificar desde un inicio.

A lo largo del relato vivimos junto a Mario una serie de sucesos cómicos, y otros no tanto, que lo irán desencajando poco a poco, hasta llegar a la conclusión de que hay alguien más controlando su vida en ese punto y debe hacer algo al respecto, de lo contrario, cosas malas le sucederán. Es así como nos enteramos, junto con el personaje, que forma parte de un libro, que la autora está en crisis porque no sabe qué desenlace darle a la historia, esto mientras la editora intenta convencerla de que acabar con la vida del personaje es un buen cierre.

Si bien el desenlace es quizás un poco evidente, eso no resta valor al mensaje que la obra intenta darnos: atrévete a hacer cosas nuevas, a vivir más, y que no necesariamente eso tiene que implicar sufrir o pasar por traumas; que toda experiencia vale la pena ser vivida, que la vida en general merece ser disfrutada en todo momento.

Barbara Rios

13 de setiembre de 2025

Crítica: UNA BOFETADA DE ROSAS EN LA GARGANTA


La sinestesia de las palabras

Imagínate una obra en la que los sentidos se confunden, oyes lo que sientes, ves lo que escuchas, pero todo de una manera no convencional; imagínate estar en un cuarto con unas cuantas personas más y tener al frente a un actor que parece estar al borde de un colapso constante. No entiendes nada, pero sientes todo. Algo así es lo que llegó a la escena limeña, gracias a Creación escénica sensorial: un unipersonal Paulo César Polo Chávez, basándose sobre la poesía de Leandro Salvatierra.

Cabe destacar que el lugar donde se llevaron a cabo las funciones, el centro Kracc, brindó un buen ambiente de bienvenida con Pink Floyd de fondo, poemas y papeles en los que podías escribir cómo te sentías y pegarlo en la pared, una experiencia bastante inmersiva de inicio a fin que apelaba a los sentidos, un espacio íntimo que te invitaba a conectarte contigo mismo.

Polo Chávez, la mente detrás de la obra, nos regala una actuación entregada; se sintió bastante personal cada movimiento, cada palabra, y justamente en una entrevista que dio hace poco a la Dramateca del Perú, habla un poco sobre cómo se inspiró para la elaboración de esta obra, qué lo motivó: la falta de concentración, factores externos como la pandemia, etc., pusieron al artista en una situación difícil, y plasma toda esa preocupación e importancia en el espacio.

Si bien no es una obra con una estructura convencional, ni que tenga una historia en sí o un hilo, al cabo de unos segundos es sencillo deducir que se trata de esas obras que no hace falta entenderlas o que no necesitan una historia en sí para contar o transmitir algo. Es de esas obras que te recuerdan lo importante que es sentir, simplemente estar, incluso si nada tiene sentido o si todo te hace explotar, si quieres retroceder o adelantar las cosas; el punto es sentir, permitirte sentir y fluir con eso.

Fue una obra fuera de lo usual en la cartelera limeña y que invitaba a la reflexión, sobre todo psicoanalítica, lo que la hizo aún más interesante, pues se mueve tanto en la esfera del entretenimiento como en la académica, es una mezcla precisa que podría ser aprovechada por el público para acercarse a ambos ámbitos. 

Barbara Rios

13 de setiembre de 2025

jueves, 11 de septiembre de 2025

Crítica: TITÁN


Polémico trabajo escénico sobre tragedia real

¿Existirá algún límite, consideración o parámetro al elegir el tema para abordar una obra de teatro? ¿Acaso habrá algún acontecimiento o suceso que, por motivos de ética o simple respeto, sería preferible evitar explorar para una puesta escénica? Tales cuestionamientos surgen cuando el punto de partida para la creación de un espectáculo teatral, encima uno en clave de comedia, es una tragedia en la que se han perdido víctimas humanas. Esta escueta reflexión viene al caso con la pasada temporada de Titán, presentada por el colectivo La Absurda Sociedad del Duende Romántico, basada en la tragedia ocurrida el 18 de junio de 2023 en el Atlántico Norte, en la que el sumergible Titán, como parte de una expedición turística para observar los restos del Titanic, implosionó, muriendo en el acto la totalidad de sus tripulantes.

Dejando de lado el aspecto mencionado y centrando la atención solo en el producto escénico, los resultados resultaron más que auspiciosos. Estrenada en el espacio Ares Teatro de Lince, la puesta de formato breve lució bastante cuidada en el apartado estético y especialmente, en la decisión de los directores Simón V. de V. y Angie Damacen Motta de recurrir a la Comedia del Arte, a través del uso de máscaras, la caracterización física del trío de estereotipados personajes y la sátira social de trazo grueso hacia los desprevenidos multimillonarios. En ese sentido, el joven elenco conformado por Gianella Soto, Germán Ojeda y Melissa Valverde estuvo a la altura de las circunstancias, logrando divertidas secuencias cómicas apoyándose en su ejecución física y vocal. Incluso el dramaturgo (el mismo V. de V.) se reserva el curioso papel del pez rape abisal (pez diablo) como presentador de la trama.

No obstante, luego de finalizar la puesta en escena, que esgrimía en su nota de prensa que  “burlarse de los multimillonarios nunca dejará de ser relevante; sin embargo, en la actualidad, resulta más necesario que nunca”, algunos espectadores podrían reflexionar acerca de lo atinado o no que pudo haber sido la creación de esta obra. Polémicas aparte, lo conseguido en Titán es un efectivo llamado de atención, en un formato visualmente atractivo, hacia aquellas personas que concentran el poder y que no siempre toman las mejores decisiones, en demérito de los más necesitados y a favor de la conveniencia con ellos mismos. El público ya decidirá si resultó oportuno el tomar una tragedia real para tales fines.

Sergio Velarde

11 de setiembre de 2025

sábado, 6 de septiembre de 2025

Crítica: CYRANO DE BERGERAC


Lúdica adaptación para los más pequeños

Las libertades creativas, ejecutadas con coherencia y creatividad, pueden producir, por ejemplo, notables adaptaciones de clásicos universales dirigidas para públicos específicos. En La Plaza Joven ya hemos podido disfrutar de espectáculos para toda la familia, a partir de obras de calibres y formatos tan diversos como Moby Dick o La vida es sueño, con excelentes resultados. En esta oportunidad, el popular drama heroico Cyrano de Bergerac (1897), escrito en verso por el poeta y dramaturgo francés Edmond Rostand, sobre aquel espadachín poeta con una enorme nariz y apodado como "ladrón de oxígeno", sirve como punto de partida para una muy entretenida adaptación teatral que celebra el amor, la honestidad y la valentía.

Tomándose la válida licencia de presentar en el escenario a cinco versátiles actores para contarnos la historia de Cyrano, el director Fito Valles se las ingenia para resumir con acierto las acciones y dibujar con claridad a los personajes principales del drama. Con contados y muy funcionales elementos de escenografía y utilería, como aquella estructura que sirve de balcón y a la vez para darle un toque épico a las escenas de batalla, la trama avanza sin tropiezos y además, se permite incluir números musicales, que hubieron podido ser todos cantados en vivo. El trágico final del original es modificado, sin mayores complicaciones, para así darle un cierre adecuado para el público objetivo al que va dirigida la puesta.

La ya conocida historia de Roxana, enamorada de las cartas que le entrega el galán Christian, pero escritas por Cyrano, encuentra nuevos bríos en la sólida y enérgica interpretación del elenco. En ese sentido, Roni Ramírez, Diego Pérez, Gina Yangali, Joaquín Escobar y Pedro Pablo Corpancho derrochan carisma y sensibilidad para abordar sus roles, permitiendo que esta historia de amor y amistad cale en los más pequeños. Esta lúdica adaptación y dinámica propuesta escénica de Valles, Cyrano de Bergerac, confirma que las libertades creativas, aplicadas con inteligencia y respeto sobre textos clásicos, pueden regalarnos excelentes espectáculos para nuevos públicos y de todas las edades.

Sergio Velarde

6 de setiembre de 2025

viernes, 5 de septiembre de 2025

Crítica: RETRATOS DE UN PERÚ DOLIENTE


Nuevas miradas, misma vigencia

Siendo tan riesgoso, muchas veces, el intervenir piezas consideradas ya clásicas de nuestra dramaturgia nacional, resulta reconfortante encontrarse con puestas en escena que, lejos de desdibujar el texto base, no solo saben encontrar una propia voz, sino que a la vez respetan y se apoyan en la fuente original. Tal fue el caso de la reciente temporada titulada Retratos de un Perú doliente, conformada por tres obras cortas de autores tan necesarios y vigentes, como lo son Hernando Cortés y Gregor Díaz, autodenominada como “una mirada cruda al país desde su infancia silenciada” y convertida por derecho propio en un más que necesario espectáculo de urgente reposición.

El joven colectivo Muertos de Arte explora e interpreta, con una sólida y creativa dirección a cargo de Alonzo Aguilar, tres obras en formato breve provenientes de la valiosa dramaturgia de los años sesenta: de La Ciudad de los Reyes de Cortés, Los niños están a la venta y Abuse usted de las cholas; y de Díaz, Con los pies en el agua. Todo ellas manejando problemáticas tan dolorosas y actuales, como la descarnada violencia y el cruel abandono a los que son sometidos los niños y jóvenes en nuestro país. Innecesario mencionar que dichas carencias no han cambiado prácticamente nada en nuestros tiempos, tomando en cuenta la década en la que las piezas originales fueron concebidas. Sin embargo, la ejecución escénica luce coherente, estilizada y enérgica, con tres jóvenes actores que les insuflan nueva vida a estas historias tan conmovedoras como vigentes. 

Los jóvenes Tais Villanueva, Aric Bernal y Christopher Cruzado se turnan los distintos personajes de manera intachable, con un muy buen manejo corporal y vocal. Quizás la decisión creativa de permanecer los tres actores en escena, en piezas escritas para uno o dos personajes, pueda lucir por momentos forzada; pero en la mayoría de las veces funciona muy bien y hasta enriquece la propuesta inicial. Cortés y Díaz son un par de dramaturgos que se encuentran más vigentes que nunca. Y montajes como Retratos de un Perú doliente les hacen merecida justicia, así como denuncian oportunamente la trágica situación de la niñez abandonada en nuestro país.

Sergio Velarde

5 de setiembre de 2025

miércoles, 3 de septiembre de 2025

Crítica: LA ÓPERA DE LOS MONSTRUOS


De lo poético a lo festivo: la obra que acerca las artes escénicas a niños y adultos

El Centro Cultural de la Universidad del Pacífico presenta La Ópera de los Monstruos, un montaje creado desde la colaboración entre la Compañía Flotante (Perú-Argentina), STAGE of the ARTS (México), con la dirección artística de Natalia Chami, Azul Borenstein y Yuriria Fanjul, con música original de Rodrigo Cadget. La propuesta se plantea como una puerta de entrada poética y festiva al universo de la ópera, pensada para un público familiar, con especial énfasis en los más pequeños.

Desde el inicio, el espacio escénico establece un lenguaje claro: los músicos ocupan un sector visible, tocando en vivo, mientras el resto del escenario se convierte en territorio de lo poético y sensorial. Una gran tela transparente en el proscenio introduce un recurso visual de fuerte valor poético, anticipando la relación entre lo tecnológico, lo musical y lo dramático. Los músicos marcan el código sonoro desde el inicio con una sinfonía dulce que abre paso al relato: la luz descubre al protagonista y, con él, un mundo onírico poblado de seres singulares.

La composición escénica se sostiene en una combinación eficaz de lo visual, lo sonoro y los elementos de diseño escénico que potencian el argumento. Este diseño sugiere que los personajes centrales son niños, reforzando la identificación del público infantil. Colores y materiales construyen un universo simbólico donde conviven criaturas fantásticas, cada una definida por su propia corporalidad y propuesta vocal. La iluminación delimita el tiempo y espacio, mientras las proyecciones multiplican los estímulos sensoriales, logrando mantener la atención de los espectadores. 

La música constituye un elemento importante en el montaje. La composición desarrolla un motivo central que conecta con la estética visual y sostiene las transiciones entre escenas. Los músicos en vivo mantienen una escucha precisa con los actores, generando un diálogo fluido entre gesto, canto y movimiento. Los intérpretes de canto lírico, además de cantar, participan como tramoyistas y en la creación de ambientes sonoros, aportando variedad y dinamismo. Esta interacción logra que cada transición sea ágil y que la atmósfera se mantenga coherente de principio a fin.

En el plano actoral, se aprecia un trabajo sostenido de escucha y movimiento. Los intérpretes construyen imágenes claras a partir de tonos musculares y cualidades de movimiento, transmitiendo con el cuerpo lo que las palabras no dicen. El uso de objetos es preciso y cargado de metáforas, mientras que los tramoyistas aportan ritmo y, en ocasiones, gestos que refuerzan las dinámicas lúdicas del montaje.

La dirección acierta con incluir al público como parte activa de la experiencia: los niños cantan, interactúan con los personajes y participan de una obra que rompe la barrera entre escenario y público. Si bien el desarrollo narrativo presenta momentos de estancamiento —algunos eventos se perciben redundantes—, el resultado final sostiene un mensaje claro y una transformación verosímil del protagonista.

En síntesis, La Ópera de los Monstruos es un montaje cuidado, visualmente estimulante y musicalmente sólido. Más allá de ciertas repeticiones narrativas, cumple con su cometido: acercar a los niños al mundo de la ópera desde la experiencia sensorial, integrando juego, música y poesía en una celebración escénica memorable.

Rubén Aquije

4 de setiembre de 2025

Crítica: CHONGRESO EN THAILANDIA


Una comedia sobre una comedia

En el Dragón de Barranco siempre se nos ofrecen propuestas frescas y entretenidas: Chongreso en Thailandia no es la excepción. Bajo la dirección de Esteban Phillips y escrita por Arturo Morán, lo que tenemos es una obra que reflexiona sobre la situación política nacional, siempre a través de una ácida sátira; así, trasladan el show desde el Poder Legislativo a este nuevo escenario. 

Con las actuaciones de Luis Baca, Pedro Olortegui, Ana María Álvarez, Airam Galliani y Javier Seminario, se nos lleva a un viaje lleno de secretos y revelaciones: desde los desamores a los excesos, pasando por los chismes y la generación de enemistades, así cómo las desavenencias que convierten lo personal también en un asunto público al afectarlos.

Las funciones de Chongreso en Thailandia las pudimos disfrutar todos los miércoles de agosto, y esperamos que Dilectos Teatreros se anime a volver a poner la obra en escena. Asimismo, aplaudimos el esfuerzo de poner sobre la mesa, con harto humor y mucha claridad, las complejidades asociadas al rol actual desempeñado por los “padres de la patria”. 

Junto a ello, destacamos que el espacio en el que se presenta es ideal para pasar una noche relajada, con bebidas, snacks y buena compañía. De este modo, animamos al público a acudir al Dragón de Barranco, donde también pueden disfrutar de música, poesía y otras obras que nos brindan en su oferta cultural. 

Jimena Muñoz

4 de setiembre de 2025

Crítica: SI TE QUEDAS EN MI PAÍS


Delirio y sátira en la política peruana

La más reciente propuesta dirigida por Leo Cubas, Si te quedas en mi país, reúne a Henry Sotomayor, Luis Miguel Yovera y Alexa Centurión en un ejercicio escénico que, a través de tres piezas breves, expone el absurdo político del Perú como un terreno que oscila entre la risa y la indignación.

La dirección de Cubas se inclina deliberadamente hacia el absurdo como lenguaje central, un recurso que no solo da cohesión a las historias, sino que también permite resaltar la dimensión ridícula de nuestra realidad política. El montaje apuesta por un espacio minimalista, con los elementos justos para ubicar al espectador en cada situación. Sin embargo, este minimalismo no es meramente funcional: los tramoyistas se integran a la obra como seres enmascarados que se desplazan y transforman la escena, mimetizándose con la acción y añadiendo un matiz inquietante que desestabiliza la frontera entre ficción y artificio teatral.

La primera microobra presenta el secuestro de una congresista, llevada a cabo como un acto de venganza por la muerte del hijo de uno de los secuestradores. Aquí el timing cómico resultó especialmente efectivo, con un ritmo sostenido y una comedia física destacable en el trabajo de Sotomayor y Yovera. Esta pieza logró un equilibrio notable entre lo grotesco y lo hilarante, revelándose como uno de los momentos más sólidos del montaje.

La segunda pieza breve llevó al espectador a un paisaje onírico en el que tres personajes (un policía, una manifestante y un empresario) oscilan entre la confusión y el recuerdo. La propuesta luminotécnica brilló en esta sección, creando un entorno visual hipnótico que realzó la atmósfera de extrañeza y desmemoria. El efecto fue tal que la risa se entrelazó con una sensación de inquietud, reforzando el tono absurdo y crítico de la obra.

Finalmente, la tercera propuesta escénica, centrada en el candidato a la alcaldía, Alcázar, satiriza el oportunismo político en tiempos dominados por la lógica de las redes sociales. El intruso que lo obliga a actuar frente a la cámara desenmascara la fragilidad y la banalidad de la figura pública, convirtiendo el escenario en una radiografía grotesca del espectáculo mediático en que se ha convertido la política.

Los tres intérpretes sostienen la puesta con gran destreza, versatilidad y una energía constante que impide que el ritmo decaiga. La recepción del público fue prueba de ello: las risas estallaron en distintos momentos, generando una complicidad inmediata entre escena y sala. La inclusión de videos con imágenes de la política peruana funcionó como un recordatorio punzante de que lo que vemos en escena no es mera exageración, sino un espejo distorsionado (aunque no tanto) de nuestra realidad.

En suma, Si te quedas en mi país es una obra que encuentra en el absurdo un lenguaje preciso para denunciar, desde el humor, la precariedad ética y el delirio de la política peruana. Una propuesta que logra sostener la risa y la crítica en un mismo gesto, recordándonos que en nuestro país lo cómico y lo trágico son inseparables.

Daniela Ortega

3 de setiembre de 2025

Crítica: CONFESIONES DE INVIERNO


Tres miradas íntimas sobre la vida en El Dragón de Barranco

El Dragón de Barranco presenta Confesiones de Invierno, una propuesta escénica producida por Escena Dragón y Fátima Producciones. Se trata de una experiencia compuesta por tres microobras que, a través de seis intérpretes, ponen en escena confesiones íntimas con el público como cómplice y testigo. La premisa resulta prometedora: acercar al espectador a la fragilidad de los vínculos humanos desde formatos breves, frescos y cercanos.

La primera representación, Agregar Servicio, escrita y dirigida por Gerardo García Frkovich, plantea una escenografía clara. Asimismo, la iluminación cálida construye de inmediato un ambiente íntimo y reconocible. Los intérpretes demuestran escucha y conexión, reaccionando a las propuestas del otro con naturalidad. Sin embargo, la obra pronto se ve limitada: el uso de la voz carece de matices y se vuelve monótona, lo que resta dinamismo a la acción. A nivel dramatúrgico, el conflicto no termina de consolidarse, y el espacio donde ocurre la obra no es verosímil y coherente con la acción de los personajes, la cual rompe con la narrativa. Las reiteradas bromas —que no impulsan a la narración de los eventos dramáticos— interrumpen con el ritmo y desvían la tensión dramática. El vestuario acompaña con acierto, pero el desenlace resulta predecible y no logra impactar. En escena: Gabriel Ledesma y Silvana Oblitas.

La segunda obra, Peluches, escrita por Gimena Vartu y dirigida por Diego La Hoz, inicia con una atmósfera clara y estimulante: música festiva y colores de una fiesta infantil que nos llevan a un ambiente específico. El vínculo y la construcción física de los personajes es coherente, pero vocalmente los intérpretes enfrentan limitaciones: una voz aireada en la actriz y se percibe tensión en el actor ocasionando que la ejecución vocal carezca de precisión. El conflicto no se logra definir sino hasta la mitad del montaje, dificultando que nos mantengamos conectados desde el inicio de la trama. Aun así, la dirección propone una composición escénica que aporta a lo narrativo, aunque no se logran unificar los elementos artísticos con precisión y eso no aporta a la representación. En escena: David Almandoz y Camila Yong.

Finalmente, ¡Ah, qué terapia!, escrita por Mario Soldevilla y dirigida por Dante del Águila, marca el punto más alto de la velada. Con un espacio bien utilizado y un estilo de actuación definido, la pieza ofrece claridad en su convención y logra mantener un buen ritmo. La paleta de colores logra potenciar la composición escénica y la construcción de personajes; también se visualiza un correcto aporte desde el simbolismo. La actriz despliega un trabajo vocal versátil y conectado con el cuerpo, mientras el actor se mantiene con escucha activa, generando un contrapunto dinámico. El uso del espacio es variado y la dramaturgia mantiene coherencia y tensión hasta el final. Incluso la interacción con el público, potencia la complicidad. El resultado es un montaje vivo, fresco y sostenido en intensidad. En escena: Mario Soldevilla y Katherina Sánchez.

En conjunto, Confesiones de Invierno ofrece una velada heterogénea: momentos de sinceridad escénica que a veces se pierden en repeticiones o por la falta de un conflicto definido, pero que encuentran en su última pieza una resolución vibrante. Una temporada que, pese a sus altibajos, refresca la cartelera limeña con propuestas íntimas y cercanas al espectador.

Rubén Aquije

3 de setiembre de 2025

lunes, 1 de septiembre de 2025

Crítica: EL BARBERO DE SEVILLA


Del engaño y la calumnia al final feliz

El barbero de Sevilla es una comedia del teatro francés, ubicada en Sevilla, representada por primera vez en 1775 (la ópera vino después) y desde entonces ha hecho reír a muchas generaciones. En la puesta que vimos en la Alianza Francesa, Jean-Pierre Gamarra recurre a la rumba catalana del dúo Estopa, en voz de los personajes que nos reciben, cuyo canto, atuendo y maquillaje nos introduce a la comedia, con lo que logra dar mayor frescura a los textos originales de Pierre-Augustin de Beaumarchais.

Como toda comedia de trampas absurdas, enredos y trapisondas, el ritmo es fundamental. En este "barbero", la puesta logra divertirnos en cada acción de sus personajes, sin desperdicio alguno. Incluso desde bambalinas o fuera de escena contribuyen al ritmo incesante. El objetivo de una comedia es divertir y esta lo logra de principio a fin. Pero también nos divierte la mofa de conductas inmorales de quienes por su gran poder se presentan como superiores. Para ello, el mismo conde de Almaviva se presenta con la identidad falsa de un estudiante modesto, pero atrevido y enamorado. Todos engañan a todos, pero el final feliz, con la boda de Rosina y el Conde de Almaviva no premia el engaño sino la astucia, la bondad de los jóvenes triunfa sobre la ambición de una nobleza injusta y caduca, representada por los viejos Bartolo y Basilio, el maestro corrupto y calumniador. Rosina es desde el principio la víctima de las ambiciones de Bartolo y la llegada del joven Lindoro prende la chispa de la libertad y el deseo, ante un matrimonio impuesto y abominable y se muestra como una rebelde frente a las circunstancias. Fígaro no es un simple alcahuete, sino que inclina la balanza, con sus tretas, a favor del bien, frente al mal.

Conocemos la genialidad de Gamarra por sus puestas de óperas como Idomeneo y Cosi Fan Tutte de Mozart, Alzira de Verdi o Carmen de Bizet, así como obras de teatro como las de Moliere: El misántropo, El avaro y Tartufo. Esta alta expectativa no es defraudada por la puesta del Barbero en la Alianza Francesa, donde el peso de la puesta recae en el desempeño de los actores: se luce en expresividad la encantadora Amaranta Kun, en el papel de Rosina; la picardía y perspicacia de Fígaro, interpretado por Stefano Salvini; y el talento de Oscar Yépez (Conde de Almaviva), para ser el conde disfrazado de Lindoro, de un capitán borracho y por último, de un profesor de música. Completan el elenco con solvencia y mucho humor, Alonso Cano (Don Bartolo) y Martín Aliaga (Basilio).

David Cárdenas (Pepedavid)

1º de setiembre de 2025