jueves, 9 de febrero de 2023

Entrevista: EDUARDO ALBARRACÍN


“Un artista debe entretener y también dejar un mensaje.”

Acercándose el Día de San Valentín, la Asociación Cultural La Eme ha preparado dos espectáculos teatrales para celebrar esta fecha tan especial. Justamente, Oficio Crítico entrevistó al joven actor Eduardo Albarracín, protagonista de ¿Solo amigos?, acerca de su formación y experiencia. Ambas obras son escritas y dirigidas por Mónica Talavera, que reflexionan sobre las transformaciones que va teniendo el amor.

En ¿Solo amigos?, Fiorella y Cristian son mejores amigos desde hace más de trece años; pero cuando ella le propone a él perder juntos la virginidad, ambos se cuestionan sobre qué tan sinceros han sido el uno con el otro y si su amistad es en verdad inquebrantable. Acompaña a Eduardo, la actriz Paulina Bazán.

La temporada será del 14 al 22 de febrero, los martes y miércoles desde las 8 p. m. en la Sala Zurita de Haute Restaurante (Calle Armando Blondet 191, San Isidro), desde las 8:00 p. m.

Las entradas están a la venta a través de WhatsApp +51 984 184 185 y por las redes sociales de @laemecolectivo.

Sergio Velarde

9 de febrero de 2023

martes, 7 de febrero de 2023

Crítica: DESIGNIO


La voluntad en tiempos difíciles

¿Vivimos nuestra vida a voluntad propia o ya somos presas del poder? ¿Asumimos las consecuencias de nuestros actos o se las adjudicamos a un Designio? A un alto mando, astro, tradición, imagen o idea. Realizando aquello que creemos es para lo cual hemos nacido, ¿somos libres en ese camino?

En esta oportunidad, pareciera que sí. A manos de la destacable voluntad de La Causa Teatral, compañía de artistas peruanas y peruanos que vienen desde Argentina para hacer teatro y cuestionar las fuerzas del poder, ese que se consigue a través de muertes y traiciones. No sabemos si sea por un designio o no, pero siempre es admirable la labor de arriesgarse a crear y sobre todo, retornando a su patria. Siendo inevitable ubicar en esta historia que plantea un mundo ficticio onírico de santeros y brujos, muy parecido a la realidad que nos supera por lo cruel que puede llegar a ser, la situación política actual por la cual se encuentra atravesando el país.

Y es que, a partir del amor, poder y por denominarlo de cierta forma, destino, se nos presenta a una Macbeth que puede evocar a Shakespeare; no obstante, se mantiene fiel e independiente a través de una propuesta escénica peculiar con ciertos aspectos del absurdo y trabajo físico justificado, obteniendo detalles tragicómicos. Siendo así que esta compañía nos cuestiona sobre nuestras almas, cómo la vida se nos va de las manos y alerta que hasta un grato saludo puede apuñalarnos.

Probablemente un conocedor de teatro ubicaría rápidamente a los personajes en relación a la famosa tragedia de Macbeth; no obstante, esta compañía ha atinado por resolver estas cuestiones desde una perspectiva femenina. Permitiendo que sea el público que asista al espectáculo quien ubique, por ejemplo, la ambición del poder, -entre otros- en cualquier tipo de situación. De esta manera, tras la anagnórisis de la antagonista de la historia, se deja al espectador con un deseo de querer saber más, removidos tal vez por una identificación o por una llamada “de atención” a la revisión de la voluntad.

Así pues, la propuesta escénica se vale de simbolismos, del lenguaje absurdo y de personajes que mediante la repetición progresiva abordan la muerte, la ambición y la pérdida de la voluntad. Temas que, gracias al manejo corporal bien resuelto combinado a la luminotecnia, audio y danza componen un mundo que existe bajo distintos designios. Gracias a Mirella Ibáñez y Danna Murillo, actrices fuertes y la vivaz labor de Irvin Meza, quien pone en jaque al reconocido Carlos Victoria en faldas.

Conny Betzabé

7 de febrero de 2023

lunes, 6 de febrero de 2023

Crítica: EL AMANTE


La crisis de los diez años

Ganador del Premio Nobel de Literatura en 2005, el notable escritor británico Harold Pinter ha dejado una abundante e influyente producción dramática que sigue cautivando a nuevas generaciones. Una de sus obras menores, El amante (The Lover, 1962), fue la elegida para el debut como directora de la joven actriz Almendra De Los Ríos (a quien vimos en el rol titular de Medea el año pasado), quien con mucha creatividad realizó una propia versión. Con algunos detalles por revisar y pulir, los resultados de esta nueva adaptación del texto de Pinter no dejan de ser interesantes, gracias a un inspirado elenco y a una propuesta que intenta salir de lo convencional.

Si bien otros montajes de la misma obra ya lo hicieron con anterioridad, no deja de resultar singular el que los mismos protagonistas de la puesta, Sarah (Daniela Trucíos) y Richard (Patricio Villavicencio), sean los mismos anfitriones que inviten a ingresar al público espectador a una reunión “sorpresa” de aniversario por sus primeros diez años de matrimonio, en la íntima sala de espera de La Vaca Multicolor en Lince. Luego de compartir unos tragos, se nos informa que debemos entrar al salón principal y es ahí en donde se rompen los convencionalismos para los que acudimos con frecuencia a las salas teatrales: primero, debemos encontrar pacientemente la silla que tiene nuestro nombre y además, ubicar un mensaje escrito debajo de nuestro asiento. ¿Existe una justificación válida para estas misiones? Pues sí, ya que al igual que el espectador, Sarah y Richard también buscarán de manera poco convencional escapar de la rutina diaria, para así salvar su matrimonio.

“Me voy a trabajar. ¿Viene hoy tu amante?”, pregunta Richard con absoluta normalidad. Ese es el inicio para convertirnos, los espectadores, en una suerte de voyeurs de la muy curiosa manera de la pareja para mantener viva la llama de su “amor”. Trucíos y Villavicencio hacen creíble esta turbia relación, aprovechando las palabras, las miradas, los gestos y los silencios que ofrece el texto; y también el par de sorpresas que aparecen hacia el final. Corrigiendo algunos detalles, como aterrizar la historia en un tiempo y espacio determinado (¿estamos en la Windsor de los sesenta o en la Lima de los dos mil veintes?) y cuidar la estética del salón principal de una pareja supuestamente acomodada, esta nueva adaptación de El amante, producida por el colectivo Insania, es un prometedor inicio como directora de De Los Ríos, quien supo entender y replicar con acierto la crítica hacia los convencionalismos sociales propia del autor.

Sergio Velarde

6 de febrero de 2023

domingo, 5 de febrero de 2023

Crítica: YO NO QUERÍA JUGAR AL APOCALIPSIS


El final de los tiempos, en clave de comedia

El que las distancias generacionales sean cada vez más amplias e insalvables es una realidad evidente y preocupante. ¡Cuánta verdad existe en aquellos adultos que alegan no entender en lo absoluto el comportamiento de los jóvenes! Enormes temas como la política, la sexualidad, la vida social o la identidad, entre otros, ponen en jaque a toda una generación (¿frágil?, ¿incomprendida?) en medio de un estilo de vida acelerado y deshumanizado, en el que el consumismo y la virtualidad ocupan un lugar privilegiado. Reflexionar sobre esta compleja situación (acaso apocalíptica para cierto sector) en una puesta en escena resulta sobradamente pertinente y valioso, especialmente si esta es creada desde la comedia. Bien por los responsables del espectáculo Yo no quería jugar al apocalipsis y sus auspiciosos resultados.

Esta colorida creación colaborativa, con la dirección de Andrea Félix y la dramaturgia de Augusto Gutiérrez, es lo suficientemente arriesgada como para explorar de manera lúdica varias de las problemáticas, reales y virtuales, en estas épocas de redes sociales, crisis existenciales, exposición forzada y extrema superficialidad. Desde el inicio, con un maniquí rojo de espaldas y un cerro de ropa en el escenario, como si una suerte de dios supremo y sus ofrendas se trataran, la propuesta escénica se deja adivinar y por supuesto, disfrutar. Muy bien acompañada demás, por delirantes extractos de nuestra absurda y triste realidad nacional y mundial, desde la red de Tik Tok, en la que también se encuentran grabados los propios actores.

Comprometidas y sólidas actuaciones de los seis intérpretes, Guadalupe Ramos, Julio Carrillo, María José Bueno, Franco Ocaña, María Isabel Abad y Diego Arana-Reyes, quienes se divierten a sus anchas en las hilarantes secuencias independientes que representan nuestra ridícula idiosincrasia. A destacar la del elenco siguiendo la singular “moda” de las pelucas rojas. La mayor fortaleza del montaje radica en las notables imágenes que se consiguen, repletas de guiños y sutilezas, que se pierden a ratos con el exceso de gags de trazo grueso. Yo no quería jugar al apocalipsis, como parte del Festival Saliendo de la Caja 2023, es una delirante y certera crítica, en clave de comedia ácida, hacia todo lo mundano y grotesco que puede resultar la experiencia de vida de una juventud extraviada y vulnerable.

Sergio Velarde

5 de febrero de 2023  

sábado, 4 de febrero de 2023

Entrevista: FRÉDÉRIC ROBINEL


“La cultura es invitar a la gente a conocerse.”

“La Alianza Francesa casi nunca paró su actividad cultural desde marzo del 2021”, afirma Frédéric Robinel, actual director general de la Alianza Francesa de Lima en Miraflores. Nacido en París, Francia, tiene una larga trayectoria dentro del campo de la cultura y la educación, trabajando por muchos años de la mano del Ministerio de Educación de Francia. Es profesional en Letras Modernas y Comunicación con maestría en Didáctica en Idiomas Extranjeros y ha laborado en varias Alianzas Francesas, entre ellas las de Puebla (México), Chicago (EE. UU) y Barranquilla (Colombia).

En su anterior gestión en Barranquilla, justo en el comienzo de la pandemia del 2020, Robinel tuvo como principal aporte la mejora de la infraestructura de la institución y la adaptación de la virtualidad en los estudiantes. Al Perú llega recién en setiembre del 2021. “Tuvimos actividades culturales presenciales con aforo limitado”, comenta. “El 2022 fue un año extraordinario, con cerca de 430 actividades culturales y una programación teatral realmente estupenda, con éxitos como El misántropo (Moliere) y Quemar el bosque contigo adentro (Mariana de Althaus), las que vamos a presentar de nuevo, a pedido del público, en el festival Temporada Alta.”


Justamente, este tan esperado festival, ya en su octava edición, tendrá dentro de su programación muy interesantes propuestas escénicas de teatro y danza, como el espectáculo Omma, del reconocido coreógrafo francés Josef Nadj. “El festival se inaugura el 7 de febrero y finalizará el 5 de marzo”, informa el director de la Alianza Francesa. “El público podrá disfrutar de propuestas multidisciplinares de Francia, España, Argentina, México y Perú; son diez obras de teatro, dos conciertos, una exposición, dos ciclos de cine y dos talleres artísticos.”

Desde Francia, se presentará La historia de amor de Romeo y Julieta, bajo la dirección de Philippe Car e interpretada por Valérie Bournet; y desde Argentina, la obra Encuentros breves con hombres repulsivos de David Foster Wallace, con la adaptación y dirección teatral del reconocido director argentino Daniel Veronese. España será representada por tres espectáculos: Ma solitud, teatro de títeres bajo la dirección de Guillem Albà; Loco Amoris, dirigida por Pau Roca; y 360 gramos de Ada Vilaró, con la creación y dirección de María Stoyanova, Vero Cendoya y Ada Vilaró.

También se podrá disfrutar de la coproducción mexicana-francesa Triciclo de Orfea, cabaret–performance bajo la dirección e interpretación de Manu Sol Mateo; así como Huérfanos, espectáculo de danza contemporánea del Colectivo Cuatroamás, dirigido por Brighit Mercado. Las entradas para todos los espectáculos están ya disponible en Joinnus.

Nuestro convulsionado panorama político y social, con todo el país polarizado, puede generar ciertas dudas acerca de si es válido u oportuno continuar con la labor de promover cultura. “Es una pregunta que me he hecho varias veces”, reflexiona Frédéric Robinel. “Pero tomamos la decisión de seguir, pues la cultura es invitar a la gente a conocerse,” finaliza.

Sergio Velarde

4 de febrero de 2023

jueves, 2 de febrero de 2023

Entrevista: MIRELLA IBÁÑEZ y DANNA MURILLO


"Nuestro arte es nuestra voz.”

La Causa Teatral, Compañía Peruana de Teatro en Buenos Aires, es un colectivo integrado por peruanos migrantes y residentes en el territorio argentino, la mayoría, alumnos y exalumnos de artes escénicas y/o dramaturgia de la UNA (Universidad de las Artes) y la UBA (Universidad de Buenos Aires) y con amplia experiencia en televisión, cine y teatro, en Lima, Madrid y Buenos Aires. Oficio Crítico conversó con dos de sus actrices, Mirella Ibáñez y Danna Murillo, a raíz del estreno de Designio, pieza escrita y dirigida por Gean Pool Uceda, que viene presentándose en el Teatro de Lucia, los martes y miércoles a las 8:00 p. m.

Designio es una obra que representa la lucha del poder, un poder, que existe a través de santeros y brujos, y que se hace presente incluso a través de lo que creemos que es Dios y lo que se nos presenta y no delante de los ojos. Designio es exactamente el devenir de algo que ya está marcado, algo que va a ser de una manera, y nada ni nadie lo cambiará.

Mirella y Danna actúan al lado de Irvin Meza y el destacado intérprete invitado Carlos Victoria. El espectáculo se podrá apreciar muy pronto también en Arequipa, Cuzco, Trujillo y Chiclayo.

Las entradas están disponibles en Joinnus y en la boletería del teatro: https://www.joinnus.com/events/theater/lima-designio-52816
Contacto: Gabriela Mullisaca - gab.mullisaca@gmail.com

Sergio Velarde

2 de febrero de 2023


Crítica: MEDUSA, CON LA SANGRE EN LA CABEZA


Moderna criatura empoderada

Los clásicos griegos seguirán siempre siendo fuente inagotable de entretenimiento, reflexión y conocimiento, con personajes maravillosos e historias fantásticas que han alimentado la imaginación del hombre por generaciones. Así lo demuestra con creces, por ejemplo, el colectivo Teatro en el Perú en su último estreno presencial, titulado Medusa, con la sangre en la cabeza, con dramaturgia conjunta de Lady Galloso y Marco Huachaca, en el que se le da una ingeniosa vuelta de tuerca a esta peligrosa criatura con cabellos de serpiente, convirtiéndola en escena en una mujer contemporánea, enérgica y empoderada, pero víctima finalmente de una sociedad machista y hostil, como lo fue también la génesis de esta mítica gorgona, en primer lugar.

Y es que de acuerdo a Ovidio, la joven Medusa fue ultrajada por Neptuno en el santuario de Minerva, y esta última, en lugar de culpar al dios de los mares, decidió castigar a la “seductora” mujer, convirtiéndola en el monstruo de cabellera de serpientes que todos conocemos. Se trata pues, de un concepto hábilmente utilizado por el experimentado director Huachaca para realizar un paralelo con nuestra realidad actual y denunciar así los constantes abusos y maltratos a los que son sometidas las mujeres, incluso por otras mujeres, tildándolas de “monstruos” si no siguen las ya desgastadas, pero aún vigentes, normas machistas y tradicionales que impone nuestra sociedad. La idea es plausible y la ejecución escénica coral (con ciertos detalles por afinar, como la oportuna proyección de imágenes y el buen uso de los micrófonos) luce sólida y fluida.

Muy bien la Medusa que compone Galloso, entregada de lleno a un personaje resuelto, apabullante y cautivador, rompiendo la cuarta pared y dándole voz a tantas víctimas a las que hasta ahora no se les hace justicia; también destacar el trabajo en conjunto del coro, compuesto por los eficientes André Moyo, Ger Vergara, Anthony Gonzales y una Bertha Bohórquez que aporta sus innegables dotes musicales. Las secuencias se suceden sin tropiezos, alternando contenido dramático (los atropellos hacia la mujer de todos los días) matizado con oportunas pinceladas de humor, música en vivo y baile. Medusa, con la sangre en la cabeza, presentada actualmente en el Teatro Auditorio Miraflores, se vale inteligentemente del personaje mitológico para crear un espectáculo que denuncia a través del arte la represión, el encasillamiento y el maltrato hacia la mujer en nuestro país. Una lucha que parece no tener cuando acabar y que nos compromete a todos como sociedad.

Sergio Velarde

1º de enero de 2023

miércoles, 1 de febrero de 2023

Crítica: ABRÁZAME


Gestos afectivos negados

Muy interesantes vienen resultando aquellas exploraciones escénicas actuales, por parte de intérpretes y colectivos diversos, acerca de las duras consecuencias que nos provocara a todos el encierro obligado por pandemia. Trucos para ver en la oscuridad de Mariana de Althaus, Relatos (in)conexos de Paola Vicente o la experiencia escénica Estación desamparados: Estamos aquí reunidos en ceremonias de duelo de Roberto Sánchez-Piérola, cada uno en su código particular, fueron espectáculos teatrales presenciales que partieron de la soledad, el miedo, la desesperanza y la muerte experimentadas hace un par de años para lograr notables resultados. En este grupo habría que incluir a una curiosa y valiosa propuesta titulada Abrázame, presentada en el 22° Festival Saliendo de la Caja, organizado por la Facultad de Artes Escénicas y la especialidad de Creación y Producción Escénica de la PUCP.

Unipersonal creado, dirigido e interpretado por la versátil Martina Alvarado, este combina sin tropiezos la danza y el teatro. La pieza se centra en las consecuencias emocionales que nos dejaran el distanciamiento y la imposibilidad de sentir el abrazo del ser querido. Luego de una breve dinámica inicial, en la que la intérprete invita a algunos espectadores a leer pasajes de Neruda, la propuesta muestra su principal fortaleza en la inspirada ejecución escénica de Alvarado, quien se vale de contados elementos, como una silla blanca o una tela negra, para elaborar secuencias, en las que sus gráciles y precisos movimientos nos invitan a reflexionar acerca de todos los gestos afectivos negados en pandemia y de los nocivos efectos en nuestra sensibilidad.

De entrada, resulta acertada la elección de presentar la pieza como un unipersonal, negándole así a la actriz y a los espectadores la posibilidad de ver en escena la acción que promete su título. En lugar de eso, la incomodidad y el pesimismo se ven reflejados en las fluidas escenas de danza teatro, con Alvarado tratando de acomodarse sin éxito en la silla o interactuando con la tela negra, que simboliza el dolor y la pérdida que todos experimentamos sin excepción. Abrázame es un más que acertado trabajo unipersonal, que nos recuerda la importancia de materializar el afecto hacia nuestros familiares y amigos, y de cómo hubo un tiempo en el que este privilegio nos fuera negado. No perdamos nunca de vista la magia de un abrazo.

Sergio Velarde

1º de febrero de 2023

martes, 31 de enero de 2023

Colaboración regional: SHAULLO CHICO


Niños que caminan como si flotaran

Shaullo Chico es un centro poblado que está ubicado en el distrito de Baños del Inca en la provincia de Cajamarca. Ahí se encuentra la casita cultural “Caminos del corazón”- “Wasisitu Shunqupa Ñanninkuna”, dirigida por la profesora Elena Sánchez. En esta casita nos reunimos con un promedio de 20 niños que reciben reforzamiento matemático y verbal, además de estimulación artística desde la música, la pintura, el teatro y la danza.

Hacer una obra de teatro o componer música con niños rurales es una travesía hermosa, las ideas vuelan desde los pies a la cabeza. Es cierto que las redes sociales están inmersas en todos los espacios y construyen sistemas de valores y pensamiento; sin embargo, la naturaleza que nos rodea, porque estamos sumergidos entre árboles y montañas, permite que el espíritu se despliegue de otra manera. Dia a día luchamos como seres humanos por no caer en la desidia o en el control que azota la tecnología y los sistemas sociales. De esta manera, jugar con los niños nos permite volver a creer, seguir soñando y purificar nuestra esencia, nuestra vida.

La base pedagógica con la que trabajamos es la pedagogía teatral, que basa sus preceptos en las etapas del juego. Dos días a la semana nos reunimos con los niños y empezamos a jugar, aprendemos desde la espontaneidad de los cuerpos, no se busca la rigidez de una disciplina artística, se busca la liberación del espíritu y la libre expresión.

El juego empieza y la creatividad corre como un rio cristalino, purificado por sueños y por anhelos. Construimos nuestra dramaturgia como si los niños estuvieran jugando sin la necesidad de una guía profesional o adulta, nos convertimos en niños y juntos construimos nuestras escenas y nuestros guiones. No utilizamos ningún texto específico y menos intentamos que los niños aprendan diálogos extensos que ni si quiera entienden o perciben cercanos; al contrario, todo lo que dicen sus personajes nace de ellos, de sus intereses, de sus deseos y de sus necesidades.

El teatro es una herramienta que nos permite desarrollar habilidades sociales en los niños, porque se practica para comprender la vida, para entender cómo funciona el sistema social. Jugamos y levantamos nuestras alas, pero llega un momento donde el vuelo debe asentarse en un terreno firme, aterrizamos y descansamos nuestros pensamientos, para reflexionar sobre lo que está sucediendo, sobre lo que sale de nuestra boca y también de sus bocas. Es vital la acción colectiva, percibirse parte de un grupo se torna una necesidad, más ahora cuando el país está tan dividido y ya no defendemos la vida, solo defendemos nuestro confort y nuestra seguridad.

El niño expresa lo que siente y es consciente del poder que tiene su voz; a partir del juego ensayamos escenarios que permiten la reflexión para poder conversar y saberse un ciudadano que tiene algo que decir y que siempre puede aportar desde su propia inteligencia. El trabajo en grupo es muy importante en el teatro, para saber respetar a los demás y poder conseguir acuerdos que favorezcan a toda la comunidad.

Así pasan los días, escuchando a la lluvia que llega con un viento fuerte que nos hace presumir la posibilidad de lavarnos de este mundo cada día mas controlado, nuestro cuerpo danza y adopta posturas inesperadas debido a una energía superior que deambula por los prados verdes y celestes de Shaullo Chico. Si alguna vez deseas ver teatro que no esté regido por los parámetros espectaculares de la contemporaneidad, visita Shaullo Chico y podrás admirar la expresión de los seres humanos reflejada en las pupilas de niños que caminan como si flotaran y juegan a construir mundos, a construir identidades y promesas que puedan servir para el futuro o mejor dicho para el presente.

Moisés Aurazo

Cajamarca, 31 de enero de 2023

Crítica: DESAMOR


En el desamor, pero aquí estoy

Porque claro, se supera y hay que dar nuestra mejor versión/creación.

Cual relación “tóxica”, a veces desearíamos tener una con el teatro “convencional” aristotélico, realista con personajes solemnes y su dichosa psicología; o una arriesgada puesta simbolista, bechtiana. Otras muchas veces solo nos gustaría entregarnos al disfrute de las nuevas formas, no tan nuevas. No importa cuál de las relaciones se emprenda; habrá amor. Siempre y cuando, la estrategia escénica comprenda una laboriosidad, la sencilla, pero determinante molestia de darle un aprecio al detalle, al juego y al apropiarse. Porque es admirable cuando una puesta en escena presenta el motivo que impulsó a la actriz, dramaturga o directora, de tomar la decisión y poner un pie en la tabla, el patio, acera para comunicar algo, más allá de la sola acción de compartir el texto o dialogo. Porque el teatro es más que eso, tiene que serlo. Y por eso, en esta ocasión, mi amor por él se desvaneció, se convirtió en desilusión, dejé de decidir amarlo por el tiempo que duró este espectáculo.

Por ello, la importancia de detenernos en el desamor, entendido como tiempo de reflexión, para mejorarnos como seres humanos y es ahí donde aparecerían los cuatro monólogos que pretenden retratar esta etapa.

1. La negación. No, no y no. Me niego a creerlo, no puede ser posible. Se entiende que la temporada fue corta, pero ¿dónde está la labor escénica? ¿Hubo dirección? Las y los espectadores esperan desesperados por creer todo aquello que se le comparte en escena, claro. Se ingresa al recinto, inocente, dispuestos a creer todo aquello que se nos venda; pero tampoco se les ha de tomar el pelo. No, me niego a creerlo. Siendo un texto muy cotidiano y citadino, queda muy corto desde donde se le vea en cuanto a discurso o poética.

2. Aceptación. Bien, hay que aprender a soltar, tomarse la vida de manera ligera. Tener las manos un poco libres, sueltas. Aceptar las nuevas estructuras. Se juega, la actriz presenta una propuesta. Parece tener coherencia, se divierte, nos divierte. Buen manejo escénico, pero se queda en lo tópico del tema.

3. Confrontación. La revisión hacia una misma. La actriz nos comparte un diálogo con su voz interior, texto tan potencialmente poético, pero se ensimisma en lo superficial. ¿Hubo dirección? La actriz, a pesar de tener todos los recursos técnicos para realizar una labor destacable, se regodea en lo tangible y se olvida la poética que ofrece el escenario en todas sus dimensiones.

4. Y, por último. La “superación”. Esta engloba la situación que vivimos actualmente. La constante búsqueda de paradigmas que nos legitimen como lo que queremos ser aceptados por los demás. Y es así como aparece el empoderamiento sexual femenino. Vaya monólogo a elección. Parece olvidar mirar un poco más allá, a la industria, el capital que saca provecho hasta de nuestra respiración, ¿qué nos hace creer entonces que este no es un nuevo asunto para comercializar con nuestros cuerpos?

Los cuatro monólogos presentan, ya que parten de situaciones cotidianas, temas profundamente humanos. Pero no han sido direccionados de tal modo, es una pena. Pareciera que cuando se utiliza la palabra cómico o comedia, se nos olvida que esta es parte de la vida misma y que, detrás de cada vida que se presenta o representa en escena, no solo existe la risa, es parte de, pero no el fin único.

Conny Betzabé

31 de enero de 2023