viernes, 6 de agosto de 2021

Crítica: EL PERIODISTA


¿Cuarto poder?

El escritor y filósofo escocés Thomas Carlyle fue el primero en atribuirle el término “Cuarto Poder” a la prensa, a mediados del siglo XIX, debido a la importante influencia que tienen los medios de comunicación sobre la opinión pública y la sociedad en general. Y es una dura realidad que en estas épocas de cambios gubernamentales y crisis sanitarias, hemos asistido, salvo honrosas excepciones, al total descalabro de los medios periodísticos en cuanto a su autonomía, rigurosidad e imparcialidad. Basta leer en redes sociales los profundos daños psicosociales y sus nefastas consecuencias que ha provocado la desinformación irresponsable. El periodista, basada en la obra del mismo nombre de Alejandro Ramírez y Felipe Curiel, es una puesta grabada que explora algunos de los aspectos más trascendentes de esta sacrificada y delicada profesión.

Presentada por Disco Producciones, la propuesta del director Jesús Delgado consiste en trasladar a los espectadores en el tiempo, décadas atrás, dentro de una oscura habitación en la que dos hombres de prensa mantienen una tensa conversación, mientras que uno redacta con pasión en su máquina de escribir y el otro se maquilla minutos antes de presentar un noticiero. Manuel (Nicolás Osorio) es un periodista idealista, que cree firmemente en la capacidad transformadora que tiene su profesión en el mundo; sin embargo, Julio (Alberto Vidarte) no comparte dicha afirmación, recordándole la dura y cruda realidad de la práctica periodística. Los precisos diálogos exponen muchas de las problemáticas que enfrenta este oficio, todos (demasiado) actuales y vigentes, que nos llevan a una pertinente reflexión sobre el relevante papel que cumple en nuestra historia.

Muy buenas las interpretaciones de ambos actores, un sólido Vidarte y un sorprendente Osorio en una lograda caracterización, quienes le dan peso y veracidad a sus respectivos personajes. El manejo de la cámara y los efectos sonoros suman a la fluidez de la propuesta. El final de la historia, que cuenta con un componente onírico, justifica de cierta forma la atmósfera tétrica y claustrofóbica que se nos presentó al inicio. El periodista es una oportuna puesta virtual que aborda la enorme responsabilidad que tienen los hombres y mujeres que se dedican a informar, sin olvidar además que son seres humanos, con sus propios conflictos e intereses, y que con su accionar pueden alterar el debido funcionamiento de este cuarto poder.

Sergio Velarde

6 de agosto de 2021

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