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domingo, 26 de octubre de 2008

Crítica: LA PERA DE ORO

Revitalizando el teatro infantil 

Qué reconfortante es apreciar una obra de teatro infantil que no trate a los niños como retrasados mentales, que no mezcle personajes de cuentos de hadas con populares ídolos televisivos y que no se limiten, con regular o menor fortuna, a plagiar descaradamente alguna película de Disney con el único fin de lucrar en la taquilla. Como dice la crítica Sara Joffré, los peores trabajos teatrales ocurren en las obras infantiles. Y esta reflexión viene al caso, luego de apreciar una de las excepciones a la regla, uno de los montajes más bellos e impecables del año, en cuanto a teatro para niños se refiere: “La pera de oro” de César de María con la dirección de Patricia Romero.

La historia, basada en uno de los cuentos que el autor le narraba a su propia hija, nos presenta a la niña Alicia, quien deberá encontrar un remedio para la enfermedad que aqueja a su hermanita, con la compañía de su inseparable gato de peluche. Se inicia así una entretenida aventura, en la que la protagonista aprenderá grandes lecciones con simpáticos personajes que se le cruzarán en el camino, hasta dar con la recompensa final, una pera de oro capaz de curar cualquier enfermedad. Se trata de una historia que recoge situaciones y elementos de otras fuentes, pero que en escena lucen originales y frescas, volviendo la puesta en escena más atractiva.

Romero logra un montaje ágil, ameno y muy lúdico, con un buen manejo del espacio, y con escenografía y luces que crean y delimitan acertadamente los lugares en los que se desarrollan las diversas escenas. Anneliese Fiedler y Guillermo Machiavello como Alicia y el Gato, respectivamente, aportan energía y precisión a sus personajes, guiando y haciendo partícipes a los niños de sus aventuras, siempre con la ayuda de la Narradora, interpretada muy acertadamente por Angela Zignago. Masha Chavarri y Nicolás Fantinato tienen la misión de crear a los diversos personajes que aparecen en el camino y logran su cometido con gran convicción.

“La pera de oro” es un montaje que revitaliza el teatro para niños, y nos invita a mantener viva la esperanza de que este tipo de teatro puede brindarnos verdaderas y muy gratas sorpresas, con el único fin de educar a los más pequeños en la visión de las artes escénicas, pues serán ellos quienes elijan qué espectáculos ver en el futuro. No se trata de lucrar a corto plazo, sino de arriesgar para lograr buenos frutos, como “la pera de oro”, a largo plazo.

Sergio Velarde
26 de octubre de 2008

sábado, 26 de octubre de 2019

Crítica: LA PERA DE ORO


El amor todo lo cura

César De María viene desarrollando una muy interesante producción dramatúrgica, con varios clásicos nacionales en su haber, como ¡A ver, un aplauso! (1989), Escorpiones mirando al cielo (1993) o Dos para el camino (2002). Y en lo concerniente a sus trabajos de teatro para la infancia, Oficio Crítico alcanzó a ver La pera de oro (2008) y La Chica de la Torre de Marfil (2013), ambas obras con protagonistas femeninas empoderadas, que deben superar varios retos para alcanzar sus respectivos objetivos, en montajes que lograron estéticas muy particulares. Justamente, se encuentra en temporada una reposición bastante tardía de la primera, en el Centro Cultural de la Universidad del Pacífico, en coproducción con Escena Contemporánea y dirigida por Nadine Vallejo, co-directora de La reunificación de la dos Coreas (2018), quien por primera vez se enfrenta a una puesta en escena familiar.

Tal como lo mencionó De María, La pera de oro está basada en uno de los cuentos que el autor le narraba a su propia hija: una tierna niña llamada Alicia debe encontrar el remedio que cure la enfermedad que aqueja a su hermanita Camila, en complicidad con su gato de peluche, de nombre Tembleque. Es así que encuentran en un libro la solución: conseguir la “pera de oro”, una fruta que tiene el poder de sanar la enfermedad de la niña. Alicia y su gato emprenden entonces un viaje en el que se toparán con varios y extravagantes personajes, que incluyen bibliotecarias, panaderos, gallinas, genios, hadas y brujas, de los cuales aprenderán grandes lecciones, como la del amor como cura para cualquier mal. La historia es divertida y dinámica, muy bien ejecutada por el elenco y con un simpático diseño de arte a cargo de Bea Chung.

Macla Yamada y Miguel Álvarez asumen con entusiasmo y carisma los roles de Alicia y Tembleque, mientras que Alexandra Graña se encarga de narrar con mucha simpatía la historia a los pequeños espectadores. Lita Baluarte y Daniel Cano demuestran su versatilidad encarnando a los diversos personajes con los que se encuentran la niña y su gato. Las canciones en vivo, escritas por De María y musicalizadas por Mateo Chiarella, están impecables; sin embargo, las luces de platea podrían encenderse un poco más para que los pequeños puedan leer el cancionero que se entrega antes de empezar la función. Esta nueva versión de La pera de oro no defrauda, gracias al inspirado trabajo de Vallejo y confirma a De María como uno de nuestros dramaturgos más completos.

Sergio Velarde
26 de octubre de 2019

lunes, 16 de septiembre de 2013

Crítica: MIMÍ Y EL MONSTRUO DE LA NOCHE

Enfrentando los terrores nocturnos

En el 2008 la directora Patricia Romero consiguió un acertadísimo montaje para toda la familia con La pera de oro, escrita por César De María. En aquella historia, la joven Alicia debía sortear múltiples obstáculos y enfrentar sus miedos para conseguir el remedio para salvar a su hermanita. En la puesta en escena de Mimí y el Monstruo de la Noche, escrita y dirigida por Romero en el Teatro Juan Julio Wicht S.J. de la Universidad del Pacífico, nuevamente los miedos atormentan a la pequeña protagonista, que acaba de enterarse de la separación de sus padres, pues la criatura que aparece debajo de su cama al ocultarse el sol, le impide conciliar el sueño. Para vencer sus temores contará con dos amiguitos expertos en espantar a los monstruos. La reciente puesta en escena de Romero repite algunos de los aciertos que consiguió con La pera de oro, aunque algunos detalles impiden redondear el trabajo final.

Preludio Asociación Cultural, con el apoyo del Centro Cultural de la Universidad del Pacífico, consigue un cuidado diseño de producción. El ritmo de la obra no decae en ningún momento y atrapa la atención de los más pequeños. Acaso pudo trabajarse las canciones en vivo utilizando micrófonos, pues las voces grabadas nunca sumarán puntos a un montaje teatral. Desde un inicio podemos suponer que la separación de los padres de Mimí es la causante de la aparición del monstruo, pero esta hipótesis debería ser más entendible para los pequeños; no basta con terminar el Padre-Narrador bajo la cama al terminar la función.

Por otro lado, las actuaciones son todas muy correctas. Camila Zavala convence como la niña en apuros, bien secundada por dos actores de amplio registro como Andrés Salas y Nicolás Fantinato, como sus compañeros de aventuras. Claudio Calmet y Emilia Drago interpretan con bastante corrección a los padres de Mimí. Acaso el mejor personaje sea el monstruo, que Romero plantea hábilmente en escena como una marioneta, a ratos atemorizante a ratos divertida, bien manipulada por Daniel Zarauz. Mimí y Monstruo de la Noche es un divertido espectáculo para toda la familia, que nos trae a la memoria aquellos miedos que todos tuvimos que enfrentar en nuestra niñez.

Sergio Velarde
16 de setiembre de 2013

lunes, 22 de junio de 2020

Crítica: LUNA NUEVA


Cada vez más lejos de la “teatralidad”

“El teatro persiste. A acomodarnos en (la) sala de nuestras casas. La obra teatral “Luna nueva”, de Lita Baluarte, se reestrenará en vivo por la pla(ta)forma…”, rezaba la curiosa nota de prensa aparecida en un medio de comunicación digital. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Resulta imposible afirmar que efectivamente el Teatro (con mayúscula) persista, si el producto final (acaso uno de los mejores y más sentidos proyectos escénicos virtuales del año) ha encontrado la manera de alcanzar la excelencia artística, alejándose justamente de sus raíces teatrales. Pero este hecho no es para nada negativo, ni para el público ni para los responsables del proyecto. Al contrario: Baluarte (una competente actriz a quien vimos el año pasado en La pera de oro), con la impecable producción de Malu Gil, ha conseguido uno de los productos audiovisuales más emotivos y sinceros creados en medio de esta estresante pandemia, con la aparentemente sencilla y cotidiana conversación virtual de una pareja clasemediera. Y todo esto bien alejado del Teatro.

Las molestas dificultades técnicas ya dentro de la plataforma, durante la emisión de las funciones de la segunda semana de Luna nueva, bien podrían ser comparadas (aunque con mucha cautela) con la interrupción sonora de los benditos celulares en plena función, tal como lo apunta Milagros Guevara en su crítica de El último Barco, aunque este último espectáculo se ofreció en otra plataforma con sus propias limitaciones. Pero esa sería la única analogía posible con el Teatro, ya que tanto una débil conexión, la saturación de usuarios presentes al mismo tiempo en el evento, problemas de diversa índole con la plataforma virtual, los cortes de electricidad u otras situaciones similares, pero ajenas a la producción, pueden provocar aun un daño mayor. Pues dicho y hecho. Por respeto a su público y haciendo gala de gran profesionalismo, la productora Proyecto Lunar ofreció al público de esas dos funciones incompletas, la versión grabada del proyecto. Fue en ese momento en que Luna nueva cortó de raíz cualquier atisbo teatral.

¡Y es que Luna nueva acabó siendo presentada de manera grabada! ¡Y así se acabó la "persistencia" del teatro en la sala de nuestras casas! ¿Es acaso una falta de respeto el no haber sido representada la historia un par de veces más en vivo para el público de la última semana? En lo absoluto. Incluso podría afirmarse que este detalle (que en realidad es enorme, porque el Teatro tiene que ser en vivo) no perjudica en nada la puesta en escena del proyecto. Porque no es Teatro. Pero la calidad se ve a leguas en Luna nueva, ya sea en versión grabada o en directo. Incluso, la “teatralidad” en las actuaciones se encuentra totalmente ausente, gracias a unos soberbios Valeria Escandón y Gonzalo Molina en los roles principales, con interpretaciones precisas, naturales y convincentes, aprovechando cada minuto de esta conversación en videollamada (tan real, tan vigente justo ahora) para restregarnos en nuestra cara la fragilidad del amor de pareja en estos tiempos de pandemia. Luna nueva es un verdadero logro audiovisual que debe motivarnos a dejar de lado esa terca idea de la “persistencia” del Teatro, cuando el lenguaje cinematográfico bien utilizado puede ofrecer felices resultados como este. Cuando todo esto pase y retornemos todos al escenario y a las butacas, entonces volveremos a hacer y ver Teatro. Mientras tanto, con proyectos como Luna nueva, disfrutemos en la sala de nuestras casas de nuevas experiencias de Interpretación de excelente calidad.

Sergio Velarde
22 de junio de 2020

miércoles, 15 de mayo de 2013

Crítica: LA CHICA DE LA TORRE DE MARFIL

Muy disfrutable espectáculo multidisciplinario

Tal como lo hizo en el 2010 con el feliz estreno de La Pera de Oro, el reconocido dramaturgo César De María vuelve a adentrarse en el terreno de los cuentos infantiles y nos presenta su nueva obra, titulada La Chica de la Torre de Marfil, una adaptación del conocido cuento de Rapunzel, en la que consigue darle una mayor profundidad a los personajes, a la vez que la trama adquiere proporciones épicas, gracias al enfoque multidisciplinario otorgado por el director Sergio Galliani e Insomnio Producciones. La inclusión de secuencias con danza contemporánea, números de circo, acrobacias en bicicleta, telas colgantes y especialmente, las canciones originales con voz y música en vivo, le dan brillos a la historia, además protagonizada por un solvente grupo de actores.

Luego de una introducción musical en la que los actores se presentan ante el público, un par de narradores nos cuentan la “verdadera” historia de Rapunzel (una luminosa Tati Alcántara), que incluye una variedad de temas engranados con mucha astucia: desde el amor maternal a prueba de todo que tiene la Reina (Daniela Camaiora), al perder a su hija por soberbia, y el de la Bruja (una genial Patricia Portocarrero), en su afán por protegerla del mundo, encerrándola en la Torre de Marfil; hasta la contaminación ambiental que sufren los bosques, por parte del Duque Mercurio (Renato Bonifaz), un inescrupuloso fabricante de fármacos. Pero acaso lo mejor del montaje sea la ingeniosa vuelta de tuerca que se le da a la personalidad de la Bruja Maruja, mitad Madre mitad Bruja: ya no sólo es la malvada antagonista que tiene prisionera a Rapunzel, sino que ahora es también la protectora de la naturaleza, que sana el bosque de los efectos nocivos de los químicos. Acaso el personaje menos conseguido sea el interés amoroso de Rapunzel, el Príncipe (Andrés Wiese), que pierde progresivamente protagonismo hacia el final del montaje, a pesar de ser coronado como nuevo rey.

Excelente el trabajo musical de la protagonista Tati Alcántara y el del resto del elenco, destacando una sorprendente Daniela Camaiora como la majestuosa Reina. Mención aparte para la actriz Patricia Portocarrero en el papel de la bruja Maruja, quien se roba cada escena en la que aparece, tal como lo hizo en Hairspray. El vestuario anacrónico con toques urbanos de los actores luce muy vistoso y el diseño escenográfico es lo suficientemente funcional como para permitir el cambio fluido de los espacios. Los superables problemas técnicos, tales como el audio y algunos detalles con los telones, no impiden el disfrute de la obra. La Chica de la Torre de Marfil, todavía en temporada en el Teatro Canout, es un espectáculo completo y entretenido, disfrutable para grandes y chicos, que confirma a César De María como un hábil narrador de historias y a Sergio Galliani como un efectivo director, capaz de sacar adelante proyectos de gran envergadura.

Sergio Velarde
15 de mayo de 2013

domingo, 1 de diciembre de 2019

LO MEJOR DE LAS ARTES ESCÉNICAS EN LIMA


“Trabaja por una causa, no por aplausos. Vive la vida para expresar, y no para impresionar.” (Anónimo)

Sábado 28 de diciembre 8:00 pm en el Asociación de Artistas Aficionados AAA (Jr. Ica 323 Cercado de Lima). Entrada libre, capacidad limitada.

Inaugurado el blog en marzo del 2008 y por noveno año consecutivo, OFICIO CRÍTICO propone un compartir para todos aquellos que se dedican a las artes escénicas en nuestra ciudad capital, con el único propósito de reconocer y celebrar aquellas obras y artistas que sobresalieron por su profesionalismo y calidad sobre el escenario limeño.
Esa es y será siempre, la principal razón para la realización de este evento.

Entraron en la clasificación los montajes que tanto OFICIO CRÍTICO como sus gentiles colaboradores consideraron pertinentes para hacerles una mención y que alcanzaron a ver en temporada, desde finales de noviembre del año pasado hasta la quincena de noviembre (aproximadamente) del 2019.

Cabe resaltar que este año acaso haya sido el más complicado para la selección de las puestas, debido al gran número de estrenos de calidad en las salas limeñas, con temporadas cada vez más breves.

En el evento central se entregarán distinciones especiales para cada terna: MONTAJE, DIRECCIÓN, ACTOR, ACTOR DE REPARTO, ACTRIZ y ACTRIZ DE REPARTO, tanto para las categorías de DRAMA, COMEDIA/MUSICAL y TEATRO PARA LA INFANCIA.

Cada categoría tendrá dos premios: uno del público, que podrá votar virtualmente a través de la encuesta publicada en el blog (que puede ser vista solo en versión web); así como también el jurado de OFICIO CRÍTICO dará su propio veredicto durante el evento.

La encuesta se cerrará el LUNES 23 DE DICIEMBRE.

Además, se concederá algunas distinciones:
Premio de Dramaturgia SARA JOFFRÉ para la MEJOR OBRA PERUANA ESTRENADA EN EL 2019.
Premio especial del jurado OFICIO CRÍTICO para el montaje destacado del año.

Este año, OFICIO CRÍTICO les dedica el evento a todos los colegas comunicadores, periodistas y promotores de las artes escénicas en la capital, quienes acompañarán a los ganadores del año pasado sobre el escenario para anunciar a los de este 2019.

TEATRO PARA LA INFANCIA

En esta terna, figuran importantes montajes como EL ZORRITO AUDAZ Y EL AVE VORAZ de Celeste Viale; GATO DE MERCADO de Gimena Vartu; HISTORIA DEL CÍRCULO DE TIZA, adaptación de Ismael Contreras; LA TROPA DE LATA Y LA PRINCESA RECICLADORA de Gloria María Solari; LOS CUENTOS DEL ABUELO, una creación colectiva; LOS HOMBRES LOBO VIVEN EN MI CLOSET de Oz Jiménez; NUESTRA GRAN AVENTURA EN LAS CIENCIAS de Paola Vicente; y S.O.S. EXPLORADORES AL RESCATE, una creación colectiva. Los impecables trabajos de dirección considerados son los de Angelita Velásquez por “Los cuentos del abuelo”, Claudia Rua por “El Zorrito Audaz y el Ave Voraz”, Gloria María Solari por “"La Tropa de Lata y la Princesa Recicladora", Herbert Corimanya por “Hoja seca”, Ismael Contreras por “Historia del Círculo de Tiza”, Roberto Vigo por “S.O.S. Exploradores al Rescate”, Rocío Limo por "Nuestra gran aventura en las ciencias" y Rod Díaz Sánchez por “Los hombres lobo viven en mi closet”.

En cuanto a las interpretaciones, resaltó el trabajo de Alexandra Barandiarán y Renato Medina-Vasallo por “El Zorrito Audaz y el Ave Voraz”, Ana Santa Cruz por “Máxima, protectora del agua”, Cynthia Bravo y Andrés Solano por “La niña perdida”, Elena Castillo por “Frankenstein”, Emily Yacarini por “Hoja seca”, Giovana Beltrán por “Los cuentos del abuelo”, Katya Castro y Miguel Vergara  por “Gato de mercado”, Lita Baluarte y Daniel Cano por “La pera de oro”, Álvaro Pajares por “Los hombres lobo viven en mi closet”, Francisco Rodríguez por “Dr. Oinc”, Juan José Oviedo por “Vampi 2: Pulgoso Amor” y Renato Pantigozo por “S.O.S. Exploradores al Rescate”.

COMEDIA/MUSICAL

En esta categoría participan por el mejor montaje: COLACHO HERMANOS O PRESIDENTES DE AMÉRICA de César Vallejo; CÓMO CRIAR DINOSAURIOS ROJOS, una creación colectiva; HORIZONTE DE EVENTO de Karlos López Rentería; KAPITAL 2,5, una creación colectiva; LA LOCA DEL FRENTE, inspirada en novela de Pedro Lemebel, escrita por Daniel Fernández, letra y música de Sebastián Abad; LA OBRA DEL SEXO de Federico Abrill; MAGIA EN UNA LIMA DE NOCHE de Javier Merino; y VARIETÉ CHOPIN, una creación colectiva. Entre los trabajos de dirección, destacaron Carlos Galiano por “Todos vuelven, un musical para el Perú”, Daniel Chiang y Christian Ávalos por “El amor después del amor”, Dusan Fung por “Una pequeña guerra de independencia”, Daniel Fernández por “La loca del frente”, Fernando Castro y Sammy Zamalloa por “Cómo criar dinosaurios rojos”, Javier Merino por “Magia en una Lima de noche”, Paco Caparó y Jhosep Palomino por “Kapital 2,5” y Rodrigo Falla Broussett por “Un amor como el nuestro”.

Resaltaron entre los intérpretes, los trabajos de Brian Suárez, Fito Bustamante y Alexandra Jiménez por “Horizonte de evento”; Bruno Espejo y Mariajosé Vega por “Aquello que no está”; Carlos Daniel Salazar por “Una pequeña guerra de independencia”; Eduardo Pinillos y Natalia Torres Vilar por “La obra del sexo”; Gabriel Gil, Gerardo Cárdenas y Maykol Asencios Cruz por “Kapital 2”; José Dammert y Jackeline Felipe por “Magia en una Lima de noche”; Omar García López, Eduardo Bazán, Edwar Reyes y Luciana del Carmen por “Colacho Hermanos o Presidentes de América”; Cecilia Bouillon y Paula Zuzunaga por “Circo Televisión”; Gretha Bazán por “Love”; Miluska Eskenazi por “Reina por un día”; Pilar Astete y Alexia Dalmau por “Dra. Ana L.”; Stephanie Orúe por “Pantaleón y las Visitadoras”; Alonso Cano por “Más pequeños que el Guggenheim”; Jonathan Oliveros por “La loca del frente”; Micky Moreno y Natali Zegarra por “Un amor como el nuestro”; Pablo Saldarriaga y Pietro Sibille por “El misterio de Irma Vap”; Tirso Causillas y Nani Pease por “Cómo criar dinosaurios rojos”; Fabiola Coloma por “Las rubias también lloran”; Gabriela Wiener por “Qué locura enamorarme yo de ti”; Priscila Espinoza por “Medias naranjas”; y Vania Accinelli por “Voley”.

DRAMA

Alcanzaron excelente resultados los montajes de BAGUA, NI GRANDE NI CHICA de Sara Joffré; LA SONRISA DEL NIÑO ARAÑA de Desly Angulo; LA OBRA QUE NUNCA PENSAMOS HACER de Leo Cubas Ruiz; LO QUE NOS FALTABA de David Carrillo; NUESTRA SEÑORA DE LAS NUBES de Arístides Vargas; PUNK ROCK de Simon Stephen; REBOBINA’94 de Claudia Ruiz y Alejandra Núñez; y XAUXA, una creación colectiva de La Casa de Tespis. Los directores destacados en esta categoría son Alejandra Vieira por “Este lugar no existe”, César Golac por “Xauxa”, David Carrillo por “Lo que nos faltaba”, Diego La Hoz por “Bagua, ni grande ni chica”, Fito Valles por “Mi hijo solo camina un poco más lento”, Jorge Robinet por “Punk Rock”, Michael Joan por “Nuestra señora de las nubes” y Nella “Samoa” Álvarez por “Falsarios”.

Realizaron un extraordinario trabajo sobre las tablas Alicia Mercado por “La película”; Andrea Fernández, Andrea Alvarado y Mónica Ross por “Mi hijo solo camina un poco más lento”; Andrea Luna y Sebastián Stimman por “La habitación azul”; Angélica Iturbe por “Interrupciones en el suministro eléctrico”; Eliana Fry García-Pacheco por “Maribel dice los pieses”; Gisela Ponce de León por “Hedda”; María del Carmen Sirvas y Esteban Philipps por “Balada de la Concha y la Pastora”; Denise Arregui por “Amistades peligrosas”; Alana La Madrid, Briscila Degregori, Katya De los Heros, Gonzalo Talavera y Rodrigo Rodríguez por “Xauxa”; Andrea Brissolese La Torre por “La obra que nunca pensamos hacer”; Gabriela Gallegos por “La vida es sueño”; Ilda Polo por “Bagua, ni grande ni chica”; Lilian Schiappa-Pietra por “La Celestina”; Muki Sabogal por “Yerma”; Carlos García Rosell por “Saint-Ex. El hombre detrás de ‘El Principito’”; Daniel Lanfranco por “Rebobina’94”; Diego Carlos Seyfarth por “El rancho de los niños perdidos”; Henry Sotomayor por “Mercuccio: Venganza, muerte y redención”; Miguel Iza por “Tu mano en la mía”; Sergio Armasgo por “Los cachorros”; Walter Ramírez por “La chica del parque”, Abel Enríquez por “Juego de roles”; Cristhian Palomino por “Y ahora… ¿qué hacemos con Jacinto?”; Diego Pérez por “Los inocentes”; Ítalo Maldonado por “Roberto Zucco”; Miguel Dávalos por “Punk Rock”; Roni Ramírez por “Fe de ratas”; y Tadeo Congrains por “Los elefantes”.

Reconocimientos especiales y colaboradores

Así como ESPACIO LIBRE, ÓPALO, CUER2, TEATRO DE LA RESISTENCIA, EUREKA TEATRO, PUESTA, ASOCIACIÓN DE ARTISTAS AFICIONADOS y AQUALUNA, este año recibirá un merecido homenaje por su trayectoria artística el colectivo ARENA Y ESTERAS.

Este año, daremos inicio a los homenajes individuales; será reconocido por su impecable trayectoria el maestro ARTURO VILLACORTA.

También recordaremos a las personalidades del teatro que nos abandonaron este año.

Así como en ediciones anteriores, apoyaron para la elaboración de las ternas y la elección final, colegas críticos y comunicadores como DRA. FER FLORES, STEFANY OLIVOS, MARÍA CRISTINA MORY, ENRIQUE PACHECO, KIARA CASTRO, EDER GUARDA, BERTHA ÁVILA, RUBÉN QUIROZ, CARLOS OMAR AMORÓS y los colegas de CRÍTICA TEATRAL SANMARQUINA. A ellos, nuestro profundo agradecimiento.

La cita, repetimos, es el SÁBADO 28 DE DICIEMBRE A LAS 8:00 pm, en la ASOCIACIÓN DE ARTISTAS AFICIONADOS.

¡Los esperamos a todos, para compartir en familia!

Sergio Velarde
1° de diciembre de 2019

miércoles, 17 de febrero de 2021

Entrevista: MASHA CHÁVARRI


“Los actores y actrices más interesantes que conozco tienen humildad y calidad humana.”

Nominada en varias oportunidades por Oficio Crítico, la actriz Masha Chávarri consiguió el premio del público por su divertida actuación en la comedia Tramposo de alto vuelo (2020), con la dirección de Jonathan Oliveros. “Es muy agradable que a uno se le reconozca y sobre todo, en estas épocas tan complicadas,” comenta Masha, quien participó además en interesantes montajes reconocidos por el público y la crítica, como Tu madre, la Concho (2017), Carne de mujeres (2015), Eclipsadas (2014) o la insuperable Demasiado poco tiempo (2011). “No tengo familiares artistas, ni nadie vinculado al mundo teatral, pero en el colegio me encargaba de las actuaciones, de crearlas, de dirigirlas; participaba en todo lo que podía, como en los bailes, pero no tenía idea que terminaría siendo actriz, nunca tuve claro que quería ser.”

Artista desde el colegio

Masha no tuvo la suerte de tener un profesor específico de teatro, pero eso no la detuvo para participar en todas las actuaciones en su centro educativo. “Estudié con Alana la Madrid (actriz) y era un vacilón, fue divertidísimo, no sabíamos actuar, no teníamos noción de lo que era una obra; hacíamos imitación de musicales, por ejemplo, una vez Alana fue Juan Luis Guerra y las demás, el coro.” Masha está convencida de la  importancia de la educación artística en los colegios. “El arte, como parte de la educación, es muy importante; tanto como las matemáticas y  la literatura.” Agrega además que de tener un hijo, jamás lo haría ingresar a un colegio que no tenga el curso de arte. “Le da una formación integral a los niños; un colegio que suprime el arte no es un buen colegio.”

Actualmente, Masha se dedica al coaching a través de las dinámicas teatrales y puede observar sus beneficios en sus alumnos. “Me especialicé en eso, trabajo con niños, adolescentes y adultos a través del teatro, en el desarrollo de sus habilidades blandas a través del trabajo emocional.” El teatro permite desarrollar la personalidad, la seguridad, la comunicación, el autoestima. “Yo creo que el Arte es un camino importantísimo para desarrollar a los niños; es más, a cada persona que me dice: ‘Mi hijo está con ansiedad por estar en cuarentena’ le digo que lo inscriba en un taller de teatro para que canalice sus emociones,  yo creo que el trabajo de las emociones para el desarrollo es vital.”

Maestros y enseñanzas

“Ingreso a la Católica, a Comunicaciones, pero no estaba segura en realidad,” comenta Masha, quien optó por esa universidad, en parte, porque todas sus primas estudiaban en esta casa educativa. “Un día caminando en el campus me encuentro con Alana, y me cuenta sobre el TUC.” Si bien Masha ya había escuchado del TUC, es entonces que se entera que sí había una carrera que podía satisfacer sus necesidades artísticas y, con el consejo y ánimo de La Madrid, decide formarse como actriz profesional. “Fue justo cuando mi mamá no pudo seguir pagando la universidad, yo estaba en letras y tuve que dejarla; regresé el siguiente año, trabajé, me preparé para el examen e ingresé al TUC; a partir de ahí empezó todo.”


Dentro de sus estudios universitarios, Masha tuvo la suerte de contar como maestro, durante cuatro ciclos, a Alberto Isola. "Él es mi papá del teatro,” comenta Masha. “Es un profesional que yo admiro muchísimo, un hombre brillante que tiene un background impresionante para cualquier formación.” Lamentablemente para Masha, hasta ahora no ha podido concretar una colaboración directa con Isola en el escenario. “El año pasado estuvimos por estrenar El jardín de los cerezos, en donde Alberto y yo íbamos a ser compañeros de escena, pero mi corazón se rompió cuando se canceló todo por la pandemia.” Las continuas disposiciones decretadas por el gobierno terminaron por postergar indefinidamente tan ansiado proyecto.

“Son tantos los consejos de Alberto (Isola),” menciona Masha. “Pero creo que el que más me tocó fue cuando dijo que esta carrera es sumamente complicada, que va a ser muy difícil, que va a costar demasiado, y quizá se desanimen en el camino.” Esta afirmación de Isola causó impresión en Masha y siempre la recuerda. “Porque yo me dije: yo lo  voy a lograr. Yo  soy una persona terca; de repente otra persona que no tenga mi terquedad, mi persistencia, no lo hubiese logrado o quizá buscaría una carrera más rentable.” Masha demostró entonces que sí es posible mantenerse activo en la carrera con mucho sacrificio. “Alberto nos decía que aquí estamos para ser profesionales, que con este oficio vamos a sufrir y eso me marcó mucho, pero yo me dije: ‘Yo si voy a llegar a la edad de Alberto y seguiré actuando.”


El tiempo en Plan 9

Acaso una de las mejores puestas en escena de la productora Plan 9 (dirigida por Giovanni Ciccia y David Carrillo) haya sido Demasiado poco tiempo, un espectáculo compuesto de ocho ingeniosas piezas breves del dramaturgo norteamericano David Ives, con la dirección de Carrillo. “Después de Alberto, David Carrillo es mi segunda persona favorita en el teatro,” confiesa Masha. “Es mi formador en comedias; Alberto me formó en la técnica, pero David me ayuda a formarme bien en comedia y en las tablas mismas, porque trabajé bastante con ellos, haciendo varias cosas.” Masha recuerda cuando vio El misterio de Irma Vap (2009) en el Teatro Mario Vargas Llosa y se dijo a sí misma que ella debía estar ahí, en ese escenario.

“En un inicio yo no pensaba que David me podía llamar,” confiesa Masha. “Es tan relativo que nos llamen, yo nunca he sido de estar con gente para que me den trabajo; yo soy una persona muy auténtica, pero tuve la buena suerte que la oportunidad me llegó por reemplazos.” En aquel entonces, se presentaba en el Teatro Mario Vargas Llosa el espectáculo familiar La pera de oro (2010) y Masha entra a reemplazar a una de las actrices; es entonces que Carrillo la ve en uno de los ensayos. “Y me invita a ser parte de esta obra, Demasiado poco tiempo, con un elenco de actores rankeados; estaba todo bien, hicimos la primera lectura y a la semana, nos dice David que ya no teníamos teatro en el cuál presentar.” Los problemas administrativos y las exigencias motivaron la postergación del estreno; sin embargo, el elenco se mantuvo unido para la búsqueda de un nuevo espacio.


La odisea del elenco de Demasiado poco tiempo terminó en el teatro Larco, en ese entonces, solo destinado para obras infantiles y no en buenas condiciones para un espectáculo de la envergadura del colectivo Plan 9. “Se logró conseguir auspicio para arreglarlo, pusieron las nuevas butacas y así fue que con miedo de fracasar en taquilla, estrenamos, porque era un teatro frío.” No obstante, la calidad indiscutible de la obra generó una gran afluencia de público. “Logramos llenar la sala, y llenamos y llenamos y llenamos, fue la obra con la que más plata he ganado,” recuerda Masha emocionada. “Me encontraba con gente que me reconocía por la obra, me recordaban después de tanto tiempo.” Por desgracia, tiempo después el teatro Larco se perdió por la situación insostenible que generaba el dueño. “Me dio mucha pena, porque David y Giovanni siguen siendo grandes referentes para mí.”

“David, como todo buen actor, director, productor es obsesivo,” explica Masha. “En el sentido en que busca que los actores entiendan lo que él quiere lograr como director y sabe llegar; es un director empático.” Asegura además que tiene muy buen al olfato para ver qué talento tiene cada actor con el cuenta para sus montajes. “Yo sentí eso, porque yo como actriz me considero muy versátil, yo creo que él y él en mí, me dio toda esa cantidad personajes; me podía dar un gorila y yo lo iba a hacer.” Masha añade que Carrillo sabe lo que quiere lograr como director. “Aparte que es divertido y relajado, es una persona con la cual se puede chambear súper bien, sin presión y sin estrés.”

Las artes escénicas y la virtualidad

¿Cuáles son las cualidades básicas que debe tener una buena actriz de teatro? “Humildad,” responde Masha. “Para mí, los actores y actrices más interesantes que conozco tienen calidad humana, son buenas personas; parece una tontería, porque primero debería ser la técnica, evidentemente, pero para mí, la primera es tener humildad para hacer las cosas.” Para Masha, de nada sirve que un actor o actriz tenga la mejor técnica del mundo, si los directores no van a soportar trabajar con ellos. “Para mí es eso: ser una persona sensible, empática, divertida, humilde; la segunda característica sería tener una buena  técnica teatral, porque si no tienes desarrollo vocal, proyección, entrenamiento físico, pues vas a ser un actor cumplidor, promedio.” En tercer lugar, Masha menciona la inteligencia que debe tener un intérprete. “Creo que los mejores actores, aparte de ser chéveres, en el sentido de ser humildes, sencillos y buena gente, tienen que ser inteligentes, desarrollados y cultos, que vean mucho cine o series, que lean muchísimo, que se desarrollen no solamente en la actuación, sino que conozcan de muchos temas, como de política, música, etcétera.”


Por otro lado, para Masha, un buen director de teatro, así como Carrillo, debe tener olfato para saber hacer un buen casting. “Puede ser un director que tenga todo pensado técnicamente en el espacio, la utilería, el fondo; pero si elige mal al elenco, todo en esa obra puede fracasar.” También añade los muchos años de preparación que debe contar un director para lanzarse a dirigir una obra. “Creo que cualquiera puede dirigir; yo, por ejemplo, estoy dirigiendo pero de manera educativa, pero otra cosa es mandarme a dirigir algo en el Centro Cultural, por ejemplo..” Tanto directores como actores deben tener una formación complementaria y mucho desarrollo profesional. “Los mejores directores que he conocido han viajado por el mundo, deben tener mucha vida, haber diversificado sus estudios, como fotografía, por ejemplo.”

La virtualidad es una herramienta que muchos artistas están utilizando para continuar con su labor artística; sin embargo, Masha no estuvo del todo convencida al principio. “Nos hemos dado cuenta que es muy difícil hacerlo en vivo, se cae la red, así tengas una buena computadora con una buena cámara, audio o fibra óptica, he visto obras a las que se les ha caído la red intempestivamente, en ese momento pierdes la conexión con el público, es sumamente incómodo, no solamente para los actores, sino para el espectador.” Es por ello que Tramposo de alto vuelo fue un espectáculo pregrabado, de menor duración que el original Un perfecto mentiroso (2018), siempre con la dirección de Jonathan Oliveros. “El proceso fue lindo, porque es un elenco que ya conocía, nos llevamos súper bien, nos divertimos, y Jonathan es muy divertido dirigiendo, necesitas ese sentido del humor para hacer una obra ligera como esta; no fue tan difícil, lo difícil fue  el temor de que nadie nos compre las entradas.” Y es que la competencia, por ejemplo de Netflix, puede disuadir a las personas a comprar una entrada para ver una obra de teatro en la pantalla. “Tratamos de hacer teatro, pero no es teatro realmente, desde que estamos en una pantalla; felizmente hubo acogida en las tres funciones, tuvimos muchas personas conectados, generamos ingresos; fue un proceso muy simpático.”

En el 2021, Masha estará actuando a las órdenes de Manuel Trujillo, junto a la actriz Rafaella Anselmi. “Es una adaptación de la obra Monogamia, la estamos adaptando a la versión femenina, porque resulta común hablar en estos días sobre los hombres y la infidelidad. ¿Cómo ha cambiado el mundo ahora? Las mujeres podemos hoy en día hablar de temas que antes solo estaban en la  conversación masculina, como el poder hablar libremente sobre el sexo.” Esta nueva versión tendrá además, la producción audiovisual de Morris Zubiate, pues se busca presentar un proyecto de calidad. “Andamos trabajando la parte visual, para así presentar un proyecto de calidad,” finaliza.

Sergio Velarde

17 de febrero de 2021

domingo, 3 de agosto de 2014

Crítica: BÉSAME MUCHO

Nada nuevo en el horizonte. 

Lucia (Anneliese Fiedler) entra al departamento de Fernando (Daniel Neuman), con el evidente propósito de seducirlo, a pesar de encontrarse ambos casados: ella, con el chef del momento Pablo (Diego Lombardi); y él, con su tradicional esposa Patricia (Alexandra Graña). La excusa esgrimida por Lucía para entrar en el departamento puede que sea acaso la más cliché: un poco de azúcar para endulzar su café. Así como lo menciona en escena la misma Lucía, el tema de la infidelidad resulta tan manido y cliché - y no solo en teatro, sino en cualquier producto televisivo - que el reto de la obra Bésame mucho, escrita y dirigida por Ernesto Barraza Eléspuru y estrenada en el Centro Cultural El Olivar, tenía la responsabilidad de ofrecer algo novedoso o en todo caso, darle un giro radical al tema para no caer en el estereotipo. Lamentablemente, nada de esto sucede: la puesta en escena de Bésame mucho no ofrece absolutamente nada que no se haya visto mil veces; y todo esto agravado, por el hecho de ser este montaje auspiciado por el concurso de dramaturgia Sala de Parto 2013. 

No hay nada nuevo en el horizonte: el hecho de ser Pablo un reconocido chef resulta ser un dato meramente circunstancial, ya que no existe una sola línea interesante que hable sobre el supuesto boom gastronómico que atraviesa nuestra ciudad. Si bien es cierto la escenografía es funcional, resulta desconcertante el par de escenas seguidas con cada pareja “formal” en su respectiva cama, mientras es auscultada por la otra: esta injustificada imagen rompe con el supuesto secreto que sostiene el drama de la obra. Por otro lado, una vez consumada la infidelidad de Lucía con Fernando, solo queda esperar la inminente revelación y asistir a los reiterados coqueteos entre Pablo y Patricia. El suspenso se diluye de a pocos, el clímax carece de la contundencia necesaria, y el final abierto y previsible, que acaso desliza la posibilidad de considerar como “disculpable” una simple “canita al aire”, resulta por lo menos, discutible.

El elenco hace lo que puede por darle veracidad a sus personajes y acciones, encabezado por un irregular Neuman, que resulta incluso inaudible por momentos. Fiedler y Lombardi, a pesar de sus comprobados registros histriónicos (ella, enérgica y versátil en La pera de oro y Puertas comunicantes; él, contenido y preciso en Bolognesi en Arica), consiguen que sus personajes luzcan afectados y poco naturales. Acaso la única que mantiene la dignidad sea Alexandra Graña (grata revelación teatral en Frankie y Johnny en el Claro de Luna), muy correcta y natural en su accionar. Bésame mucho resulta una comedia fallida, con una dramaturgia endeble y carente de sorpresas, que no aporta nada nuevo sobre un tema tan trillado como lo es la infidelidad; y, discrepando con el comentario de Gabriela Javier Caballero, el joven dramaturgo y director Ernesto Barraza Eléspuru todavía nos debe una pieza con un mayor vuelo que Rockstars.

Sergio Velarde
3 de agosto de 2014

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Crítica: APETITO EN EL BOSQUE ENCANTADO


Bosquejo de obra ecológica   

¿Acaso todas las obras infantiles en la actualidad deben crear conciencia ecológica en los pequeños, necesariamente? ¿Sería un pecado no hacerlo? Si bien es cierto resulta altruista dedicarse a dicha empresa, también lo es que el arte debe ser una efectiva herramienta para llevar esos mensajes a escena de una manera creativa y nunca impuesta al auditorio infantil. O bien se puede prescindir del tema y centrarse en la historia, que si bien no sea muy original, probablemente se hubiera logrado un montaje más sincero, compacto y ágil.

En la Alianza Francesa de Miraflores se viene presentando la obra infantil (o de teatro familiar, según nota de prensa) “Apetito en el Bosque Encantado” escrita por Lily Boza Biscarr y dirigida por el actor Pold Gastello, con la producción de Arde Troya. Un joven llamado Apetito debe enfrentar sus miedos al escapar de unos ogros, encontrar comida para calmar su sonoro estómago y rescatar a una linda hada presa de un malvado mago. Las actuaciones, el vestuario y la escenografía cumplen su función, pero la coartada ecológica, tan “necesaria” en estas épocas, luce sumamente impostada, ya que no tiene mayor relevancia dentro de la historia. Se pueden encontrar mil formas de crear conciencia ambiental en los niños, sin tener los mismos personajes que indicarles textualmente lo que deben hacer.

Además muchas interrogantes aparecen con el transcurrir del montaje, detalles que son muy significativos para los pequeños: ¿Cómo es posible que el espejo de la Ogra Meque (Trilce Cavero) se pueda romper dos veces? ¿Por qué uno de los árboles (Nico Ames) tiene el rostro maquillado de gris como el Ogro Trefe? ¿Por qué el otro árbol (Carmela Tamayo) le da una manzana de esponja a Apetito (Joel Ezeta), mientras que el Mago Sabín (Enrique Victoria) le ofrece al hada Colibrí (Yidda Eslava) una manzana de verdad? ¿Por qué sólo el hada Cándida (Sofía Bogani) tiene alas y el resto carecen de ellas? Detalles fácilmente solucionables que podrían corregirse para futuras temporadas.

A estas alturas, no resulta absurdo exigir a los productores de teatro infantil invertir en ofrecer novedades a su público: por tratarse de un espectáculo musical, bien se pudo presentar pistas grabadas con voz en vivo. No es necesario que los actores sean cantantes (aunque Cavero lo sea, y muy buena), pero bien podrían “interpretar” con entonación las alegres canciones compuestas por las hermanas Cayo. “Apetito en el Bosque Encantado” cumple con entretener al público infantil, pero no podrá elevarse del promedio (la reposición de “La pera de oro” de César de María quedará probablemente como lo mejor del año), hasta encontrar una manera más original y creativa de desarrollarse en escena.

Sergio Velarde 

24 de noviembre de 2010