lunes, 26 de julio de 2021

Entrevista: FLOR CASTILLO


“La acción siempre es el eje fundamental.”

El emblemático grupo Cuatrotablas cumple cincuenta años de actividad teatral ininterrumpida, siempre preocupados por mantener viva la memoria, nuestra memoria. Conversamos con una de sus actrices más representativas, Flor Castillo, para conversar sobre sus inicios, su trayectoria y experiencia profesional, así como de su destacada labor en el colectivo escénico que fundara el maestro Mario Delgado.

¿Cómo fue tu comienzo en el teatro?

Fui una jovencita muy privilegiada, fue una oportunidad maravillosa a los 14 años. Me enteré por mi madre que había llegado a Piura Luis Valdivieso, maestro y director teatral, con el propósito de impartir cursos de formación teatral. Él era piurano, egresado de la ENAE – Lima, invitado por la ORAMS (Oficina de apoyo a la movilización social del área cultural - Piura). Y es así que feliz me inscribí en el verano de 1971, me integré al elenco del taller de teatro móvil, forme parte del TNT (Trabajadores del nuevo teatro). Todo esto fue parte del sueño de Jorge Díaz Herrera, escritor y poeta que diseñó el plan nacional de Inkarri, durante el gobierno de Velasco Alvarado. Fui parte de esa maravillosa experiencia en la creación y difusión de teatro, títeres y mimos. Escenificamos obras como El Amo de Luis Valdivieso, Callejón  de Victoria Santa Cruz y Domingo 7 de Leónidas Yerovi. Fue un tiempo increíble e irrepetible, de  aprendizajes, ensayos y presentaciones en plazas de los pueblos, colegios, municipios y la cárcel de Piura. Recuerdo que nuestro grupo teatral fue asistido  por los soldados del ejército, como apoyo logístico en la instalación de luces, tabladillos, junto al director y a los jóvenes integrantes del grupo. Tengo la convicción que hicimos teatro en pueblos,  donde antes no había llegado ningún grupo.


¿Cómo fue tu encuentro en Cuatrotablas?

Me encontraba participando en la obra Carmen de Prospero Merime, dirigida por Kathy Serrano. En esa temporada, Mario Delgado me invitó a participar en el remontaje de la obra La nave de la memoria de Ricardo Oré.

¿Qué es el método de Cuatrotablas para ti?

El método es la columna vertebral al cuerpo Cuatrotablas. Porque ha formado a sus actores, permitiendo tener una reserva permanente para sus creaciones, siendo una constante en la creación colectiva o de autor, tanto como actores de la escuela y actores invitados.

¿Cómo tomas el método del grupo en tu proceso?

El método de Cuatrotablas llegó como para afilar la sierra y reconocer la importancia del laboratorio en la creación, en mi formación y disciplina. El proceso creativo se realizaba en el laboratorio donde nos proponían ideas relacionadas con enraizarnos, tomar conciencia de tu aire, del equilibrio, de la columna, de las oposiciones, de la importancia de tu diagnóstico y pronósticos a través de acciones como caminar, saltar, correr, estar allí presente para ir hacia el acto creativo, pasando por las fases del calentamiento, creación de secuencias, la improvisación y el montaje. Esto se constituía en la dinámica creativa de los procesos por Mario Delgado.


¿Cuándo comienza el proceso del laboratorio de Arguedas?

Del 2003 al 2006 fue el primer laboratorio, se estrenó en FITECA (Fiesta Internacional de Teatro en calles abiertas) en el 2006. Partimos de la primera hoja de la novela Los ríos profundos de José María Arguedas. Un año buscando el lenguaje, para interpretar la primera versión. Pilar Ochoa, José Infante, Juan Maldonado, Helena Huambos y Rosario Gamarra, fueron convocados y estuvieron acompañando el proceso, como también la maestra Rosa María Salas.

¿Cómo vinculas el canto y la acción?

Nuestra tradición es musical, El Taquioncoy, La fiebre del canto y la Danza de la curación, en palabras de Ricardo Oré. En la voz está guardada la memoria. El canto era parte de mi camino de búsqueda con Retablo, con la creación de la obra Herraduras en el alma, obra de creación colectiva que cuenta la historia de del Perú a través del canto y la danza desde la llegada de los españoles, tomando como hitos treinta sucesos históricos. Por eso me fascinó el proceso de la nave de la memoria de Cuatrotablas, había una gran afinidad, un teatro histórico musical peruano. Yo creo que mi proceso anterior me permitió aportar esos hallazgos de Retablo a Cuatrotablas.

¿La voz como camino a la acción o la acción como camino a la voz?

La acción siempre es el eje fundamental, imagen, sentimiento y acción, enseñanza de María Escudero, transmitido por Manuel Luna, en el proceso de la obra Herraduras. Preparar el cuerpo, la voz para la acción física y vocal. La voz es acción, te detiene, te corta, te abraza, de hiela, te eleva, es acción en sí.

¿Cómo llegas al canto Arguediano? ¿Y cómo influye en ti?

En el proceso de investigación y creación de la novela Los ríos profundos, encontramos el canto Arguediano. La novela recoge cantos tradicionales de la infancia de José María Arguedas y de los pueblos que lo vieron crecer. Luego María Rosas Salas fue convocada por José María Arguedas para cantar y grabar sus cantos recopilados; asimismo, ella también aportó como investigadora e interprete, con otras hermosas canciones a la dramaturgia musical en el primer montaje de Los ríos profundos. Esta rica enseñanza elevó en la poética del montaje, así también como las danzas dirigidas con Juan Maldonado y el músico guitarrista ayacuchano Américo Peñafiel, que también aportó nuevos cantos a mi versión de canto Arguediano, cantos que aprendió desde niño.


¿En cuántos procesos y versiones de Arguedas has estado?

Aproximadamente en nueve versiones, entre el primer Laboratorio y el de Las Chicheras parte 3.

¿Cuál fue tu hilo conductor en estos procesos?

El amor por la obra Los ríos profundos de José María Arguedas. Partí del personaje Ernesto Mujer, su madre ausente, el escritor. Todos éramos Ernesto Niño, Ernesto Adolescente, Ernesto Padre. Y después en la versión unipersonal, integré todas las versiones de Ernesto y al mismo José María Arguedas, con los textos de sus cartas del libro El zorro de arriba y el zorro de abajo. El sentido de las obras es que se hagan y representen, para que estén vivas.

¿Cómo has interiorizado cada uno y lo transformas para el siguiente proceso de creación?

No estar aferrada a nada, como decía Mario Delgado, lo único que es permanente es el cambio, que en lo personal, a mí me costaba mucho, fue lo más duro del aprendizaje, me creaba una oposición interna, pues cada proceso significaba pulir y afinar una puesta y luego volver a empezar y recuperar lo logrado, en otras palabras lograr el desapego. Pues en el fondo, cuando capturas la esencia, ya es posible todo, como reducir los espacios, el tiempo, el vestuario, los elementos, etc. Sentarte y desde allí detenerte, poner la danza, el delirio y en esa aparente quietud darlo todo. Aprender desde la mirada del niño Ernesto vehemente y delirante; me fascinaba ver cómo miraba el mundo, la gente, las aves, los ríos, los árboles, la música, el canto y la ternura de sus sirvientes indios. Estaré siempre agradecida por Mario Delgado y José María Arguedas, pues tensamos siempre ese hilo conductor y ahí siempre hice batallas con Cuatrotablas. Ávidos y seducidos por vivir Los ríos profundos, al modo de Ernesto y ahí encontrar al Ernesto nuestro.

¿Cuál es la memoria de Arguedas en los siguientes procesos de creación?

Ya camino con el papacho Arguedas, ya está en el alma y el cuerpo, su legado. Tan claro como en su discurso Yo no soy un aculturado; y ese concepto te va dilatando, de su libro ¡Sigo siendo! Kachkaniramqmi! y su vigencia, después de tomar su vida y trascender.


¿Cómo festejas los 50 aniversarios de Cuatrotablas?

Esta pandemia y el confinamiento me ha permitido re-visionar, ordenar, recopilar, registrar procesos, elaborar planes, proyectos de todo el material de la trayectoria de Cuatrotablas, lo cual me ha permitido mostrar al mundo cultural, la vigencia de Cuatrotablas, mediante conversatorios, entrevistas, etc.

¿Qué encuentros y desencuentros tienes con las lecturas dramatizadas?

Para las lecturas dramatizadas, Mario nos pedía dominar el texto, de tal modo que pudiéramos accionar con el libreto o sin él. Ahora hemos abierto un laboratorio específico con el primer elenco del grupo Cuatrotablas, de modo virtual, que es el medio que nos permite mantenernos conectados y vigentes. Permitiendo adecuar las obras a la demanda de esta plataforma virtual, sin perder la esencia del teatro de Cuatrotablas.

¿Nuevos proyectos?

Re-visionar mis 50 años como actriz, coincido gratamente con los aniversarios de Cuatrotablas; este 2021, también cumplo 50 años ejerciendo esta hermosa labor de actriz.

Algunas palabras adicionales.

Seguir explorando sobre el universo de la performer. Estrenar la serie virtual 14 de noviembre 1997, basada en la obra teatral del mismo nombre estrenada en marzo del 2020, previos al confinamiento por el Covid-19. Revisar mi trayectoria artística de 50 años, con el objetivo de realizar una puesta escénica, en homenaje y gratitud a la vida por permitirme, celebrar mis “Bodas de Oro” de mi labor artística. Escribir un libro, como dice el personaje Elvira Rupay, de la obra La nave de la memoria.

“Que remedie lo que está arriba y abajo, así el tiempo vuelva a este mundo; Canto de las temporadas, aires de partida y de regreso, danza de la curación”.

Miguel Gutti Brugman

26 de julio de 2021

domingo, 25 de julio de 2021

Crítica: MI WAYQI PLATÓN


Filosofía para todos

Cuero negro (2020) fue un muy efectivo espectáculo que combinó Filosofía y Teatro, a través de una ficticia clase virtual sobre la Axiología, bien ejecutado por el actor Carlos Arata. Dicha puesta en línea, escrita y dirigida por la joven artista Jamil Luzuriaga, fue una valiente y arriesgada manera de demostrar que la Filosofía puede ser muy bien adaptada a los códigos escénicos y que resulte además, en una sólida opción de entretenimiento y reflexión. En esta oportunidad, es la misma Luzuriaga quien se encarga ella misma de escribir y actuar en otra puesta de corte similar, en la que la ciencia del pensamiento y la reflexión cobra protagonismo, titulada Mi wayqi Platón. El producto final es un admirable y riguroso ejercicio escénico, para sacarse el sombrero.

Contando con la asesoría en dirección de Ruth Escudero y Gonzalo Vera, Luzuriaga apuesta por un montaje dirigido a toda la familia, pues fue presentado en el horario de las tardes. Para conseguir su propósito se valió de títeres, canciones en vivo y alegorías, con los que nos presentó, en la primera secuencia, al filósofo Platón y luego nos mostró su propia versión del mito de la caverna. La adaptación que realizó Luzuriaga consiguió en general, un feliz equilibrio entre la información de los conceptos principales y su lúdica interpretación. El diálogo inicial, con Luzuriaga haciendo las voces de anfitriona y del títere filósofo, lució fluido y divertido; mientras que toda la secuencia de la caverna, con muñecas andinas y sombras reales, fue lo suficientemente entendible como para rescatar su esencia.

Otro punto a favor del proyecto escénico de Luzuriaga fue la utilización de la lengua quechua, que enriqueció en gran medida su ejecución. Mi wayqi Platón nos permitió acercarnos, a través del juego y la performance, al maravilloso mundo de la Filosofía y también demostró que generando este tipo de ingeniosos espectáculos, se puede motivar a los más pequeños a la reflexión y al pensamiento crítico. Especialmente con la alegoría de la caverna, tan actual y pertinente en estos días “confusos” y de realidades “engañosas”. Un excelente trabajo interpretativo de Luzuriaga, que le sugiere muchas posibilidades para llevar a escena toda la riqueza que ofrecen los distintos tratados filosóficos.

Sergio Velarde

25 de julio de 2021

viernes, 23 de julio de 2021

Crítica: DEMÉTER Y HERA, LA ERA DE LOS MONSTRUOS


Epílogo de las hermanas

Las sagas mitológicas siguen cartelera virtual, esta vez con Deméter y Hera, la era de los monstruos. Continuando con los seriales que nos viene proponiendo el dramaturgo y director Jorge Pecho, asistimos al final de las historias de las hermanas Deméter (Leonela Alarcón) y Hera (Liz Roggero). Y este se realizó por todo lo alto, con drama, acción, suspenso y una invasión de peligrosos monstruos en nuestro planeta. Como ya mencionábamos en otras reseñas de las producciones de Mitos Estudio, gran parte del éxito de estas puestas virtuales recae en el magnífico diseño artístico, a cargo de Luis Peche, que consigue una convincente recreación de los seres mitológicos en tiempos contemporáneos.

Luego de los desastrosos hechos ocurridos en Deméter, tiempo de caos, una despiadada organización ecoterrorista llamada “El Nuevo Origen” viene haciendo de las suyas en el mundo entero, incluso asesinando a otros seres mitológicos, lo que provocará que Deméter y Hera unan sus fuerzas para derrotar a esta maligna sociedad. Las escenas en vivo son ejecutadas por el elenco con absoluta convicción y mucho dramatismo, que incluye además a Jano Baca y Romina Cruz. Por otro lado, en las secuencias pregrabadas, Pecho se permite escenificar con libertad persecuciones, rescates, actos heroicos y hasta traer de vuelta a personajes de obras pasadas. No obstante, la mayor atracción recae en los seres monstruosos, como la esfinge o la hidra, que la producción sabe resolver de manera adecuada e ingeniosa en la pantalla, obviamente, contando con la convención pactada con el espectador.

Si bien ya presenciamos la despedida de estas dos hermanas, Mitos Estudio promete continuar con la exploración de otras historias de la mitología griega y su actualización a los tiempos modernos. Entretenidas, épicas y visualmente atractivas, las producciones de Pecho ya se han consolidado como una valiosa opción para revalorar y redescubrir la riqueza de estos relatos, que no hacen otra cosa que retratar las emociones y pasiones de la raza humana. Deméter y Hera, la era de los monstruos es un paso adelante en el proceso de ajuste y perfeccionamiento de este estilo de espectáculos.

Sergio Velarde

23 de julio de 2021

jueves, 22 de julio de 2021

Crítica: 4.48 PSICOSIS


Viaje a la locura

Durante la década de los noventas, una joven autora británica llamaba poderosamente la atención: se trataba de Sarah Kane, que se convirtió en la abanderada del movimiento “En tu cara” (In yer face), escribiendo textos teatrales que reflejaban la protesta, el desconcierto y el pesimismo que trajo consigo el gobierno de Margaret Thatcher. Sus obras fueron destrozadas por la crítica y ella, acusada de promover la violencia y la locura en los escenarios; mientras que otros la defendieron como el nuevo rostro de la dramaturgia inglesa. No obstante, el cuadro de depresión que le aquejaba le pasaría factura antes de llegar siquiera a los treinta años. Su última obra, 4.48 Psicosis, es un crudo monólogo que plantea el suicidio como único escape posible de la dura realidad. Pues bien, el colectivo Pentateatro estrenó un mediometraje basándose libremente en esta obra, con la dirección del joven artista Giacomo Ossio, obteniendo un producto final que sí refleja las intensas emociones de Kane.

En las contadas obras de esta joven dramaturga se percibían sentimientos muy turbios, pero no carentes de poesía. En similar medida, la 4.48 Psicosis de Ossio maneja dichas vertientes diversificando la trama en sus cuatro personajes principales (Geraldine León, Jack Baca, Camposabell Herrera y el mismo Ossio), quienes se ven sumergidos en historias de tortura y sufrimiento psicológico, las cuales se van entrelazando en el camino hasta el inexorable y trágico final. Adaptar un texto teatral al lenguaje cinematográfico no resulta una tarea sencilla; sin embargo, es válido no perder del todo el ritual teatral como se percibe en el producto final: varias secuencias en las que los actores parecen declamar sus líneas sobre un escenario, así como conversaciones en videollamadas en un registro natural, por ejemplo.

La dirección de arte de Leidy Béjar y la edición de Rodrigo Gonzalo suman al tono general de pesadilla del proyecto audiovisual. La acción del mismo se sitúa en nuestra ciudad, en la que se exploran los viajes hacia la locura que emprenden estos cuatro personajes en plena crisis sanitaria. El espíritu de Kane no se pierde y ese detalle se convierte en la principal fortaleza de esta versión libre y a la peruana de 4.48 Psicosis: los intérpretes, desde sus respectivos registros, nos convencen de la progresiva locura que va afectando a cada uno de los personajes. Un trabajo bastante digno del colectivo Pentateatro, que nos devuelve a esta trágica autora británica, dueña de una breve pero intensa producción dramatúrgica.

Sergio Velarde

22 de julio de 2021

Entrevista: SANDRA BERNASCONI


“Mientras más me entiendo a mí, más entiendo a mis personajes.”

Oficio Crítico conversó con la destacada actriz Sandra Bernasconi, quien tiene una valiosa trayectoria sobre las tablas. En esta oportunidad, se encuentra en plena etapa de promoción de la puesta virtual En tránsito, escrita por Gino Luque y dirigida por Lucho Tuesta, con Gustavo Mayer como compañero de escena. El estreno será este sábado 24 de julio y la producción corre a cargo del Teatro de Lucía, tras estar paralizado casi año y medio por la pandemia.

Es enero del 2021 y en algún aeropuerto del mundo, María y Mario, junto a su recién nacido Mariano, esperan el vuelo que los lleve de vuelta a su país de origen para empezar una nueva y feliz vida en la nueva normalidad. O eso creen, porque un incidente, aparentemente trivial, será el detonante que hará brotar todo lo que ambos llevan guardado hasta llegar a una confesión totalmente inesperada.

En tránsito es un espectáculo apto para público mayor de 14 años. Las entradas se pueden obtener en Joinnus y va hasta fines de agosto.

Sergio Velarde

22 de julio de 2021


miércoles, 21 de julio de 2021

Crítica: SEÑORA PRESIDENTA


Tragicomedia en las urnas

Una desconcertante experiencia resulta del visionado de Señora Presidenta, nueva puesta virtual escrita y dirigida por Desly Angulo y presentada por Cuarta Maraña. En el afiche ya se nos anticipaba que veríamos a la actriz y cantante Trilce Cavero, tan efectiva en el género de comedia, como nuestra primera mandataria y que estaría acompañada por una trabajadora de limpieza, interpretada por Kelly Carrillo, la cual formaría parte de su gabinete. Las risas estarían de sobra aseguradas; no obstante, las apariencias engañan, ya que el espectáculo pregrabado de Angulo no se queda en el sencillo tratamiento cómico (muy efectivo, por cierto), sino que le brinda a las dos protagonistas sendas historias cargadas de drama y contenido, que enriquecen el producto final.

Estrenada poco antes de Fiestas Patrias, la historia cobra evidentemente una mayor relevancia. Eugenia no resulta ser la primera presidenta del país, sino la entusiasta presidenta de una mesa de sufragio que nunca llegará a completar la totalidad de sus miembros. Por su parte, Victoria, encargada de la limpieza de ese centro de votación, es la única que le presta atención a las inusuales demandas de Eugenia para conseguir un proceso limpio y transparente. Por supuesto que nuestra insólita coyuntura política (antes, durante y después de la segunda vuelta) le sirve en bandeja a la autora y directora el suficiente material para crear ingeniosos diálogos, bien aprovechados por las actrices.

Pero como ya mencionábamos antes, Angulo inserta, dentro de las acciones en el centro de votación, varias secuencias que nos revelan el pasado de ambas mujeres que terminarán por cambiar completamente el tono de la obra. Acaso el ritmo se dilate en algunas escenas, pero tanto Cavero como Carrillo lucen lo suficientemente convincentes en el apartado dramático para crear verdadera tensión hacia el final. En la nota de prensa, Angulo sostiene que esta puesta virtual no esgrime una postura política, pero sí que es humana y genuina. En todo caso, la frustración, la desesperación y el delirio que nos ha provocado el último proceso electoral (por no mencionar a toda nuestra historia política contemporánea) son emociones muy humanas y genuinas, retratadas con acierto en la puesta. Señora Presidenta desconcierta, sí, pero gratamente, por la profundidad dramática de sus personajes y sus acciones.

Sergio Velarde

21 de julio de 2021

martes, 20 de julio de 2021

Crítica: SIRENA


Explorando el mito

Las sirenas son personajes mitológicos que han cautivado a varias generaciones y sus aportes al imaginario artístico universal son enormes. Mitad humanas y mitad peces, estas hermosas criaturas suelen, por ejemplo, encandilar con su melodiosa voz a los desprevenidos marineros que terminarán siendo devorados. También se dice que antes podían volar o que eran simples humanas, pero que por poderes desconocidos terminaron habitando en los océanos. Además, pueden permanecer bajo el agua por varios días, para ocasionalmente salir a la superficie. Como dato curioso, las sirenas habitan en sociedades patriarcales controladas por los tritones; sin embargo, estas encuentran la manera de sentirse liberadas y deseadas, al descansar coquetamente en los arrecifes. Pues bien, basada en este curioso personaje, se estrenó la segunda obra del laboratorio de creación virtual Escénic(A)s titulada Sirena, escrita y dirigida por César Ulloa Cuéllar, por transmisión en el canal de YouTube del Centro Cultural de España.

Presentado en formato grabado, alternando secuencias netamente cinematográficas con monólogos con notoria carga teatral, el proyecto de Ulloa Cuéllar explora muchas de las posibilidades escénicas alrededor del mito, al mostrarnos a una enigmática mujer (Yolanda Rojas) convencida de ser una sirena. Este es el disparador para construir una hipnótica serie de imágenes en las que la actriz reflexiona y teoriza acerca de este ser fantástico, indagando en las propias experiencias vividas y en su propia condición de mujer. El planteamiento resulta novedoso y la información presentada, interesante. El formato que emplea el director, con los movimientos de cámara, ralentizando o acelerando algunas acciones, alterando colores y perspectivas, suma para crear una atmósfera surrealista y lírica.

A destacar el trabajo de Rojas, que al igual que las sirenas, tiene una presencia enigmática y magnética durante todo su desempeño y que traspasa las pantallas, explorando sus miradas, su voz, sus gestos y sus movimientos corporales. Una secuencia puntual, la del grupo de diversas mujeres caminando y observando el horizonte a orillas del mar, resulta todo un canto al empoderamiento y la libertad femeninas. Y efectivamente, al final queda la duda si estos seres mitológicos existen o llegaron a existir alguna vez. Sirena es un bello y sólido proyecto audiovisual de Ulloa Cuéllar, que nos devuelve el interés por estas misteriosas criaturas y sus posibles paralelos en tiempos actuales.

Sergio Velarde

20 de julio de 2021

Crítica: IMAGINARIO


Inocencia en sombras

Con motivo de la celebración de su vigésimo aniversario de creación, el grupo de teatro “Metáfora” de la ciudad de Jauja, presentó a través de una transmisión por Facebook la obra Imaginario, escrita y dirigida por Francisco Diego Mucha Reyes e interpretada por Nicolle Minaya Rivera.

Un escenario provisto de telas negras, equipado con algunos muebles y un espejo, en el cual la protagonista, una joven (casi niña) se enfrenta consigo misma y con los recuerdos de un amor materno ausente; además de las cicatrices que le dejó una temprana desilusión. El maquillaje y vestuario pronto nos advierten de su oficio, que junto a la llamada de un cliente para esa noche, la sacan de lo que parecen ser delirios.

La juventud de la actriz no es impedimento para que nos ofrezca una interpretación creíble en los momentos de desenfreno del personaje, bien contrastados con las pinceladas de los buenos recuerdos y anhelos de esta muchacha, cuya compleja personalidad es sostenida hasta el final con bastante verosimilitud. Por otro lado, se recrea una atmósfera interesante a nivel visual, con los distintos planos y la iluminación que supieron aprovechar. Un detalle que si podría tomarse en cuenta es el audio en algunas partes finales del monólogo, las cuales se escucharon un poco bajas, sobre todo, cuando la actriz se alejaba hacia los costados del escenario.

Imaginario forma parte de La caravana de teatro en vivo – Proyecto ganador del concurso de los estímulos para cultura 2020, otorgados por el Ministerio de Cultura. Una historia real y vigente que pone de manifiesto los problemas de salud mental desatendidos, aunados a la vida difícil de una mujer, que a tan corta edad parece no haber perdido la capacidad de soñar, pese al abandono y olvido de quienes siempre rondan sus pensamientos e imaginación. ¡Que el teatro en provincia siga creciendo y dándose a conocer!

Maria Cristina Mory Cárdenas

20 de julio de 2021

lunes, 19 de julio de 2021

Crítica #602: 2084


Totalitarismo actualizado

La prosa del notable novelista británico George Orwell no ha perdido un ápice de actualidad. Sus novelas distópicas Rebelión en la granja (1945) y especialmente, 1984 (1950) son claras llamadas de atención hacia los abusos totalitarios, en mundos paralelos en los que las libertades han sido eliminadas en favor de conveniencias aberrantes. Justamente, el siempre inspirado director Jorge Villanueva viene presentando una muy acertada actualización de la última obra orwelliana mencionada, retitulada 2084, escrita por Daniel Subauste y ambientada en un siglo hacia el futuro. Y es que resulta sorprendente cómo la manipulación de la sociedad y el estricto control de pensamiento que vemos en esta producción del Teatro Británico convence y preocupa.

La historia principal se mantiene y los ajustados acontecimientos que presenciamos, extraídos de la fuente original, constituyen su mayor fortaleza: el agente Winston (Marcello Rivera) vive dedicado a la persecución e interrogación de rebeldes al régimen autoritario, sin miramientos y con absoluta precisión, estrictamente vigilado por su superior (Jesús Neyra). Sin embargo, la presencia de una mujer rebelde (Karina Jordán), a la que Winston debe interrogar y someter a inimaginables torturas, hará que su mundo perfecto se tambalee. Muy buen trabajo del elenco, especialmente  Rivera, que hace muy creíble su evolución emocional, desde su inicial sumisión, luego sus dudas y miedos, hasta la crisis final que acaso lo redima.   

La puesta en escena luce sólida y ordenada, con una prevalencia de colores blancos asépticos en los vestuarios y en las luces de neón, que componen la lograda ambientación futurista y deshumanizada. Oficio Crítico vio la obra de manera virtual, a través de ocho cámaras estratégicamente colocadas en el escenario, de donde también pudo apreciarse el espectáculo en vivo por los espectadores presentes en sala. Esta actualización orwelliana llamada 2084, en estos tiempos del Bicentenario, es una muy pertinente apuesta del Británico por retratar los peligros de los regímenes autoritarios sobre los pueblos y nos recuerda además, que nuestro bien más preciado, la libertad, jamás debe arriesgarse bajo ninguna circunstancia.

Sergio Velarde

19 de julio de 2021

viernes, 16 de julio de 2021

Crítica: PROYECTO ESPECIE


¿Un acercamiento al teatro de la crueldad?

“La acción del teatro, como la de la peste, es beneficiosa, ya que al impulsar a los hombres a que se vean tal y como son, elimina la máscara”. Antonin Artaud

A más de un año de la pandemia, aún existen cuestiones muy difíciles de responder en el ámbito escénico: ¿el tecnovivio permite experimentar el fenómeno teatral? En mi opinión, depende mucho de la performance que en el escenario acontece. Pues una obra en la que la historia principie desde una dramaturgia textual es distinta a otra que inicie desde una dramaturgia corporal.  Por lo tanto, no es lo mismo observar Romeo y Julieta, adaptado al medio digital, que Proyecto Especie, igualmente, adecuado para el tecnovivio. La primera es una historia que puede llegar a entretener al espectador desde el radioteatro incluso, porque la trama se cuenta desde el texto. La segunda, en cambio, es una obra que parte desde la dramaturgia corporal. El espectador debe observar los cuerpos para que le genere alguna sensación. Así, desde lo corpóreo, nace Proyecto Especie, performance que fue dirigida por Lucero Dávila y accionada por Ximena Rivera y la misma directora.

La obra fue transmitida a través de la plataforma virtual Dailymotion. La performance no fue en vivo, sino grabada. Además, el futuro espectador podía ingresar y ver la obra cuando lo deseaba, pero por un tiempo limitado.

Proyecto Especie es un punto de fusión entre varias artes. Pues aquí se conjugan la poesía, pintura, teatro, danza y maquillaje. Cada arte podría hablar solo, pero presenta un significado más abstracto, universal y específico cuando se observa el todo, porque es más que la suma de cada parte. En primer lugar, todo lo que se presenta en la performance es abstracto. El fondo negro, la paleta de colores azul y negro, los sonidos de la lluvia, los truenos, el cuadro, los movimientos similares de las actrices (con distintas calidades de movimientos), las sombras, etc. forman un cónclave para sumar y significar dentro de la representación, además, ningún elemento es prescindible. Es decir, no significaría lo mismo si, por ejemplo, se abstrae la paleta de colores. En segundo lugar, los entes que accionan son representaciones metafísicas del ser humano, su esencia. Por tal motivo, es universal. Es decir, no representa a una comunidad específica, sino al hombre en general.  En tercer lugar, a pesar de que se representa a la humanidad, el tema de la obra es específica. Pues aborda sobre la crueldad y egoísmo humano.

A nivel de movimiento, la obra dirigida por Dávila presenta una dramaturgia corporal (aunque, también posee algunas líneas textuales pertenecientes a un poema, en este caso, se tomará como una proyección vocal del cuerpo). En ese sentido, invita al espectador para que el proyecto sea contemplado. Además, el trabajo escénico acciona sobre el público. Junto a los otros signos, los cuerpos de las actrices liberan imágenes crudamente humanas, pero con una estética y belleza destacables.

Proyecto Especie muestra la naturaleza cruel y violenta del ser humano. Esto no lo representa a través de algún personaje con una construcción psicológica perversa, o por lo menos no se muestra en la performance. Por lo contrario, hay dos entes actuantes que presentan la metafísica violenta humana. Además, la acción no depende en sí de los poemas, sino que parte del comportamiento de los agentes que actúan. En ese sentido, la obra podría asemejarse al teatro de la crueldad, tipo de teatro que postulaba Antonin Artaud.

El trabajo escénico cumple con los postulados de Artaud. Si la intención de Dávila fue esa, entonces el montaje de la obra en la presencialidad podría resultar aún más interesante. Ya que la virtualidad suprime varios signos que podrían notarse más en el convivio, como el maquillaje o el cuadro.  Además, en la presencialidad el espectador se convertiría en un agente participativo, porque sería parte de la experiencia.

En líneas generales, Proyecto Especie es una fusión de varias artes. El resultado es un trabajo interesante de observar por la forma y fondo. Sin embargo, sería más interesante aún si este proyecto se presentara en el convivio.

Elio Rodríguez

16 de julio de 2021