lunes, 30 de diciembre de 2024

Evento: CEREMONIA DE PREMIACIÓN OFICIO CRÍTICO 2024 (Fotos - 1° parte)


En el Auditorio del ICPNA Centro

Crédito de fotos: Amancio Caballero

El viernes 27 de diciembre se llevó a cabo la ceremonia de premiación Oficio Crítico 2024, celebrando la calidad de los montajes teatrales que animaron nuestra cartelera limeña.

Estuvieron presentes en el evento nuestros colaboradores Stefany Olivos, Milagros Guevara, José Miguel Herrera, Alexandra Valdivieso Chudán y Raúl Williams.

Gracias a la generosidad del ICPNA Cultural: Ana Celia Salazar, Abraham Martínez y su gerente Alberto Servat. 

RESULTADOS DE LA ENCUESTA

En la categoría de TEATRO DE FORMATO BREVE, los ganadores fueron Renato Pantigozo por PSICOANÁLISIS (recibió el premio Yamil Sacin, su director); Grecia Morales por KISMA; y Romina Viñas, quien ganó directora y creadora de AMISTADES PELIGROSAS. Presentó dos premios la actriz Cecilia Tosso, en representación de INTERARTIS PERÚ.

En la terna de MUSICALES, se llevaron sus respectivas distinciones César Adauto por ESTAMOS TODOS LOCOS; Paola Boggio por CAMBIAR EL TRAZO (quien también recogió el premio de su director Henry Gurmendi); y la puesta en escena de CARIÑO MALO, EL MUSICAL CRIOLLO, con idea original de J. Allemant y libreto de Federico Abrill, con su director Tommy Párraga recogiendo el premio. Presentaron a los ganadores las actrices Daniela Rodríguez León y Romina viñas.

Los artistas presentes para recoger sus menciones en la categoría de TEATRO PARA NIÑOS Y ADOLESCENTES fueron los actores Jorge Moretti por CUÉNTAME SHAKESPEARE: MUCHO RUIDO POR NADA y Vanessa Escudero por COCO & EMMA; el director Jesús Álvarez Betancourt por COCO & EMMA; y la obra PEQUEÑO GARABATO de Gabriel Jason Dean, que tuvo como representantes a Pold Gastelo y Aric Bernal. Presentaron los actores Verony Centeno y Yamil Sacin.

En la categoría de UNIPERSONALES, asistieron para recibir los diplomas Alicia Aguirre, asistente de dirección, en representación de la actriz Karen Vivero por PSICOFONÍA; y Sofía Rebata por su trabajo de dirección en MI CRISIS DE LOS 40’S, de su autoría. Presentaron el actor Luis Cárdenas-Natteri y la directora Claudia Castro-Pedro.





























sábado, 28 de diciembre de 2024

Evento: PREMIACIÓN OFICIO CRÍTICO 2024 - GANADORES


Lista de ganadores

Resultados de la encuesta


TEATRO DE FORMATO BREVE

ACTOR

Renato Pantigozo por PSICOANÁLISIS

ACTRIZ

Grecia Morales por KISMA

DIRECCIÓN

Romina Viñas por AMISTADES PELIGROSAS

ESPECTÁCULO

AMISTADES PELIGROSAS de Romina Viñas


MUSICALES

ACTOR

César Adauto por ESTAMOS TODOS LOCOS

ACTRIZ

Paola Boggio por CAMBIAR EL TRAZO

DIRECCIÓN

Henry Gurmendi por CAMBIAR EL TRAZO

ESPECTÁCULO

CARIÑO MALO, EL MUSICAL CRIOLLO, idea original de J. Allemant con libreto de Federico Abrill


TEATRO PARA NIÑOS Y ADOLESCENTES

ACTOR

Jorge Moretti por CUÉNTAME SHAKESPEARE: MUCHO RUIDO POR NADA

ACTRIZ

Vanessa Escudero por COCO & EMMA

DIRECCIÓN

Jesús Álvarez Betancourt por COCO & EMMA

ESPECTÁCULO

PEQUEÑO GARABATO de Gabriel Jason Dean


UNIPERSONALES

ACTOR

Alfonso Santistevan por EL CUERPO MÁS BONITO QUE SE HABRÁ ENCONTRADO NUNCA EN ESTE LUGAR

ACTRIZ

Karen Vivero por PSICOFONÍA

DIRECCIÓN

Sofía Rebata por MI CRISIS DE LOS 40’S

ESPECTÁCULO

LA PACIENTITA NRO. 4 de Sara Paredes Mansilla


COMEDIA

ACTOR

Antonio Aguinaga por INVISIBLE

ACTRIZ

Valentina Gómez de la Torre por TRES TRISTES TIGRES

ACTOR DE REPARTO

Job Mansilla por LA CORRUPTA COMEDIA

ACTRIZ DE REPARTO

Gretha Bazán por LA CORRUPTA COMEDIA

DIRECCIÓN

Bea Heredia Narváez por LA CORRUPTA COMEDIA

ESPECTÁCULO

LA CORRUPTA COMEDIA de Daniel Subauste y Bea Heredia Narváez


DRAMA

ACTOR

Beto Sánchez por EL DÍA DE LA LUNA

ACTRIZ

Ale Lava por LOLA Y SU TAMAÑO EN EL UNIVERSO

Jimena Lindo por PERSONAS, LUGARES Y COSAS

ACTOR DE REPARTO

Gabriel Gil por ¿QUIÉN MATÓ A PALOMINO MOLERO?

ACTRIZ DE REPARTO

Valquiria Che-Piu por CITA A CIEGAS

DIRECCIÓN

Daniel Suárez por AÚN NO LO SÉ

ESPECTÁCULO

LOLA Y SU TAMAÑO EN EL UNIVERSO de Gabriela Gallegos y Florencia Guzmán


Mención del jurado de Oficio Crítico


TEATRO DE FORMATO BREVE

ACTOR

Eduardo Pinillos por YA, PERO… ¿ERES O NO ERES?

ACTRIZ

Andrea Brissolese por LOS IRRESPONSABLES

DIRECCIÓN

Ricardo Caffo por 11:11

ESPECTÁCULO

MUCHACHO, ESTA NO ES TU PATRIA de Luca Reátegui


MUSICALES

ACTOR

Nicolás Galindo por ¡AY! ¿QUÉ SERÁ DE MÍ?

ACTRIZ

Daniela Darcourt por ALMAMÍA, LO QUE NO DECIMOS

DIRECCIÓN

Tommy Párraga por CARIÑO MALO, EL MUSICAL CRIOLLO

ESPECTÁCULO

CARIÑO MALO, EL MUSICAL CRIOLLO, idea original de J. Allemant con libreto de Federico Abrill


TEATRO PARA NIÑOS Y ADOLESCENTES

ACTOR

Renato Rueda por MOBY DICK

ACTRIZ

Flor de María Mori por LA GATA QUE SE COLÓ EN MI SHOW

DIRECCIÓN

Leticia Robles-Moreno por PEQUEÑO GARABATO

ESPECTÁCULO

PEQUEÑO GARABATO de Gabriel Jason Dean


UNIPERSONALES

ACTOR

Alfonso Santistevan por EL CUERPO MÁS BONITO QUE SE HABRÁ ENCONTRADO NUNCA EN ESTE LUGAR

ACTRIZ

Leonela Alarcón por HILOS: UNA HISTORIA DE LIBERTAD

DIRECCIÓN

Gerson Borja por PSICOFONÍA

ESPECTÁCULO

DES-CONOCIDO de Julián Vargas y Miguel Rubio Zapata


COMEDIA

ACTOR

Antonio Aguinaga por INVISIBLE

Walter Ramírez por SIN VERGÜENZA

ACTRIZ

Tracy Alcántara por PIM, PERMANENTE INCAPACIDAD MORAL

ACTOR DE REPARTO

Ricardo Bromley por UNA HAZAÑA NACIONAL

ACTRIZ DE REPARTO

Andrea Fernández por EL LOCO Y LA CAMISA

DIRECCIÓN

Henry Sotomayor por ¡A VER, UN APLAUSO!

ESPECTÁCULO

HEL - HABITACIÓN EN LIMA, creación colectiva del Estudio de Formación CTF


DRAMA

ACTOR

Emanuel Soriano por RICARDO III O EL SUEÑO DEL JABALÍ

ACTRIZ

Rocío Ántero-Cabrera por LA AMBULANTE

ACTOR DE REPARTO

Herbert Corimanya por COMO UNA UVA SECA AL SOL

ACTRIZ DE REPARTO

Carolay Rodríguez por DETRÁS RUGE EL LAGO

DIRECCIÓN

Gabriel Baltuano por HIRAETH

ESPECTÁCULO

PAÍS DEL MAÑANA, creación colectiva del elenco profesional ENSAD


HOMENAJES A LA TRAYECTORIA 

Pilar Brescia 

Asociación AIBAL


PREMIO ESPECIAL OFICIO CRÍTICO 

ALGUNAS FORMAS DE LOS ANHELOS 

Autores: Percy Encinas, Julia Thays y Carlos Gonzales Villanueva 


PREMIO DE DRAMATURGIA SARA JOFFRÉ 2024

MARÍA PIZARRO, HE AQUÍ EL AMOR

Autora: Rocío Limo

miércoles, 25 de diciembre de 2024

Crítica: UNA BOFETADA DE ROSAS EN LA GARGANTA


La muerte del performer

Un poema en escena. Recuerdo haber estado en los primeros años de facultad y ya escuchar la propuesta en clase y entre colegas. Hay muchas aristas desde la cual uno se propone abarcar la esencia de un poema a través de la escena: la voz, el cuerpo, la idea de luces y sensaciones. Paulo César Polo Chávez, en Una bofetada de rosas en la garganta, experimenta esta idea desde la suma honestidad y, como buen poeta, desde la libre interpretación y apropiación del espectador.

Apenas inicia la conferencia, nos queda claro que el propósito del autor no es contarnos una historia o sentimiento de manera lineal, sino transportarnos por distintas sensaciones, preguntas y ansiedades de un personaje llamado Leandro, quien podemos interpretar como alterego del actor a la vez, quizás, de ser profundamente querido. El conferencista (y Leandro) dan vueltas por el escenario, le hacen preguntas sin respuesta al público, expresan sus añoranzas y ansiedades a través de poéticas metáforas, y cuando parece que finalmente han encontrado un punto de concentración: paran y le piden al técnico que rebobine la pista.

El ejercicio que nos propone Polo Chávez se trata, claramente, más de nuestro viaje subjetivo a través del texto que el de dar un mensaje en particular. Mientras lo veía moverse y hablar, a veces me quedaba solamente con sus palabras. A veces solo con las luces o con sus desplazamientos erráticos. Mi mente enlazaba en su mascarilla o su voz melancólica recuerdos de la infancia, pandémicos, románticos. La voz de Polo Chávez goza de una sequedad particular que hace sentir cada palabra suya como humana a la vez que lejana, desconocida. Quizás también por esto es que él mismo describe su paso por el texto como una experiencia neurodivergente.

Veo en escena, de manera muy cercana gracias al espacio íntimo y acolchado de la Sala Kracc, los delirios poéticos de un ataque de ansiedad, de un meltdown y de una revelación quasidivina. Es quizás, una expresión más moderna, muy cuajada a nuestros tiempos, de lo que en otras épocas habríamos catalogado sin miedo de teatro impresionista. Solo ese mérito me hace preguntarme, en tiempos donde el contacto artista-espectador se busca tanto, si no podríamos beneficiarnos de regresar también al impresionismo. Agradezco a Polo Chávez, por eso mismo, por el atrevimiento de su puesta, y espero pueda continuar llenándola de matices y extremos físicos que hagan de nuestra viaje una experiencia selectiva y única para cada persona.

José Miguel Herrera

25 de diciembre de 2024


Crítica: ¿QUIÉN MATÓ AL DRAMATURGO?


Hasta morir en el escenario

¿Quién mató al dramaturgo? es una adaptación libre de El reverso del escenario de Jean Pierre Martinez; dicha versión fue realizada por Dante del Águila, quien dirige también la puesta.

 La obra nos narra cómo, a pocas horas de estrenarse El día justo antes de la noche de Hugo Sangama, un día crucial para todos los participantes en la puesta en escena, está se desmorona cuando se descubre el cuerpo del dramaturgo atrapado en el baño del teatro. El equipo completo del espectáculo es sospechoso hasta que finalice la investigación.

Desde el inicio, la obra nos envuelve en un misterio, no solo por la trama central, sino por cómo van sucediendo los hechos en cada instante. Los personajes aparecen desde el público, generando sorpresa en los espectadores, esto acompañado de un audio que hace que estas apariciones sean impactantes. Entre suspenso y comedia, la obra transcurre de una manera muy dinámica y divertida, aun cuando hay unos pocos momentos donde, por la energía y emoción que pone cada actor, no se logra escuchar algunos diálogos; en algunos momentos hay acciones poco precisas, por lo demás, es una obra muy entretenida.

La parte técnica ha tenido también mucha influencia, dado que cada golpe de luz ayuda al desarrollo de la escena y a comprender mejor cada momento. Por ejemplo, cuando el policía interroga a cada sospechoso, el colocar la luz sobre este hace que se sienta la tensión y al mismo tiempo, el suspenso. El sonido también influyó para darle dinamismo a la obra, todo en el momento justo, lo cual ayudó mucho para generar un entorno adecuado.

La dirección ha sabido guiar este montaje de manera amena y muy clara, que permite al espectador captar cada momento; así mismo, la dinámica que ha inyectado hace que podamos estar atentos a cada acontecimiento que ocurre en el escenario.

¿Quién mató al dramaturgo? es, en general, una obra que nos permite disfrutar de actuaciones juveniles muy divertidas; así mismo, nos permite comprender esta sensación previa a salir a escena de los actores, un conjunto de elementos, acciones y diálogos que hacen que esta obra sea entretenida.

Javier Gutiérrez

25 de diciembre de 2024

sábado, 21 de diciembre de 2024

Crítica: EL GOL DE ALEX


Que no se vacíen las tribunas

¿Qué sitio tiene el amor dentro del fútbol? El gol de Alex, desde la dirección de Silvia La Torre, nos propone que en realidad bastante, si es que nos atrevemos a pensar en un mundo distinto. La dramaturgia de Antonio Hernández Centeno ya corre por sí misma un riesgo siendo una obra queer sobre fútbol, pero el conservadurismo que encierra al fútbol en Latinoamérica puede ser igual de peligroso. Por fortuna, la inteligente dirección de La Torre y las actuaciones de Jesús Oro y Diego Salinas logran encontrar a su público.

La propuesta sabe diferenciar bien cada momento: la pareja principal inicia su conversación de Grindr con un ritmo más apresurado, ácido, en lugares y con narraciones paralelas. Solo cuando ingresan al mismo espacio empezamos a sentir conexión genuina entre ambos. Es justo decir que esta tarda un poco en aparecer, en desarrollarse. Dudas, tal como el personaje de Salinas, de si este encuentro entre ambos personajes es una buena idea.

El desarrollo de la obra nos confirma que esta sensación es natural: ambos personajes están ocultando sus miedos y sentires reales. Una vez podemos dar paso a estos y ambos personajes se muestran de cuerpo completo, es que comprendemos la importancia de su vínculo en lugares donde, sean las apps de citas o el fútbol, este aspecto de la comunicación tiende a disiparse. Aquí Salinas destaca en la naturalidad de sus diálogos, mientras que Oro nos propone un buen misterio alrededor de las inseguridades que su personaje oculta a través de lo banal.

Ambos actores pasan la mayor parte del tiempo juntos, debatiendo sobre sus vidas y la manera en la que han vivido su orientación, ambos desde sus propias vidas y corporalidades. Aun así, es notorio que desde la dirección se ha diferenciado bien a quién le pertenece cada segmento, y el otro personaje da un ligero paso al costado para escuchar sobre la vida del otro.

El fútbol no está tan presente en la propuesta escénica como sí la intimidad entre los dos protagonistas, lo que nos aliena un poco de las metáforas del texto, pero sirve para hacernos sentir el peso del tiempo, de los miedos y de la vulnerabilidad entre los dos actores, que luchan por quererse sin los tapujos aprendidos de sus sociedades.

El gol de Alex cierra de manera similar a la que abre, con un segmento más rápido y disparado que nos dicta el reencuentro entre los dos amantes, pero con sus lugares físicos cambiados. Y aun así, se siente mil veces más sincero. Necesario para que el reencuentro final nos deje con una bonita sensación de conclusión y de esperanza por lo vivido. ¿Y si un futbolista famoso pudiera ser gay y no tuviese ningún problema? La esperanza es lo último que se pierde. De momento, un buen golazo, fue ver varias parejas saliendo satisfechos de la obra.

José Miguel Herrera

21 de diciembre de 2024

jueves, 19 de diciembre de 2024

Colaboración regional: EL DIOS DE LA RAZÓN


Tea
tro y Multimedia

Un viaje entre el mito, la modernidad y la sensibilidad humana

El Dios de la Razón, creación del grupo Simbiontes, despliega un lenguaje escénico que habita en los márgenes de lo teatral y lo audiovisual, proponiendo un viaje inmersivo donde convergen el mito, la modernidad y la búsqueda de verdad en un mundo sometido a las estructuras del pensamiento colectivo. Inspirada en el mito de Casandra, la obra no solo cuestiona los límites de la condición humana, sino que también profundiza en la sensibilidad artística como un refugio frente a la razón impuesta.

Ganadora de los Estímulos Económicos para la Cultura 2021 otorgados por el Ministerio de Cultura del Perú, esta puesta en escena apuesta por una doble narrativa: la acción teatral, directa y tangible, se contrapone liminalmente con una proyección audiovisual que presenta a los personajes desde lo cotidiano, ampliando la percepción del espectador sobre las distintas capas de la representación.

El pasado sábado 14 de diciembre de 2024, El Dios de la Razón se presentó en Casa Darte, en la ciudad de Cusco, cerrando una maravillosa gira nacional que ha llevado la obra a diversas ciudades como Arequipa, Lima, Tacna y Puno. Esta destacada puesta en escena no solo ha resonado con el público peruano, sino que también ha sido seleccionada para participar en el prestigioso 22° Festival Iberoamericano de Teatro "Cumbre de las Américas: Mujeres que Cuentan", que se celebrará en Mar del Plata en 2025, consolidando así su impacto tanto a nivel nacional como internacional.

La propuesta, bajo la dirección de Augusto Navarro, se enriquece con las interpretaciones de Ninachaska Zelada, quien asume una doble representación al habitar dos momentos claves: su presencia en el espacio escénico y su proyección en el audiovisual, otorgando una sutil profundidad a su personaje. Acompañada en escena por Edgar Santiago y en pantalla por Oswaldo Povea y Edgar Carmelino, la obra crea un juego de espejos: el teatro dentro del teatro, donde los límites entre la realidad y la ficción se desvanecen.

Una trama de sensibilidad y lucha interna

El hilo conductor de El Dios de la Razón es la historia de Clarita, una joven actriz que, mientras ensaya una obra inspirada en el mito de Casandra de Esquilo, enfrenta una profunda crisis personal. Su lucha por controlar sus ataques de ansiedad y sus emociones desbordadas se entrelaza con la historia de Juan, un restaurador y artista con síndrome de Asperger, cuya mente ruidosa y caótica crea una barrera invisible entre él y el mundo exterior. La narrativa se sostiene en el encuentro entre estos dos personajes, donde el teatro y el arte se transforman en refugios esenciales y espacios de entendimiento mutuo.

La obra va más allá de una simple conexión entre dos almas frágiles; nos enfrenta a una reflexión más profunda sobre las distintas sensibilidades humanas, las luchas internas y cómo el arte puede ser un puente entre mundos aparentemente irreconciliables. El teatro se convierte para Clarita en el escenario donde puede canalizar sus conflictos y emociones, mientras que para Juan, la restauración es un acto de equilibrio y calma en su universo ruidoso. Ambos hallan en sus disciplinas artísticas no solo un refugio, sino también la posibilidad de enfrentar sus miedos y transformar su realidad.

Esta propuesta escénica nos recuerda que, en medio del caos y la rigidez del mundo, el arte emerge como un lugar de resistencia, donde la verdad individual y la sensibilidad encuentran un lenguaje común para sanar, cuestionar y construir nuevas formas de coexistir.


La condición femenina y la carga del mito

A través de la metáfora del mito de Casandra, El Dios de la Razón aborda también la condición femenina en un mundo dominado por estructuras masculinas. Casandra, quien posee el don de la profecía, pero está condenada a no ser creída, refleja la lucha de las voces individuales por ser escuchadas en un contexto que las desestima o descalifica. Este paralelismo no solo potencia la narrativa personal de Clarita, sino que también subraya las tensiones entre la razón y la sensibilidad, entre la norma y la excepción.

El montaje, al yuxtaponer lo audiovisual con lo escénico, materializa esta carga del mito en dos dimensiones: la primera, en la pantalla, donde Ninachaska Zelada proyecta una Clarita resignificada y atrapada en un bucle de desesperación, similar a la profetisa griega; y la segunda, en el espacio teatral, donde la misma actriz encarna con fuerza la transición entre la vulnerabilidad y la rebeldía. Aquí, el mito se desdobla, mostrando cómo las mujeres contemporáneas, al igual que Casandra, se debaten entre el peso de sus verdades y la indiferencia de un entorno sordo. Esta interpretación multiforme potencia la lectura crítica de la obra, convirtiendo cada gesto y silencio en un grito contenido de lucha y afirmación.

En El Dios de la Razón, la escena no solo es el territorio donde el mito se actualiza, sino también donde la condición femenina se reivindica con una potencia arrolladora, recordándonos que la voz de Casandra, aunque ignorada, sigue resonando.

Una experiencia para reflexionar

El Dios de la Razón nos invita a adentrarnos en el mundo del autismo adulto, pero también a cuestionar nuestra propia percepción de la razón y la verdad. No se trata de pensar, sino de sentir; no se trata de razonar, sino de experimentar.

Al final, esta obra trasciende su narrativa para convertirse en un espejo de nuestras propias contradicciones. Nos invita a ver más allá de la apariencia, a reconocer la sensibilidad distinta en los otros y a reflexionar sobre cómo nos gobernamos —como sociedad y como individuos— bajo el yugo de un dios que no siempre nos ofrece respuestas, pero que nos impulsa a buscar.

En un mundo lleno de ruido, El Dios de la Razón es un llamado al silencio reflexivo, al arte como resistencia, y a la empatía como acto revolucionario.

Miguel Gutti Brugman

Cusco, 17 de diciembre de 2024

jueves, 12 de diciembre de 2024

Crítica: KORTAS (NOVIEMBRE-DICIEMBRE)


Cuatro rupturas con progresión temática

Dentro de esta temporada de cierre de año para Kortas del Teatro Barranco, en las funciones de los martes sucedió una curiosa progresión temática dentro de las cuatro obras alrededor del romance y sus posibilidades en el metateatro, con distintos pero interesantes resultados. 

Con Soy lo Prohibido, la propuesta nos coloca alrededor de una infidelidad que se convierte en una potencial relación no monógama. Lo interesante del asunto proviene de que uno de los participantes es un miembro del público. Aquí, Manuel Baca Solsol genera un ambiente intrigante y seductor, dando precisamente la sensación de algo prohibido. La exploración sobre las relaciones es interesante, así como la disposición que invita al público a ser parte de la experiencia. Quizás una mayor exploración de la premisa con el espectador le daría mayor vida a la situación que presenciamos.

Pasando a Unos Vodkas, el formato se vuelve más tradicional, todavía explorando el ámbito de las dinámicas de parejas pero trasladando lo metateatral a los roles que los personajes asumen. La mayor parte de la obra se puede sentir solo como una experiencia voyeurista entre dos personas coqueteando descaradamente, pero la tensión y química entre los dos actores y un tierno final atan la propuesta de manera satisfactoria.

En Un chiste de M volvemos a lo romántico y lo metateatral, pero a través de la comedia. La rutina de stand-up comedy muy bien interpretada por Vero Rova se siente como su propia obra aparte, pero la construcción hacia esta es divertida y el final reúne ambas mitades de la obra con cierta conexión. Nuevamente la química de los actores, esta vez más explosiva, sostiene la propuesta, y da más color a la situación presentada. La relación preexistente entre los dos comediantes no se siente bien establecida al principio, pero funciona como un buen remate final.

Finalmente, en el estreno de Tu fuego entramos de lleno al metateatro, con el ensayo final-final (ya conocido por quienes hacemos teatro) de un obra pocos minutos antes de su estreno. La carne de la obra, más que en el mismo monólogo sobre el que trata, está en la discusiones sobre el medio teatral entre los personajes de Ale Reyes y Gabriela Velásquez, con la primera dando explosión y la segunda la sequedad necesaria para el balance. Quizás el monólogo pudo haberse variado más para justificar el final de la obra, pero la dinámica de las dos actrices resulta un divertido momento más allá de dicho monólogo.

Estas cuatro obras, en general, presentan propuestas divertidas y que enganchan con el público, y que tienen potencial para desarrollarse de manera más cohesiva.

José Miguel Herrera

12 de diciembre de 2024

miércoles, 11 de diciembre de 2024

Crítica: EL DÍA DE LA LUNA


Ficciones que no son ficciones: las heridas emociones en el teatro

En Centro Cultural de Jesús María dio lugar a la obra El día de la luna, obra escrita por el reconocido dramaturgo Eduardo Adrianzén. Bajo la dirección de Fernando Romero, esta obra es una experiencia teatral conmovedora que logra conectar profundamente con el público gracias a su impecable técnica actoral y la profundidad emocional de su narrativa. La historia, ambientada en el contexto de la violencia terrorista y las crisis de los años ochenta y noventa en el Perú, aborda el reencuentro casual de un padre y su hijo tras una larga ausencia, en un escenario marcado por el dolor y la memoria. Este núcleo dramático encuentra en los actores la sensibilidad necesaria para transmitir toda la complejidad propia de los personajes.

Los actores Reynaldo Arenas y Beto Sánchez, como padre e hijo, logran una conexión en escena que resulta tan natural como impactante. Arenas logró construir a un padre con una mezcla de dureza y vulnerabilidad con una técnica y maestría tal que evidencia las cicatrices de una vida marcada por el conflicto. Por su parte, Sánchez logra construir su personaje con una contradicción profunda capturando los resentimientos contenidos y escondidos detrás de su aparente éxito profesional frente a la necesidad de respuestas de un hijo abandonado por su padre. Evelyn Azabache, en un papel secundario pero crucial, aporta un dinamismo que enriquece la narrativa, dando vida a los matices en medio de las interacciones entre padre e hijo durante la representación. Los tres artistas escénicos tuvieron la técnica actoral a la altura de las necesidades del montaje, manteniendo la concentración y la escucha activas en todo momento.

La dirección de Romero merece un reconocimiento especial. El director tuvo habilidad para manejar un texto de esta profundidad, además de demostrar su capacidad para extraer de los actores un trabajo tan orgánico y sincero. Las pausas, los silencios y las miradas en escena se sienten cuidadosamente tejidos, sin perder nunca la autenticidad.

El día de la luna es un recordatorio de la capacidad del teatro para explorar las heridas emocionales que nos pueden afectar en la vida adulta. El texto de Adrianzén, cargado de humanidad y memoria, encuentra en este montaje una interpretación que le hace justicia, con actuaciones que conmueven y una dirección que potencia su impacto. Esta obra es, sin duda, una experiencia teatral que combina una impecable técnica actoral con un relato profundamente conmovedor. Un producto artístico comprometido que, al final, deja al espectador con una reflexión duradera sobre las heridas familiares y sociales que cargamos, y cómo el arte puede ser un espacio para empezar a sanarlas.

Stefany Olivos

11 de diciembre de 2024

Crítica: SOS PATAS AL RESCATE


El llamado de los patas en acción

Grupo Cultural La Casa de Tespis presentó SOS Patas al Rescate, una propuesta teatral dirigida por Katya De los Heros, en un escenario vibrante y cargado de energía. Este fue un espectáculo que combinó canto, danza y actuación para abordar temas de vital importancia como el cuidado del medio ambiente y la cultura del reciclaje. Con un elenco compuesto por Alana La Madrid, Andrea Fernández, Sofía Rebata, Henry Sotomayor y Gonzalo Talavera, la obra se convierte en una experiencia educativa y emotiva para públicos de todas las edades.

La narrativa de SOS Patas al Rescate sigue las aventuras de Garci, Tija y Zari, quienes, tras la llegada de Paco el Playero Blanco, se embarcan en un viaje para enfrentar a un monstruo marino creado por los desechos humanos. A lo largo de su travesía, se suman a su misión un Perro Peruano y la Tortuga Surf, personajes entrañables que aportan humor y carisma a la historia. Esta fábula ecológica no solo plantea una reflexión sobre el impacto del cambio climático, sino que también motiva a la acción concreta en la misma representación, a través de una campaña de reciclaje: todo el público es invitado a recoger los “desechos” pegados en las paredes de la sala teatral.

La dirección de De los Heros logra un equilibrio entre el mensaje ambientalista y el entretenimiento, sin perder de vista la importancia de conectar emocionalmente con el público. Fue clave el hecho de que los personajes interactuaran todo el tiempo con los espectadores, pues terminó siendo una buena estrategia para mantener su atención (especialmente la de los más pequeños). Las actuaciones fueron técnicamente logradas, destacándose la química entre los actores y su capacidad para interactuar con la audiencia. La concentración perenne de los actores a lo largo de la representación dio como resultado una obra con un ritmo propio y adecuado, sin lugar a tropiezos técnicos y caídas de energía. El uso de elementos visuales y sonoros es otro de los puntos fuertes de la obra. La música, compuesta para reforzar los mensajes clave de la representación, invita a cantar y reflexionar, mientras que la coreografía añadió dinamismo al montaje.

Uno de los aspectos más notables de SOS Patas al Rescate es su enfoque en el impacto social del reciclaje. Más allá de los beneficios ambientales, la obra resalta cómo esta práctica puede unir a la comunidad y fomentar una relación más protectora con la naturaleza. La campaña de reciclaje que acompaña la función es un acierto, cerrando el círculo de reflexión sobre el medio ambiente al dar al público una oportunidad tangible de involucrarse.

En resumen, SOS Patas al Rescate es un espectáculo que educa y divierte, logrando transmitir un mensaje esperanzador sobre el poder del cambio colectivo. Su apuesta por sensibilizar a través del arte es una muestra de cómo el teatro puede ser una herramienta poderosa para inspirar a las futuras generaciones a cuidar de nuestro planeta con acciones de fácil alcance para todos.

Stefany Olivos

11 de diciembre de 2024

martes, 10 de diciembre de 2024

Crítica: CAMBIAR EL TRAZO


De la playlist al escenario

Existen varias maneras de clasificar las obras de teatro musical, por ejemplo, de acuerdo al empleo de sus canciones para hacer avanzar las respectivas tramas: están las puestas originales que nacen con las canciones ya en la mente del autor, pero también se encuentran aquellas historias no musicales, incluidas series o películas, a las que se les componen canciones específicamente para su representación en los escenarios; y además, los espectáculos que condicionan sus tramas a las playlists ya existentes. Este último formato no debería ser problemático en sí, siempre y cuando se realice con creatividad y coherencia. ¡Ay! ¿Qué será de mí?, con canciones de los Hombres G o Estamos todos locos, inspirado en el dúo Pimpinela, son claros ejemplos de ello. En el caso que nos compete, es el mismo cantautor Luis Golding el dramaturgo y protagonista de esta historia musical llamada Cambiar el trazo, compuesta por sus propias canciones grabadas previamente y que consigue, salvo ligeros detalles, una puesta en escena amena, entretenida y sobre todo, muy humana.

La mayor fortaleza de la propuesta de Golding, en sus dos únicas funciones en el auditorio del CAFAE, es la de contar con banda de músicos en vivo, hecho que todavía sigue pareciendo (y no debería) una novedad cuando se habla de teatro musical. Además, por tratarse de temas propios, el cantautor conoce lo que dice y canta, muy bien secundado por el siempre eficiente Sebastián Ramos, la carismática Paola Boggio y la joven promesa Gabriel Chávez. Acaso los reparos pueden notarse en la dramaturgia de la obra: Golding se interpreta a sí mismo, como un emergente artista en país ajeno y envuelto en una relación tóxica que lo mantiene en un estado depresivo. Sus canciones, bellamente ejecutadas, que hablan de dependencia afectiva y amores no correspondidos, acaso dilatan en demasía su estado anímico en personaje, sin cambios notorios durante buena parte de la obra; sin embargo, la probada calidad interpretativa de Golding se encuentra por encima de estos detalles, manteniendo siempre la expectativa en el espectador. 

Eso sí, al intentar incluir todas sus canciones, aparece una acerca de la homofobia, que si bien resulta absolutamente pertinente, descoloca al espectador de la trama principal, luciendo incluso algo forzada. No obstante, estos son reparos menores frente al gran logro de Golding, en términos generales, al armar todo un espectáculo con su propio repertorio, sean ciertas o no (del todo) las propias experiencias que cuenta. Conmovedor además, incluir a su yo del pasado (Chávez) a manera de autoanálisis acerca de sus logros y sueños aún por cumplir. Cambiar el trazo consolida a Golding como un valioso y sensible intérprete de teatro musical, al que contribuye con su talento para así mantener la excelente calidad de este formato teatral en nuestra comunidad. Y por supuesto, nos invita a volver a escuchar su playlist en Spotify.

Sergio Velarde

10 de diciembre de 2024