viernes, 12 de junio de 2026

Crítica: VISITA INESPERADA


No es ficción, es vivencia

Lo que podría ser una charla motivadora para pacientes con diagnóstico de cáncer, se convierte, gracias a la emoción de Sofía Bogani y la excelente dirección de Jesús Álvarez Betancourt, en una experiencia teatral que conmueve e invita a la reflexión. Así es Visita inesperada.

El teatro testimonial tiene siempre el reto de lograr la empatía del público con el personaje que es alguien de carne y hueso contando sus asuntos personales. Entonces, no es ficción ni historia, sino vivencia. Sofía nos cuenta su experiencia y todos sabemos que podríamos estar en su lugar (más de uno debe haber pasado por lo mismo), pero no tendríamos la valentía de exponernos y ella lo hace.

Parecería una terapia de grupo, pero el relato adquiere otra dimensión con la aparición de personajes fantásticos que apoyan la narración y adquiere intensidad con los recursos que utiliza el director para darle sentido y sentimiento a cada momento. 

El monólogo no son solo palabras. Desde su ingreso por el pasillo central del Teatro de Lucía, la actriz identifica quién es como personaje, su tono, su ritmo e intensidad están cuidadas para disponernos a entenderla y por eso nos interesamos.

Sofía, a quien vemos fuerte, joven y bella, no se desploma ni debilita; no le huye a las preguntas y reacciones de siempre, sino que las enfrenta para con las respuestas que ella ha descubierto y hecho suyas. Es más, el teatro se vuelve integrador cuando se abre a la intervención del público y deja los límites. Nunca hubo una cuarta pared protegiendo al personaje. Por eso se vive la experiencia teatral como una entrega honesta y bien realizada.

David Cárdenas (Pepedavid)

12 de junio de 2026

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