Entre lo que vemos y lo que queda fuera de escena
Hay algo particularmente interesante en una obra que decide hacer del teatro su propio territorio de exploración. Llamada Mofa, presentada por el Grupo Espacio Libre en el marco de sus 27 años de trayectoria, parte justamente de ese universo: el escenario, sus códigos, sus expectativas y aquello que ocurre cuando la representación deja de responder a lo que estaba previsto.
La propuesta de Karlos López Rentería, bajo la dirección de Diego La Hoz, construye una situación en la que los límites entre ficción y realidad se vuelven progresivamente más permeables. El espectador es invitado a observar no solamente aquello que sucede frente a sus ojos, sino también las relaciones, tensiones y circunstancias que pueden modificar el curso de una función. Es, en cierta medida, una mirada al teatro desde el propio teatro.
Uno de los elementos que atraviesa la experiencia es el humor, utilizado como vía para aproximarse a situaciones que adquieren distintos niveles de tensión. Esta convivencia entre lo cómico y lo conflictivo genera una dinámica particular en la que los personajes deben responder constantemente a circunstancias que escapan de su control. La puesta apuesta así por un movimiento continuo entre diferentes estados, dejando espacio para que el público complete y cuestione aquello que observa.
Más allá de las distintas lecturas que pueda suscitar la obra, resulta importante valorar el hecho de que una agrupación como Espacio Libre continúe generando temporadas y convocando a artistas alrededor de nuevas propuestas. Mantener vivo un proyecto teatral durante 27 años implica una constancia que merece ser reconocida, especialmente en un contexto en el que producir y sostener una temporada supone un esfuerzo considerable. Cada función concretada y cada sala que logra convocar espectadores forman también parte de ese trabajo silencioso que sostiene la actividad teatral.
En ese sentido, Llamada Mofa encuentra uno de sus mayores valores en la posibilidad de propiciar un encuentro entre artistas y espectadores alrededor de una pregunta que el propio teatro parece formularse constantemente: ¿qué ocurre cuando aquello que debía permanecer detrás de escena termina irrumpiendo en nuestra mirada?
Finalmente, desde la experiencia de Oficio Crítico, es importante destacar la disposición del equipo de producción, cuya puntualidad, coordinación y trato amable contribuyeron a una recepción especialmente cordial. El trabajo de una puesta en escena no comienza ni termina con lo que sucede sobre las tablas; también se construye en cada una de las personas que hacen posible que una función ocurra.
Llamada Mofa cuenta con la dirección de Diego La Hoz, la producción del Grupo Espacio Libre y las actuaciones de Sadith Arévalo, Silvana Arditto, Nicolás Audala, Alonso Olazábal, Tahili Sánchez e Ysmael Uriarte, quienes asumen el desafío de sostener esta propuesta y llevarla al encuentro directo con el público.
Tammy Alfaro
30 de agosto de 2026
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario